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Rubí

Rubí

Status: Terminada
Genre:Maldición / Terror / Amor prohibido / Completas
Popularitas:8.1k
Nilai: 5
nombre de autor: jerinson Gómez

Cinco años después de haber sido absuelta por la misteriosa muerte de sus dos primeros esposos, la enigmática Rubí Vicentelli regresa al ojo de la tormenta pública al anunciar su tercer matrimonio con Julián, un millonario cuya fortuna promete salvar de la ruina a la aristocrática pero decadente familia Vicentelli. Sin embargo, la noche de bodas se convierte en un matadero cuando Julián aparece colgado del candelabro principal de la mansión.

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Capítulo 9

El departamento de Alejandro está sumido en una penumbra pesada. Él camina de un lado a otro con un vaso de whisky en la mano, incapaz de sacarse de la mente el clavo de hierro que apareció en el pasillo de la mansión. La paranoia lo mantiene alerta a cada crujido del edificio y el silencio de la noche.

Un leve deslizamiento capta su atención.

Alejandro baja la mirada hacia la entrada principal. Un sobre de color negro polvoriento acaba de pasar por debajo de su puerta. Con el pulso acelerado, deja el vaso en una mesa y se acerca con cautela, con la mano puesta en la culata del arma que lleva en el cinturón. Abre la puerta de golpe, pero el pasillo del edificio está completamente sola; las luces parpadean con un zumbido del sombrío.

Recoge el sobre y lo rasga con dedos torpes. Dentro hay una hoja de papel fúnebre con letras góticas escritas en tinta blanca:

“El anillo que le diste a Rubí ya tiene dueño en el más allá. Si insistes en vestirla de novia, el hilo negro coserá tu propia boca, Alejandro. Tu traición con las cartas ya fue juzgada.”

Alejandro se queda sin aliento, apoyándose contra la pared mientras el aire se le escapa de los pulmones. Por un momento sus pulmones se paralizó. El asesino no solo sabe que quiere casarse con Rubí; sabe el secreto de las cartas robadas de su primer esposo. Sabe que él la traicionó.

***

La puerta del cuarto de Valeria se entona con un gemido suave. Una silueta se desliza en la penumbra. No es la novia de luto; es Rubí, vistiendo una gabardina oscura, moviéndose a escondidas para que su madre, Elena, no descubra su presencia en la mansión.

Valeria está sentada en el rincón, abrazando un muñeco de seda, con la mirada fija en la almohada donde horas antes dejaron la foto quemada de su padre. Al ver a Rubí, Valeria se tensa, pero no grita.

—Valeria… soy yo, Rubí —susurra, arrodillándose a su altura con una ternura humana que pocos conocen—. Vine sola. Tu mamá no sabe que estoy aquí. Tienes que ayudarme, mi niña. ¿Qué es lo que recuerdas de la colonia de sándalo? ¿Quién estaba en el pasillo con la mujer del velo?

Valeria la mira con los ojos desorbitados por el traumatizaba que estaba, temblando al contacto de las manos de Rubí.

—Él la abraza, Rubí… —susurra Valeria, con la voz quebrada y desfigurada por el miedo—. Él la ama. El hombre del luto es quien clava el dolor porque ella se lo pide. Es una melodía de dos… y tú eres la partitura. Vete, Rubí. Si te ven conmigo, te van a coser a ti también.

***

Rubí siente un frío helado recorrerle en su estómago ardiendo. Antes de poder sacarle más información, escucha unos pasos aproximándose por el pasillo exterior. Rubí se pone de pie de inmediato y se desliza hacia el armario de la habitación, ocultándose entre las sombras justo un segundo antes de que la puerta se abra.

Elena entra al cuarto con una linterna, mirando a Valeria con sospecha.

—¿Con quién hablas, Valeria? —pregunta Elena, con tono bajo y los nervios de punta—. Te escuché susurrar.

