"El Vuelo de la Libélula"
Un matrimonio por contrato. Un enemigo en la cama. Una venganza que no admite piedad.
Cuando el prometido de Alessa Rossi huye horas antes de la boda, su destino queda en manos de un misterioso sustituto: Máximo. Atractivo, impecable y protector, parece el salvador que su familia mafiosa necesita para mantener el poder.
Lo que Alessa no sabe es que ha dejado entrar al lobo en el redil. Máximo es el único superviviente de un clan que los Rossi exterminaron años atrás, y ha regresado con una sola misión: destruir a sus enemigos desde adentro. Su plan es perfecto: fingir ser el esposo ideal, ganar el corazón de la inocente Alessa y usar sus secretos para aniquilar su imperio.
Pero el odio tiene un punto débil. Entre besos fingidos y manipulaciones crueles, Máximo empieza a dudar: ¿Podrá ejecutar su venganza cuando la mujer que debe destruir es la única que ha logrado darle paz?
En este juego de traición y deseo, el amor es el arma más peligrosa de todo
NovelToon tiene autorización de SherlyBlanco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 15: Las Semillas de la Verdad
Dos meses después de su huida, la vida de Alessa en Suiza transcurría en una calma gélida pero necesaria. La mansión que Dante le había proporcionado estaba rodeada de montañas nevadas y lagos plateados, un refugio perfecto para empezar a reconstruir su alma. Alessa pasaba las mañanas caminando por la orilla del lago, sintiendo cómo el aire puro de los Alpes limpiaba el sabor amargo que la Toscana había dejado en su boca.
El descubrimiento de su embarazo había sido un shock inicial, un recordatorio físico de su vínculo con Máximo. Pero, bajo el cuidado atento de Dante y el amor incondicional que su familia le transmitía a través de llamadas constantes, el miedo se había transformado en determinación. Su hijo sería un Rossi, criado en el amor y la libertad, lejos del odio generacional.
Vittorio, tras superar el impacto inicial de la traición, hablaba con su "libélula" todos los días.
—Todo está bien, Alessa —le aseguraba, con la voz temblorosa pero firme—. Marcos y yo nos encargaremos de los Vanzetti. Tú solo preocúpate de estar bien y de cuidar a ese pequeño milagro. Dante está haciendo un trabajo increíble protegiendo nuestra fortuna.
Dante, en efecto, no había perdido el tiempo. Desde su oficina en Londres, había orquestado una ofensiva financiera implacable contra los Vanzetti. Utilizando la red de empresas fantasma con las que había comprado el viñedo, había empezado a ejecutar embargos preventivos sobre todos los activos que Giacomo y Sofía Vanzetti intentaban ocultar. La caída de los Vanzetti era cuestión de tiempo.
La Ilusión y el Miedo de Bianca
En Milán, la noticia del embarazo de Alessa no había llegado a oídos de Bianca Lacomet. Para ella, el mundo seguía girando alrededor de Máximo. Bianca estaba viviendo en un sueño que a menudo se sentía como una pesadilla. Ella amaba a Máximo con una devoción ciega y dolorosa, convencida de que su embarazo era la carta de triunfo que finalmente lo haría olvidar el pasado.
—Máximo, mira —le dijo un día, mostrándole un body de bebé que había comprado en secreto—. ¿No es adorable? Es un símbolo de que el amor es más fuerte que el odio.
Máximo, rumiando su derrota en el pequeño apartamento que Bianca le había conseguido, apenas la miró. El body le recordaba a Alessa, a la Toscana, al viñedo que había perdido. El amor de Bianca era un consuelo que no bastaba para llenar el vacío que sentía.
—Bianca, no entiendes nada —le espetó, apartando el body—. Esto es solo un hijo. El honor de mi familia sigue manchado. Y esa Rossi... ella me lo quitó todo.
Bianca sintió una punzada de miedo. El embarazo, en lugar de unirlos, parecía estar abriendo una brecha más grande entre ellos.
El Susurro de la Libélula
De vuelta en Suiza, Alessa tomó una decisión que la llevaría al corazón de la tormenta. No bastaba con huir; necesitaba entender. Necesitaba saber por qué Máximo la odiaba tanto, por qué su familia era el objeto de su rencor.
Un día, mientras Dante revisaba documentos en el estudio, Alessa entró con una determinación renovada en los ojos.
—Dante, necesito que me digas la verdad. Necesito saber por qué Máximo odia a nuestra familia. ¿Qué fue lo que pasó en el pasado? ¿Por qué se obsesionó con destruirnos?
Dante la miró con una mezcla de preocupación y orgullo. Sabía que su hermana ya no era la "libélula" frágil que había llegado a sus brazos. Era una mujer que buscaba respuestas, que se negaba a ser una víctima.
—Alessa... la historia es complicada. Tiene que ver con una traición que ocurrió hace años, antes de que tú nacieras. Una traición que manchó el honor de los Vanzetti y que Máximo heredó como si fuera una deuda de sangre.
Dante comenzó a relatarle una historia de ambición, amor y muerte que había sido borrada de la historia oficial de las familias. Una historia que explicaba por qué Máximo se había convertido en el monstruo que ella conocía, y por qué los Rossi seguían siendo el objeto de su odio.
Alessa escuchó con atención, sintiendo que el rompecabezas de su vida por fin empezaba a encajar. Y mientras escuchaba, una idea empezó a formarse en su mente: si el odio de Máximo se alimentaba de la mentira, la verdad sería su peor enemiga.