Aria,una asesina letal marcada por una enfermedad incurable, acepta su muerte con serenidad…hasta que despierta en el cuerpo de Alaysha, un personaje de su novela favorita cuya vida fue arrebatada, inesperadamente vuelve al día en el que el padre de la original entrega las cartas de compromiso que decidirá el destino de ambas hermanas. Con los recuerdos intactos de la original y un don que viaja con ella, Aria elegirá su propio camino. Pero inesperadamente descubre que Rosse ha renacido, cuando esta se apresuró en tomar la carta de compromiso del segundo príncipe .Sin decir palabra alguna -Aria- ahora Alaysha sonríe con frialdad y acepta el compromiso con el temido primer príncipe . Si bien Rosse recuerda su pasado , no imagina que la mirada que la observa desde el rostro de su hermana pertenece a otra persona …alguien que conoce la historia al detalle y ha vuelto a reescribirla..
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Escena 22
La mañana del tercer día , el patio principal estaba lleno de guardias y sus caballos formados en filas perfectas. Cassian había salido primero vestido con su uniforme de batalla y su espada al cinto,su expresión era su habitual máscara de frialdad. Charlotte estaba de pie junto a Alaysha, la mano pequeña apretaba la falda de su vestido gris, mirando a su padre con ojos grandes y preocupados. Livia permanecía un paso atrás, vigilante. Cassian se acercó a su hija, se agachó un instante y acarició su cabeza. Luego se irguió y miró a Alaysha directamente, Alaysha inclinó la cabeza en respuesta, serena, y él asintió una vez, su voz grave resonó baja solo para ella, pidiéndole que permaneciera en el palacio y cuidara de Charlotte y la residencia en su ausencia. Alaysha no respondió con palabras, solo con una inclinación breve que aceptaba la orden sin discusión visible.
Fue entonces cuando decidió que ya era hora de partir. Monto su caballo negro y con Axel ya a su lado con su corcel , la escolta empezó a formarse a sus alrededores esperando a que dieran la orden asi entonces el grupo se puso en marcha. En cuanto el último guardia desapareció por el camino, Alaysha volteó hacia Livia con expresión calmada pero decidida, ordenándole quedarse y cuidar bien de la princesa y del palacio en ausencia suya y del príncipe, no permitiendo que nada extraño pasara. Livia abrió la boca para protestar, pero la mirada de Alaysha la silenció al instante; así que solo se limitó a obedecer. Alaysha se dirigió entonces a un sirviente cercano, ordenándole que le trajera a su mejor corcel; y el corrió a cumplir la orden implícita. En cuestión de minutos regresó con un caballo blanco ensillado, ella lo montó ajustó la capa sobre sus hombros y las armas que tenía ocultas , y salió al galope por una puerta lateral siguiendo la ruta que el grupo de Cassian había tomado; yendo a una distancia segura pero decidida.
Tras unas largas horas de viaje bajo un sol abrasador que calentaba las armaduras y hacía brillar el polvo en el aire, el grupo se detuvo justo antes de cruzar la barrera de una neblina oscura de Baldoria, una línea invisible marcadas por antiguos menhires cubiertos de musgo que separaba al reino de las tierras malditas. Allí , en un claro rodeado de árboles altos y retorcidos , se encontraron con otros miembros de la escolta que habían llegado por rutas paralelas; cubiertos con capas polvorientas y caballos cansados. Desmontaron en silencio, formando un círculo amplio alrededor de los mapas extendidos sobre una roca plana, donde Cassian y Axel revisaron con precisión las rutas marcadas, trazando líneas nuevas con carbón y discutiendo las posiciones de posibles emboscadas o encuentros con bestias mágicas que acechaban en los caminos conocidos. Cada escuadrón recibió órdenes claras; tenían que dividirse en grupos más pequeños para cubrir terreno amplio, evitar los pasos obvios y avanzar con cautela, siempre acompañados de sus bestias sagradas —criaturas leales invocadas por los magos de la corte, lobos espectrales o grifos domesticados que olfateaban el peligro y protegían contra cualquier percance inesperado en el camino—. Los hombres asintieron con determinación, montaron de nuevo y se dispersaron alejándose mientras Cassian y su grupo principal reanudaban la marcha. Sin embargo, un sutil crujido en los arbustos lo alertó de inmediato. Sin dudar, sacó una flecha, tensó el arco y lo lanzó hacia la dirección de donde provino aquel ruido.
