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Renací Siendo La Villana

Renací Siendo La Villana

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Amor-odio / Venganza
Popularitas:5.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Miranda lo tenía todo: un esposo que la amaba y una vida perfecta. Pero un "accidente" le arrebató el aliento. Ahora, ha despertado en el cuerpo de Ámbar Valer, la chica señalada como su asesina. Atrapada en una casa llena de enemigos y perseguida por el odio implacable de su propio esposo, Damián Villegas, Miranda deberá jugar un juego peligroso. ¿Podrá convencer al hombre que ama de que ella sigue viva, o morirá de nuevo a manos de su propia venganza?

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Veneno servido

[Perspectiva de Vanessa Valer]

El sol de la mañana entraba por los ventanales del comedor con una claridad que me resultaba molesta. Observé a Ámbar sentarse a la mesa. No arrastró la silla, no bajó los hombros; se sentó con una rectitud elegante que me hizo apretar los dientes bajo mi sonrisa de anfitriona perfecta.

Había algo en ella que me producía una urticaria mental. No era solo que hubiera despertado del coma; era que la "ratita" asustadiza que yo había moldeado durante años a base de humillaciones sutiles parecía haber sido reemplazada por una mujer que no conocía el miedo, algo había cambiado en ella, según Esteban tenía conocimiento sobre el desfalco a las empresas Valer. Si Arturo seguía viéndola así —lúcida, valiente, protectora—, mis planes de declararla incapaz para heredar la fortuna Valer se desmoronarían como un castillo de naipes en medio de un huracán.

—Te ves radiante hoy, querida —dije, extendiendo mi mano para acariciar la suya sobre el mantel de lino. Ella retiró la mano antes de que pudiera tocarla, fingiendo que tomaba su servilleta.

—Dormí bien, Vanessa. Gracias por preguntar —respondió ella. Su voz era tranquila, pero sus ojos miel me taladraban con una suspicacia que me puso los pelos de punta.

Arturo, sentado a la cabecera, sonrió con un alivio que me dio ganas de gritar.

—Es un milagro, ¿no crees, Vanessa? El médico decía que el trauma del accidente podría haberle dejado secuelas cognitivas, pero mi Ámbar parece más despierta que nunca.

—Un milagro... sí —repetí, ocultando mi desprecio tras el borde de mi taza de porcelana.

Mi mente voló por un segundo a aquella tarde, tres meses atrás. Recordé el momento en que recibí la llamada de Esteban diciéndome que Ámbar había salido huyendo de la casa en su deportivo, fuera de sí. Recordé cómo moví un par de hilos rápidos, una llamada a un contacto que no deja rastro, sugiriendo que "cierta distracción" en ese cruce específico sería muy bien pagada. Mi intención nunca fue matar a la esposa de Villegas —ese fue un daño colateral inesperado, aunque conveniente para hundir a Ámbar en un pozo legal—; mi intención era que Ámbar desapareciera del mapa de la herencia.

Pero aquí estaba. Viva. Y extrañamente... diferente.

—Ámbar, te he servido tu jugo de naranja favorito —dije, señalando el vaso de cristal tallado donde yo misma, minutos antes, había disuelto tres gotas del sedante que Esteban me consiguió. No era una dosis letal, solo lo suficiente para que empezara a balbucear frente a los abogados que vendrían por la tarde—. Tienes que recuperar fuerzas.

Vi cómo su mirada bajaba al vaso. Se quedó inmóvil un segundo demasiado largo.

—Gracias, Vanessa —dijo ella, pero no bebió. En su lugar, tomó el cuchillo y empezó a pelar una manzana con una precisión quirúrgica que me dejó helada. Ámbar siempre había sido torpe con las manos; esta mujer manejaba el filo como si fuera una extensión de sus dedos.

—¿No vas a beberlo? —insistí, sintiendo un sudor frío en la nuca—. Arturo, dile a tu hija que no debe saltarse el desayuno.

