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ANTES DEL PACTO ESPIRITUAL

ANTES DEL PACTO ESPIRITUAL

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Elección equivocada / Traiciones y engaños
Popularitas:567
Nilai: 5
nombre de autor: Margaret Gimenez

Black fue uno de los asesinos cazarrecompensas más temidos del Clan Luna Negra, hasta que un desamor y el alcohol lo empujaron al Bosque Oscuro, donde debía morir.

Pero sobrevivió… pagando un precio.
Un collar sellado con un anillo lo convierte en el guardián espiritual de Daily, la nueva y más joven líder del clan Yshir, cuyo poder es más una maldición que una bendición. Ex cazadora de monstruos y demonios, Daily está convencida de que el amor es una estupidez innecesaria.

Atados por un sello divino que ninguno pidió, deberán convivir mientras fuerzas hambrientas de poder, monstruos, demonios y antiguos secretos se alzan. Fingir que no sienten nada será parte del trato… porque cuanto más intenten romper el vínculo, más cerca estarán de perderse a sí mismos.

NovelToon tiene autorización de Margaret Gimenez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Lo que se Elige… se Rompe

En la Mansión

Elio caminaba por el pasillo en dirección a la habitación de Kirlian.

Sus pasos eran firmes,

pero había algo en su pecho que no terminaba de calmarse.

No era miedo.

Era una presión.

Tocó tres veces.

Silencio.

Frunció el ceño y volvió a tocar, esta vez con más fuerza.

Nada.

El silencio no era normal.

Giró el picaporte

y abrió la puerta de golpe.

La habitación estaba vacía.

La habitación estaba intacta.

La cama sin arrugas.

La ventana cerrada.

El aire… extraño.

Había una vibración casi imperceptible. Como si el espacio hubiese sido forzado a permanecer quieto.

Entonces lo sintió.

Una sensación punzante le atravesó el pecho.

No era rabia.

Era presentimiento.

Y en su familia,

los presentimientos no eran sugerencias.

Eran advertencias.

Elio salió de la habitación

sin cerrar la puerta.

Porque ya sabía.

Algo estaba a punto de romperse.

En la plaza de la ciudad,

Kirlian caminaba con paso tranquilo, aunque su corazón latía con más fuerza de lo habitual.

El aire fresco de la tarde

le ofrecía una falsa sensación de normalidad.

Una

que estaba a punto de romperse.

—Nunca sales con nadie —dijo una voz tímida detrás de él—. Pensé que… quizá esta vez podrías hacerlo.

Kirlian se detuvo

y volteó.

El joven llevaba un uniforme distinto.

No era del clan Yshir.

Su sonrisa era nerviosa.

Dulce.

Sus dedos jugaban con el borde de la manga.

—¿Estás seguro de que no te meterás en problemas? —preguntó él, bajando un poco la voz.

Kirlian lo observó con detenimiento.

Había algo genuino en su expresión.

Algo peligroso precisamente por eso.

—Los problemas ya me conocen —respondió con media sonrisa—. No hace diferencia.

El joven dudó

—Mi clan no… no ve con buenos ojos este tipo de encuentros.

—El mío tampoco —replicó Kirlian—. Por eso nadie tiene que saberlo.

El otro asintió, pero sus ojos mostraron una sombra.

—¿Ni siquiera Elio?

Kirlian desvió la mirada.

—Menos que nadie.

—Claro.

Un silencio breve.

Caminaron unos pasos más.

—¿Te arrepientes? —preguntó el joven en voz baja, casi insegura—. De haber venido.

Kirlian negó con la cabeza.

—No. Solo… no estoy acostumbrado a que alguien me invite sin que haya una razón estratégica detrás.

El joven soltó una pequeña risa.

—¿Y si mi razón es simple?

Kirlian lo miró de reojo.

—En nuestro mundo,

lo simple casi nunca existe.

El joven bajó la mirada.

Y en ese instante,

a unos metros,

entre la multitud…

Alguien los observaba.

No con curiosidad.

Con cálculo.

En un callejón estrecho, oculto de la plaza principal, una figura ajustaba el guante oscuro que cubría su mano derecha.

—Confirmen posición.

El objetivo está acompañado.

—No importa. Prioridad uno: el heredero.

Si el acompañante interfiere… neutralizar.

El atacante flexionó los dedos.

Un leve destello recorrió el aire.

Runas marcadas en el suelo comenzaron a activarse bajo capas invisibles.

Habían esperado semanas.

El momento perfecto.

El heredero lejos del perímetro de protección.

Sin escoltas.

Sin nadie.

Un error.

El último que cometería.

Esperó el momento exacto

en que la multitud se moviera lo suficiente para cubrir el primer disparo.

El ataque estaba dirigido.

Pero aún no estaba claro

si el objetivo era uno de ellos…

o los dos.

Y si algo salía mal,

quien estuviera al lado de Kirlian

también pagaría el precio.

La tarde avanzaba.

La plaza seguía llena de voces,

pasos,

vendedores.

Normalidad.

Demasiada normalidad.

Entonces—

Kirlian sintió algo.

No fue un sonido.

Fue una distorsión.

El ritmo natural del entorno

se quebró apenas un segundo.

Un leve crujido en las sombras.

Un movimiento fuera de ritmo.

Se tensó.

El joven a su lado lo notó.

—¿Qué pasa

Kirlian frunció el ceño.

No respondió de inmediato.

Algo estaba mal.

El aire se volvió más pesado.

Demasiado denso.

Como si la ciudad contuviera la respiración.

Y entonces—

Las runas se encendieron.

Un destello cortó el suelo bajo sus pies.

Y antes de que pudiera reaccionar…

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