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¿COMO PUEDO SER YO MISMA?

¿COMO PUEDO SER YO MISMA?

Status: Terminada
Genre:Autosuperación / Completas
Popularitas:985
Nilai: 5
nombre de autor: analysi

Sofía lleva treinta años interpretando un papel: la mujer perfecta, eficiente, inquebrantable. Editora de textos, vive puliendo las palabras de otros mientras las suyas se pudren en un cajón. Cuando una humillación pública en su trabajo la obliga a enfrentar su fragilidad, comienza un viaje hacia el centro de sí misma. Entre la memoria de una niña que dibujaba espirales, el eco de su madre que también supo fingir, y la escritura de su propia historia, Sofía descubre que ser auténtica no es un destino, sino una decisión cotidiana. Una novela sobre máscaras, miedos y el acto rebelde de mostrarse.

NovelToon tiene autorización de analysi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: El regreso a casa

El vuelo de regreso a Madrid fue diferente al de ida.

Sofía ya no iba con el corazón encogido por el miedo, sino con una sensación de plenitud que no sabía cómo describir. Había hecho lo que se había propuesto. Había presentado su propuesta, había conectado con editores de otros países, había recibido elogios que nunca imaginó escuchar. Y lo más importante: había sido ella misma. Sin Máscara. Sin filtros. Sin miedo a fracasar.

Cuando el avión comenzó el descenso hacia Madrid, Sofía miró por la ventanilla y vio las luces de la ciudad extendiéndose como un manto de estrellas. Por un momento, sintió que volvía a un lugar que ya no era el mismo. O quizá era ella la que había cambiado.

En el aeropuerto, Carla y Valeria la esperaban con un cartel que decía: "Bienvenida a casa, campeona".

—¿Qué es esto? —preguntó Sofía riendo mientras las abrazaba.

—Tu merecido recibimiento —dijo Valeria—. Has triunfado en Buenos Aires. Eres una estrella.

—No soy una estrella —respondió Sofía, pero su sonrisa delataba la emoción.

—Para nosotros sí —dijo Carla—. Y para la editorial también. Darío no para de hablar de ti.

Sofía sintió que el calor de las palabras de sus amigas la envolvía. No estaba sola. Nunca lo había estado. Solo que antes no sabía verlo.

El viaje de vuelta a casa fue una sucesión de abrazos y preguntas. Carla quería saber todos los detalles de la feria. Valeria quería saber si había conocido a algún autor interesante. Sofía respondía con entusiasmo, sintiendo que las palabras salían con una naturalidad que no recordaba haber tenido.

—Y lo mejor de todo —dijo Sofía cuando llegaron a su apartamento— es que he vuelto a sentir que esto es lo que quiero hacer. Que esto es lo que soy.

—¿Y qué eres? —preguntó Valeria, con una sonrisa cómplice.

Sofía pensó. La pregunta era simple, pero la respuesta llevaba años gestándose.

—Soy una editora que defiende historias —dijo finalmente—. Y una escritora que está aprendiendo a contar la suya.

Valeria y Carla la abrazaron al unísono, y en ese abrazo Sofía sintió que todo estaba bien. Que el camino que había recorrido, aunque difícil, la había llevado exactamente donde tenía que estar.

El lunes siguiente, Sofía volvió a la editorial con una energía renovada. Su despacho la esperaba igual que lo había dejado, con la pila de propuestas pendientes y el ordenador encendido. Pero ahora todo se veía diferente. Como si cada objeto, cada papel, cada palabra tuviera un nuevo significado.

Darío la llamó a su despacho a primera hora.

—Quiero que sepas que tu presentación en Buenos Aires ha tenido un gran impacto —dijo, y en su voz se notaba el orgullo—. Varios editores internacionales han mostrado interés en la propuesta que presentaste. Vamos a tener que trabajar duro para gestionar todo este interés.

Sofía sintió que el corazón se le aceleraba.

—¿Eso significa que...?

—Significa que has puesto a la editorial en el mapa internacional —respondió Darío—. Y que tienes un futuro brillante por delante.

Sofía salió del despacho de Darío con una sonrisa que no podía ocultar. Había logrado algo importante. Había demostrado que podía hacerlo. Y aunque el miedo seguía ahí, ahora era solo un susurro, no un grito.

