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The Seven Rubies

The Seven Rubies

Status: En proceso
Genre:Bestia / Timetravel / Fantasía LGBT
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

Me llamo Ren, soy un chico de 17 años, y tras un accidente inexplicable desperté en un mundo completamente ajeno al mío. Un lugar regido por reglas que apenas logro comprender, donde lo más importante no es la fuerza ni la inteligencia… sino la reproducción.

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 11

—EN ALGUNA PARTE DEL BOSQUE—

Las hojas apenas se movieron cuando una figura emergió desde la sombra de un árbol.

Una capa oscura cubría completamente su cuerpo, ocultando su identidad.

Se detuvo detrás de Zeon.

—Mi señor… —dijo en voz baja—. ¿Le contará?

Zeon no se giró.

Su mirada permanecía fija al frente.

—No —respondió con frialdad—. Aún no es el momento.

El silencio se extendió brevemente.

—Primero… debo superar el nivel siete para ascender.

Sus palabras fueron firmes.

Decididas.

Pero en cuanto el silencio volvió a rodearlo, algo cambió.

Un recuerdo.

Inesperado.

Invadió su mente.

......................

El cielo era más claro.

Más cálido.

—Cuando seamos adultos… —dijo Zeon, con una voz más joven—, y te llegue tu “Regla”… ¿serás mi esposa?

Frente a él, una chica lo miraba con una sonrisa brillante.

Su piel era blanca como la nieve.

Su cabello, rojo intenso.

Sus ojos… del mismo tono que un rubí.

—¡Claro, Zeon! —respondió sin dudar—. ¡Solo seré tu esposa y de nadie más!

Zeon se acercó y la rodeó con los brazos.

La sostuvo con firmeza.

—Cuando ascienda… te convertirás en mi única mujer.

Su voz, aun joven, ya tenía esa determinación inquebrantable.

—Así que no se te ocurra romper tu promesa… Seiren.

Ella sonrió.

Sin dudar.

—No lo haré.

Zeon cerró los ojos un instante.

—Lo sé… —murmuró—. Sé que no me traicionarás.

.

.

.

El presente volvió de golpe.

El bosque.

El silencio.

Zeon exhaló lentamente.

—…

Frunció ligeramente el ceño.

¿Por qué ahora…?

La sensación no le agradó.

—Dame la comida.

El hombre encapuchado no hizo preguntas. Se acercó, le entregó el paquete envuelto y desapareció entre los árboles con la misma discreción con la que había llegado.

Zeon tomó la comida.

Sus dedos se cerraron alrededor de ella.

Y, sin poder evitarlo, un pensamiento cruzó su mente.

Espero que sea de su agrado.

Sin más, se dio la vuelta.

Y comenzó el camino de regreso.

......................

—EN OTRA PARTE DEL BOSQUE—

Corría.

Sin rumbo claro.

Solo alejándome.

El aire me faltaba.

El suelo irregular hacía que cada paso fuera más difícil que el anterior.

—Maldición… —murmuré entre jadeos—. No tener tenis hace esto mil veces peor…

Las ramas, las piedras, la tierra húmeda… todo jugaba en mi contra.

El dolor en los pies comenzó a volverse insoportable.

Finalmente, me detuve.

Apoyé la espalda contra un árbol, respirando con dificultad.

—Necesito… descansar un poco…

Cerré los ojos un instante, tratando de recuperar el aliento.

Pero el miedo seguía ahí.

Latente.

Empujándome.

......................

—EN LA CUEVA—

Zeon cruzó la entrada con paso firme.

—¡Sei—!

Se detuvo.

Su expresión cambió apenas.

Sacudió la cabeza.

—Ren… —corrigió con frialdad—. He traído la comida.

El silencio respondió.

Su mirada recorrió la cueva.

Un lado.

El otro.

Nada.

El ambiente estaba vacío.

Demasiado.

Una tensión sutil comenzó a formarse en su interior.

Primero fue confusión.

Luego…

Frustración.

Después…

Enojo.

Y finalmente—

Preocupación.

Sus dedos se tensaron alrededor del paquete de comida.

Sin pensarlo, lo arrojó contra el suelo.

El sonido seco resonó en la cueva.

Su respiración se volvió más pesada.

—…

No dijo nada más.

No lo necesitaba.

Giró sobre sí mismo.

Y salió.

Sus pasos se volvieron más rápidos.

Más agresivos.

El aire a su alrededor cambió.

Más frío.

Más peligroso.

