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¡Le Vendí Mi Virginidad!

¡Le Vendí Mi Virginidad!

Status: Terminada
Genre:Amor a primera vista / Novia subastada / Amor-odio / Contratadas / Venderse para pagar una deuda / Completas
Popularitas:13.7M
Nilai: 4.5
nombre de autor: Ana de la Rosa

En está historia veremos a una joven, dispuesta hacer lo que sea para salvar la vida de su mamá, pero, ¿Qué pasará con ella, si en el proceso se enamora? Los invito a leer.

NovelToon tiene autorización de Ana de la Rosa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 15

Sorimar rodó los ojos, con una mirada que era un cóctel de indiferencia. Arqueó la ceja, imitando a la perfección el gesto más viperino de Luchi.

— ¡Qué maravilla! —masculló, la voz cargada de un sarcasmo tan afilado que cortaba el aire.

Luchi se inclinó, su aliento caliente contra la oreja de Sorimar. — Mmm. Marcando territorio. La muy perra. —siseó, el brillo en sus ojos prometía guerra.

— Yo era la elegida. La única candidata para ser el rostro de esta edición. Pero, por alguna razón que aún se me escapa, terminaron con... esto. —expuso Paola, su voz goteaba resentimiento mientras señalaba a Sorimar con un dedo enguantado.

Luchi se interpuso, escrutando a Sorimar de arriba abajo con una mímica exagerada. —¿Querida, de verdad aún no sabes cuál fue la razón? ¿O es que no puedes ver más allá de tu... falsa elegancia?

— Eres innegablemente llamativa, eso te lo concedo. Pero no nos engañemos; nadie te eligió por tu belleza de catálogo. Apuesto mi carrera a que dormiste con uno de los editores, ¿verdad? —espetó Paola, la acusación lanzada como un dardo venenoso.

Sorimar sintió un escalofrío de furia, pero mantuvo la compostura con una sonrisa gélida. — Ah, ya veo el origen de tu comentario. Proyectas demasiado, cariño. No todas tenemos que vender nuestra dignidad para subir un escalón.

Luchi dio un paso adelante, sus ojos oscuros fijos en Paola. — Déjame terminar de arruinarte tu día, linda. Para tener éxito, no hay que andar dando las nalgas. —explicó, golpeando su propio trasero con un sonido seco, desafiante.

La rubia, Paola, palideció, la bilis subiéndole por la garganta. No profirió una palabra más. Se dirigió hacia la puerta del estudio, sus nudillos golpearon la madera con una impaciencia casi violenta.

Toc. Toc.

— Adelante —respondió una voz grave desde dentro. Eykel Cáceres, un hombre tallado en la indiferencia, revisaba una carpeta como si en ella estuviera el destino del universo. No levantó la mirada. La verdad, la identidad de la nueva modelo le era tan irrelevante como el polvo bajo sus zapatos.

— Eykel, cariño. Aquí está la modelo de la agencia Green —anunció Paola con una coquetería forzada.

Él continuó, imperturbable.

— ¡Eykel, te estoy hablando! —exclamó Paola, ahora con un tono que exigía respeto y atención.

Lentamente, como si estuviera sacudiéndose un peso invisible, Eykel levantó la mirada. Y el universo se detuvo.

Sus ojos, fríos y acerados, se estrellaron contra la furia contenida y la vulnerabilidad oculta en los hermosos y traicioneros ojos de Sorimar. Fue más que un cruce de miradas; fue el choque de dos trenes de alta velocidad cargados de recuerdos prohibidos.

Eykel era una esfinge; un hombre de emociones encapsuladas, a prueba de todo impacto. Pero volver a ver a esta mujer... hacía que algo primitivo y aterrador fluyera en sus venas. Sus latidos, siempre medidos, se aceleraron hasta un ritmo de emergencia.

Sorimar había soñado con este momento, con tenerlo en frente, pero no con esta realidad. El destino, cruel y perverso, la había arrojado de nuevo a su órbita. Una sola mirada bastó para perturbar su mente, para encender una llama que juró haber extinguido.

— Mucho gusto, señorita. Eykel Cáceres.

— Sorimar de la Rosa.

— Yo soy Lucas, pero todos me dicen Luchi de cariño. Tú dime como quieras...

— Bienvenidas.—dijo Eykel, dedicándole una mirada fugaz y glacial a Luchi.

Eykel se puso de pie para organizar el set. Observó a Sorimar con una intensidad que la hizo temblar, y lo que pasó esa noche, esa maldita subasta, la posesión fallida, le llegó a la mente como un golpe. La pregunta que tenía era una puñalada. No podía esperar. Su curiosidad, morbosa y oscura, era más fuerte que su autocontrol.

