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LA OBSESIÓN DEL ZORRO

LA OBSESIÓN DEL ZORRO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Romance
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Rishel23

Espero que les guste esta novela tanto como a mi...

NovelToon tiene autorización de Rishel23 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

15

Capítulo 15: El instinto del zorro

El hombre permanecía frente a Ren.

Su sonrisa era tranquila.

Demasiado tranquila.

—No tienes idea de cuánto tiempo esperé para verte así.

Ren no respondió.

Sus ojos estaban completamente dorados.

Sus colmillos habían aparecido.

Sus manos temblaban.

—¿Qué le hiciste a Richel?

—Nada.

—Entonces, ¿por qué su marca está reaccionando?

El hombre sonrió.

—Porque sabía que eso ocurriría.

Kaito dio un paso adelante.

—¿Quién eres?

El desconocido lo ignoró.

—Tu mayor debilidad siempre fue la misma, Ren.

Miró hacia el jardín.

—Ella.

Ren sintió que algo dentro de él se rompía.

—No vuelvas a mirarla.

El hombre soltó una carcajada.

—¿O qué?

Ren desapareció de su lugar.

El golpe fue tan rápido que el hombre apenas tuvo tiempo de reaccionar.

Cayó contra una pared.

Kaito abrió los ojos.

—¡Ren!

Pero Ren ya no escuchaba.

Su respiración era pesada.

Su cuerpo estaba cambiando.

La sombra de un enorme zorro parecía extenderse sobre él.

—¡Ren!

Kaito intentó acercarse.

Ren gruñó.

—¡Aléjate!

Kaito se detuvo.

Aquello no era el Ren que conocía.

Era el monstruo del que Richel había oído hablar.

---

En el jardín...

Richel logró ponerse de pie.

Todavía se sentía débil.

—Clara...

—Estoy aquí.

Richel miró hacia la mansión.

—Ren está ahí dentro.

Clara asintió.

—Sí.

Entonces escucharon pasos.

Dos hombres aparecieron.

—Es ella.

Richel se quedó inmóvil.

—¿Quiénes son?

Uno de ellos avanzó.

—Tenemos que llevarte.

Richel retrocedió.

—No.

El hombre intentó sujetarla.

Richel reaccionó inmediatamente.

Se apartó y tomó a Clara del brazo.

—¡Corre!

Ambas corrieron hacia el estacionamiento.

—¡Deténganlas!

Richel abrió uno de los vehículos.

—¡Sube!

Clara entró.

Richel se sentó al volante.

El motor arrancó.

El vehículo salió de la propiedad a toda velocidad.

---

En el interior de la mansión...

Kaito sintió algo.

Se llevó una mano al pecho.

—Clara.

Ren lo miró.

—¿Qué ocurre?

—Se está alejando.

Ren quedó completamente inmóvil.

—¿Qué?

—Clara se está alejando de la mansión.

Ren cerró los ojos.

Intentó sentir el vínculo.

Pero solo percibió una cosa.

Richel también estaba allí.

Y se alejaba.

—Richel...

Su voz sonó diferente.

Kaito lo miró.

—Tenemos que ir tras ellas.

Ren no respondió.

El hombre herido intentó levantarse.

—Demasiado tarde.

Ren lo miró.

—¿Qué dijiste?

—Ya se fueron.

Ren avanzó hacia él.

—¿Dónde?

—No importa.

Ren lo sujetó por el cuello de la camisa y lo levantó.

—¿Dónde están?

El hombre sonrió.

—¿Ves?

Eso es lo que queríamos.

Tu instinto está despertando.

Ren apretó los dientes.

Lo lanzó contra el suelo.

Kaito intervino.

—¡Ren!

—¡No!

Ren respiraba con dificultad.

—Dime dónde están.

El hombre no respondió.

Ren volvió a sujetarlo.

Esta vez con más fuerza.

Kaito observó sus ojos.

—Ren, si sigues así...