—Con los muertos, mamá… —responde Valeria con una sonrisa vacía—. Ellos siempre vienen a visitarme cuando tú duermes con Henrique.

Elena se pone pálida de la rabia y sale del cuarto dando un portazo, sin notar que Rubí la observa desde la rendija del armario, masticando la verdad sobre la infidelidad de su suegra.

***

La oficina del detective es un caos de papeles, tazas de café frío y humo de tabaco. La pizarra del fondo está inundada de fotografías: Arturo, Julián, Santiago, Berenice, René y ahora Cristina con los labios cosidos. En el centro de todas las imágenes, unida por decenas de hilos rojos que conectan las escenas del crimen, está la foto de Rubí Vicentelli.

Marcano lanza un expediente contra el escritorio y se pasa las manos por la cara, desesperado y angustiado.

—No me vas a volver a ganar, Rubí… —murmura Marcano para sí mismo, con los ojos inyectados de rabia por la falta de sueño—. Sé que el vestido negro de la portada es tu marca. Sé que usas a un cómplice para que haga el trabajo sucio mientras tú te paseas por la mansión con cara de víctima.

El detective toma una fotografía del cuerpo crucificado de Cristina y la clava con fuerza en la pizarra, justo sobre el nombre de Rubí.

—Los labios cosidos, las manos clavadas… es un ritual de silencio. Estás silenciando a todo el que descubre cómo te quedaste con las fortunas de tus esposos. Me faltan las piezas para demostrar el vínculo con tu cómplice, pero te juro que esta vez no habrá abogado ni apellido que te salve de una celda de por vida. Te voy a encerrar, Rubí. Aunque tenga que quemar este pueblo para lograrlo ni piedad te voy a tener.

Marcano da un golpe en la mesa, decidido a armar la última pieza del rompecabezas, sin saber que su propia obsesión lo está convirtiendo en la pieza favorita del tablero de los dos asesinos.

***

Rubí sale del armario de Valeria una vez que los pasos de Elena se pierden en el corredor. Camina con cautela, pero al girar la esquina del pasillo principal, se topa de frente con Alejandro. Él tiene el sobre negro arrugado en el puño y los ojos desorbitados por el pánico.

—Me enviaron una nota, Rubí —le dice Alejandro en un susurro desesperado, tomándola de los brazos con amor—. Saben que nos vamos a casar.

Rubí lo mira fijamente, y una sonrisa amarga, casi fantasmal, dibuja sus labios. Se zafa de su agarre con una lentitud tortuosa.

—Ya lo sé, Alejandro. La mujer de velo negro me lo confesó —responde Rubí, con una voz gélida que le hiela la sangre—. Ella busca impedir la boda. Esa figura extraña pareciera que me quiere ver viva y ver morir las gentes que ella provoca matar.

Alejandro se desploma psicológicamente. Cae de rodillas frente a ella en el pasillo, abrazándole las piernas con una sumisión enferma y patética. El romance tóxico se tiñe de pura desesperación.

—Buscaremos, Rubí… Atraparla, pero ahora te amo. ¡Me estoy muriendo por dentro! Si la novia negra viene por mí, que me mate, pero dime que te casará conmigo. ¡Dímelo!

Rubí lo observa desde las alturas, acariciándole el cabello con desprecio y lástima.

—Ok, esta bien, Alejandro. Levántate, das asco.

***

Elena y Henrique discuten en voz baja cerca del gran ventanal, ajenos a la escena del pasillo alto. Elena camina de un lado a otro, devorada por los nervios.

—Tenemos que irnos mañana mismo, Henrique —dice Elena, con los dientes apretados—. Valeria sabe lo nuestro. Si se lo dice a Alejandro, él nos bloqueará las cuentas de la naviera antes de que podamos transferir el dinero a Suiza.

