Cuando la corte celestial baja al mundo de los mortales para encarar a la diosa de la luna por haber roto las reglas, comienza una larga batalla en los cielos hasta que deciden eliminarla como castigo.
Sin embargo, su fiel esposa, la hará regresar como una mortal llamada: "Rinko Gumi" para que ayude a la princesa del cielo en su misión de recuperar los pergaminos antiguos.
Ahora una joven Rinko deberá proteger a la princesa para resurgir y encarar a la corte celestial en una última batalla contra los cielos.
¿Podrá Rinko resurgir y tener su revancha contra la corte celestial?
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Capitulo #7: Familia
Cuando llegamos al templo del Gran Sabio, quedé algo sorprendida, no solo por la cantidad de calvitos con túnicas que vagaban por ahí como peces, sino porque frente al templo había un pueblito de seres humanos, eran chistosos como mi papá.
—¡Mira! ¡Sun! ¡Ese señor es muy enano! ¡Ja! Ni siquiera yo que…
Me detuve al ver a una niña siendo cuidada por sus padres a lo lejos, la imagen me hizo agachar un poco la cabeza al igual que mis orejitas.
—Mamá… Papá… —susurré extrañando a mis padres y extrañando las fiestas de cumpleaños que me hacían antes—
—¿Huh? ¿Qué sucede? Rinko
—No, nada
—Vamos, Rinko, somos maestra y discípula
—Mm… No me pasa nada, pero…
—¿Qué pasa?
—Familia… —le apunté con mi dedo a Sun Tsu con una energía renovada—. ¡Si tú me enseñas límites! ¡Familia es mi enseñanza para ti!
—Jajaja —se rió a carcajadas—. Qué cosas dices, un discípulo no puede enseñarle a su maestro, eso es contradictorio en sí
—¡Bien! —me acerqué a ella para sujetar sus manitas suaves—. ¡Entonces me niego a ser tu discípula!
—¿Qué? —dijeron Sun y Bai Long abriendo aún más los ojos sorprendidos. Bai Long se detuvo al escucharme—.
—Bai Long Yo sé que tú tampoco quieres ser su discípulo
—¿Eh? Qué tonterías di…
—¡Familia! —la interrumpí—. Sí… en lugar de esa relación aburrida, los tres seamos familia, hermanos que aprenden del otro, como iguales
Bai Long soltó una carcajada lo que sorprendió a los humanos que caminaban a nuestro alrededor, se notaba que no estaban acostumbrados a ver a un caballo parlante, de la misma forma que Sun Tsu no estaba familiarizada con la palabra hermana.
—Hermana… —susurró intentando procesar mis palabras—
—¿Qué tal? Yo también soy una buena maestra, y ahora… —mi sonrisa se volvió una juguetona—. Como una buena familia, ustedes dos deben hacerme una fiesta de cumpleaños con pastel, y regalos
—Jaja, Rinko… —comenzó Sun Tsu riendo y relajándose—. Si solo querías que te hiciera una fiesta de cumpleaños, solo debiste decirlo
—¿Y bien? ¿Dónde comeremos para festejar mi cumpleaños número 13?
—¿Qué? Creí que tenías 12
—Sí, los tenía cuando iniciamos el viaje pero han pasado muchos meses desde que comenzó el viaje
—Se nota que la perspectiva del tiempo no es algo que los ángeles lleven bien —se burló Bai Long—.
—Bue-bueno, ya que cumples años, creo que debemos comer después de ir por el sutra que hay en el templo —dijo Sun Tsu a regañadientes mientras se encogía de hombros—
El resto del camino lo pasé usando mi olfato para encontrar un lugar donde servirían buena comida. Aunque… también en el camino, mi colita se erizo, lo que me mantuvo alerta, ese oso estaba cerca de nosotros y podía atacar en cualquier momento.
Cuando llegamos al templo, fuimos recibidos por un calvito con una túnica de oro, por las cosas que tenía en sus orejas, entendía que ese calvo era el maestro de los otros humanos que vestían túnicas.