El resto de la semana fue un torbellino de reuniones y correos. Sofía trabajó sin descanso, pero con una sensación de propósito que no recordaba haber tenido. Cada historia que leía, cada propuesta que evaluaba, cada decisión que tomaba, la acercaban un poco más a la persona que quería ser.

Una tarde, mientras revisaba las propuestas, encontró un manuscrito que le llamó la atención. Era de una autora desconocida, una mujer que firmaba con el nombre de Clara. La historia hablaba de una mujer que perdía a su hermana y aprendía a vivir con el vacío que dejaba su ausencia.

Sofía leyó las primeras páginas y sintió que algo se movía en su interior. No era la misma historia que la de Javier García, pero tenía la misma honestidad. La misma capacidad de llegar al corazón.

—Esta historia es especial —le dijo a Darío cuando lo encontró en el pasillo—. Creo que deberíamos publicarla.

Darío tomó el manuscrito y hojeó las primeras páginas.

—Parece prometedora. ¿Quieres defenderla?

—Sí —respondió Sofía sin dudar.

Esa noche, en el taller de escritura, Sofía compartió el hallazgo con el grupo.

—He encontrado una historia que me ha llegado —dijo—. De una autora que no conozco, pero que escribe como si me conociera.

—¿Y qué vas a hacer? —preguntó Tomás.

—Defenderla —respondió Sofía—. Como hice con la de García. Porque creo que merece ser contada.

Tomás sonrió, y en sus ojos había una luz de aprobación.

—Eso es lo que hace un buen editor. Amplificar voces que merecen ser escuchadas.

Sofía guardó esas palabras en su corazón.

Los días siguientes fueron una sucesión de reuniones y presentaciones. Sofía defendió la novela de Clara con la misma pasión con la que había defendido la de Javier. Y, aunque esta vez el camino fue más fácil (su reputación ya la precedía), Sofía sintió que cada palabra que decía era un paso más hacia la persona que quería ser.

El viernes por la noche, Sofía visitó a su madre. La encontró en el sofá, leyendo un libro de poemas.

—He encontrado una nueva historia —dijo Sofía, sentándose a su lado—. De una autora que escribe sobre la pérdida de su hermana.

—¿Y te ha gustado? —preguntó su madre.

—Me ha llegado —respondió Sofía—. Es honesta. Y eso es lo que importa.

Su madre la miró con sus ojos cansados pero lúcidos.

—¿Sabes lo que admiro de ti? —preguntó.

Sofía negó con la cabeza.

—Que has aprendido a escuchar tu voz. La que llevabas dentro. La que siempre estuvo ahí, pero que no sabías cómo encontrar.

Sofía sintió que las lágrimas le subían a los ojos.

—Gracias, mamá.

—No me des las gracias —respondió su madre—. Solo sigue siendo tú. El resto vendrá solo.

Esa noche, cuando llegó a casa, Sofía se sentó frente a su cuaderno y continuó escribiendo la historia de la niña con alas. Las palabras fluían con una facilidad que no recordaba.

"La niña con alas descubrió que el regreso a casa no era un lugar, sino una sensación. La sensación de estar donde se pertenece. De ser quien se es. De saber que, pase lo que pase, siempre hay un sitio al que volver."

Cuando terminó, cerró el cuaderno y se quedó mirando por la ventana. Las luces de Madrid parpadeaban en la distancia, y Sofía sintió que, por fin, había llegado a casa.

No a un lugar.

A sí misma.

Y eso era suficiente.

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Cliente anónimo
Excelente historia 🥰🥰
Cliente anónimo
Realmente ése libro debe publicarlo ya qué ayudaría a muchas personas gracias a Dios por a ver encontrado está historia, No que soy una mujer como Sofía y no he tenido la oportunidad de quitar la máscara de mi personalidad 👏👏
Eli: Que bueno que te gustó, y muchas gracias por leer mi historia
total 2 replies
Cliente anónimo
Realmente la historia es una gran enseñanza 🥰🥰🥰
Cliente anónimo
Así se hace Sofía 👏👏👏
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