—Hija, hazle caso a Vanessa. Ella solo se preocupa por ti —añadió Arturo sin despegar la vista de su tableta financiera.

Ámbar levantó el vaso. Lo acercó a sus labios y, justo cuando pensé que el plan funcionaría, se detuvo. Olfateó el borde con una sutileza casi imperceptible, arqueando esa ceja que me recordaba tanto a las mujeres que no se dejan engañar.

—Sabe extraño, Vanessa —dijo ella, dejando el vaso de nuevo en la mesa—. Creo que las naranjas estaban pasadas. O quizás alguien dejó algún residuo de detergente en el cristal. ¿Te importaría cambiarlo por el tuyo? Total, tú apenas has probado el tuyo.

El silencio que cayó sobre el comedor fue sepulcral. Arturo levantó la vista, confundido. Yo sentí que el corazón me daba un vuelco. ¿Me estaba desafiando? ¿O era una simple casualidad?

—No seas tonta, Ámbar. El mío es de toronja, no te gusta —respondí, tratando de mantener mi voz melosa mientras el odio me quemaba la garganta.

—Hoy me apetece la toronja —insistió ella, deslizando su vaso hacia el centro de la mesa y extendiendo la mano hacia el mío. Su mirada era un desafío directo, una declaración de guerra silenciosa—. ¿Algún problema, madrastra?

La palabra "madrastra" sonó como un insulto en su boca. En ese momento, lo supe: Ámbar no solo se estaba defendiendo, me estaba cazando. No sabía cómo, pero esa niña sospechaba de todo. La odié más de lo que jamás había odiado a nadie. No era solo un estorbo para la herencia; ahora era un peligro para mi libertad.

—Arturo, creo que Ámbar sigue un poco paranoica por el choque —dije, fingiendo una voz herida mientras me ponía de pie—. Iré a la cocina a que le preparen otro. No tolero que se me hable con ese tono de sospecha después de todo lo que he sufrido por ella.

Salí del comedor sintiendo sus ojos clavados en mi espalda. Tenía que moverme rápido. Si Ámbar seguía recuperando terreno, terminaría por recordar los detalles de aquel día... o peor aún, terminaría por encontrar las pruebas de que el fallo en los frenos de su auto no fue obra del azar.

"No vas a ganarme, mocosa", pensé, apretando los puños en el pasillo. "Si no puedo volverte loca, tendré que asegurarme de que el próximo 'accidente' no deje sobrevivientes".

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valeska garay campos
me estoy comiendo las uñas 🤭
valeska garay campos
Sabían pregunta todo aunque crean que estas loco
Ámbar dile que eres Miranda aunque piense que estas loca 🤭
valeska garay campos
vamos a ver como reacciona Ámbar al llegar a su casa con su esposo 🤭
valeska garay campos
al fin Damian sabe que no fue mentira todo lo escrito en el diario 🤭
Adriana Ruiz
👏👏👏me encanta 😍
valeska garay campos
me encanta la historia que Damian salbe a su amada esposa
valeska garay campos
Miranda que no caiga en la trampa de las víboras
valeska garay campos
vamos Damian ya sabes que ámbar es tu esposa solo debes creer en tú corazón ❤️ 🤭
valeska garay campos
excelente capítulo nos podrías reglar una maratón?
valeska garay campos
cada capítulo más emocionante dan ganas de más capítulos 😊
valeska garay campos
debió quebrarle el brazo 🤭
valeska garay campos
vamos Miranda aplasta a esos gusanos 🤭💪
valeska garay campos
ya estamos conociendo a las víboras vamos a ver quien gana 🤭
valeska garay campos
muy buena historia me encantan 💪
Ysabel Correa: Gracias 🫂
total 1 replies
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Tanta perfección es rara
Maria Cantillo
vaya despertar del coma y recibir insultos del que fue su esposo y estar en un cuerpo más joven vaya vaya🤭🤭🤭
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