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EL PROYECTO DOMO

EL PROYECTO DOMO

Status: En proceso
Genre:Apocalipsis
Popularitas:231
Nilai: 5
nombre de autor: Luis Ochoa

En la ciudad de Arcadia, la rutina terminó en un instante 🔥. Lo que comenzó como un supuesto accidente químico terminó convirtiéndose en el encierro más grande de la historia moderna 💥. Un domo de energía azul eléctrico cubre la ciudad completa: bloquea señales, distorsiona el aire y descarga electricidad a cualquiera que intente cruzarlo ⚡️. Nadie entra. Nadie sale 🚫.

Mientras el caos consume las calles, una infección conocida extraoficialmente como VX-17 comienza a propagarse 🔴. No mata de inmediato. No destruye el cuerpo. Destruye la conciencia 🧠.

Los infectados —apodados Los Vacíos— no sienten dolor, no sienten miedo… solo un impulso violento que los vuelve más rápidos, más agresivos y más activos en la oscuridad 💀.

Pero el verdadero horror no está solo en ellos 🤯. Un grupo de jóvenes atrapados en el Instituto Central Arcadia deberá aprender que sobrevivir no significa seguir siendo humanos 👥. Aislados, vigilados desde el exterior por drones militares 🚁.

NovelToon tiene autorización de Luis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 23

El pasillo estaba oscuro. Las luces del instituto se apagaban una a una mientras la noche terminaba de caer sobre Arcadia. El domo azul eléctrico vibraba sobre el cielo como una tormenta atrapada. Tony corría al frente. Detrás de él venían Rubí, Agustina y Daniela. Sus pasos resonaban en el suelo del pasillo como disparos.

...—¡Más rápido! —gritó Tony....

Rubí apenas podía respirar. El pecho le ardía. El hambre, la sed y el cansancio se mezclaban con el miedo hasta convertir cada paso en una lucha.

Detrás de ellos se escuchaban gruñidos. Los Vacíos los seguían. No uno. Muchos.

Agustina miró hacia atrás mientras corría. Las sombras se movían al fondo del pasillo.

...—¡Vienen!...

...—Lo sé! —respondió Tony sin detenerse....

Doblaron una esquina. Las luces de emergencia bañaban el pasillo con un rojo tenue que hacía que todo pareciera aún más irreal.

Agustina sentía el corazón golpeando con fuerza contra su pecho. Miedo. Un miedo profundo. El miedo a morir.

Un recuerdo apareció en su mente sin aviso.

Flashback

Tenía diez años cuando entendió que algunas personas simplemente… se van.

La casa estaba en silencio aquella tarde. Demasiado silencio. Agustina estaba sentada en la mesa de la cocina haciendo tarea cuando escuchó a su madre llorar en la habitación. No entendía qué pasaba. Se levantó. Caminó hacia la puerta.

...—¿Mamá?...

La encontró sentada en la cama con un teléfono en la mano. Los ojos rojos.

...—¿Qué pasó?...

Su madre tardó unos segundos en responder. Como si las palabras pesaran demasiado.

...—Tu papá… se fue....

Agustina frunció el ceño.

...—¿A dónde?...

Pero su madre no respondió. Y en ese momento Agustina entendió algo que nadie le explicó. No se había ido de viaje. No iba a volver.

Los días siguientes fueron extraños. Silenciosos. La casa se sentía más grande… y más vacía.

Una tarde, su madre la encontró sentada en el patio mirando el suelo.

...—¿Estás bien?...

Agustina se encogió de hombros.

...—Sí....

Pero no era verdad.

Su madre se sentó a su lado.

...—Agustina… escúchame....

La niña levantó la mirada.

...—La vida a veces es injusta....

Agustina frunció el ceño.

...—No quiero que sea injusta....

Su madre sonrió con tristeza.

...—Nadie quiere....

Luego tomó una pequeña piedra brillante del suelo. Un pedazo de cuarzo que brillaba bajo el sol.

...—¿Sabes qué es esto?...

Agustina negó con la cabeza.

...—Una piedra....

...—Un diamante empieza así....

Agustina la miró confundida.

...—¿En serio?...

...—Sí.—su madre colocó la piedra en su mano—....

Las cosas más fuertes del mundo nacen bajo presión.

Agustina observó la piedra.

...—¿Como un diamante?...

...—Exacto....

Su madre le acomodó el cabello.

...—Y tú eres fuerte, Agus....

La niña levantó la mirada.

...—¿Más fuerte que papá?...

Su madre no respondió de inmediato. Luego dijo algo que Agustina nunca olvidaría.

...—Tú puedes caer mil veces....

...—Pero nunca vas a romperte....

Agustina apretó la piedra en su mano. Y asintió.

Agustina volvió al presente mientras corría por el pasillo del instituto. Los gruñidos detrás de ellos estaban cada vez más cerca.

Daniela tropezó. Rubí la sostuvo antes de que cayera.

...—¡Levántate!...

Pero algo estaba mal. Daniela respiraba de forma irregular. Su brazo temblaba violentamente. Los músculos bajo su piel parecían moverse solos.

Rubí la miró. Y recordó la mordida.

