Melanie conoció a Brandon. Un hombre brillante, intenso, imposible de ignorar, se enamoró de él sin medir consecuencias. Él la miraba, la deseaba, la tenía… pero nunca la eligió. le daba un amor a cuotas largas
Porque hay amores que no se olvidan.
Y secretos que tarde o temprano tocan la puerta.
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capitulo 1
Melanie
El retumbo del bajo me vibraba directo en el pecho. Entre el humo denso, las luces de neón barriendo la pista y la mezcla pegajosa de alcohol y perfume caro, el club era un caos absoluto.
Llevaba apenas media hora ahí y ya sentía que el lugar era mío
— Melanie, muévete, esta canción está buenísima!
me gritó Pamela al oído, jalándome del brazo sin pedir permiso
Stephanie venía pegada detrás, haciendo malabares con tres vasos de plástico duro y una sonrisa de lado a lado
— Toma!
me encajó una copa en la mano
— Hoy se celebra que mandaste a volar a ese lastre
Solté una carcajada y le di un trago largo. Tenían toda la razón. Tras meses arrastrando una relación que murió antes de tiempo, por fin había echado el candado. Esta noche era de borrón y cuenta nueva
Y bailé. Bailé sin soltar la copa, dejando que la música me marcara el movimiento sin pensar en nada más. Siempre he sido así, ruidosa, impulsiva, de las que ocupan espacio sin pedir disculpas. No sé actuar con discreción ni me interesa aprender.
Las chicas me siguieron el juego. En un segundo armamos nuestro propio centro de gravedad en medio de la gente. Notaba las miradas encima, algunas de ganas, otras de pura curiosidad y las típicas de reojo que nunca faltan. Que si soy una creída. Que si busco problemas. Que si me creo el ombligo del mundo
Puros murmullos de gente que no aguanta ver a alguien pasándola bien. No soy un ángel, lo tengo claro, pero tampoco ando pisando a nadie gratis. Si a alguien le contesté feo alguna vez, por algo habrá sido
Pero en fin. No había pagado una entrada para amargarme la cabeza.
Estaba a mitad de un tema cuando lo vi.
Estaba en la zona de los reservados VIP, un escalón por encima de la pista. Traje oscuro, camisa blanca sin corbata y con un par de botones sueltos. Cabello bien cortado, mandíbula marcada y una actitud tan rígida que desencajaba por completo con el desmadre del lugar.
A su alrededor había movimiento, dos tipos hablando fuerte y una chica riéndose con una copa de champán en la mano. Pero él… él parecía un espectador colado. Tenía un vaso con hielo que apenas movía, la mirada clavada en la nada y una mueca neutra, de esas que dicen, cumplo con estar aquí, pero me quiero ir.
Y claro, a mí me pica la curiosidad cuando veo a alguien jugando a ser intocable
— Quién es el del traje?
le pregunté a Stephanie, rozándole el hombro mientras me movía al ritmo de la música
Ella siguió la dirección de mi barbilla y soltó un bufido
— Ni se te ocurra, Melanie
— ese quién es?
— El dueño de medio imperio inmobiliario o algo así. Un tipo aburridísimo, de familia estirada. Cero tu estilo
— Y cuándo dije que quería casarme con él?
le guiñé un ojo
— Solo dije que sobresale
— Melanie…
— Stephanie
Pamela metió la cabeza entre las dos para escuchar
— De qué me perdí?
— De que esta loca le echó el ojo a ese de allá
Dijo señalando al hombre a unos metros
— Ay, no, olvídalo
dijo Pamela riendo
— Ese hombre es un bloque de hielo. No sé sabe casi nada de el, es muy reservado y serio, siempre está con ese grupo
— Y qué?
puse cara de indignación falsa
— No creo seas para el, porque tú no eres tranquila ni en sueños
remató Pamela
— Eres un desastre ambulante
— Los desastres también divierten
sonreí
Dejé la copa a medias en la barra más cercana y me encaminé hacia la escalera del VIP. No lo pensé mucho, fue puro impulso. Tenía ganas de ver si a ese tipo se le movía un músculo de la cara si le hablaba alguien fuera de su libreto.
Me colé al reservado con soltura
— Buenas noches
Los acompañantes levantaron la vista de golpe. La chica me midió de arriba abajo, uno de los hombres sonrió con picardía. El apenas movió los ojos hacia mí.
— Hola
respondió el más extrovertido del grupo
— Te perdiste o buscas a alguien?
— Para nada, solo pasaba a saludar
dije, apoyando una mano en el respaldo del sillón de cuero
— Me llamo Melanie, prácticamente nueva en la cuidad
— Dante
se presentó el chico, extendiendo la mano
— Élla es Lin, ella es Claudia… y el señor serio de allá es D... Brandon
— Mucho gusto, Brandon
dije, dándole el frente y extendiéndole la mano directamente a él
Él se tomó un segundo entero antes de reaccionar. Miró mi mano, luego subió la vista a mis ojos. Hubo un destello rápido, un parpadeo casi imperceptible, antes de que su cara volviera a quedar totalmente en blanco.
Se levantó apenas medio cuerpo, me sujetó los dedos con un apretón breve, frío y extraoficial
— Igualmente
dijo
Y volvió a fijar la mirada en su vaso
Eso fue todo. Ni un, de dónde eres?, ni una sonrisa de cortesía, ni un intento de seguir la corriente. Nada