Rúbia y Alexia Pesto son gemelas criadas bajo las estrictas reglas de la mafia búlgara, dirigida por su padre, Solano Pesto. Mientras Rúbia sigue fielmente las normas, Alexia desafía el mundo que la rodea, escapando de las convenciones y casándose con Gregor Voltrim, un poderoso capo de la mafia.
Tres años después, el matrimonio entre Alexia y Gregor es solo de fachada. Alexia mantiene una vida secreta y peligrosa, escondiendo secretos que podrían costarle la vida. Rúbia, ahora obligada a permanecer en la mansión, se ve rodeada de secretos, intrigas y tensiones entre su hermana, su cuñado y la familia.
Entre lujos, conspiraciones y una rutina marcada por el miedo y la vigilancia, Rúbia descubre que el destino de Alexia podría estar sellado. Entre lealtad, secretos y traiciones, tendrá que decidir hasta dónde puede proteger a su hermana antes de que sea demasiado tarde.
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Capítulo 14
Llego a casa y todo está florido y las mesas arregladas, había camareros esparcidos por la sala ayudando a las chicas que estaban elegantes, para la cena.
Gregor- Hay muchas flores.
Jana- Sí, Rúbia se lució, ¿no es así?
Gregor- Sí, ¿y dónde está ella?
Jana- En el cuarto vistiéndose.
Gregor- Entonces haré lo mismo.
Jana- Ve, ya estamos terminando los últimos detalles.
Entré al cuarto y oí la ducha encendida, entonces agarré mis cosas y fui al cuarto de huéspedes para arreglarme y bañarme, así que terminé de alistarme, me miro en el espejo y me peino.
Termino y voy a mi cuarto, y entro al vestidor, y la veo perdiendo feo con el cierre del vestido que mandé a entregarle para esta noche.
Gregor- ¿Quieres ayuda?
Rubia- Ay, Gregor, ¿qué vestido es ese que me mandaste?, el cierre no sube más, ayúdame aquí.
Ella se da vuelta y subo el cierre hasta la altura de los hombros.
Gregor- Listo.
Rubia- Espero que no se abra, en la cena, o me quedaré solo en bragas.
Gregor- Será una vista increíble.
Rubia- Gregor, estoy hablando en serio.
Gregor- No se va a abrir.
Rubia- Me haré el cabello y ya bajo, estás muy elegante.
Gregor- Gracias, solo me pondré un perfume y bajo.
Me pongo mi perfume y ella se hace rizos en el cabello y yo salí mirando a la mujer que se estaba transformando en una diosa frente al espejo, y bajé, mi padre y mi madre fueron los primeros en llegar.
Gretha- Tu casa está más alegre.
George- Verdad, tiene bastante verde y cuadros esparcidos.
Gregor- Ni me digas, hasta en nuestro cuarto, hay plantas.
Gretha- Nuestro cuarto, ¿están durmiendo juntos?
Gregor- Lógico, estamos casados.
Gretha- Ay, vamos a tener nietos en breve.
Gregor- No viajes, madre, solo compartimos la misma cama y el cuarto, nada más.
Gretha- Qué aburrido, quería haber tenido otro hijo, además de ti.
Gregor- Hum, pobrecito él.
Luego otros invitados fueron entrando con un vino o algo en la mano de regalo para nuestra casa o mi esposa, y luego ella se volvió el tema del momento.
Gregor- Ella ya está bajando, se estaba haciendo el cabello.
Consejero- Las mujeres, tardan un siglo para arreglarse.
La esposa de uno de ellos sonríe mirándome con esa cara pícara, que sé bien cuál, y luego todos miran al tramo de escalera, donde Rúbia estaba bajando, linda de más, sus rizos caen sobre el escote, y su belleza resalta en el tono rojo del vestido, piernas torneadas expuestas hasta la mitad del muslo, y tacones Louboutin, altos y finos tenían un acabado de una tobillera fina de diamantes, presa a sus tobillos.
Ella estaba radiante, y no solo yo estaba babeando, sino mis invitados también, mi padre me empuja y voy hasta ella, que sostiene mi mano con firmeza y yo la abrazo por la cintura.
Rubia- Si este vestido se abre, Gregor, te mato.
Gregor- Entonces entra en la fila.
Andamos entre los invitados, la presenté como mi esposa, Rúbia sonrió y saludó a todos con una gentileza que todos notaron que no era Alexia, hasta por la forma en que ella se vestía hoy, Alexia mostraría la mitad del trasero con certeza, y los pechos estarían saltando del vestido.
Mis suegros llegan y la cena fue servida a los invitados en la mesa, todos se sientan y comenzamos a comer y conversar, mientras los hombres trataban de negocios y hablaban sobre los esquemas de la mafia, las mujeres enlazaron en una conversación con Rúbia, que luego estaban sonriendo con ella.
Cómo era posible eso, un ser tan pequeño, ser lo opuesto de la otra, que era intolerante, arrogante, y no se mezclaban, Rúbia, encantaba fácil a las personas, fui pillado mirando fijo para ella.
Mi madre sonrió y levantó su copa e hice lo mismo, y volví para los negocios, pero siempre miraba a mi esposa, que colocaba los cabellos rubios de lado, dejándola más linda aún.
