Esta historia comienza con una joven recién graduada de la universidad, llena de sueños y esperanzas por comenzar su vida profesional. Su carrera es Secretaria Ejecutiva, y después de buscar durante días, finalmente consigue una entrevista en una importante empresa. Allí conoce a su jefe, un joven de apenas 23 años, serio, atractivo y exitoso, quien decide darle una oportunidad y contratarla. Con el paso del tiempo, ambos comienzan a compartir momentos, conversaciones y experiencias que los acercan cada vez más. Sin darse cuenta, ella se enamora profundamente de él. Y, poco a poco, él descubre que también la ama.
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Capítulo 7 La reunión
Narra Abby
Había pasado un poco más de un mes desde que empecé a trabajar en la empresa. Ya me sentía mucho más segura con mis funciones y había aprendido bastante de Hugo.
Aquella mañana llegué temprano, como siempre. Dejé mi bolso en mi escritorio, encendí el computador y comencé a revisar la agenda de Hugo.
Tenía varias reuniones programadas para ese día.
Una de ellas era especialmente importante: la reunión administrativa de la empresa.
Hugo salió de su oficina con una carpeta en la mano.
—Buenos días, Abby.
—Buenos días, Hugo.
—¿Ya revisaste la agenda de hoy?
—Sí. A las nueve tenemos la reunión con los encargados de las diferentes áreas.
—Perfecto. ¿Está todo listo?
—Sí. Ya reservé la sala, organicé los documentos y dejé preparadas las copias que necesitan.
Hugo sonrió.
—Eso es lo que me gusta de trabajar contigo. Siempre estás pendiente de todo.
Sentí un poquito de pena.
—Trato de hacer bien mi trabajo.
—Y se nota.
A las nueve menos diez comencé a organizar la sala de reuniones. Coloqué los documentos sobre la mesa, revisé que el computador estuviera funcionando y conecté el proyector.
También dejé preparada una presentación con los puntos que se iban a tratar.
Cuando todo estuvo listo, regresé por Hugo.
—Ya está todo preparado.
—Vamos.
Entramos juntos a la sala.
Poco a poco fueron llegando los demás empleados y encargados de las diferentes áreas. Todos tomaron asiento mientras Hugo se colocaba al frente.
—Buenos días a todos —saludó.
—Buenos días —respondieron.
La reunión comenzó con una revisión general del funcionamiento de la empresa.
Hugo habló sobre los proyectos que estaban en proceso, los próximos compromisos y algunas decisiones que debían tomarse.
Yo permanecí a un lado tomando notas.
Después llegó el momento de revisar la parte administrativa.
Uno de los encargados comenzó a explicar algunos pendientes.
—Tenemos varios documentos que necesitan actualización y algunos procesos internos que debemos organizar mejor.
Hugo asintió.
—Abby, ¿tienes el informe administrativo?
—Sí.
Abrí la carpeta que tenía preparada y se la entregué.
Hugo comenzó a revisarla.
—Aquí están los documentos pendientes, las reuniones programadas y las actividades administrativas que tenemos para este mes.
Uno de los empleados preguntó:
—¿Quién se va a encargar de organizar eso?
Hugo me miró.
—Abby estará apoyándonos con esa parte.
Yo asentí.
—Claro. Voy a organizar los documentos por prioridad y revisar qué necesita atención primero.
—Perfecto —respondió Hugo.
Continuamos revisando diferentes asuntos.
Había documentos que necesitaban firmas, reuniones que debían programarse y algunos archivos que estaban desactualizados.
Yo tomaba nota de cada cosa.
También revisamos la agenda de las próximas semanas para evitar que se cruzaran reuniones importantes.
En un momento, Hugo me pidió que mostrara en pantalla el calendario.
Conecté mi computador al proyector y abrí la agenda.
—Aquí podemos ver todos los compromisos —expliqué—. Los organicé por fecha y hora para que sea más fácil revisar cuáles son prioritarios.
Uno de los encargados comentó:
—Así está mucho más claro.
Hugo me miró y sonrió.
—Buen trabajo.
La reunión duró casi dos horas.
Cuando finalmente terminó, todos comenzaron a salir de la sala.
Yo me quedé recogiendo los documentos y organizando nuevamente todo.
Hugo permaneció allí.
—Abby.
—¿Sí?
—Quiero agradecerte por cómo has trabajado durante este tiempo.
Lo miré sorprendida.
—¿Por qué?
—Porque desde que llegaste has ayudado bastante. Antes tenía que estar pendiente de demasiadas cosas al mismo tiempo y ahora puedo concentrarme más en la empresa y en mis clases.
Sonreí.
—Me alegra poder ayudarte.
—Y quiero que sigas así.
—Claro.
Hugo tomó su carpeta y salió de la sala.
Yo me quedé unos segundos pensando en sus palabras.
Cuando llegué a la empresa, solo quería conseguir experiencia y comenzar mi vida profesional.
Nunca imaginé que terminaría sintiéndome tan importante dentro de aquel lugar.
Y mucho menos imaginaba que, con cada día que pasaba, empezaba a mirar a Hugo de una manera diferente.
Tal vez todavía no quería reconocerlo.
Pero algo estaba cambiando dentro de mí.