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Me Mató La Curiosidad, Otra Vez

Me Mató La Curiosidad, Otra Vez

Status: Terminada
Genre:Romance / Reencarnación / Época / Completas
Popularitas:275.8k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Cuando la curiosidad te quita tu primera vida.. significa ¿que deberías cambiar? Vesta no lo cree.

*Está novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Solo un hombre

Cuando Vesta llegó nuevamente a la Mansión Reed, llevaba preparada una lista de argumentos.

Lógicos.

Razonables.

Maduros.

Pensados cuidadosamente durante el trayecto.

Sin embargo, esa versión responsable de sí misma comenzó a desmoronarse cuando descubrió que, una vez más, su doncella no podría acompañarla.

—Lo siento, lady Vesta..

dijo uno de los sirvientes

—Su excelencia la recibirá sola.

Vesta sonrió tensamente.

—Por supuesto.

[Por supuesto que sí.]

Diez minutos.

Se sentó en el salón rojo.

Quince minutos.

Miró las cortinas rojas.

Veinte minutos.

Observó los sillones rojos.

Treinta minutos.

Contempló la alfombra roja.

Treinta y cinco minutos.

[¿Esta casa sangra?]

Cuarenta minutos.

Tenía hambre.

Cuarenta y cinco minutos.

Tenía frío.

Cincuenta minutos.

Estaba aburrida.

Cincuenta y cinco minutos.

Estaba furiosa.

Sesenta minutos.

Vesta Dupont tomó una decisión.

Se cruzó de brazos.

Enderezó la espalda.

Y miró hacia la puerta con una expresión absolutamente aterradora.

[Ahora sí.]

[Esta tarde elegiré el camino de la violencia.]

[No física.. porque sé que no puedo ganarle, pero lo intentaría igual]

[Pero sí violencia verbal.]

[Quizás un poco física si sigue tardando.]

Finalmente...

La puerta se abrió.

Y apareció el duque Reed.

Impecablemente vestido.

Con aquella presencia tranquila.

Y con una pequeña sonrisa burlona que desapareció apenas unos segundos después de verla.

Porque la Vesta que encontró no era la misma joven ruborizada que coqueteaba alegremente.

Ni la aterrorizada que pensó que iba a ser quemada viva.

Ni la ilusionada que lo miraba cuando él impidió que cayera en el pueblo.

No.

Esta Vesta estaba enojada.

De verdad.

Su hermoso rostro tenía el ceño fruncido.

Sus ojos verdes parecían lanzar dagas.

Y lo miraban como si estuviera evaluando cuál objeto del salón podía utilizar como arma.

El duque levantó ligeramente una ceja.

—Lady Vesta.

—Duque Reed.

—¿Qué le sucede?

Ella lo miró fijamente.

Y respondió sin la menor intención de fingir cortesía.

—Tengo hambre.

El duque parpadeó.

—Tengo frío.

El duque la miraba confundido.

—Y estoy cansada de esperar.

El silencio llenó el salón.

Luego el duque bajó la mirada hacia el reloj.

Y volvió a mirarla.

La comisura de sus labios se elevó apenas.

Aquello no ayudó en absoluto.

—¿Le parece gracioso?

Él la observó.

Una joven noble.

Sin magia.

Físicamente frágil.

Mucho menor que él.

Y aun así...

Lo miraba como si sinceramente quisiera estrangularlo.

No había miedo.

Había indignación.

Y eso...

Resultaba inesperadamente fascinante.

Finalmente habló.

—Le ofrezco mis disculpas por la demora.

Vesta ni siquiera dudó.

—No las acepto.

El duque se quedó en silencio.

Luego...

Sonrió.

No aquella sonrisa pequeña que dejaba escapar ocasionalmente.

Sino una más evidente.

Divertida.

—¿No?

—No.

—¿Por qué?

Vesta abrió mucho los ojos.

—¿Por qué?

Se puso de pie de golpe.

—¡Porque me hizo esperar una hora!

Levantó un dedo acusador.

—¡Sin mi doncella!

Otro dedo.

—¡Sin comida!

Otro.

—¡Sin explicaciones!

Y finalmente señaló todo el salón.

—¡Y rodeada de tanto rojo que siento que estoy dentro del interior de una granada!

El silencio fue absoluto.

Y entonces...

El duque Reed soltó una breve carcajada.

Vesta apretó los dientes.

—No se ría.

—Lo intento.

—¡No lo está intentando!

Él respiró profundamente.

Y recuperó parcialmente la compostura.

—Entonces, lady Vesta...

Su voz volvió a adquirir esa calma peligrosa.

—¿Qué es lo que quiere?

Vesta no vaciló.

—Quiero que me deje ir.

El duque permaneció inmóvil.

—Quiero irme a Mercia.

Su voz seguía temblando ligeramente por el enojo.

Pero no retrocedió.

—Usted puede encontrar otra mujer.

Sus ojos verdes permanecieron firmes.

—Una duquesa apropiada. Una noble que quiera quedarse en Sunderland. Una mujer que quiera tener hijos con usted.

Hizo una pausa.

Y añadió con absoluta sinceridad..

—Porque yo no quiero vivir con miedo.

