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Un Buen Amor

Un Buen Amor

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Yaoi / Amor a primera vista
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

León es un Omega dominante que odia a los alfas debido a su niñes donde muchos abusaron de el y lo maltrataron, el se niega a ser el Omega de un alfa pero se le hará difícil cuando encuentra su alfa destino Mateo que es una ternura El buscará conquistar a su Omega a como de lugar

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Realidades

Los ojos de León se abrieron de par en par al ver la escena. Un omega desconocido estaba frente a Mateo, declarándose en medio del pasillo con una confianza que bordeaba la soberbia. El corazón de León dio un vuelco y, por un instante, quiso desaparecer, quiero no estar ahí para presenciar cómo Mateo aceptaba, cómo demostraba que todos los alfas eran iguales, que el cariño que le había mostrado no era más que una ilusión pasajera.

Pero entonces Mateo habló.

—Lo siento mucho —dijo con amabilidad, esa amabilidad tan característica que siempre desarmaba a León—. Pero ya tengo a mi omega.

León sintió que el aire se quedaba atrapado en sus pulmones. ¿Su omega? ¿De quién hablaba? No podía ser de él, no después de cómo lo había tratado, no después de haberle dicho que no se acercara, que lo dejara en paz.

El omega, sin embargo, no lo tomó bien. Su rostro, que momentos antes parecía tímido y hasta tierno, se transformó en una máscara de furia.

—¿Hablas de ese omega que odia a los alfas? —escupió con desprecio—. Yo soy mejor que él. Dame una oportunidad.

León sintió el golpe de esas palabras como si fueran físicas. Ese omega que odia a los alfas. Así lo veían. Así lo veía él mismo. Un omega amargado, lleno de traumas, que no sabía aceptar el cariño cuando lo tenía frente a sus ojos.

Mateo negó con la cabeza, manteniendo la calma.

—Lo siento, pero no. Él es el único para mí.

Y entonces ocurrió lo impensable.

El omega levantó la mano y le propinó una bofetada a Mateo. El sonido resonó en el pasillo, dejando a todos paralizados.

—¡¿Cómo te atreves a rechazarme?! —gritó, fuera de sí.

Iba a golpearlo de nuevo, su mano ya se levantaba para asestar el segundo golpe, cuando de repente quedó atrapada en el aire.

Una mano la sujetaba con fuerza.

—¿Cómo te atreves a levantarle la mano? —la voz de León temblaba, pero no de miedo. Temblaba de rabia, de indignación, de algo que no quería reconocer como protección.

Y entonces, sin pensarlo, sin medir las consecuencias, su puño conectó con el rostro del omega.

El agresor cayó al suelo, temblando, mirando a León con los ojos desorbitados. No podía creerlo. Nadie podía. León, el omega que siempre defendía a los demás omegas, el que nunca había levantado la mano a nadie, lo había golpeado.

—¡Pero soy un omega! —protestó desde el suelo—. ¡No puedes lastimarme!

León lo miró con desprecio, pero no dijo nada. Dio media vuelta y entonces lo vio.

Mateo estaba llorando.

El corazón de León se contrajo con una fuerza que lo asustó. En dos zancadas estaba frente a él, sus manos recorriendo su rostro con una urgencia que no podía controlar.

—¿Te hizo daño? ¿Te duele? —preguntó, su voz completamente diferente a la que había usado con el agresor. Ahora era suave, preocupada, casi temblorosa.

Mateo negó con la cabeza, una sonrisa asomándose entre las lágrimas.

—Es la primera vez que me defiendes —se secó las lágrimas con el dorso de la mano, pero seguían cayendo—. Muchas gracias.

Y entonces le sonrió. Una sonrisa tan pura, tan llena de luz, que León sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies. Sus mejillas se encendieron como brasas.

—No es nada —farfulló, apartando la mirada—. No lo tomes en serio. Es solo que no podía quedarme sin hacer nada. Ese omega es un abusivo.