—Su majestad, Sun Tsu, estábamos esperando con muchas ansias —extendió su mano hacia el interior— Pasen dentro por favor, mientras voy por el Sutra
Sun Tsu tan solo agachó la cabeza en señal de respeto para después guiarnos a nosotros al interior del templo. Su interior no era la gran cosa, solo piedras bonitas en los pilares y unas paredes de bambú.
La verdad, siendo honesta, lo único bonito del templo fue que Sun Tsu me rascó detrás de las orejas, lo que me hizo ronronear e hizo que mi colita se esponjara, opacada por la bondad de mi hermana mayor.
—Disculpa —dijeron unos calvitos acercándose a nosotras—.
—Su majestad —añadió haciendo una reverencia con las palmas juntas—.
—Queriamos preguntarles si ustedes también vieron al terrible oso negro que está atacando a los viajeros
—¿Qué? ¿Un oso negro? Oh, sí, Rinko vio un un oso pero él no nos hizo nada de nada
—Ya veo, así que hasta ustedes lo vieron
—Ese oso es un bravucón que ha estado robando los recursos del pueblo, incluso robo la túnica del gran sabio que teníamos como reliquia
—¿Qué? ¡¿Robo la reliquia?! —preguntó Sun Tsu preocupada—
—Sí, hemos intentado recuperarla pero es tan fuerte que nadie ha sido capaz de lograrlo
—No lo entiendo… ¿Por qué es tan importante una simple tela tonta?
—Rinko, esa es una de las túnicas más importantes de Terra y concede tal poder que iguala el poder de la diosa del fuego
—¿Eh? ¿De verdad? Espera… ¡Un momento! Entonces ese oso es igual de fuerte que un dios
—Así es, es un guerrero muy poderoso
—Mm… que desdicha… —dijo Sun Tsu horrorizada por el robo de la reliquia y por los rostros impotentes de los monjes—
—Que lastima por ustedes —susurré con un suspiro—.
—¡Ya sé! —exclamó dando un pequeño aplauso—. Qué tal si mientras Bai Long y yo esperamos el Sutra, Rinko los acompaña para ayudarlos a recuperar la reliquia
—¡¿Ah?! ¡¿Y yo por qué?! —apunté a Bai Long—. ¡Qué vaya la mula tonta! —nuestro hermano de otra madre relincho en forma de burla—. ¡Psh! ¡Eres un grosero si con esa boca besas a tu mami!
—No, irás tú, después de todo es tu cumpleaños y quiero que disfrutes tanto como puedas un combate
—Mm —maullé moviendo mi cola de forma lenta y agresiva mientras entrecerraba los ojos—. Chapucera… —gruñí mostrando mis colmillos y levantando mi ceja—
—¿En serio? ¿Nos ayudarán?
—Sí, Rinko los ayudará
—¡Señorita Rinko! Por favor síganos
—La llevaremos al lugar donde suele estar el Rey Oso para que le dé una paliza
Sin más opción seguí a los calvitos, ellos me llevaron por un camino del bosque, que llevaba a la cima de una de las colinas del lugar hasta llegar a una cueva inmensa, se notaba que el oso era regordete porque sí que era grande la cueva y por si fuera poco, mi colita se erizo al instante de llegar.
—Es mejor que se escondan —saque mis garritas y agarre mi bastón—. Qué aquí viene… —maullé viendo la silueta de un inmenso oso humanoide que desprendía cenizas de fuego de su cuerpo—.
Los monjes se escondieron al momento de sentir los temblores que causaban sus pisadas, lo que me sorprendió, pues si ese oso era el Rey, significa que habían otros osos u otros animales que apestaban a cenizas, tal vez… los que nos acechaban eran sus fieles lacayos.
—¡¿Quién es el estúpido que se atreve a aparecer en mi cueva?! —rugió lamiéndose los colmillos—.
—¡Rey Oso! —clave mi bastón en el suelo, con una sonrisa que mostraba mis afilados colmillos de gato—. He venido en nombre de mi hermana Sun Tsu para matarte
—Jo… —se detuvo frente a mí, mirándome con una mirada llena de soberbia y arrogancia—. Tan pequeña y vienes a tu muerte… reconozco que eres valiente, por eso, ahora voy a matarte de un solo golpe, sin dolor
—Hmph, no me subestimes…