—Tranquilízate, Elena. Nadie le cree a una loca —responde Henrique, sirviéndose un trago—. Mañana firmo el desvío de las acciones. Nos largamos y dejamos que Rubí y tu hijo se maten en este cementerio de ridículos amor.

De pronto, un golpe seco suena en el techo del comedor. ¡Beatriz!

Ambos se congelan. Henrique levanta la mirada. Del enorme candelabro de cristal del techo comienza a gotear un líquido espeso y oscuro. Cae directamente sobre la mesa de madera, justo encima del mantel blanco.

Es lodo mezclado con agua de lluvia. Y tiene olor a azufre.

Henrique da un paso atrás, sacando su arma, mientras Elena ahoga un grito de puro cinismo psicológico al ver que en el piso superior, la música de un gramófono viejo comienza a sonar sola, tocando un vals fúnebre que retumba en toda la mansión vacía.

***

1
FerWang
Lo de la boda fue tremendo golpe
FerWang
. ¿Cómo es posible que todo pase tan rápido? ¡Esta historia no te deja ni respirar!
FerWang
¡Qué tensión en cada línea!
FerWang
La intriga me está matando, ¡excelente capítulo!
FerWang
Cada vez se pone más turbio todo... me encanta.
FerWang
Cada capítulo deja más preguntas que respuestas, ¡necesito el siguiente capítulo ya!
FerWang
¡Ese giro del candelabro me dejó frío! Imposible parar de leer.
FerWang
La decadencia de la familia Vicentelli le da una atmósfera gótica excelente. La mezcla entre desesperación económica y misterio sangriento funciona genial.
FerWang
5 estrellas bien merecidas. El ritmo no decae y cada capítulo te deja con ganas de más.
FerWang
Tres esposos muertos y una familia en la ruina... Definitivamente Julián no sabía en lo que se estaba metiendo. ¡Buenísima historia!
E.white Verdun
¡NO PUEDO RESPIRAR CON ESTE CAPÍTULO! 😱💣 Rubí al borde de la explosión y la policía viendo la tortura en vivo...
E.white Verdun
¡DIOS MÍO, QUÉ NIVELES DE SUSPENSO! La transmisión en vivo hackeando la red policial a las 3 AM me dejó helada. ¡La Mujer del Velo Negro está completamente fuera de control!
E.white Verdun
Directo de Caracas a cazar a la Mujer del Velo Negro... Antonio no vino a hacer amigos, vino a trabajar.
E.white Verdun
¡A ESA ENVIDIOSA QUE LA CALLEN YA! 🤬 ¿"Princesa con un basurero"? Por favor, Victoria, ponla en su lugar delante de todo el salón.
E.white Verdun
¡ESTOY TEMBLANDO! 😨💔 El cambio al POV de Rubí atada en ese lugar horriblemente oscuro me dejó sin aliento.
E.white Verdun
¡NO PUEDE SER! 😱 Saber que la policía encontró cenizas con restos de la fiscal y luego ver a Rubí así de indefensa me tiene sufriendo. ¡Necesito que la rescaten ya!

¡NO PUEDE SER! 😱 Saber que la policía encontró cenizas con restos de la fiscal y luego ver a Rubí así de indefensa me tiene sufriendo. ¡Necesito que la rescaten ya!

¡NO PUEDE SER! 😱 Saber que la policía encontró cenizas con restos de la fiscal y luego ver a Rubí así de indefensa me tiene sufriendo. ¡Necesito que la rescaten ya!
E.white Verdun
¡MI CORAZONCITO! ❤️✨ La confesión de Victoria fue perfecta. ¡Por favor que no arruinen este momento con la redada!
E.white Verdun
¡Amo la honestidad de Victoria! Decirle "deberías despreciarte menos y valorarte más" fue el abrazo que Ismael no sabía que necesitaba. Son hermosos.
Gabriel fuente
Rodolfo me da mala espina no se porque es un hombre misterioso
Gabriel fuente
No, Rubi es inocente de todo
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