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Para El Marido Que Me Abandonó

Para El Marido Que Me Abandonó

Status: En proceso
Genre:Amor tras matrimonio / Romance / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:325.5k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Melany. v

Rubí, princesa consorte de Evans. Muere por el desprecio de su esposo. Ella renace en el siglo XXI, sin embargo, muere tras una misión peligrosa. Vuelve a su primera vida. está vez, ella no morirá por la distancia de su marido, si es necesario lo obligará a mucha cosa por el bienestar suyo y el de reino.

En una noche, con un cuchillo en el cuello del principe, rubí lo amenaza.

—No te obligare a amarme. Pero si a estar juntos por la seguridad mía y del reino. De lo contrario, te haré sufrir.

Evans, extrañamente le empieza a gustar su lado peligroso.

—Con gusto me gustaría cumplir tus deseos

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XVIII

La noche cayó sobre Norum con una calma engañosa. En los aposentos imperiales, Rubí permanecía de pie frente al espejo alto, con la espalda recta y el mentón elevado, mientras las doncellas de sombras trabajaban en silencio. Sus manos no temblaban. Nunca lo hacían, porque no sienten nada.

El vestido blanco se ajustaba a su figura con una elegancia celestial, sin adornos innecesarios, marcando su presencia como emperatriz antes que como mujer. Sobre sus hombros, la capa escarlata caía ligera, aunque se viera pesada. El cabello poco recogido en un moño con varios mechones sueltos, dejaba ver la pequeña tiara que reposaba sobre su cabeza, discreta, pero imposible de ignorar.

Rubí observó su reflejo con frialdad. No alababa mucho su belleza. Algún día eso se acabaría, pero realmente daba miedo su absurda apariencia de ensueño.

Las doncellas terminaron su labor y se retiraron sin decir palabra. El silencio volvió a apoderarse de la habitación justo cuando la puerta se abrió.

Evans entró.

Vestía de rojo como la sangre, con un traje impecable que resaltaba su porte serio. La capa vinotinto oscuro, sujeta por el broche de la luna de Norum, caía con dignidad sobre su espalda. El cabello, peinado de lado, le daba un aire pulcro que contrastaba con la dureza de su mirada cuando se posó en Rubí.

— Estás… imponente.—dijo, sin exageración, con un tono bajo y medido—. Norum no podría tener una emperatriz más acorde a su historia; Gloriosa.

Rubí giró apenas el rostro.

— Tu aspecto es digno de mí. Realmente esta guapo.

Evans esbozó una leve sonrisa.

— Lo aprendí de ti. Debo verme a la par que mi esposa. Aunque tu estás más allá de mí.

Se acercó despacio, sin tocarla aún.

— No me gusta esto —dijo ella, directa—. Un baile no cambia la naturaleza de las personas.

— No —admitió Evans—. Pero fue una petición de mi padre. Un gesto antiguo. Solo por esta noche.

Rubí sostuvo su mirada.

— Tengo un mal presentimiento.

Evans rodeó su cintura desde atrás, apoyando el mentón cerca de su hombro sin invadirla.

— No pasará nada —dijo—. Y cuando todo termine, podrás iniciar tu esgrima. Te lo prometo.

Ella no respondió, pero no se apartó.

La sala de banquetes brillaba bajo la luz de los candelabros. Las columnas altas, música suave llenando el espacio. Los nobles de mayor prestigio ocupaban el salón; los plebeyos brillaban por su ausencia, salvo los sirvientes que se movían con precisión entrenada.

El anunciador elevó la voz.

— Sus majestades, los emperadores de Norum.

Rubí y Evans entraron juntos.

Arnold estaba allí, con una expresión satisfecha, acompañado por su general Kain y el silencioso Thomas. Evans tomó la palabra con corrección, habló de alianzas, de un futuro, de respeto entre países. Palabras bien acertadas. Arnold asentía, complacido.

Aunque Rubí quisiera, su rostro no disimulaba la inquietud que sentía al ver a los invitados de Blossom.

La música cambió. El baile inició.

Los emperadores fueron los primeros en ocupar el centro. Evans tomó la mano de Rubí con firmeza. Ella se dejó guiar, sus movimientos precisos, sin concesiones. Bailaban como gobernantes, también como amantes.

— El general —murmuró Rubí sin mirarlo—. No me gusta cómo me observa.

Evans siguió el movimiento con los ojos. Kain sostenía la copa con una sonrisa ladeada, la mirada fija en Rubí.

Evans endureció el gesto.

— Lo quiero matar.

— Lo haría yo —respondió ella—, pero sería indiscreto con tanta gente.

Rubí deslizó la mano de Evans hacia su pierna, presionando apenas. Él sintió el contorno frío junto a su muslo.

