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Un Matrimonio Por Contrato

Un Matrimonio Por Contrato

Status: En proceso
Genre:Matrimonio contratado / Embarazo no planeado / Amor tras matrimonio
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Clarisa Hernández llegó a una universidad de élite para cambiar su destino, pero su humilde apellido se convierte en el mayor obstáculo de su vida.
Una noche junto a Samuel Flores, un poderoso y frío empresario, cambia todo cuando descubre que está embarazada.
Samuel le ofrece un matrimonio por contrato: ella obtendrá seguridad para su hijo y él conseguirá la esposa que necesita.
Pero hay una regla que ninguno puede romper: no enamorarse.
Lo que comenzó como un simple acuerdo pronto se convertirá en un peligroso juego de secretos, deseo y sentimientos que ninguno podrá controlar.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18: Dormir bajo el mismo techo

La mansión Flores nunca había parecido tan grande.

Clarisa caminaba por el pasillo con una pequeña caja entre las manos mientras intentaba acostumbrarse a la idea de que, desde aquel día, Samuel Flores ya no era solamente su jefe.

Era su esposo.

Aunque aquel matrimonio hubiera nacido de un contrato, ante los demás eran una pareja.

Y ahora tenían que vivir bajo el mismo techo.

—Tu habitación está al final del pasillo —le explicó Rosa, la encargada de la casa—. El señor Samuel pidió que nadie entre sin tu autorización.

Clarisa asintió.

—Gracias, Rosa.

La mujer sonrió con amabilidad.

—No tienes que agradecerme. Esta también es tu casa ahora.

Clarisa miró alrededor.

—Todavía me cuesta creerlo.

—Es normal. Esta casa puede hacer sentir pequeña a cualquiera.

Clarisa soltó una pequeña risa.

—Entonces tendré que acostumbrarme.

Cuando Rosa se marchó, Clarisa entró en su habitación.

Era enorme. Había una cama, un escritorio junto a la ventana, un armario y una pequeña sala.

Todo era elegante.

Demasiado elegante para alguien acostumbrada a una habitación mucho más sencilla.

Dejó la caja sobre la cama y comenzó a guardar algunas de sus cosas.

Entonces escuchó unos golpes en la puerta.

—¿Puedo pasar?

Era Samuel.

Clarisa respiró profundamente.

—Sí.

Samuel entró vestido con una camisa blanca y pantalón oscuro. Llevaba varios documentos en una mano.

—Quería hablar contigo antes de que te acostaras.

—¿Sobre el contrato?

—Sobre nosotros.

Clarisa levantó una ceja.

—¿Nosotros?

Samuel dejó los documentos sobre el escritorio.

—Tenemos que establecer algunas reglas para evitar problemas.

Clarisa cruzó los brazos.

—Estoy escuchando.

—Primero, tu habitación será exclusivamente tuya. Nadie entrará sin tu permiso.

Clarisa asintió.

—Segundo, puedes seguir estudiando y trabajando. No voy a controlar tus horarios.

—Eso ya está en el contrato.

—Lo sé.

Samuel hizo una pausa.

—Pero quiero que también quede claro fuera del contrato.

Clarisa lo observó con atención.

—¿Qué significa eso?

—Que no tienes que sentir que porque eres mi esposa tienes que pedirme permiso para todo.

Aquella respuesta la sorprendió.

—Pensé que eras bastante controlador.

—Lo soy.

Clarisa sonrió.

—Al menos eres sincero.

Samuel también sonrió ligeramente.

Durante unos segundos ninguno dijo nada.

El silencio se volvió extraño.

Clarisa fue la primera en apartar la mirada.

—¿Hay algo más?

Samuel dudó.

—Sí. Si alguien te incomoda en esta casa, me lo dices.

—¿Incluso si es tu familia?

—Especialmente si es mi familia.

Clarisa recordó las palabras de Beatriz y las amenazas anónimas.

—Samuel...

—¿Qué?

—¿Realmente crees que alguien de tu familia está detrás de todo esto?

Samuel guardó silencio.

—No lo sé.

—Pero sospechas de alguien.

Su expresión se endureció.

—Tengo sospechas. Todavía no tengo pruebas.

Clarisa bajó la mirada.

—Tengo miedo de que todo esto termine perjudicándote.

Samuel se acercó un poco, pero mantuvo la distancia.

