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La Extra Y El Demonio.

La Extra Y El Demonio.

Status: Terminada
Genre:Demonios / Reencarnación / Fantasía épica / Completas
Popularitas:5.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

En una era de antiguos reinos y secretos ancestrales, Astrid D'Avalon, heredera de un linaje con profundos lazos con lo místico, se encuentra en el umbral de un destino marcado por la reencarnación. Tras una muerte injusta, su alma renace en un mundo donde las sombras danzan y los demonios tejen intrigas. Decidida a reescribir su final y el de quienes la rodean, Astrid busca una vida alejada de las complicaciones que una vez la atraparon.

Sin embargo, el destino tiene otros planes. Su camino se cruza con el enigmático Mason Dryad, un ser con un poder formidable y un pasado envuelto en misterio

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Capítulo 14

Las aguas cristalinas de una laguna escondida resonaban con las melodías de las sirenas, lideradas por la encantadora Briseida.

El viaje desde el reino subterráneo de los gnomos hasta la costa fue un trayecto de contrastes. El calor de la forja de la tierra fue reemplazado por una humedad densa y fragante. Siguiendo las indicaciones de Alden, el grupo llegó a la Laguna de los Ecos, un lugar que parecía sacado de un sueño febril. El agua era de un turquesa tan irreal que parecía brillar con luz propia, rodeada de una vegetación lujuriosa de flores carnosas que se abrían y cerraban al ritmo de una música que parecía venir del aire mismo.

—Es el canto —dijo Faelan, su expresión volviéndose rígida. Como criatura de las mareas, él era el más sensible a las vibraciones del agua—. No escuchéis la melodía. Si dejáis que las notas se instalen en vuestra mente, vuestros pies os llevarán al fondo antes de que os deis cuenta.

Astrid se tapó los oídos instintivamente, pero la música no era algo que se pudiera bloquear físicamente. Era una armonía de voces femeninas, miles de ellas, entrelazadas en un tejido de promesas y lamentos. Era hermoso, doloroso y extrañamente familiar.

—Me recuerda a las canciones de cuna que me cantaba mi madre —susurró Astrid, caminando hacia el borde del agua como en un trance.

—¡Astrid! —el grito de Mason fue como un latigazo. La tomó del brazo y la sacó bruscamente de la orilla—. No es tu madre. Es la muerte vestida de seda.

En el centro de la laguna, el agua comenzó a arremolinarse. De la espuma surgió una mujer de una belleza sobrenatural. Su piel tenía el color de las perlas y su cabello era una cascada de algas plateadas y flores marinas. Sus ojos eran negros como el fondo del océano y su cola, que se agitaba bajo la superficie, estaba cubierta de escamas doradas que reflejaban la luz como espejos.

Era Briseida, la reina de las sirenas. A su lado, una sirena más joven y conocida por Astrid, Coralia, observaba con una mezcla de ansiedad y sumisión.

—El demonio y la princesa —dijo Briseida, su voz era como el choque de conchas marinas sobre arena blanca—. Habéis cruzado tierras de hielo y fuego para llegar a mis dominios. ¿Qué creéis que podéis ofrecerme que el mar no posea ya?

Faelan se adelantó, hincando una rodilla en la arena húmeda. —Reina Briseida, el Ojo del Kraken necesita ser despertado. Las tierras de arriba se están pudriendo y la mancha de los Gnolls llegará pronto a vuestras aguas si no actuamos.

Briseida soltó una carcajada cristalina. —¿La mancha? El océano es vasto y profundo. Los Gnolls son criaturas de tierra y polvo. Dejaremos que se consuman entre ellos.

—No lo harán —intervino Mason, dando un paso adelante. Su voz tenía una vibración de autoridad que hizo que las sirenas menores retrocedieran—. Balin no busca solo el trono de un reino humano. Busca el Anclaje de Eterio que puede encadenar las corrientes. Si él lo consigue, vuestro océano será su tumba. Él dominará las mareas y convertirá vuestro reino en un desierto de sal.

Briseida guardó silencio, sus ojos negros recorriendo la figura de Mason con una intensidad depredadora. Se acercó a la orilla, sus manos palmeadas acariciando la superficie del agua.

—Tienes una lengua afilada, Mason Dryad. Y un alma que huele a secretos antiguos —dijo la reina—. Te recuerdo... o al menos, recuerdo a los de tu estirpe. Hubo un tiempo en que los demonios y las sirenas compartían más que solo palabras.

Astrid sintió una punzada de algo que se parecía peligrosamente a los celos. Miró a Mason, quien permanecía imperturbable, aunque sus puños estaban cerrados con fuerza.

