Esta vez, tratare de darles algunas ideas al final de cada capítulos espero que mi regreso y estas nueva novela les guste, ya que estuve ausente por temas personales y médicos, un abrazo y un saludo a todas mis seguidoras...
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15
La decisión fue tomada al amanecer.
Valek no había dormido en toda la noche.
Permaneció sentado junto a la ventana de su despacho observando cómo el sol comenzaba a iluminar el Imperio Oscuro. Por primera vez desde que heredó el trono, sentía que ninguna decisión era la correcta.
Si Valery permanecía en el castillo, seguirían utilizándola para atraerlo.
Si la enviaba al mundo humano... él no podría protegerla con sus propias manos.
Un suave golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos.
—Majestad.
Era Kael.
—Pasa.
El consejero entró con la misma tranquilidad de siempre, aunque al mirar el rostro del emperador comprendió que aquella noche había sido difícil.
—¿Ya tomó una decisión?
Valek permaneció unos segundos en silencio.
Finalmente respondió.
—Sí.
Kael esperó.
—Valery regresará temporalmente al mundo humano.
El consejero bajó ligeramente la cabeza.
—Creo que es la mejor decisión.
—No significa que me agrade.
Kael sonrió apenas.
—Lo sé.
Mientras tanto, Valery acomodaba algunas de sus pocas pertenencias sobre la cama.
No había llevado muchas cosas desde el mundo humano, así que preparar el equipaje apenas le tomó unos minutos.
Un pequeño destello verde apareció junto a la ventana.
La misma ninfa del jardín descendió lentamente hasta colocarse frente a ella.
Valery sonrió.
—Hola.
La pequeña criatura hizo una reverencia.
—Emperatriz...
—Solo dime Valery.
La ninfa negó con delicadeza.
—No puedo.
Valery soltó una pequeña risa.
—Está bien... entonces dime por qué estás aquí.
La ninfa levantó la vista.
—He decidido acompañarla.
Valery arqueó una ceja.
—¿Acompañarme?
—Sí.
La anciana nos dio una orden.
No permitiré que nadie la lastime.
La joven la observó con sorpresa.
—¿Incluso en el mundo humano?
La ninfa asintió.
—Incluso allí.
Horas después.
Las enormes puertas del salón principal se abrieron lentamente.
Los guardias llevaron inmediatamente las manos a sus armas.
—¡Elfos!
Un grupo de altos elfos ingresó con absoluta elegancia.
Al frente caminaba el mismo señor de los elfos que había observado a Valery conversar con la ninfa días atrás.
Valek permanecía sentado sobre el trono.
—¿A qué debo su visita?
El elfo inclinó apenas la cabeza.
—Venimos porque fuimos testigos de algo que jamás pensamos presenciar.
Su mirada recorrió el salón hasta detenerse en Valery.
—Las hadas...
Hizo una breve pausa.
—Y las ninfas.
Juraron proteger a una humana.
El silencio invadió la sala.
—Eso nunca había ocurrido.
Valek permaneció serio.
—Lo sé.
El señor de los elfos dio un paso al frente.
—Nuestro pueblo desea observar a la emperatriz durante algún tiempo.
No para vigilarla.
Sino para comprender qué ocurrió.
Valek no respondió.
Todavía no confiaba completamente en los elfos.
Pero tampoco podía negarles aquella petición.
Muy lejos del castillo...
En las profundidades de una antigua fortaleza abandonada.
Julián observaba un enorme mapa extendido sobre una mesa de piedra.
Varios ogros y criaturas oscuras permanecían reunidos a su alrededor.
Uno de ellos señaló la capital.
—El castillo continúa lleno de soldados.
Julián sonrió.
—Eso no importa.
Apoyó una mano sobre el mapa.
—Nuestro objetivo nunca fue matar al emperador.
Todos guardaron silencio.
—Quiero a Valery.
Uno de los ogros frunció el ceño.
—¿Y si Valek interviene?
Julián soltó una pequeña carcajada.
—Entonces lo mantendremos ocupado.
Otro señaló la entrada del palacio.
—¿Cuándo atacaremos?
Julián levantó lentamente la mirada.
—Esta misma noche.
Lo que ninguno de ellos sabía...
Era que para entonces Valery ya no estaría dentro del Imperio Oscuro.
Kael caminaba por uno de los pasillos cuando encontró a Valery contemplando los jardines por última vez.
Se detuvo unos segundos observándola.
Después habló.
—Ahora entiendo muchas cosas.
Valery volteó hacia él.
—¿Perdón?
El consejero sonrió.
—He servido a tres emperadores.
He visto guerras, pactos y criaturas que la mayoría considera leyendas.
Pero jamás...
Jamás pensé ver a hadas y ninfas jurar lealtad a una humana.
Valery bajó la mirada.
—Ni yo entiendo por qué ocurrió.
Kael negó lentamente.
—Quizá nadie deba entenderlo todavía.
Su expresión se volvió más seria.
—Pero hay algo que sí sé.
Valery lo miró.
—Usted es extraordinaria, emperatriz.
No por su fuerza.
Ni por su inteligencia.
Sino porque logra unir pueblos que llevan siglos separados.
Los ojos de Valery reflejaron sorpresa.
Nunca nadie la había descrito de aquella manera.
Cuando el sol comenzó a ocultarse, Valek entró finalmente en la habitación.
Valery ya lo esperaba.
Ninguno habló durante varios segundos.
Fue el emperador quien rompió el silencio.
—Nos iremos antes del anochecer.
Ella asintió.
—Gracias por escucharme.
Valek soltó una leve sonrisa.
—No creas que acepté porque quisiera hacerlo.
Se acercó lentamente hasta quedar frente a ella.
Tomó ambas manos entre las suyas.
—Si te dejo regresar al mundo humano...
Es porque allí tendrás más posibilidades de estar a salvo.
Valery acarició suavemente una de sus manos.
—Lo sé.
El emperador bajó la mirada unos segundos.
Algo poco común en él.
—No me gusta alejarte de mí.
La joven sonrió con ternura.
—Solo será por un tiempo.
Valek respiró profundamente.
—Prométeme algo.
—¿Qué cosa?
—Si ocurre cualquier cosa...
Aunque sea la más mínima...
Aunque solo tengas un mal presentimiento...
Llámame.
No importa dónde esté.
No importa contra quién esté peleando.
Iré por ti.
Valery sintió un nudo en la garganta.
Jamás imaginó escuchar aquellas palabras del hombre que todo el continente conocía como el Emperador Tirano.
Se puso de puntillas y besó suavemente su mejilla.
—También prométeme algo.
Valek la observó.
—Descubre quién está detrás de todo esto.
No quiero seguir siendo la razón por la que te atacan.
El emperador apoyó su frente contra la de ella.
—Lo descubriré.
Y cuando lo haga...
Nadie volverá a poner un dedo sobre ti.
En el exterior, las hadas comenzaron a reunirse sobre los jardines.
Las ninfas esperaban junto a los árboles.
El viaje al mundo humano estaba por comenzar.
Sin que Valery lo supiera...
Mientras ella se despedía del Imperio Oscuro, un ejército entero marchaba hacia un castillo que muy pronto encontraría completamente vacío.