—¡No me importa!

Ren estaba perdiendo el control.

—¡Se la están llevando!

—Entonces vamos por ella.

Ren se quedó inmóvil.

Kaito tenía razón.

Richel estaba en peligro.

No podía quedarse allí.

---

El vehículo avanzaba por la carretera.

Richel miró por el espejo.

No veía a nadie.

—¿Estás bien? —preguntó.

Clara asintió.

—Sí.

—¿Segura?

—Sí.

Richel respiró aliviada.

Pero entonces...

La marca volvió a arder.

—Ah...

Clara la miró.

—¿Otra vez?

Richel asintió.

—Ren.

—¿Puedes sentirlo?

—Sí.

Pero esta vez es diferente.

—¿Qué sientes?

Richel cerró los ojos.

—Está furioso.

Clara se tensó.

—¿Furioso?

—Y...

Richel abrió los ojos.

—Está viniendo.

---

Ren salió de la mansión.

Kaito iba detrás.

—Tenemos que encontrar un vehículo.

Ren negó.

—No.

—¿Qué?

Ren levantó la cabeza.

Sus sentidos ya habían cambiado.

Podía sentir el rastro de Richel.

—No necesito un vehículo.

Kaito lo miró sorprendido.

—Ren...

El zorro mostró los colmillos.

—Puedo encontrarla.

Su cuerpo comenzó a transformarse.

Su silueta creció.

Su pelaje apareció sobre sus brazos.

Sus ojos brillaron intensamente.

Kaito retrocedió un paso.

—Ren...

El enorme zorro levantó la cabeza.

Un gruñido profundo salió de su garganta.

Entonces corrió.

---

Dentro del automóvil...

Richel sintió un escalofrío.

—Ya está cerca.

Clara miró hacia atrás.

—¿Qué?

—Ren.

A lo lejos...

Entre los árboles...

Algo se movía rápidamente.

Una figura enorme.

Un animal.

Pero demasiado inteligente para ser un animal común.

Richel sintió el vínculo con más intensidad.

Tum.

Tum.

Tum.

El corazón de Ren.

—Ren...

Clara observó por la ventana.

—¿Ese es...?

Richel asintió.

—Sí.

El zorro corría detrás del vehículo.

Cada vez más cerca.

Richel frenó.

El coche se detuvo.

Clara la miró.

—¿Por qué paraste?

Richel abrió la puerta.

—Porque si sigo huyendo...

Ren va a perder completamente el control.

Clara abrió los ojos.

—¿Qué vas a hacer?

Richel salió del vehículo.

El enorme zorro se detuvo a pocos metros.

Sus ojos estaban completamente dorados.

Respiraba con dificultad.

Parecía un monstruo.

Pero Richel no retrocedió.

—Ren.

El animal gruñó.

Richel dio un paso hacia él.

—Soy yo.

El zorro levantó la cabeza.

Richel extendió lentamente la mano.

—Estoy aquí.

Ren permaneció inmóvil.

Su respiración comenzó a cambiar.

Richel volvió a acercarse.

—No tienes que perseguirme.

El enorme zorro bajó la cabeza.

Richel acarició suavemente su pelaje.

—Me encontraste.

Los ojos dorados parpadearon.

Y lentamente...

La respiración de Ren comenzó a tranquilizarse.

Pero entonces, detrás de Richel...

Se escuchó el sonido de otro automóvil.

Ella se giró.

Dos vehículos aparecieron en la carretera.

Clara salió del coche.

—Richel...

Ren levantó la cabeza.

Su instinto volvió a despertar.

Porque aquellos hombres...

No habían terminado.

Y esta vez...

No estaban allí para capturar a Clara.

Estaban allí para llevarse a Richel.

Los vehículos se detuvieron frente a ellos.

Richel sintió que el corazón le latía con fuerza.

Ren permanecía delante de ella.

Su enorme cuerpo cubría casi por completo su silueta.