—Clarisa, desde que apareciste en mi vida, muchas cosas se complicaron.

Ella sintió un pequeño nudo en el estómago.

—Lo siento.

—No he terminado.

Samuel la miró directamente.

—También aparecieron cosas que no esperaba.

Clarisa no supo qué responder.

Samuel tomó los documentos.

—Descansa. Mañana tienes universidad.

Cuando llegó a la puerta, Clarisa lo llamó.

—Samuel.

Él se giró.

—Gracias.

—¿Por qué?

—Por defenderme hoy.

Samuel la observó durante unos segundos.

—No tienes que agradecerme por hacer lo correcto.

Y salió.

Clarisa cerró la puerta.

Por primera vez desde que había llegado a aquella casa, sintió que quizá no estaba completamente sola.

---

Más tarde, la mansión quedó en silencio.

Clarisa intentó dormir, pero su mente no dejaba de trabajar.

Pensaba en su madre.

En Victoria.

En la fotografía de Elena junto al padre de Samuel.

Y, sobre todo, en aquella frase:

"Cuando descubra la verdad sobre su madre, será ella quien quiera abandonarte."

¿Qué secreto podía existir entre su madre y la familia Flores?

A las dos de la madrugada, Clarisa escuchó un ruido.

Se incorporó inmediatamente.

Un golpe.

Después otro.

Venía del piso inferior.

Clarisa salió de su habitación y bajó lentamente las escaleras.

La casa estaba oscura.

—¿Samuel?

No recibió respuesta.

Entonces vio una luz encendida en la biblioteca.

Se acercó.

La puerta estaba entreabierta.

Dentro estaba Samuel.

Había varios documentos sobre la mesa y una fotografía antigua entre sus manos.

Clarisa se detuvo en la entrada.

—¿No puedes dormir?

Samuel levantó la mirada.

—No.

—Yo tampoco.

Él observó la fotografía.

Clarisa reconoció inmediatamente a la mujer que aparecía junto al padre de Samuel.

Isabela Montenegro.

—¿Descubriste algo?

Samuel negó con la cabeza.

—Encontré esto.

Le mostró una hoja.

Clarisa se acercó.

Era un documento antiguo.

En la parte inferior aparecía una firma.

Elena Hernández.

Clarisa sintió que el corazón le daba un vuelco.

—¿Mi madre?

Samuel asintió lentamente.

—Sí.

—¿Qué hacía mi madre aquí?

Samuel no respondió.

Clarisa tomó el documento con cuidado.

—Samuel, dime la verdad.

Él la miró.

—Estoy intentando descubrirla.

De repente, un ruido proveniente del pasillo los hizo girar.

Samuel se levantó inmediatamente.

—Quédate aquí.

Salió de la biblioteca.

Clarisa esperó unos segundos antes de seguirlo.

No había nadie.

Solo una puerta abierta al final del corredor.

Samuel se acercó.

Dentro había una pequeña mesa.

Sobre ella descansaba un sobre negro.

Samuel lo tomó.

No tenía nombre.

Lo abrió.

Su rostro cambió al leer el contenido.

—¿Qué dice? —preguntó Clarisa.

Samuel levantó lentamente la mirada.

—Que alguien sabe que encontramos el documento.

Clarisa sintió miedo.

—¿Y qué más?

Samuel apretó el papel entre sus dedos.

—Dice que mañana descubriremos por qué nuestras familias nunca debieron encontrarse.

En ese instante, el teléfono de Clarisa vibró.

Un mensaje desconocido.

Ella lo abrió.

Solo había una frase:

“Dormir bajo el mismo techo no significa estar a salvo.”

Clarisa levantó la mirada hacia Samuel.

Por primera vez, ambos comprendieron lo mismo.

El enemigo no estaba afuera.

Podía estar dentro de la casa.

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Eliana Angulo
Pobre Samuel... lo presionan tanto que tiene que recurrir a esto ... la empresa sobre su vida
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: así es exactamente. La empresa pesa más que su felicidad
total 1 replies
Eliana Angulo
Clarisa escucha lo que no debía… la verdad sale a la luz ...será que tiene la razón🤔
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Escuchó lo que no debía... sí ¿pero tiene la razón? Todo se revelará muy pronto, mantente atenta
total 1 replies
Aura Luz Salgdo Tapias
excelente historia
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