George- Jaja, ¿qué opinas, Gregor?
Gregor- Disculpa, ¿de qué estaban hablando?
Consejero- Su esposa tiene una belleza magnífica, difícil no mirar, mi caro, felicitaciones, y sentimos mucho por lo que sucedió.
Gregor- Gracias, sí ella es linda realmente.
George- Se está enamorando de ella.
Gregor- No sé lo que estoy sintiendo, pero me gusta la compañía de ella aquí en casa.
George- Está loco por ella, y aún ni se ha dado cuenta.
Gregor- No veo problema en eso, ella es exactamente lo que buscaba en una esposa.
George- Qué bueno que encontró lo que busca.
Volvimos a conversar y comer, la cena se extendió hasta la medianoche, y de a poco todos se fueron, Rúbia agradeció la presencia de todos en nuestra casa, y las mujeres salieron encantadas con ella.
Después que todos se fueron, Rúbia se tiró en el sofá, y respiró hondo y comenzó a sonreír de la nada, y me quedé intrigado.
Gregor- ¿Qué pasó?
Rubia- No notaste, casi no comí, con miedo de que el vestido se abriera, jaja.
Gregor- En serio, no noté.
Mentí, lógico que noté que ella colocó solo un poco de comida en el plato.
Gregor- ¿Quieres cenar mejor?
Rubia- Ah no, necesito retirar este tacón, mis pies me están matando, y quiero comer mi tarta de limón.
Gregor- Voy a agarrar un pedazo para ti.
Las chicas ya estaban limpiando todo, y agarré una rebanada de la tarta y le di a ella, Rúbia comía mientras yo ayudaba a los funcionarios contratados, Rúbia terminó y subimos juntos, yo llevé sus tacones en la mano, y ella siguió en frente, dándome la bella visión de su trasero respingón, así que entramos al cuarto, Rúbia se tiró en la cama.
Rubia- ¿Crees que quedó bien, salió todo bien, fue del modo que esperaba?
Gregor- Sí, fue todo perfecto, tú arrasas en esas cosas, a todos les encantó.
Rubia- Algunas mujeres me miraron extraño, y una me preguntó si robé el lugar de mi hermana.
Gregor- ¿Qué dijiste?
Rubia- ¿Qué debería hablar?, no dije nada, apenas sonreí.
Gregor- Podrías haber hablado que nos casamos de verdad.
Rubia- Creo que no tengo que hablar nada para ellos, muchos me van a mirar torcido igual, hasta que se acostumbren a vernos juntos.
Me siento en la cama dejando los tacones de ella en el suelo y mando que ella me dé los pies.
Rubia- ¿Para qué?
Gregor- Están doliendo.
Rubia- Mucho, creo que es porque los tacones son nuevos.
Gregor- Entonces me da.
Ella me entrega los pies, así que coloca una almohada en medio de las piernas para que yo no vea más allá del vestido, que subió así que ella me entregó los pies.
Aprieto ellos y ella deja un gemido escapar, y eso me deja encendido en la hora, creo que nunca quedé tanto tiempo sin sexo en la vida, y estaba necesitando mucho ahora.
Pero me concentro en sus pies y cada apretón un sonido bordeando al gemido, reverbera directo en mi miembro, así que termino me levanto.
Rubia- Gracias, ellos están bien relajados ahora.
Gregor- Nada, voy a tomar un baño.
Rubia- Ta, después voy, voy a guardar esas cosas, quiero ver lo que ganamos.
Gregor- Puede dejar para mañana eso.
Rubia- Soy curiosa de más, para dejar para mañana, mi bien.
Ella acabó de llamarme de mi bien, voy para el baño y acabo sonriendo, tomo un baño frío para calmarme y salí y ella estaba en la cama, con varias cosas abiertas.
Rubia- Gregor, mira esto.
Me aproximo de la cama y ella me muestra la caja.
Rubia- Esto es una fortuna, quién dio esto.
Gregor- Un consejero cayó en tus gracias.
Rubia- Ay Gregor, puede devolver, no quiero que él piense que soy una de esas mujeres fáciles.
Gregor- Garanto que él no pensó eso.
Rubia- Usted sabe quién es.
Gregor- Sé sí, puede aceptar tranquilo, él es un admirador de la belleza femenina, mi madre ganó una de esas, del mismo que te dio.
Ella me muestra los otros presentes, que eran joyas y perfumes de marcas famosas, ella amó todos y guardamos todo, Rúbia apunta para las espaldas, y abro su vestido, hasta la altura del trasero, ella toma baño y viene con aquellos conjuntos de ella, que están quedando cortos a cada medida que ella va ganando mi confianza.
Ella hace su ritual de siempre, yo enciendo el aire, mientras ella habla sobre la cena y después pasa en los brazos y rostro.
Gregor- ¿Por qué pasa eso toda la noche?
Rubia- Son cremas Anti-edad, Gregor.
Gregor- Pero es nueva, Rúbia, solo tiene diecinueve años.
Rubia- Y de ahí, y de nueva que se empieza.
Acostamos y apagué la luz, luego conciliamos el sueño, y de madrugada, ella estaba una vez más pegada en mí, yo la abracé, acomodándome a ella y dormí, mañana ella va a despertar, sin moverse, pues estaré pegado en ella.