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EL IDIOTA QUE VIVE EN MI CASA

EL IDIOTA QUE VIVE EN MI CASA

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Marilinaa

Annie Williams, una joven de 23 años, disfruta de la vida sencilla que ha construido en su pequeño apartamento. Aunque sus padres poseen una enorme fortuna y le han pedido incontables veces que regrese a vivir con ellos, Annie se niega. No quiere una existencia rodeada de lujos; prefiere ganarse las cosas por sí misma y vivir bajo sus propias reglas.

Al otro lado del océano, Omar Moretti, un atractivo empresario italiano de 28 años, viaja a Estados Unidos para cerrar uno de los negocios más importantes de su carrera. Antes de partir, le encargó a su secretaria reservar una habitación de hotel, pero un imperdonable descuido dejó a Omar sin alojamiento al llegar al país.

NovelToon tiene autorización de Marilinaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 14

La puerta se abrió de golpe contra la pared, y el ruido hizo que Annie diera un salto en el sofá. Omar entró como una tormenta: la chaqueta tirada al suelo, la corbata arrancada del cuello, los ojos encendidos de rabia y frustración. Cerró la puerta con un golpe seco que hizo vibrar los cuadros, y soltó un grito ahogado mientras se pasaba las manos por el cabello hasta revivirlo por completo.

—¡Maldita sea! ¡Todo sale mal! —rugió, pateando una silla con tanta fuerza que se movió de sitio.

Annie se levantó despacio. Cualquier otro día le habría gritado por tratar así su casa, por romper la calma, por perder el control. Pero al verlo, vio algo distinto: no era el hombre arrogante que se enfadaba por tonterías. Era un hombre al límite de sus fuerzas. Se acercó despacio, sin hacer ruido.

—Omar… —llamó suavemente.

—¡No me hables! —le gritó él, dándose la vuelta con los puños apretados—. ¡Déjame en paz! ¡Todo lo que toco se vuelve un desastre! ¡Soy un inútil! ¡Un completo inútil!

Golpeó la pared con la palma de la mano, una, dos veces, hasta que Annie corrió hacia él y le tomó las manos entre las suyas, sujetándolo con toda su fuerza.

—¡Para! ¡Te vas a hacer daño!

—¡No importa! —sollozó él, y la voz se le quebró de golpe, transformando su furia en una desesperación que la heló la sangre—. ¡Nada importa! ¡El trato se fue al carajo! ¡Me han traicionado! ¡He trabajado tres años para esto y en un segundo todo se ha desmoronado! ¡Y mi padre… mi padre esperaba tanto de mí! ¡Siempre esperan que sea fuerte, que lo solucione todo, que nunca falle! ¡Pero yo fallo! ¡Soy un fracaso! ¡Y tengo miedo, Annie! ¡Tengo un miedo terrible de no estar a la altura de nada!

Las palabras salieron a borbotones, junto con las lágrimas que llevaba guardando tanto tiempo. Sus rodillas cedieron y cayó al suelo, arrastrándola con él. Se escondió el rostro entre sus manos y lloró como nunca se había permitido hacerlo: sin orgullo, sin máscaras, sin nadie que lo viera.

Annie lo abrazó fuerte, dejando que se desahogara, que gritara, que llorara todo lo que necesitaba. No le dijo “cálmate”, no le dijo “todo saldrá bien”. Solo le acarició la espalda y le susurró:

—Estoy aquí. Estoy contigo. Suelta todo lo que llevas dentro. Ya no tienes que fingir. Ya no tienes que ser fuerte. Aquí solo estás tú.

Pasaron minutos eternos así, hasta que los sollozos se fueron apagando y él se quedó cansado, apoyado en su hombro.

—Perdóname —murmuró al fin, con la voz rota—. Perdóname por gritarte, por asustarte, por volver a ser ese hombre horrible del primer día.

—No tienes que pedirme perdón —respondió ella, limpiándole suavemente las lágrimas de las mejillas—. No eres horrible. Solo eres humano. Y llevar el mundo entero a cuestas pesa demasiado para cualquiera. ¿Por qué nunca me habías dicho cuánto miedo tenías?

Omar suspiró, mirando sus manos temblorosas.

—Porque si admito que tengo miedo… siento que todo se derrumba. Desde que mi padre enfermó, todos me miran esperando que sea el pilar. Si ven que flaqueo, se caerán. Tengo que ser perfecto, siempre tener la respuesta, nunca equivocarme. Pero hoy… hoy sentí que me ahogaba. Y lo único que quería era volver aquí, donde tú estás. Porque contigo no tengo que ser perfecto. Contigo puedo ser solo… yo.

Annie le levantó el rostro para que la mirara a los ojos.

—¿Sabes qué pienso? Que eres el hombre más valiente que conozco. Porque has aguantado todo este tiempo sin que nadie viera lo que llevas dentro. Pero ya no tienes que cargar tú solo con todo. Ahora estoy yo. Si algo sale mal, lo arreglamos juntos. Si tienes miedo, lo enfrentamos juntos. Y si quieres gritar o llorar… aquí estaré yo para escucharte. Siempre.

Él la miró, y por primera vez se sintió completamente desnudo, pero también completamente seguro.

—¿De verdad? ¿Aunque sea un desastre? ¿Aunque hoy haya perdido el control?

