Todo comenzó con un amor adolescente. Ella tenía 18 años y Adonis, 19. Estaban convencidos de que su relación era verdadera y soñaban con permanecer juntos. Sin embargo, sus vidas cambiaron cuando ella descubrió que estaba embarazada. Adonis, asustado por su juventud y por la responsabilidad que se acercaba, aseguró que no quería ser padre y terminó rechazándola. Al enterarse, los padres de la joven decidieron hablar con la familia de Adonis. Después de una difícil conversación, ambas familias acordaron un matrimonio arreglado para que asumieran juntos la responsabilidad. Al principio, ninguno estaba preparado, pero con el tiempo nació una inesperada cercanía entre ellos.
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Capítulo 12 — Una decisión que no era nuestra
Estaba en mi habitación jugando Play, intentando olvidarme por un rato de todos los problemas que tenía en la cabeza.
Desde que Kiara me había dicho que estaba embarazada, todo había cambiado.
No sabía qué hacer.
Yo apenas tenía dieciocho años y todavía sentía que me faltaba muchísimo por vivir.
Estaba concentrado en el juego cuando escuché a mi mamá desde abajo.
—¡Adonis! ¡Bajas ya!
Suspiré y dejé el control sobre la cama.
—Ya voy, cucha.
Bajé las escaleras sin imaginarme lo que me esperaba.
Cuando llegué a la sala, me quedé congelado.
Ahí estaban los cuchos de Kiara.
Y ella estaba parada junto a ellos, con la mirada hacia el piso.
—Dígame, mi cucha —dije, mirando a mi mamá.
Mi mamá señaló el sofá.
—Siéntese.
Me senté lentamente.
El papá de Kiara me miró con una expresión seria.
—Ya sabemos que Kiara está embarazada.
Tragué saliva.
—Sí, señor.
Mi mamá habló.
—Usted embarazó a la muchacha. Ahora se hace cargo.
—Yo sé que tengo que hacerme responsable, cucha.
—Pues entonces ya quedamos en algo.
Fruncí el ceño.
—¿En qué?
La mamá de Kiara cruzó los brazos.
—En que ustedes dos se van a casar.
Me quedé completamente sorprendido.
—¿Qué?
Kiara levantó la cabeza.
—¡Mamá!
—No, señorita. Esto ya está decidido.
Me puse de pie.
—No, ma. Por las huevas, yo no me voy a casar.
Mi papá me miró seriamente.
—¿Y por qué no?
—Porque tengo no más dieciocho años. ¡Yo no estoy listo para casarme!
El papá de Kiara golpeó suavemente la mesa con la mano.
—Eso debiste pensar cuando decidiste hacer cosas de adultos.
Me quedé callado.
—Pero una cosa es haber cometido un error y otra casarnos —respondí.
Kiara intervino.
—Yo tampoco quiero casarme.
Su mamá la miró.
—Kiara, esto no es una decisión que puedas tomar como si nada.
—¡Pero es mi vida, mamá!
—Y también está la vida de tu bebé.
Kiara comenzó a llorar.
—No quiero casarme con alguien que tampoco quiere casarse conmigo.
La miré.
Ella tenía razón.
—Yo no quiero obligarte —le dije.
Mi mamá respiró profundamente.
—Nadie está diciendo que tengan que quererse ahora mismo. Pero van a casarse y van a aprender a convivir.
—No, cucha.
—Sí, Adonis.
Mi papá se acercó.
—Mijo, usted tiene que responder por sus actos.
—Voy a responder por mi hijo, pero no quiero casarme obligado.
El papá de Kiara negó con la cabeza.
—Ya hablamos con su mamá y con su papá. La boda se va a hacer.
Sentí que la rabia me subía.
—¿Entonces para qué nos preguntan?
Nadie respondió.
Kiara se limpió las lágrimas.
—¿Cuándo sería?
Su mamá contestó:
—Lo antes posible.
—No puede ser...
Me pasé las manos por la cara.
No podía creer que estuvieran planeando nuestro matrimonio como si nosotros no importáramos.
Miré a Kiara.
—¿Tú estás de acuerdo?
Ella negó con la cabeza.
—No.
—Yo tampoco.
Nuestros padres se quedaron en silencio.
Mi mamá finalmente dijo:
—Pueden estar enojados, pero la decisión está tomada.
Sentí un nudo en la garganta.
—Esto no está bien.
Kiara se acercó un poco a mí.
—Adonis...
La miré.
—¿Qué?
—Tengo mucho miedo.
Bajé la mirada.
—Yo también.
Por primera vez entendí que no solamente estaba asustado por convertirme en padre.
También estaba asustado porque mi vida estaba siendo decidida por otras personas.
Una boda.
Una familia.
Una responsabilidad enorme.
Todo cuando apenas tenía dieciocho años.
Y lo peor de todo era que ninguno de los dos había elegido aquello.
Pero nuestros padres ya habían tomado la decisión.
Nos íbamos a casar.
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