—¿Quién anda ahí? —preguntó con voz grave y fría— ¡Sal ahora o la próxima no fallará!
El grupo se tenso al instante, y rápidamente todos empuñaron sus armas escaneando todo a su alrededor. Axel levantó la mano listo para dar la orden de atacar si fuera necesario. De entre los árboles emergió Alaysha, monada en su caballo blanco . Su expresión era serena , casi divertida mientras detenía al animal a unos pocos metros.
—Vaya —dijo calmada, pero con un filo juguetón—Pensé que tardarías mas en notarme, alteza. Eres mas perceptivo de lo que esperaba.
Cassian bajó del caballo de un salto, su expresión era una mescla de sorpresa, molestia a la vez y algo más; esa preocupación genuina que no podía ocultar del todo. Se acercó con pasos firmes, la mirada clavada en ella como si quisiera perforarla.
—¿Qué demonios haces aquí? —preguntó con voz baja pero cargada de intensidad— Te ordené quedarte en el palacio. ¿No entendiste la orden, o simplemente decidiste ignorarla?
—Sabe perfectamente que no soy de las que obedecen ciegamente —respondió— Solo vengo a ayudarte. ¿Qué tiene eso de malo…esposo?
Cassian se acercó más, era evidente su preocupación a que ella estuviera ahi, si embargo no quería mostrala del todo. —¿Desobedeciendo órdenes directas, princesa?—dijo con un gruñido— El campo de batalla no es un salón de té para disfrutar. Aquí la gente muere. No es lugar para una mujer, por muy hábil que sea con una espada no es suficiente con sostenerla—añadió, hizo un gesto a uno de sus hombres para que se acercaran—Un escuadrón la escoltará de vuelta al palacio. Inmediatamente. No hay discusión.
El soldado se acercó de inmediato, inclinando la cabeza. —Por favor, princesa, acompáñenos.
Alaysha no se movió. Dio un paso más hacia Cassian, lo suficiente para que sus respiraciones se rozaran —Príncipe no lo olvides, de no ser por mí, ni siquiera sabrías de la infiltración en tu escolta personal. Cinco hombres que planeaban cortarte la garganta en cualquier momento. Te seré más útil aquí, luchando a tu lado, que sentada en tu palacio tejiendo como una dama decorativa…No subestimes mis habilidades. Ahora dime, ¿Me llevarás… o prefieres que siga por mi cuenta? Porque no pienso retroceder.
Permanecieron así un momento eterno, mirándose mutuamente, ninguno parecía dispuesto a ceder primero. El aire entre ellos parecía cargado de electricidad, y la tensión se hacía palpable para todos los que observaban en silencio. Axel bajó del caballo y se acercó a Cassian, bajando la voz para que solo él oyera.
—Déjala ir —susurró— Ya está aquí, y sola llegó hasta nosotros en territorio hostil. Si pudo burlar nuestras patrullas, imagina lo que puede hacer contra el enemigo. Y si lo que te preocupa es su seguridad… no te preocupes. Nosotros la cuidaremos sin perderla de vista.
Cassian miró a Axel un segundo, con la mandíbula apretada, la preocupación y la frustración parecían luchar en su interior, sin más y resignado solo y acepto. Sin mirarla directamente, habló con voz firme y autoritaria.—Permanece a mi lado. Sin apartarte ni un paso.
—De acuerdo.
Subió a su caballo y avanzó hasta colocarse al lado de Cassian, que ya había montado de nuevo. El grupo reanudó volvió a reanudar la marcha, el silencio estaba roto solo por el golpeteo de los cascos y el viento entre los árboles. Y aunque ninguno lo admitió, el camino acababa de volverse mucho más interesante… y mucho más peligroso.
QUE PUTERIA
QUE NOVELAZA
ESTÁ DE INFARTO
ES BRILLANTE
UNA DE LAS MEJORES QUE ESTO LEYENDO HASTA AHORA
QUE GRANDE LA ESCRITORA
QUE MENTE TAN PRIVILEGIADA
OJALÁ Y NOS DE MÁS HERMOSOS CAPÍTULOS PRONTO
MIS RESPETO A LA DAMA ESCRITORA👏👏👏😘🥰