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Entre Susurros

Entre Susurros

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Edad media / Completas
Popularitas:7.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Lelixi

Víctima de la traición y de los falsos rumores orquestados por quien creía su hermano de crianza, Melody muere trágicamente en la helada solitud de la corte imperial. Convertida en un espectro atado a la tierra antes de que la magia del tiempo le otorgue una segunda oportunidad, presenciará la macabra verdad tras las sonrisas de la aristocracia y jurará reescribir su destino.

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Capítulo 14: La intriga del archiduque y la curiosidad de David

​A varios kilómetros de distancia, en el majestuoso distrito norte de la capital imperial, se alzaba el Palacio de Oberon, una imponente estructura de piedra gris y mármol negro que infundía un respeto reverencial en cualquiera que transitara por sus cercanías. La casa del Archiduque era el pilar militar y político más influyente de Valoria, una dinastía famosa por la disciplina de sus líderes y la frialdad con la que manejaban los asuntos de estado.

​En la vasta biblioteca del palacio, rodeado de estanterías que alcanzaban el techo de madera tallada y mapas estratégicos del imperio, se encontraba David von Oberon.

​A sus veintidós años, el heredero archiducal poseía una presencia intimidante. De estatura elevada, hombros anchos y una postura impecablemente recta, David destacaba por su cabello castaño muy oscuro pulidamente peinado y, sobre todo, por sus ojos de un deslumbrante y frío color ámbar, capaces de analizar a una persona y descubrir sus intenciones en cuestión de segundos. Su rostro, de facciones esculpidas y mandíbula marcada, rara vez mostraba emociones; era la viva imagen de la eficiencia, el autocontrol y el intelecto implacable.

​David se encontraba sentado tras su escritorio de caoba, revisando unos informes sobre la logística de las tropas imperiales en la frontera sur, cuando la puerta de la biblioteca se abrió.

​Su padre, el Archiduque Gabriel von Oberon —un hombre maduro de mirada penetrante y cabello plateado—, entró en la estancia sosteniendo una carta con el sello de cera roja intacto: el escudo de armas de la casa ducal de Westfall.

​—David —dijo el Archiduque con voz grave, caminando hacia el escritorio—, acaba de llegar un mensajero de alta prioridad de la residencia Westfall. El propio duque Arthur envió este documento formal.

​David no levantó la vista del documento que estaba firmando inmediatamente, manteniendo su pluma estilográfica en movimiento.

​—Si se trata de la renovación del tratado de impuestos para el comercio de vino de sus provincias occidentales, dile al secretario que lo revise. No es necesario que me interrumpas por asuntos comerciales menores, padre.

​—No se trata de impuestos comerciales, hijo —respondió Gabriel, dejando caer la carta sobre la mesa con un golpe seco—. Se trata de una propuesta formal de compromiso matrimonial.

​La pluma de David se detuvo en seco.

​El joven heredero levantó despacio la cabeza. Sus ojos ámbar se fijaron en la carta sobre el escritorio con un destello de genuino desconcierto y calculada intriga.

​—¿Una propuesta de compromiso de la casa Westfall? —preguntó David con su voz profunda e impasible—. ¿Para quién?

​—Para ti, por supuesto. El duque Arthur solicita formalmente que inicies un periodo de compromiso con su única hija y heredera, lady Melody de Westfall.

​David permaneció en silencio durante unos instantes. Extendió su mano larga y de dedos firmes, tomó la carta, rompió el sello de cera y desplegó el pergamino de alta calidad. Sus ojos recorrieron las líneas escritas con caligrafía elegante y precisa. La carta no era una simple petición desesperada; contenía términos de alianza sumamente ventajosos: cesión de derechos territoriales, apoyo absoluto en el Consejo Imperial y la unificación de dos de las fortunas más grandes del imperio.

​—Esto es sumamente peculiar —murmuró David, dejando caer el pergamino sobre la mesa y apoyando los codos sobre el escritorio, juntando las yemas de sus dedos—. Toda la aristocracia de la capital ha estado murmurando durante los últimos dos años que la heredera Westfall estaba virtualmente comprometida con el conde de Rosewood. Felipe de Rosewood ha actuado como su sombra constante en cada evento social.

​—Así es —asintió el Archiduque Gabriel—. Iniciar una alianza con los Westfall sería un golpe maestro para nuestra posición política, David. Pero me preocupa la estabilidad de la joven. Los rumores dicen que ella está perdidamente enamorada del joven Rosewood y que solo es cuestión de tiempo para que formalicen su situación. No deseo que te veas envuelto en un drama romántico estúpido que manche nuestro apellido.

​David dejó escapar un breve soplo de aire por la nariz, lo más cercano a una risa burlona que solía emitir.

​—Los rumores de la corte son alimentados por imbéciles para entretener a otros imbéciles, padre —dijo David con frialdad—. Si el duque Arthur envió esta carta redactada con semejante nivel de precisión política, significa que la propia lady Melody ha dado su consentimiento explícito para romper cualquier vínculo con Rosewood. Sin embargo... me intriga saber qué está ocurriendo realmente detrás de las paredes de ese palacio.

​—¿Qué piensas hacer entonces? ¿Aceptaremos la propuesta o la rechazaremos?

​David se puso de pie lentamente, ajustándose los botones de plata de su chaleco oscuro. Su presencia dominó la estancia por completo.

​—No aceptaré ni rechazaré nada a ciegas —sentenció David con tono firme—. Antes de firmar cualquier acuerdo, exijo ver a la joven duquesa cara a cara. Deseo evaluar por mí mismo si lady Melody es una mujer inteligente que está jugando sus cartas con maestría o simplemente una niña despechada que busca utilizar el nombre de nuestra casa para darle celos a su amigo de la infancia.

​—¿Enviarás una nota solicitando audiencia para la próxima semana? —preguntó su padre.

​—No —respondió David, haciendo una pausa helada—. Enviaré un mensajero avisando que el Archiduque y su heredero realizarán una visita privada a la residencia Westfall hoy mismo, dentro de dos horas. Si deseamos ver la verdadera cara de la heredera, debemos tomarla por sorpresa antes de que prepare su máscara social.

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Mary Salazar
wow que horror como tan ciega
Anni Arias
me gustaría saber si vas a seguir publicando porque si es así me gustaría seguirte ya que me gustan mucho tus historias
Lelixi: Muchas gracias por el apoyo, me alegra que te gusten mi historias, tengo varias ideas que estoy desarrollando y mi idea es seguir publicando 🥰
total 1 replies
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