Florecía Lopez descubre el cruel engaño de su esposo Armando Paredes y es asesinada de una forma macabra, ella pide con todas sus fuerzas otra oportunidad para vengar a su familia y sus ruegos son escuchados. ¿Lograra vengarse de Armando y su familia? ¿Encontrara el verdadero amor y la felicidad para su madre?
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Capitulo 15
#Baile con la abuela
La abuela de Trinidad se despidió muy agradecida por el baile.
-Gracias joven por bailar conmigo.
-Fue un placer. Le respondi.
-Voy a tomar algo fresco. Me dijo al despedirse.
-Cuando guste cuente conmigo para otro baile. Le dije de manera amable.
-Eres un encanto. Me agradas. Me dijo dandome un suave pellizco en la mejilla.
Regrese a la barra de donde mi hermano me observaba con una cara de diversión total.
-Oscar, ¿qué te pasa? Te veo con cara de pocos amigos.
Dijo Luis, tratando de contener la risa.
-Nada, no me pasa nada. Le respondí cortante y tomando un trago de gaseosa para aliviar la bronca que circulaba por mi.
El abuelo de Trinidad fue vivo, no armo escandalo, no hizo escenas, solo un cambio de pareja para que no baile con Trinidad.
-Vamos, hermano, no te hagas el duro. Te vi bailando con doña Rumilda. ¡Y debo decir que la señora se movió como una profesional!
Luis estalló en carcajadas.
Contuve el aliento, lo fulminó con la mirada. -¡Cállate! No es gracioso. Me siento como un idiota. Trinidad está ahí, sonriendo con todos los demás, y yo no puedo ni acercarme a ella.
-¿Y eso qué tiene que ver con doña Rumilda? -Preguntó Luis, todavía riendo-. La abuela de Trinidad estaba radiante. No entiendo por qué te sientes mal. ¡Deberías estar orgulloso de haber bailado con ella!
Luis encuentra gracioso mi penosa situación.
-Eso es justamente lo que me molesta -Gruñó, pegando el mostrador con mi puño-. No debería estar bailando con la abuela de la chica que me gusta. Debería ser yo quien esté bailando con Trinidad, no con su abuela.
Luis se encogió de hombros.
-Bueno, tal vez doña Rumilda sea la que te esté robando el show. ¡Y quién sabe, quizás Trinidad se dé cuenta de que tienes buen gusto para los bailes y las abuelas elegantes!
Estalla en carcajadas Luis y le pego en el hombro para que deje de burlarse.
Puso los ojos en blanco, al no conseguir que pare.
-No me ayudas, Luis.
Luis sonrió.
-Solo digo que quizás deberías relajarte y disfrutar de la fiesta. Y quién sabe, tal vez doña Rumilda te dé algunos consejos sobre cómo conquistar a Trinidad.
Negué con la cabeza, pero no pude evitar una sonrisa, doña Rumilda si bailo muy bien y fue muy amable, su manera de hablarme dulce me recordo a mi abuela.
-Eres un idiota, Luis.
#Trinidad
Veo a mi bisabuela que se dirije hacia nuestra mesa donde mi bisabuelo me tiene presa, sentada en un rincón, él no deja de hablar, contándome anécdotas, pero se que solo me aleja de Oscar.
-Trinidad, querida, ¿No vas a bailar con tu abuela? Me preguntó mi bisabuela Rumilda, con una sonrisa pícara.
Me hizo gestos con los ojos, por lo que capte lo que queria decirme
Me levantó, algo confundida, pero dispuesta a seguir el juego de mi bisabuela.
-Claro, abuela.
Mi bisabuelo frunció el ceño, pero no pudo oponerse a la petición de Doña Rumilda, mi bisabuela, quien tomó mi mano y me dirigio a la pista de baile, me llevo casi a las arrastras lejos de la vista de mi bisabuelo y de mi madre que solo se entretenia charlando con su padre y las variedades de postres.
-Oscar, ¡qué sorpresa!
Exclamó mi bisabuela, fingiendo tropezar con él
-Lo siento mucho, joven. ¿Podrías...?
Oscar, que estaba observando la escena, no perdió la oportunidad.
-Por supuesto, doña Rumilda. Y de paso, ¿por qué no le digo a mi hermano Luis que estaría encantado de bailar con usted? -dijo, sonriendo maliciosamente.
Mi bisabuela le lanzó una mirada cómplice.
-Oh, sería un placer, joven Oscar.
Ver la cara de asombro de Luis fue todo un espectaculo.
Me di cuenta que mi bisabuela me estaba ayudando, me rió, comprendiendo el juego de mi bisabuela.
-Gracias, Oscar .
Le dijo, mientras bisabuela me guiaba hacia Oscar.
Oscar tomó mi mano de manera firme y para llevarme a la pista de baile, mientras mi bisabuela se dirigía hacia Luis, que miraba con curiosidad.
-Luis, querido, ¿no vas a bailar con una anciana? -Le preguntó mi bisabuela, con una sonrisa coqueta.
Luis se rió y se levantó para tomar la mano de mi bisabuela.
-Sería un honor, señora.
Oscar sonrió, satisfecho.
-¿Bailas, Trinidad? -preguntó, mientras me acercaba a él.
-Me parecio o se lo hiciste a proposito a Luis. Le susurre.
-Era mi manera de regresarle el favor, por burlarse de mi.
-Te vengabas de las burlas de tu hermano, al hacerlo bailar con mi abuela.
-No lo tomes a mal, tu abuela es muy encantadora y amable.
-Pues... No me ofendo... Tan solo que no lo sepa mi abuela, ella adora bailar y mi abuelo no tanto.
-Jamas seria descortes con ella.
Le sonrió y asenti, juntos nos perdimos en la música y el baile.
Cuando me percate Oscar me habia guiado al otro extremo del salon, lejos de la vista de mi familia.
-Tomemos aire. Me dijo con la mirada encendida y la respiración agitada.
-Claro. Le dije en un suspiro.
Me guio hasta la cubierta donde la brisa nocturna era agradable.
-Ya no puedo mas. Me dijo al aferrarme a su cuerpo dándome un beso cálido que me encendió por completo.
Sentia su corazón golpear mi pecho, un beso asi nunca lo vivi, tan apasionado, como si quisiera comerme completa, sus manos se aventuraron a deslizarse por mi espalda, en cambio solo mantuve las mias en su cuello.
Él se retiró agitado, con una mirada que conocía de sobra, quería algo más, pero no podía, no debía, no me correspondía, estaba violando las reglas invisibles de haber renacido en el cuerpo de mi madre, o eso creo, no quiero que mi juicio se nuble, primero debo revelar que fue lo que sucedió para que los Paredes odien a los Lopez, cuál fue la verdad de todo.
-Debo irme. Le dije agitada, aunque no me despegaba de él.
-No quiero que te vayas, si te vas temo que lo que siento ahora, no lo vuelva a experimentar.
-Aquí no, no es el momento.
Oscar volvio a besarme demandante.
En eso escuchamos que carraspean la garganta era Luis.
-La estan buscando.
Oscar suspiro asintiendo y me llevo de la mano.