— Les pido a todos que salgan. Ahora. Tú no, Sorimar —ordenó con una seriedad que no admitía réplica.

— Yo puedo ayudar. Edwin no ha llegado y... —propuso Paola, desesperada por quedarse.

— ¡Dije que salgan! —La voz de Eykel tronó en el estudio, cargada de una autoridad absoluta.

— Uy, pero qué carácter. Amiguis, voy a estar justo afuera. Cualquier cosa, grita —dijo Luchi, regalándole una mirada de advertencia a Eykel antes de salir contoneándose.

El estudio se vació, dejándolos solos, rodeados solo por el silencio y la tensión eléctrica. Él se dejó caer en un sillón de cuero, con el poder implícito de un trono. Ella se quedó de pie, una estatuilla de rabia y ansiedad.

— La felicito. Está subiendo de nivel. De venderse en un club de mala muerte a... modelo. Un ascenso digno de su ambición —expresó el joven, la burla resonando en cada sílaba.

A Sorimar le ardía la forma en que lo dijo, pero no iba a caer en su juego. No en la primera sesión.

— Gracias. Todos tenemos derecho a superarnos y a dejar atrás las miserias —replicó, manteniendo la voz firme.

— Han pasado cinco meses desde la noche de la subasta. Cinco meses desde que pagué una fortuna para que fuera mía. Dígame, señorita de la Rosa: ¿Aún es usted virgen? —indagó, su ceño fruncido evidenciaba una posesividad que no había tenido derecho a sentir.

— Esa pregunta no viene incluida en la sesión de fotos. Y no tengo por qué responderle —explicó, la rapidez de su respuesta delataba su nerviosismo.

— Sabe perfectamente que tengo derecho a preguntar. Firmó un contrato por un año. ¿Se volvió a vender?

La joven cerró los ojos, respirando profundamente, conteniendo a duras penas los insultos que le quemaban en la garganta.

— No fue necesario volver a... ese ambiente. Ahora tengo novio. —aclaró con una dureza calculada.

— ¡Ah, sí! —Eykel se enderezó en el sillón, el interés, teñido de un celo amargo.—. ¿Y entonces se entregó a él? ¿Le dio lo que yo me negué a tomar?

— No tengo que responderle. Usted tuvo la oportunidad de estar conmigo y la rechazó. Ahórrese sus comentarios.

— ¡Entiendo! —Eykel se puso de pie de un salto, la frustración haciéndole apretar la mandíbula—. Vamos a olvidar eso. Quítese la ropa. Ahora.

— ¿Qué? ¿Cómo que "desnúdese"? —preguntó ella, un escalofrío de pánico y excitación mezclados recorriéndole la espalda.

— Supongo que sabe que debe cambiarse de vestuario, ¿o no? Alguien vendrá a maquillarla. Solo espero que no sea una inepta y sepa lo que tiene que hacer. La paciencia no es mi fuerte, Sorimar.

— Bien. Pero para que esto funcione y nos llevemos más o menos bien, trate de no volver a mencionar el tema de la subasta. Es una línea que no vamos a cruzar. Ahora, voltee. Por favor.

Eykel soltó una risa seca, sin humor. — Estoy acostumbrado a ver mujeres desnudas. Créame. ¿O acaso cree que tengo algún interés específico en usted, señorita de la Rosa? Pero como usted dice, vamos a tratar de llevarnos bien.— se giró dándole la espalda.

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Gizlaine
me encantó la historia, felicidades autora
Gizlaine
Si
Micaela Machado
excelente novela me encantó muchísimo
Maby Isela Moreno
Excelente
Susi Lorenzatti
Una de las mejores, felicitaciones 👏🥰🔥🇦🇷
Ester Gonzáles Rodriges
bonita historia, continúe escribiendo y bendiciones para usted
Ester Gonzáles Rodriges
Excelente
Crisbel
Si de fácil 😭
Ester Gonzáles Rodriges
Excelente
Noerlin Mata
Me encanto, este libro .😍
Alexander Ballesteros
muy buena
Antonia
Muy bonita novela
Yomaira Pacheco
muy bonito gracias felicidades
Dolo Pavon
Excelente
indiecitajaque@hotmail.com
buensima gracias autora
Noris Edith Moreno Labastide
Ay dios mio cm gozo cn ese luchy 😂😂😂😂 esos 2 van a quedar juntos
Sami Gadea
excelente 🌹 me encantó de principio ah fin
Sami Gadea
excelente 🌹 me encantó de principio ah fin
Yuri😊
jajajaja 😂🤣
Yuri😊
Luchi 😭
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