Zeon se adentró en el bosque convirtiéndose en una serpiente.

Buscando.

Siguiendo.

Cazando.

A Ren.

......................

—EN OTRA PARTE DEL BOSQUE—

Me encontraba recostado contra el tronco de un árbol, todavía recuperando el aliento.

El silencio del bosque volvía poco a poco… pero mi mente no lograba calmarse.

—Ya debe haberse dado cuenta de que no estoy… —murmuré, incorporándome lentamente—. Debería seguir…

Apreté los dientes, obligando a mi cuerpo a moverse otra vez.

Pero en ese instante—

Algo cambió.

No fue un sonido.

Ni una imagen clara.

Fue una sensación.

Peligro.

Instinto puro.

Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. Me aparté del árbol de golpe, sin entender completamente por qué.

Pero fui lento.

Demasiado lento.

Una figura azul se deslizó desde atrás.

Rápida.

Silenciosa.

Una pequeña serpiente de escamas azul profundo y ojos negros se lanzó directo hacia mí.

—¿…?

No tuve tiempo de reaccionar.

El dolor atravesó mi cuello.

Agudo.

Ardiente.

—¡GH—!

Mi mano se elevó por reflejo, tocando la herida. Sentí la sangre… cálida… deslizándose entre mis dedos.

Mi visión comenzó a tambalearse.

El mundo se inclinó.

Todo se volvió borroso.

Apenas logré ver cómo la serpiente se deslizaba de regreso entre la maleza.

Escapando.

Mi cuerpo perdió fuerza.

Las piernas dejaron de responder.

Y mientras caía—

Escuché algo.

Lejano.

Distorsionado.

—¡Maldita sea!… ¡Ren!… ¡REN!… ¡Despierta!

La oscuridad me alcanzó.

.

.

.

—SEGUNDOS ANTES—

Desde la distancia, entre los árboles—

Zeon se detuvo en seco.

Sus ojos se afilaron.

—Por fin te encontré…

Pero la escena frente a él cambió su expresión al instante.

Ren caía.

Y la serpiente—

Intentaba huir.

Un aura oscura y violenta emergió del cuerpo de Zeon.

No dudó.

Abrió la boca—

Y el fuego salió.

No era fuego común.

Era más denso.

Más profundo.

Más… devastador.

La serpiente fue alcanzada de lleno.

El bosque se iluminó por un instante.

El calor distorsionó el aire.

El cuerpo de la criatura se retorció violentamente bajo las llamas, pero… no moría.

Seguía moviéndose.

Resistiendo.

Ese era el fuego infernal de Zeon.

Y aun así—

No bastaba.

Zeon apretó los dientes.

—¡Maldita sea!

Se lanzó hacia Ren y lo sostuvo antes de que su cuerpo golpeara completamente el suelo.

—¡Ren! ¡Ren! ¡Despierta!

No hubo respuesta.

Su cuerpo estaba inerte.

Frío.

Demasiado frío.

Zeon bajó la mirada.

La mordedura.

Sus ojos se endurecieron.

—Maldición… necesito el antídoto…

Volteó hacia la serpiente, aún envuelta en llamas.

—No debo dejar que se queme por completo…

Cerró los ojos un instante.

—Desaparece… fuego infernal.

Las llamas comenzaron a reducirse, obedeciendo su voluntad.

Lentamente.

Controladas.

Cuando finalmente se disiparon, el cuerpo de la serpiente aún estaba allí.

Dañado.

Pero útil.

Zeon la tomó sin dudar.

Luego cargó a Ren.

Y se deslizo en su forma mitad serpiente.

Más rápido que antes.

Más desesperado.

—Tiene fiebre…

Su respiración se volvió más pesada.

—Una hembra sin poder espiritual no sobrevivirá hasta el amanecer…

Apretó más el cuerpo de Ren contra el suyo.

—Debo darme prisa.

1
Mercedes Jimenez
ayayay 😋🫠
Mercedes Jimenez
ooo no pobre
Mercedes Jimenez
🤗pobre come come mucha fuerza
Ana🌸🤍
No lo entiendo 🥲 en la portada sale una mujer entonces por que es un chico el prota? 🍆😅
Ruczca🐈‍⬛🌸: Es fantasía LGBT.
total 2 replies
Mercedes Jimenez
🤬 toma eso perra
...
Nadie mis amigas cuando les cuento algo...😔
...
Perdon por la cinseridad...👄
...
Solo lei la descripción y ya ando emocionada...👄
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