Dio media vuelta y se fue antes de que Mateo pudiera decir algo más. Antes de que su corazón traicionero lo delatara por completo.

...

Durante el resto del día, Mateo no dejó de buscarlo. Dondequiera que León mirara, ahí estaba él, con esa mirada esperanzada, con esa sonrisa tierna que lo desarmaba por completo.

Pero León huía. Cada vez que sentía su cercanía, cada vez que sus miradas estaban a punto de encontrarse, encontraba una excusa para desaparecer.

—Pensé que nos habíamos acercado nuevamente —escuchó que Mateo le decía a Kim en un momento en que creía que no estaba cerca.

León se escondió tras una columna, el corazón latiéndole con fuerza. Quería salir, quería decirle que sí, que también lo sentía, pero el miedo era más fuerte.

Mateo, sin embargo, sonreía. Recordaba la ferocidad con la que su omega lo había defendido, la forma en que sus ojos habían brillado con algo que no era odio, que no era rechazo. Y aunque León huyera ahora, él sabía esperar. No se rendiría hasta que volviera a acercarse.

—Ustedes se aman —dijo Kim, caminando a su lado mientras salían de la universidad—. Solo dale tiempo.

Mateo asintió, confiando en sus palabras.

Se despidieron y cada uno tomó su camino. Kim caminaba despacio, sin prisa por llegar a casa. Sabía lo que le esperaba.

Al abrir la puerta, el corazón se le cayó a los pies.

Su madre omega estaba en el suelo.

—¿Otra vez? —preguntó, con una voz quebrada que ya ni siquiera intentaba ocultar la resignación.

Era siempre igual. Su padre alfa encontraba cualquier excusa para maltratarla. Una mirada malinterpretada, una palabra fuera de lugar, la cena fría. Daba igual. Siempre encontraba un motivo.

—No la levantes —la voz de su padre retumbó en la sala—. Déjala en el suelo.

Kim sintió el pánico trepar por su garganta, pero antes de que pudiera moverse, una mano áspera se enredó en su cabello, obligándolo a girar, a mirar a su madre directamente a los ojos.

—Tú eres un alfa —escupió su padre, su aliento apestando a alcohol—. Así que aprende: así es como se los debe tratar.

Las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de Kim.

—Si se portan mal, los debes castigar —continuó su padre, apretando el cabello con más fuerza—. Ellos están para servirnos.

Algo se rompió dentro de Kim. Con un movimiento brusco, se liberó y salió corriendo. Corrió sin mirar atrás, sin saber hacia dónde, solo sabía que necesitaba escapar, necesitaba dejar de oír esas palabras, dejar de ver a su madre en el suelo.

Cuando no pudo más, se dejó caer sobre el asfalto. La lluvia comenzaba a caer, fina al principio, luego más intensa, empapando su ropa, mezclándose con sus lágrimas.

No quería ser un alfa. No quería ser como su padre. No quería que ese fuera su destino.

...

Mateo estaba en su habitación cuando sintió las primeras gotas golpear la ventana. Se levantó para cerrarla y entonces la vio.

Una figura acurrucada en la vereda de su casa, empapada, temblando.

—¿Kim? —murmuró, incrédulo.

No lo dudó ni un segundo. Bajó las escaleras corriendo, agarró un paraguas al vuelo y salió a la lluvia. Cuando el paraguas cubrió a Kim, ella pareció volver en sí. Levantó la mirada y sus ojos se encontraron.

Mateo vio una tristeza tan inmensa, tan profunda, que sintió que el corazón se le partía en mil pedazos.

Sin decir nada, la ayudó a levantarse y la guió hacia el interior de la mansión.

—¡Mamá! ¡Papá! —llamó—. Tenemos visitas.

Su madre alfa y su padre omega se asomaron casi de inmediato. Al ver a Kim en ese estado, no hicieron preguntas. No hacían falta.

