Para asegurar su presidencia de la prestigiosa compañía de chocolates familiar, el arrogante Gerson accedió a unir su vida legalmente a la de Hellen. Ella era una heredera millonaria a quien él y su madre despreciaban profundamente por considerarla ingenua, pero cuyo capital era indispensable para sus ambiciones. Sin embargo, el destino cambió de rumbo aquella mañana, cuando Hellen se desplomó inexplicablemente tras beber un té que su propia suegra le había preparado...
NovelToon tiene autorización de La Griss para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capítulo 3
HELLEN:
La boda no es más que un trámite frío y silencioso, una ceremonia familiar desprovista de cualquier rastro de amor donde solo firmo los papeles que aseguran mi patrimonio para después ser trasladada a la imponente mansión Evans.
Esa noche la que debió ser mi noche de bodas, la paso en absoluta soledad llorando en una habitación extraña mientras extraño con el alma el cobijo de mi difunto padre, sabiendo que Gerson ni siquiera se tomó la molestia de mirarme porque para él ya cumplí mi función al firmar el contrato.
La mañana siguiente amanece gris y yo sigo sumida en una profunda tristeza cuando la puerta de mi habitación se abre de golpe para dejar pasar a Leonor, quien entra luciendo una sonrisa ensayada y portando una delicada taza de porcelana.
Me saluda con una amabilidad impecable mientras se acerca a la cama y me dice que me ve muy pálida, asegurando que entiende mi dolor por la pérdida de mi padre y que me preparó un té especial para los nervios que me ayudará a relajarme y a entender cuál es mi lugar en esta casa.
Conmovida por su aparente gesto noble le agradezco con una tímida sonrisa y bebo el líquido caliente hasta el final sin notar la mirada fría y calculadora con la que me observa antes de retirarse.
A los pocos minutos el aire comienza a faltarme de forma desesperada mientras un dolor agudo me oprime el pecho, haciendo que mis manos tiemblen tanto que la taza se estrella contra el suelo en mil pedazos.
El mundo se desvanece por completo ante mis ojos y mientras colapso en la alfombra sintiendo el último vuelco de mi corazón, me doy cuenta de la terrible verdad: la inocente heredera que creían que era está muriendo en la más absoluta soledad.
GERSON:
A varios kilómetros de allí, ajeno a la tragedia me despierto en la lujosa suite de un hotel de cinco estrellas al lado de la mujer que realmente amo y que considero digna de mi estatus.
Mi paz se interrumpe abruptamente cuando la puerta de la suite es derribada y mi padre entra como una tormenta con el rostro desencajado por la furia, tirando de las sábanas con violencia para ordenarme que me levante de la cama ahora mismo.
Me levanto enfurecido reclamándole cómo se atreve a entrar así mientras mi amante se cubre asustada, pero él solo me recrimina que me acabo de casar ayer y ya amanezco en un hotel con otra, recordándome que tengo una obligación que cumplir ante la junta directiva.
Le grito que jamás voy a dormir con Hellen ni la voy a tocar porque me casé con ella solo por el maldito papel y el dinero de las acciones, sentenciando que para mí ella está muer... Pero no puedo terminar la frase.
El sonido de unos pasos apresurados y los sollozos descontrolados de mi madre irrumpen en la suite cuando ella entra pálida, temblando de pies a cabeza y con los ojos desorbitados por el terror.
Nos grita que tenemos que ir a la mansión de inmediato porque fue a buscar a Hellen a su habitación y la encontró muerta en el suelo.
Un silencio gélido se apodera de la habitación y yo me quedo de piedra con la mandíbula desencajada, perdiendo toda mi arrogancia en un segundo al escuchar la palabra "muerta"
Mi padre se lleva las manos a la cabeza maldiciendo con furia porque el acuerdo prematrimonial dice claramente que nos casamos por bienes separados, lo que significa que si ella muere ahora sus acciones entran en un limbo legal y perderemos el control de la compañía de chocolates.
Sin perder un segundo los tres salimos corriendo del lugar, dejando atrás el hotel para enfrentarnos a la peor de nuestras pesadillas en la mansión.