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MAS ALLA DE LA TORMENTA

MAS ALLA DE LA TORMENTA

Status: Terminada
Genre:Casarse por embarazo / Reencuentro / Embarazo no planeado / Completas
Popularitas:220
Nilai: 5
nombre de autor: Cecilia Ruiz Diaz

Más allá de la tormenta es la historia de Juan Manuel, un hombre noble y humilde que se enamora de Adela, una joven que trabaja en una casa de placer, Pero la vida no los deja estar juntos. todo cambia cuando nuestro protagonista recibe una herencia de su padre y por vueltas del destino, se casa con Elena, una joven un poco rebelde y de ciudad, que debe adecuarse a la vida en el campo.

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CAPITULO 15: TORTA FRITA

CAPÍTULO 15: TORTA FRITA.

Él regresó del río fue más agradable. El sol había bajado y el camino parecía más corto. Cuando estaba llegando, Elena, freno sus pasos para observar la casa desde una determinada distancia, se sorprendió al ver mal avanzada que estafa la nueva edificación, parecía tomar forma. "Quedará muy bonita", pensó, "aunque le falta un poco de color".

Antes de la cena se refrescó y decidió sentarse a la mesa, con todos. En realidad, solo era María, Juan Manuel y ella, puesto que Carito y Raúl tenían casita propia. Su esposo, luego de la cena se marcharía a descansar a casa de sus amigos.

Él ambiente estaba un poco incómodo. María sirvió un plato de sopa a cada uno, el cual Juan Manuel comenzó a tomar muy efusivo. Elena no pudo evitar mirar esto antes de agarrar su cuchara y probar la de ella, sentada muy derecha y con movimientos apacibles, a diferencia de su esposa. "Tal vez trabajo mucho y por eso come así", pensó. Había escuchado que el trabajo en el campo era muy duro.

Cuando, al fin, ella finalizó el contenido de su plato, el hombre ya había terminado el segundo.

-"Aura" traigo el guiso.- dijo la mujer mayor levantándose y regresando con una olla que contenía algo con salsa, papá, carne y... ¿Podría ser intestino de animal? Abrió los ojos un poco asqueados, también había otros productos que no lograba distinguir. Cuando vio el plato servido de su esposo le produjo rechazo.

-Yo no aparezco, María, gracias.- dijo de inmediato al ver que la mujer tomaba su plato.

-¿Quiere más sopa o que le parece otra comida?, señora.- le pregunto.

-¡¿Otra comida?!- se exaltó Juan Manuel.

-Sí, Manuelito, otra comida.- afirmó María en un duro tono.

Su esposo bajo la mirada y siguió comiendo. Al parecer, la mujer tenía un gran poder sobre él.

-No, María, no se moleste.- respondió ella tratando de pasar el mal tragó -¿Quedó algo de...? ¿Cómo se llamaba? "Torta frita".-

-¡Sí, sí!- dijo la mujer más entusiasmada -Algo quedó.-

Fue hasta la cocina y regreso con un plato conteniendo tres tortas fritas grandes adentro.

-Solo quedan estás, pero mañana le hago más.- dijo María

Elena agarró una, la mordió y la saboreo.

-Es una delicia.- volvió a decirle a María.

Juan Manuel la observo. Se dio cuenta de que nunca la había visto sonreír y pensó en lo tierna y linda combinación eran esos redondos labios con sus dientes tan blancos y radiantes

Al día siguiente, Elena se levantó temprano, Pero el calor ya se sentía bravo. Se preguntó si sería común esa temperatura en esos últimos días de noviembre. No le quedó más remedio que aceptar las faldas amplias y prestadas de Carito. Mientras ella tomaba su te con torta frita, la mujer se tomaba un momento de su tiempo para achicar las prendas de la otra joven, ya que la nueva patrona era de una contextura muy pequeña.

-Usted es muy pequeña.- comento la mujer -¿Que edad tiene?-

-Cumplire 16 años en marzo del siguiente año.- respondió.

Carito miro a María con asombro y luego de nuevo a Elena.

-¡15 años!- exclamó -¡Todavía es una niña!-

-Bueno... En pocos meses cumpliré años ¿No?- se justifico algo avergonzada.

-Por eso no se ha firmado su cuerpo, Pero ya crecerá.- comento la mujer mayor para apaciguar el mal momento y Elena sonrió un poco más conforme.

Una vez vestida con las prendas reformadas, comenzó a recorrer un poco las afueras, Pero Carito le propuso que la acompañe a la huerta, ya que Juan Manuel no quería que ninguna esté mucho tiempo cera a de los trabajadores de la casa, por las dudas, no los conocían.