—Bienvenida, querida —dijo la madre de Mateo con una calidez que envolvía como una manta.

Mateo corrió a buscar una toalla y ropa seca. Se las entregó a Kim con suavidad.

—Ten. Ya sabes dónde está el baño.

Kim asintió y se alejó con pasos lentos, como si aún no terminara de creer que estaba ahí, que existían lugares así.

Aprovechando su ausencia, Mateo se acercó a sus padres.

—¿Se puede quedar a dormir? —preguntó, esperanzado.

Su madre alfa sonrió y miró a su esposo con una ternura infinita.

—Pregúntale a tu padre. Ya sabes que él toma las decisiones en el hogar —acarició la mejilla de su esposo con devoción—. ¿Verdad, mi pastelito?

El padre omega de Mateo se sonrojó como un adolescente, apoyando la cabeza en el hombro de su alfa.

—Siempre me haces sentir tan especial —murmuró—. Por eso te amo, mi pastelito.

Se abrazaron con una ternura tan pura, tan auténtica, que iluminaba toda la habitación.

Mateo sonrió, mirando a sus padres. Eso era el amor. Eso era lo que él quería con León. Un amor sin cadenas, sin imposiciones, sin abusos.

—Pero... —dijo, riendo ante el espectáculo empalagoso de sus padres.

En ese momento, Kim salió del baño. El padre de Mateo ya tenía una taza de té humeante preparada para ella, notando su nerviosismo, su fragilidad.

—Te puedes quedar si quieres, corazón —le dijo con esa voz dulce que solo los omegos felices pueden tener—. Este también es tu hogar.

Kim sintió que las lágrimas amenazaban con volver, pero esta vez eran diferentes. Eran lágrimas de algo que no conocía: esperanza.

Porque en ese sistema injusto, donde los omegas sufrían y algunos alfas abusaban de su poder, también existían lugares así. También existían alfas que amaban con ternura y omegas que eran amados con respeto.

No solo los omegas perdían en este mundo. También había alfas como Kim, que sufrían por ser obligados a repetir patrones que odiaban. Porque no se trataba de identidad, se trataba de privilegios y abuso de poder. Un monstruo que afectaba a todos por igual.

Y ese era un lado de la realidad que León aún no conocía. Un lado que algún día, quizá, también descubriría.

Mientras Kim sorbía su té, arropada por el cariño de esa familia, Mateo miró por la ventana. La lluvia seguía cayendo, pero en algún lugar, bajo esa misma lluvia, estaba León.

Y él iba a esperarlo. Siempre.

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Samuel Hernández
Porfa reúnelos sip🙏 aquí me tienes triste y con el moco tendido 😭solo los quiero ver felices pero siempre tiene que haber alguien que arruina todo 😤 aquí estaré esperando más capítulos 👋
Bunny 🐇: 😭 Es que nuestro León no Pudo con sus inseguridades
total 1 replies
Samuel Hernández
Que hermoso amor 😍 yo quiero un Alfa así de amoroso como Mateo 😗ya dale su merecido a Cala que entienda lo que no le pertenece no lo debe de tocar😤
Ji Sang
si lo protege hasta el final
Marleni Pacheco aguilar
me puse triste es la realidad de muchas mujeres 😿
espero el siguiente capítulo
Marleni Pacheco aguilar
gracias estuvo muy bueno actualización más rápido si plis
Marleni Pacheco aguilar
el capítulo de hoy autora esta super dónde se quedó quiero ver el tema de celos de nuestro Omega
Marleni Pacheco aguilar
Gracias por el capítulo estuvo muy bueno la verdad me gustó mucho pero porfis actualiza el día de hoy 14 de febrero día del amor y la amistad gracias que son para tus seguidoras
Marleni Pacheco aguilar
cuando sale el próximo autora
♥️Lisseth♥️
Excelente gracias
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