—Te quiero tal como eres —le dijo ella con toda la certeza del mundo—. Con tus luces y tus sombras. Con tu orgullo y tus miedos. Ese que acaba de llorar en mis brazos es el hombre que amo.

Omar la atrajo hacia sí y la besó, despacio, agradecido, como si ella le hubiera devuelto el alma al cuerpo.

—Gracias —susurró contra sus labios—. Por no haberme gritado. Por no haberme juzgado. Por quedarte cuando yo mismo me habría echado.

—Nunca te echaría —respondió ella—. Recuerda: soy tu maniática del orden. Y tú eres mi idiota. Y a los nuestros no se les deja caer nunca.

Se quedaron sentados en el suelo un buen rato, abrazados, hasta que la respiración de Omar se volvió tranquila y lenta. Poco a poco se fueron levantando, y Annie lo guió hasta el sofá, le preparó una infusión caliente y se sentó a su lado, tomando su mano entre las suyas.

—Pensé que al perder el trato todo se acabaría —confesó él, mirando fijamente el vapor que salía de la taza—. Pensé que les fallaría a todos, que mi padre pensaría que no sirvo para nada, que todo lo que he construido se vendría abajo. Pero ahora… ahora me doy cuenta de que lo único que realmente importa sigue aquí. Tú sigues aquí.

—El trato era solo papeles y dinero —dijo ella suavemente—. Lo que hay entre nosotros no se rompe por un error, ni por una traición, ni por nada. Y tu padre… estoy segura de que no te quiere por los negocios que cierras, sino por ser su hijo. Aunque a veces se nos olvide.

Omar soltó una risa amarga.

—Ojalá fuera tan fácil. Él siempre fue tan exigente… nunca me dijo que estaba orgulloso de mí. Siempre había algo más que conseguir, algo más que mejorar.

—Entonces aprende tú a estar orgulloso de ti mismo —le respondió ella con firmeza—. Has sacado adelante a tu familia, has construido una empresa desde cero, has viajado por el mundo… y lo más importante: has sabido abrir tu corazón. Eso vale más que cualquier negocio millonario. Y si él no lo ve, es su pérdida, no la tuya.

Él la miró con ojos llenos de gratitud.

—¿Cómo lo haces? ¿Cómo logras que todo parezca tan claro cuando yo solo veo oscuridad?

—Porque te quiero —respondió ella sencillamente—. Y cuando quieres a alguien, ves lo mejor que hay en él, incluso cuando él mismo no lo puede ver. Mañana será otro día. Podrás buscar nuevos socios, nuevas oportunidades. Pero pase lo que pase, no tendrás que hacerlo cargando solo con todo. Estaré a tu lado.

Omar dejó la taza en la mesa y la atrajo hacia sí, abrazándola con una ternura infinita.

—No sé qué hice para merecerte. Llegué aquí como un intruso, desordenando tu vida, rompiendo tus reglas… y tú me has dado lo que nadie me dio nunca: un lugar donde descansar. Un lugar donde ser yo.

—Y tú me has dado algo igual de importante —dijo ella acurrucándose en su pecho—. Me has enseñado que el amor no busca la perfección, sino la verdad. Que vale la pena arriesgarse, aunque tengas miedo de perderlo todo.

Se quedaron así en silencio, escuchando el latido del otro, sabiendo que aquel día tan difícil había sido también el más revelador. Ya no había máscaras, ya no había orgullo ni muros: solo dos almas que habían encontrado su refugio mutuo.

—Te amo, Annie —susurró él por fin, con una voz que temblaba pero que decía la verdad más grande de su vida—. Te amo con todo lo que soy, con mis miedos y mis errores.

—Y yo te amo a ti, Omar —respondió ella levantando la vista para mirarlo a los ojos—. Te amo al idiota que entró por equivocación en mi vida, y al hombre maravilloso que se quedó en mi corazón.

 

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🇻🇪🌹❤️‍🔥Degne🔥❤️🇻🇪🤩😍
siento que fue inmaduro. porque si no son novios parece un cavernícola marcando territorio. para ser estudiado debió acercarse oir y ver primero. pero actuó como perro con mal derrabia. pero bueno así fue y así seguirá. celos no es amor es inseguurdad😊. bueno niños siéntense y ponga límites sanos celar no es amor es no estar seguro de con quién estás. así que hablar a tiempo
🇻🇪🌹❤️‍🔥Degne🔥❤️🇻🇪🤩😍
unos idiotas maniaticos del amor juntos jijiji😊 de acá vamos a salir idiotamente enamorado de esta pareja derechito al psiquiatra por amor a Omar y corregidonppr ella. espero la suegra no sea una fastidiosa..hay mucho caramelo y por ahora no a aparecido un amargo acá.
🇻🇪🌹❤️‍🔥Degne🔥❤️🇻🇪🤩😍
🌹🌹🌹 primera barrera ya caída. espero que sigan hablando porque así se evitan problemas y malos entendidos
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se encendió la chispa suprema del amor 🌹
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por lo menos.esta vez no hubo guerra entre ellos dos
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vaya parecen agua y aceite más bien
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tendra imagen la novela. me imagino a un hombre alto bello y ella de 1.65 de alta hermosa cabello largo tono castaño medio
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eso será un orden que harán un desorden de emociones y sentimientos 😊🌹.
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