Clara se acercó a Kaito, que acababa de llegar.

—Kaito...

El lobo miró los vehículos.

—No te alejes de mí.

Los hombres comenzaron a bajar.

Uno de ellos señaló a Richel.

—Es ella.

Ren soltó un gruñido.

El sonido fue tan profundo que todos se quedaron quietos.

Richel apoyó una mano sobre su pelaje.

—Ren.

El zorro giró ligeramente la cabeza.

—No hagas nada todavía.

Él la miró.

Su instinto quería atacar.

Pero la voz de Richel consiguió atravesar aquella parte salvaje.

Ren retrocedió un poco.

Los hombres comenzaron a avanzar.

—Entréguennos a la chica.

Kaito se colocó frente a Clara.

—Ni lo sueñes.

Uno de los hombres levantó un arma.

Ren mostró los colmillos.

Richel sintió que la marca ardía.

—Ren...

Él volvió a gruñir.

El hombre apuntó.

Y entonces todo ocurrió demasiado rápido.

Ren se lanzó.

El hombre apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que el zorro lo derribara.

Los demás retrocedieron.

—¡Disparen!

Kaito tomó a Clara y la apartó.

—¡Agáchate!

Richel se escondió detrás de Ren.

El zorro recibió un impacto que apenas consiguió detenerlo.

Su expresión cambió.

Ya no había razón para contenerse.

---

Ren avanzó.

Uno de los hombres intentó atacarlo.

El zorro lo derribó de un solo movimiento.

Otro trató de acercarse a Richel.

Ella reaccionó inmediatamente.

Lo hizo tropezar y consiguió apartarse.

—¡No me toques!

El hombre volvió a levantarse.

Pero antes de poder acercarse...

Ren apareció frente a él.

El hombre quedó paralizado.

Ren gruñó.

No necesitó hacer nada más.

El secuestrador retrocedió.

—¡Monstruo!

Aquella palabra hizo que Ren se detuviera.

Por un instante...

Richel vio algo en sus ojos.

Dolor.

La misma expresión que había visto en aquella habitación.

El miedo de ser aquello que todos habían llamado monstruo.

Richel se acercó.

—Ren.

Él la miró.

—No eres un monstruo.

El zorro respiró profundamente.

Su cuerpo comenzó a cambiar.

El enorme animal volvió lentamente a su forma semi humana.

Ren cayó de rodillas.

Richel corrió hacia él.

—Ren.

Él la tomó entre sus brazos.

—¿Estás bien?

—Sí.

—¿Te hicieron daño?

—No.

Ren cerró los ojos.

—Pensé que te perdería.

Richel acarició su rostro.

—Estoy aquí.

—Sentí que te alejabas.

—Lo sé.

—No pude controlarme.

—Pero regresaste.

Ren la miró.

—Porque tú me llamaste.

Richel sonrió.

—Entonces siempre te llamaré.

---

Kaito se acercó.

—¿Clara?

Clara levantó la mano.

—Estoy bien.

Kaito la abrazó inmediatamente.

—No vuelvas a hacerme pasar por esto.

—Yo tampoco quería que sucediera.

—Lo sé.

Él acarició su cabello.

—Pero cuando sentí que te alejabas...

No podía pensar.

Clara levantó la mirada.

—¿Te volviste loco?

—Casi.

Ella sonrió.

—Entonces somos iguales.

Kaito soltó una pequeña risa.

—Supongo.

---

Ren se levantó.

Miró a los hombres que habían intentado llevárselas.

—¿Quién los envió?

Ninguno respondió.

Ren se acercó.

Su mirada era fría nuevamente.

—No les preguntaré otra vez.

Uno de ellos tragó saliva.

—No sabemos quién es.

—Mentira.

—Solo recibimos órdenes.

Ren se agachó frente a él.

—¿Qué órdenes?

El hombre miró hacia Richel.

—Nos dijeron que debíamos llevarnos a la pareja del zorro.

Ren se tensó.

