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LA HEREDERA DEL SILENCIO

LA HEREDERA DEL SILENCIO

Status: En proceso
Genre:Aventura de una noche / Casarse por embarazo / Malentendidos
Popularitas:932
Nilai: 5
nombre de autor: Genesis YEPES

Valentina Rivas es la heredera de un poderoso imperio empresarial. Tras desaparecer dos meses, regresa a casa marcada por un secreto que no puede revelar. Su matrimonio por contrato con Aniel, un hombre reservado y observador, se tensa cuando comienzan a llegar amenazas silenciosas: fotografías de su hija y mensajes que demuestran que alguien cercano conoce cada debilidad de su familia.
Mientras el tiempo del contrato se agota, Valentina debe decidir entre seguir callando para proteger a los suyos o enfrentar la verdad que podría destruirla. En un mundo donde el poder se hereda y el silencio tiene un precio, algunas herencias no se eligen.

NovelToon tiene autorización de Genesis YEPES para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

NO ESTA SOLA III

Valentina dejó el teléfono sobre la cama.

Aniel se sentó frente a ella.

—Come.

—¿Qué trajiste?

—Lo que te gusta.

Valentina miró la comida.

Era exactamente una de sus cosas favoritas.

Lo miró sorprendida.

—¿Cómo supiste?

Aniel sonrió.

—Tengo mis estrategias.

—Ajá.

—Mis trucos.

—Ajá.

—Y mis conexiones.

Valentina soltó una pequeña risa.

—Sí, claro.

Aniel la miró sonriendo.

Ella tomó un bocado.

—Está bueno.

—Lo sé.

—¿Cómo sabes?

—Porque tengo estrategias.

Valentina negó con la cabeza.

—Pero estás comiendo.

Ella lo miró.

—Sí.

—Entonces funcionó.

Valentina tomó otro bocado.

Aniel comenzó a comer también.

Durante unos minutos ninguno habló.

No hacía falta.

La cena era sencilla.

La habitación estaba tranquila.

Y por primera vez en mucho tiempo, Valentina no sentía que necesitaba fingir frente a él ni sentir miedo de tener un hombre tan cerca.

Aunque todavía existían cosas que no podía contarle.

Todavía existía miedo.

Todavía existía vergüenza.

Pero al menos podía sentarse a comer a su lado.

Eso ya era algo.

Después de terminar, Aniel tomó los platos.

—¿Quieres ver una película?

Valentina levantó la mirada.

—¿Ahora?

—Sí.

—¿Cuál?

—Una animada.

Ella hizo una mueca.

—No me gustan mucho.

Aniel la miró sorprendido.

—¿Cómo que no?

—No mucho.

—Te comenté que me encantan las películas animadas.

—No recuerdo eso.

—Te lo dije.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

Valentina se rio.

—Bueno, vamos a ver una.

—Sabía que aceptarías.

Se acomodaron en la cama y Aniel puso la película.

Al principio Valentina prestaba atención a medias.

Pero poco a poco comenzó a interesarse.

La historia era sobre unos animales que se separaban de su familia y tenían que encontrar el camino de regreso.

Aniel comenzó a explicarle detalles de la película.

—Mira, ahora va a pasar esto.

—¿Cómo sabes?

—Porque conozco estas películas.

—¿La viste?

—No.

—Entonces cállate.

—Confía en mí.

Valentina continuó mirando.

Pasaron varios minutos.

Entonces ocurrió algo.

Uno de los animales quedó separado de los demás.

Valentina sintió un nudo en la garganta.

Intentó ignorarlo.

Pero sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

Aniel la miró.

—Vale...

Ella se limpió rápidamente una lágrima.

—Estoy bien.

Aniel sonrió.

—¿En serio?

—Sí.

—¿Estás llorando por la película?

—No...

—Vale.

—No estoy llorando.

Otra lágrima cayó.

Aniel tuvo que contener una sonrisa.

—Estás llorando.

—Es que...

Valentina miró la pantalla.

—Debieron quedarse juntos.

Aniel la observó.

—Son animales.

—¡Precisamente!

Él soltó una pequeña carcajada.

—Ay, en serio, Vale.

—¿Qué?

—Es una película animada.

Valentina lo miró indignada.

—¡Pero debieron quedar juntos!

Aniel levantó las manos.

—Está bien, está bien.

Ella volvió a mirar la pantalla.

—Es así en las películas infantiles.

Aniel sonrió.

—Animadas.

Valentina lo miró.

—¿Qué?

—Animadas.

—Es lo mismo.

—No.

Aniel se señaló el pecho con orgullo.

—Yo ya soy grande y me encantan las películas animadas.

Valentina soltó una carcajada.

—¿Ah, sí infantil verdad?

—Sí.

—Ajá... animada.

—Exactamente.

Ella volvió a reír.

Aniel sonrió al verla.

Y durante unos segundos simplemente se quedaron así.

Sin hablar.

Sin discutir.

Sin fingir.

Valentina todavía tenía lágrimas en los ojos.

Pero esta vez no eran las lágrimas de aquella noche.

No eran lágrimas de desesperación.

Eran lágrimas porque una película había conseguido tocarle una fibra sensible.

Y, por primera vez, aquello no le dio vergüenza.

Aniel volvió la mirada hacia la pantalla.

—Mira. Ya se están acercando.

Valentina se secó los ojos.

—¿Seguro?

—Seguro.

—¿Y se van a quedar juntos?

—Eso espero.

Ella sonrió.

—Entonces sigue viendo.

Aniel asintió.

Y continuaron viendo la película.

Sin darse cuenta, Valentina terminó apoyando lentamente la cabeza sobre su hombro.

Aniel no dijo nada.

No hizo ningún comentario.

No quiso romper el momento.

Simplemente permaneció allí.

La película continuó.

Y por aquella noche, al menos por unas horas, Valentina pudo olvidarse de todo lo que todavía le dolía.

No estaba completamente bien.

Quizá tardaría mucho tiempo en estarlo.

Pero estaba allí.

Comiendo, riéndose, jugando con su hija.

Hablando con sus amigas, viendo una película absurda con Aniel.

Y aprendiendo, poco a poco, que volver a vivir no significaba fingir que nunca había sufrido.

Significaba poder tener momentos buenos incluso después de los malos.

Y aquella noche tuvo uno.

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karencitha
no entiendo porque se queda cayada porque no le cuenta lo que le paso 😡
rey marisol
oh Dios
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