— ¿Te trajiste tu arma? —preguntó en voz baja.

— Solo por precaución.

Evans sonrió de lado.

— Yo también.— le lleva la mano al pecho, ahí estaba su pistola— Es mejor esto que una espada.

— ¿Sabes usarla?

— Sería la primera vez —dijo él—. Pero quiero impresionarte.

Rubí se acercó lo suficiente para que el gesto pareciera parte del baile; abrazandolo por completo. No era afecto. Era posesión. Sus ojos se encontraron con los de Kain. Él sonrió más amplio.

El discurso del embajador llegó después. Agradeciendo la cordialidad de Norum, hizo promesas fundamentadas. Digno de un representante de su país. El baile continuó hasta que la noche se agotó y los invitados comenzaron a retirarse.

Arnold se acercó a Evans y le estrechó la mano.

— Gracias, emperador. Esta noche ha sido… significativa.

Por un instante, Evans no sintió rencor. Solo un vacío breve. Arnold se marchó con su general y su acompañante.

Rubí no apartó la vista.

— Klaus —susurró—. Síguelos. Al general, sobre todo.

Rubí y Evans regresaron a sus aposentos. La puerta se cerró tras ellos. La tensión acumulada estalló en un choque de cuerpos, besos urgentes, respiraciones jadeante. Hubo la promesa de no hacerlo está noche para mantenerse alerta, pero la decisión se deshizo rápido.

Rubí aún llevaba las medias altas, blancas con encaje, el corsé a medio soltar. En su muslo derecho, el arma seguía firme. Empujó a Evans contra la pared, luego lo obligó a retroceder hasta la cama. Apoyó el pie sobre su pecho, mirándolo desde arriba.

— ¿Así que te gusta así? —preguntó, con voz baja.

— Me excitaría más si me sometes un poco más.

El aire cambió de golpe cuando llegó un ruido seco. Un golpe. Un disparo. Rubí reaccionó al instante.

— Vístete.

Salieron del aposento con rapidez. Los pasillos ya no estaban en silencio. Guardias corrían hacia una habitación.

La de Arnold. La puerta estaba abierta. Dos guardias dentro. El cuerpo del embajador yacía en el suelo, muerto. Un disparo limpio en la cabeza.

Rubí avanzó sin expresión.

— Cierren el palacio —ordenó—. ¡Nadie sale. Nadie entra!

Los ojos de Evans se endurecieron. La noche de baile había terminado. Y la verdadera cacería acababa de comenzar.

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Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Tiene una bazuka.😜😜😜🤣🤣🤣🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Edith Zenteno
bueno como Cecilia se quedo ahí escondida? y los guardias ? siempre hay incoherencias
Creadora De Villanos ♉: amiga. leíste el capitulo anterior? no creo que sea incoherencias, creo que es falta de atención a la lectura. Cecilia nunca se ocultó, 🙃
total 1 replies
virginia gomez diaz
excelente tu novela escritora me gusto mucho y el extra ya ni se diga me quede enganchada sigue así
Adriana Ramos
muy bueno
Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Aaaaaah, con que esas tenemos? él fue el que la regresó? 🤔🤔🤔🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Elisa Patico
ahhhhhhhhhhhhh el extra que no sabía que necesitaba ❤️
Yasna Ramirez
otseaaaaaa!!! el retrocedio el tiempo y trajo a Rubi de nuevo
Yasna Ramirez
buuuui....ojala no quede con el cabron de Evans
Yasna Ramirez
ojala en esta nueva oportunidad no se quede con Evans..quiero un hombre distinto
Ana delia malbina Burgos
excelente trabajo
Ana delia malbina Burgos
me gustaría saber que paso seguir la historia
aztiray
linda novela autora felicidades
Daidoyi ZR
tengo amziedad ok mucha demasiada y no veo salida y tengo estresss
Daidoyi ZR
no existe infierno suficiente brujo maldito
Daidoyi ZR
el ataque es hacia ella, la quieren debil para que en la guerra no entorpezca y me parece que quieren esa línea de tiempo se alinie a la original. sera la amante?
Daidoyi ZR
hoy si, este creó la oportunidad! que le prometieron?
Daidoyi ZR
sigo pensando que hay algun mago o hechicero capaz de capturar a Klaus y haberlo manipulado y aislado ahora
Daidoyi ZR
opino que el tal general, ella percibió algo en el, la oportunidad la creó el marqués porque tambien dejo entrar a la zuripanta
Daidoyi ZR
quién puede manipular una sombra? o recrear una? no puede ser que hayan desintegrado a Klaus! y las otras sombras?
Daidoyi ZR
que a propósito! conspiradores y traicioneros
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