—¿Por qué?

—Porque quieren que despiertes completamente.

Richel frunció el ceño.

—¿Despertar qué?

El hombre sonrió nerviosamente.

—Tu verdadera naturaleza.

Ren permaneció inmóvil.

El hombre continuó:

—Ellos saben que tu transformación no es normal.

Richel miró a Ren.

Él no respondió.

—¿Qué quieren conseguir? —preguntó Kaito.

—Quieren demostrar que Ren no puede controlarse.

Richel comprendió.

—Quieren provocarlo.

El hombre asintió.

—Exactamente.

Ren cerró los ojos.

Durante años había luchado contra aquella parte de sí mismo.

Y ahora alguien estaba utilizando a Richel para obligarlo a liberarla.

---

De regreso en la mansión...

Akemi esperaba en la entrada.

Cuando vio a Richel, corrió hacia ella.

—¡Richel!

La abrazó.

—¿Estás herida?

—No.

—Gracias al cielo.

Akemi miró a Ren.

Su expresión cambió.

Ella conocía esa mirada.

—Lo despertaste.

Ren bajó la cabeza.

—No completamente.

Akemi se acercó.

—Pero ocurrió.

—Sí.

Richel miró a Akemi.

—¿Qué significa?

La mujer suspiró.

—Ren nació con una naturaleza muy rara.

—¿Más rara que la de otros semi zorros?

Akemi asintió.

—Mucho más.

Ren intervino.

—Mamá.

—Ya no puedes ocultárselo.

Richel tomó la mano de Ren.

—Quiero saber.

Akemi la miró.

—Entonces tendrás que prepararte.

—¿Para qué?

—Porque el verdadero Ren...

Akemi observó a su hijo.

—No es simplemente un hombre zorro.

Richel apretó la mano de Ren.

—Entonces quiero conocerlo.

Ren la miró sorprendido.

—¿Aunque te dé miedo?

Richel negó.

—Aunque me dé miedo.

---

Esa noche...

Richel estaba nuevamente en su habitación.

Ren estaba sentado junto a la ventana.

Ella lo observó.

—Otra vez sentado ahí.

Ren sonrió.

—Parece que te gusta verme como gato.

—Mucho.

Richel levantó las sábanas.

—Ven.

Ren se acercó.

Se acostó junto a ella.

Richel apoyó la cabeza sobre su pecho.

Tum.

Tum.

Tum.

Su corazón estaba acelerado.

—Ren.

—¿Sí?

—Cuando te transformaste...

—¿Qué?

—No sentí miedo.

Él guardó silencio.

—Sentí que eras tú.

Ren cerró los ojos.

—Eso es lo que más me preocupa.

—¿Por qué?

—Porque si puedes aceptarme así...

La abrazó.

—Entonces ya no tengo ninguna razón para esconderme.

Richel sonrió.

—Exactamente.

La marca de su hombro comenzó a brillar.

Esta vez no dolía.

Solo emitía un suave calor.

Ren la miró.

—Está cambiando otra vez.

Richel tocó la marca.

—¿Eso es malo?

Ren negó.

—No.

—¿Entonces qué significa?

Ren la observó durante unos segundos.

—Que nuestro vínculo está creciendo.

Richel sonrió.

—Entonces tendremos que aprender a vivir con él.

Ren la abrazó un poco más.

—Juntos.

---

Pero en algún lugar de la ciudad...

La persona que había organizado todo observaba las noticias.

Una fotografía mostraba a Ren en su forma salvaje.

La figura sonrió.

—Finalmente.

Otra persona preguntó:

—¿Y ahora?

La respuesta fue inmediata.

—Ahora ya sabemos cómo controlarlo.

—¿Cómo?

La figura miró una fotografía de Richel.

—A través de ella.

Y mientras Ren dormía junto a Richel...

El enemigo acababa de descubrir cuál era la verdadera debilidad del zorro.

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Lariel Flowers
Exelente
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