...—Tony…...

Pero Tony no se detuvo.

...—¡No ahora!...

El grupo atravesó una puerta doble. El comedor del instituto. Las mesas estaban volcadas. Bandejas de metal tiradas en el suelo. El lugar olía a comida podrida y sangre.

Tony saltó una mesa.

...—¡Por aquí!...

Corrieron entre las filas de mesas. Rubí escuchó algo detrás. Un gruñido. Daniela.

Rubí giró la cabeza. Los ojos de Daniela ya no eran normales. Las pupilas estaban dilatadas. La respiración se convertía en algo más profundo. Más animal.

...—Daniela…...

Agustina también la miró.

...—Oye… tranquila…...

Daniela temblaba.

...—No… puedo…...

Su voz ya no sonaba humana.

Entonces ocurrió. Daniela se lanzó hacia Agustina.

Todo fue demasiado rápido. Rubí gritó.

...—¡AGUSTINA!...

Los dientes de Daniela se hundieron en la mano de Agustina. Un grito desgarrador llenó el comedor.

...—¡AAAAH!...

Agustina trató de apartarla. Tony se giró. Vio la mordida. Vio la sangre. Y en ese instante entendió exactamente lo que significaba.

No había tiempo. Ni segundos. La infección se movía rápido.

Sus ojos recorrieron el comedor. Y entonces vio algo. La puerta de la cocina estaba abierta.

Tony corrió. Rubí seguía intentando apartar a Daniela mientras Agustina gritaba de dolor.

Tony entró a la cocina. Todo estaba tirado. Ollas en el suelo. Charcos de agua y grasa. Sobre una mesa de acero inoxidable había un cuchillo. Grande. Pesado. De cocina industrial.

Tony lo tomó. Y regresó corriendo.

Rubí apenas logró empujar a Daniela lejos de Agustina. Daniela cayó al suelo convulsionando. Su cuerpo ya no obedecía órdenes humanas.

Agustina miró su mano. La mordida estaba abierta. Sangre corriendo por su muñeca.

...—No… no…...

El miedo la golpeó como una ola.

...—No… no quiero…...

Tony llegó frente a ella. Sus ojos no mostraban duda. Solo urgencia.

Agustina lo miró confundida.

...—¿Qué…?...

Tony agarró su brazo. Agustina intentó apartarse.

...—¡¿QUÉ HACES?!...

Tony levantó el cuchillo. Y lo bajó.

Un solo movimiento. Rápido. Brutal.

La hoja atravesó carne y hueso. La mano de Agustina cayó al suelo. El grito fue tan fuerte que pareció romper el aire.

...—¡AAAAAAAAAAH!...

La sangre brotó de su muñeca. Rubí gritó.

...—¡DIOS!...

Tony agarró una servilleta gruesa de la cocina y la presionó contra la herida.

...—¡Presión!...

Agustina temblaba.

...—¡MI MANO! ¡MI MANO!...

Las lágrimas corrían por su rostro.

Tony no levantó la voz.

...—¡Te salvé la vida!...

Agustina lo miró con odio y terror al mismo tiempo.

...—¡ESTÁS LOCO!...

Pero entonces algo pasó. La convulsión que comenzaba a recorrer su brazo… se detuvo.

Tony respiró agitado.

...—La infección empieza a viajar por la sangre....

Sus manos temblaban ligeramente.

...—Si cortamos antes de que llegue al cuerpo…...

Rubí lo miró.

...—¿Funcionará?...

Tony no respondió. No lo sabía.

Detrás de ellos se escuchó un gruñido. Daniela. El cuerpo de la chica se levantaba lentamente del suelo. Su espalda se arqueaba de forma antinatural. Los huesos crujían bajo la piel. Sus ojos ahora estaban completamente negros.

Rubí susurró.

...—Ya no está…...

Daniela levantó la cabeza. Y gruñó.

Los Vacíos también estaban entrando al comedor.

Tony levantó a Agustina.

...—Tenemos que irnos....

Agustina apenas podía caminar. El dolor era insoportable. Pero el miedo era peor.

...—No… me dejes…...

Tony la sostuvo.

...—No voy a hacerlo....

Salieron corriendo del comedor. Daniela los siguió. Pero ya no corría como una humana. Corría como un Vacío.

El grupo atravesó la salida del edificio. La noche los golpeó de inmediato. El domo azul iluminaba el campus con una luz fantasmal.

Agustina respiraba con dificultad. Cada paso era una lucha contra el dolor y el mareo.

Rubí miró hacia atrás. Más Vacíos salían del edificio.

...—¡Tony!...

Tony señaló hacia adelante.

...—¡Corran!...

Cruzaron el patio. Entonces Rubí vio algo. Figuras. A lo lejos. En la oscuridad. Personas.

Agustina entrecerró los ojos entre el dolor.

...—¿Quiénes…?...

Tony no se detuvo.

...—¡Sigan!...

Las tres figuras seguían acercándose. Cada vez más cerca.

Del otro lado del campus… Luis observaba las siluetas que corrían hacia ellos. Y por primera vez desde que empezó el caos… los sobrevivientes de Arcadia estaban a punto de encontrarse.

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