El salón quedó completamente en silencio.

Vesta respiró profundamente.

—No quiero preocuparme cada vez que alguien descubra mi secreto. No quiero pensar que puedo perder a mi familia. Y tampoco quiero que mis escuelas no se creen..

Sus manos temblaron apenas.

Pero mantuvo la mirada.

—Así que, por favor...

Tragó saliva.

—Déjeme ir.

El duque no respondió de inmediato.

Simplemente la observó.

Aquella joven rubia.

Hermosa.

Molesta.

Hambrienta.

Sin magia.

Mucho más débil que él desde cualquier punto de vista.

Y aun así...

Le exigía cosas.

Lo desafiaba.

Se negaba a aceptar disculpas.

Y discutía con él mirándolo directamente a los ojos.

No temblaba.

No intentaba seducirlo.

No buscaba halagarlo.

Estaba enfadada.

Y era sincera.

Él dio un paso hacia ella.

Vesta levantó inmediatamente el mentón.

—No voy a retractarme.

Otro paso.

Ella no retrocedió.

—Aunque usted sea un duque.

Otro.

—Aunque usted sea un mago

Otro.

—Y aunque usted siga siendo muy guapo.

El duque se detuvo.

Por un segundo, pareció desconcertado.

Vesta frunció el ceño.

—No crea que no me doy cuenta de que es atractivo. Simplemente ahora también sé que es insoportable.

La sonrisa del hombre reapareció.

Pero esta vez era distinta.

Más lenta.

Más genuina.

Porque comprendió algo importante.

Vesta Dupont no era valiente porque no sintiera miedo.

Era valiente porque seguía avanzando a pesar de él.

Había regresado a la cueva del león rojo sabiendo que él conocía su mayor secreto.

Y aun así...

Había venido a discutir.

A exigir.

A defender aquello que amaba.

Él inclinó ligeramente la cabeza.

Y la observó con atención.

—No me teme.

Vesta parpadeó.

Luego respondió honestamente..

—Claro que le temo.

El duque arqueó una ceja.

—Entonces, ¿por qué me habla así?

Vesta lo miró fijamente.

Y respondió con absoluta sinceridad..

—Porque estoy muy enojada.

El silencio volvió a instalarse.

Y entonces, para sorpresa de ambos...

El duque Reed sonrió.

Una sonrisa lenta.

Casi de admiración.

Porque, por primera vez en muchos años, alguien lo miraba como solo un hombre.

No sólo como al poderoso duque Reed.

No sólo como al mago del fuego.

No sólo como al señor del león rojo.

Sino como al idiota que había dejado esperando una hora a una joven hambrienta.

Y extrañamente...

Aquella mirada llena de rabia y honestidad le resultó muchísimo más cautivadora que todos los coqueteos anteriores de Vesta Dupont.

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Nata
jajajaja hay no enserió hasta viene a sonar Aaron 🤣🤣 jajajaja ese sela quito al templo
Nata
jajajaja ya me imagino esos tipos de asuntos importantes que atender 🤭🤣🤣
Nata
entonces logro su cometido sin querer queriendo, ya se agarro el león rojo para ella sólita 🤭🤭🤣🤣🤣🤣
Nata
hay no esta si la saco del estadio 🤣🤣🤣🤣 ni en momentos como estos deja su afición más peligrosa que la mando para ese mundo 🤣🤣🤣
Nata
jajajaja pues esa loca trae loco a otro 🤣🤣🤣
Nata
jajajaja una gallina furiosa 🤣🤣
Nata
jajajaja ella viene lo más enfada sin ánimos de coquetear o de enamorar y mara acá mi amigo de gustos exóticos que eso es lo que más le fascinó y atrajo 🤭🤣🤣🤣🤣🤣
Nata
jajajaja el pobre pájaro que tenía la culpa y como así que el otro quiere un hijo esto si me dejo procesando
Nata
auxilio llamen a las emergencias la estamos perdiendo por favor soldada caída que alguien se apiade de ella y venga a socorrerla por favor 🤣🤣🤭
Nata
sin duda alguna está frase es muy verdadera con todo lo que se ha vivido últimamente este año mis adorado país y Venezuela nos ha dado una lección de vida 🥺
Nata
que hay Dios mio enserió me imagine otra muerte pero esto si es nuevo 🤣🤣 hay Dios murió haciendo lo que más le encantaba ver series en tiempo en real 🤭😅
Blanca Pirela
En resumen ser una inútil mantenida y chismosa 🤨
Diosa
🤣🤣🤣🤣el chisme no duerme 🤣🤣🤣
Stella Maris Santabaya
Que le pasó a Vesta? fiebre, un accidente, le hicieron algo? porque murió 🤔
Diosa
jajajaja ellos llegan solitos jajaja
Diosa
🤣🤣🤣 ella estaba como niño pequeño estrenando juguete 🤣🤣🤣
Diosa
🤣🤣🤣 Aunque haya muerto por un chisme no deja el vicio 🤣🤣🤣
Diosa
La autora se emociono tanto que pensó que el pueblo también era un postre🤣🤣🤣🤣
Diosa
Claro una mala crianza 😏
Diosa
Era una bruja 😡
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