Ya en la huerta caminaba de un lado a otro, mirando todo. Había una variedad de verduras importantes, algunas ni conocía, como la chaucha, por ejemplo. Se asombró al enterarse la cantidad de diferentes clases de lechuga que existía. Carito le explico con orgullo que era cada una y como se comían. Desde allí pudo ver a lo lejos a Juan Manuel en el corral de las ovejas, nunca había visto una en persona. Le pare una, animales muy lindos y tiernos, sintió el impulso de acercarse, Pero se detuvo. No sabía si era apropiado y más aún, si su esposo la quería allí.

De repente, llevo un pequeño de unos 11 años corriendo.

-Bernardino ¿Qué haces aquí? ¿Viniste con tu abuela?- pregunto Carito.

-No, vine solito, porque me enteré de que Juan Manuel regreso.- respondió el niño.

-Por eso, a Juan Manuel no le gusta que andes solo por el campo.- respondió la muchacha, pero el niño estaba más entretenido mirando a Elena.

-Hola, soy Elena.- se presentó Elena, al percatarse de esto y le dio la mano.

-Soy Bernardo, el nieto de la curandera.- dijo el pequeño respondiendo el saludo -Usted es muy bonita, señorita.- respondió mientras la miraba embobado y ella sonrió.

-"Señora" Bernardo, es la esposa de Juan Manuel.- objeto Carito.

-¡Oh, qué suerte tiene el patrón!- exclamó Bernardo -Le diré a mi abuela qué tenga a conocerla - le dio nuevamente la mano y salió corriendo hasta donde estaba Juan Manuel.

Por la tarde, estaban las tres sentadas debajo de unos árboles, pero el calor era impresionante, aunque Elena se abanicaba parecía que el aire no alcanzaba. Le pidio a Carito que desarme su peinado y levanté su pelo. Así que la chica se lo recogió todo y se lo acomodo en forma de rodete, simple.

-Puedo adoptarlo parahacérmeloo a diario, es muy fácil y cómodo.- dijo.

En ese momento llego un carro llevado por una mula. Elena siguió a Carito y a María que salieron a recibir a la visita. Del carro sé bajo Bernardo junto a una mujer muy mayor, tal vez no tanto, Pero estaba cubierta de canas, ojitos cansados y muchas arrugas en sus facciones. Demostraba una vida difícil.

María y Carito la saludaron muy simpáticas.

-Ella es...- trato de decir María

-¡Oh, por Dios! ¡Miren qué joven es!- exclamó y le tomo las manos -Soy Alcira, la curandera, así me conocen.

-Mucho gusto.- respondió la joven esposa.

-Pero pase doña Alcira, vamos a tomar unos mates.- propuso María.

-¡YO VOY CON JUAN MANUEL!- grito Bernardo mientras salía corriendo.

-¡PERO AHORA SE ENCUENTRAN EN EL CORRAL QUE LE ESTÁN HACIENDO A LAS VACAS!- Grito Carito al niño, que se alejaba.

Luego de un par de horas el calor no aflojaba. Elena escuchaba hablar a las mujeres entretenidas, mientras tomaba su te con leche y torta frita, que se habían vuelto su obsesión. Solo respondía simpática cuando Alcira preguntaba algo. En ese momento, pensó por primera vez que tal vez no había Sido todo tan malo, a pesar de estar en una tierra lejana y sola, tuvo la suerte de conocer a estas mujeres que eran tan amables un ella.

Al atardecer llego Juan Manuel junto a Bernardo.

-¡Doña Alcira!- exclamó yendo hacia la mujer y dándole un beso en la mejilla -He venido a saludar y a devolverle algo que le pertenece.- bromeó con la mano en el hombro del niño.

-Sí, y usted, Manuelito, de ya traído un mundo recuerdo de su viaje.- acoto la mujer en tono pícaro mirando a Elena.

Juan Manuel miró a su mujer y noto que sintió tanta incomodidad como él.

-¿Ya nos vamos?- pregunto el niño algo triste.

-Si se quiere quedar a cenar está más que invitada.- tercio él.

-No, a la noche nos agarrará el agua.- respondió Alcira.

-A propósito de eso, venía a decirle a mi esposa.- Dijo Juan Manuel dirigiéndose a Elena -Si no llueve mucho mañana iremos al pueblo a hacer compras por si quiere enviar cartas a su familia.-

-¡Sí!- Exclamó la joven efusiva -Pero... ¿Cómo saben que lloverá?- pregunto intrigada.

-Por el calor húmedo, querida.- respondió Alcira.

-Además, ¿ve esas nubes oscuras de ahí?- pregunto su esposo apuntando al cielo y ella asintió -Bueno, anuncian agua.-

-¡Que interesante saber eso!- dijo ella asombrada.

Juan Manuel se quedó mirando su expresión, se notaba el agrado por la noticia. Él, por su parte, le gratifico que sea la primera vez que dialogaba, aunque sea un pequeño instante, sin conflicto alguno "¿Podría existir una buena convivencia entre ellos en un futuro?", se pregunto.

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