—Dinos qué quieres, Briseida —dijo Astrid, recuperando su voz—. No tenemos tiempo para juegos.

La reina sirena fijó su atención en Astrid. —La princesa tiene fuego. Me gusta. —Se giró hacia Mason—. Te ayudaré. Te daré el pasaje seguro a través de las corrientes y enviaré a Coralia para que guíe vuestros pasos en el ritual del Kraken. Pero todo tiene un precio en este mundo.

—Dilo ya —gruñó Ronan, impaciente por el ambiente cargado de magia seductora.

Briseida ignoró al guerrero y miró directamente a Mason. —Quiero un favor. No hoy, ni mañana. Pero llegará un momento en que el mar reclamará lo que es suyo. Mason Dryad, tú posees el "Fragmento del Abismo", un secreto que robaste de las profundidades hace eones. Exijo que, cuando la guerra termine, regreses a esta laguna y entregues ese secreto. Vincularás tu destino al mío.

Astrid sintió que el aire se volvía pesado. "Fragmento del Abismo". No sabía qué era aquello, pero la forma en que el rostro de Mason se ensombreció le indicó que era algo de un valor incalculable o de un peligro inimaginable.

Mason guardó silencio durante lo que pareció una eternidad. El viento sopló sobre la laguna, agitando los cabellos de Astrid y trayendo consigo el aroma del salitre. El grupo esperaba, conteniendo el aliento.

—Acepto —dijo Mason finalmente. Su voz sonó como el crujido de una lápida de piedra.

—¡No! —exclamó Astrid, agarrándole la mano—. Mason, no sabes lo que estás prometiendo. No puedes vincularte a ella así.

Mason la miró de reojo, y por un segundo, la frialdad de su mirada fue reemplazada por una resignación desgarradora. —Es el único camino, Astrid. El Ojo del Kraken no se abrirá sin la bendición de Briseida. Mi destino ya estaba marcado mucho antes de que tú nacieras. Un favor más no cambiará el final.

Briseida sonrió, revelando hileras de dientes afilados como agujas. —Excelente. El pacto está sellado. —Extendió un brazo y el agua de la laguna se abrió, revelando un camino de coral que descendía hacia las profundidades—. Seguid a Coralia. Ella os llevará a la Fortaleza de los Giff. Pero recordad, demonio... el mar nunca olvida una deuda.

Coralia se acercó al grupo, sus ojos plateados llenos de una tristeza silenciosa. Hizo un gesto para que la siguieran por el camino de coral.

Mientras descendían, Astrid sintió que el mundo de la superficie se volvía un recuerdo lejano. La presión del agua sobre las paredes de magia que Coralia creaba a su alrededor era un recordatorio constante de que estaban entrando en un territorio donde las reglas de los hombres no significaban nada. Miró a Mason, que caminaba a su lado en silencio absoluto. El peso del secreto que acababa de aceptar parecía haberlo vuelto aún más distante, una sombra entre las sombras.

Astrid apretó el cristal de los gnomos contra su pecho. La conexión de almas que habían sentido en el jardín todavía vibraba en ella, pero ahora estaba manchada por la promesa de Mason. Se dio cuenta de que, para salvarla a ella y al mundo, él estaba desmantelando su propia existencia, pieza por pieza.

—Mason —susurró ella, cuando los demás estaban un poco más adelante.

Él no se detuvo, pero ladeó la cabeza para escucharla.

—No dejaré que el mar te lleve —dijo ella con una determinación que la sorprendió a sí misma.

Mason se detuvo un instante, sus ojos ámbar brillando en la penumbra submarina. —Pequeña princesa... hay fuerzas en este universo que ni siquiera tu luz puede detener. Aprende a aceptar las victorias, aunque vengan con un precio.

Siguió caminando, dejándola sola con el eco de sus palabras y el murmullo incesante de las profundidades que ya empezaban a reclamar su parte del trato.

Briseida les ofreció su ayuda, pero a cambio, exigió un favor que vinculaba a Mason con un antiguo secreto del océano.

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Adrianis López
Que protagonista tan inútil y ridícula
Lelu 🇺🇾
maravillosa!!! 🥰🥰🥰 historia fantástica!! 👏👏 Redacción y ortografía impecables!! 😁 agradezco infinitamente el haber compartido tu trabajo 🥰🥰😍
Lelu 🇺🇾
🤣🤣🤣🤣🤣🤣 pobre Astrid!!! De Guate-mala a Guate-peor🤣🤣🤣🤣
Mónica Aulet
Que quería que los dejara vivos para tomar el té? todavía que la salva se queja porque los mato a todos
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