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LA SOMBRA DE LA PANTERA

LA SOMBRA DE LA PANTERA

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Mafia / Completas
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Ante la alta sociedad, él es un respetable magnate textil y un esposo devoto; en la sombra, es un despiadado mafioso que asesinó al padre de su esposa para doblegarla. Durante años, ella soportó amenazas, humillaciones y el chantaje de perder a su hijo, fingiendo debilidad mientras aprendía en secreto el arte de la supervivencia y la muerte.
Cuando creyó librarse mediante un lento veneno y una huida perfecta, el pasado regresó exigiendo venganza. Ahora, la mujer sumisa que solo "ladraba" ha muerto; en su lugar ha surgido la temida leyenda del bajo mundo conocida como La Pantera Negra. Un ajuste de cuentas definitivo donde el cazador se convertirá en la presa.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9: El juicio de la pantera

​El eco de las palabras de Valeria retornó con fuerza en las paredes de concreto de la abandonada bodega industrial, convirtiéndose en un latigazo sordo que descolocó por completo a los hombres armados. Durante un par de segundos, el silencio fue absoluto, cortado únicamente por el zumbido lejano del viento que se filtraba a través de las chapas oxidadas del techo.

​Rogelio parpadeó varias veces, intentando procesar la información que acababa de recibir, mientras su mente de empresario calculador y líder mafioso luchaba por encajar las piezas del rompecabezas. Miró a la mujer que tenía enfrente: la postura erguida, la mirada letal que ya no guardaba ni rastro de sumisión, y esa confianza absoluta que solo podía pertenecer a un depredador alfa.

​—¿Qué... qué estupideces estás diciendo? —balbució Rogelio por un instante, perdiendo su habitual fachada de hierro antes de que una mueca de burla cínica torciera sus labios—. ¿Acaso te has vuelto loca, Pantera? ¿Pretendes amenazarme a mí, sabiendo que estás rodeada por una docena de hombres armados con fusiles de asalto listos para volarte la cabeza en cuanto chasquee los dedos? Date cuenta de tu posición.

​Valeria no se movió ni un solo milímetro. Al contrario, esbozó una sonrisa fría que hizo que la sangre de Rogelio se congelara en las venas.

​—Los que están rodeados no son los que tú crees, Rogelio —respondió ella con una voz tan serena que helaba el ambiente.

​De repente, un destello rojo parpadeó simultáneamente en las esquinas superiores de la estructura metálica: láseres de alta precisión apuntaban de forma directa e impecable a las cabezas de cada uno de los matones que flanqueaban al patriarca. Antes de que los hombres pudieran levantar los cañones de sus armas o proferir un grito de advertencia, una voz fría y distorsionada a través de los comunicadores tácticos resonó en la bodega:

​—Perímetro asegurado. Cuentas claras, objetivo a tiro —se escuchó la voz incorruptible de los refuerzos que acompañaban a la red clandestina de la Pantera Negra.

​Rogelio palideció de golpe. Su respiración se volvió agitada y el color abandonó su rostro. Miró a sus costados, viendo cómo sus subordinados comenzaban a sudar frío, paralizados ante la inminencia de una ejecución.

​—¿Quién... quién diablos eres tú en realidad? —exclamó Rogelio, con la voz temblorosa por la rabia y el miedo, dando un paso al frente a pesar de la pistola que sostenía en la mano—. ¡La Pantera Negra es un asesino a sueldo, un fantasma del bajo mundo! ¡Tú no puedes ser... no puedes ser ella! ¡Ariadna es una mujer sumisa, una diseñadora insignificante a la que aplasté hace cinco años!

​—La mujer sumisa a la que destruiste la noche que asesinaste a mi padre delante de mis ojos y de mi hijo... murió en esa misma alfombra manchada de sangre, Rogelio —replicó Valeria con una furia contenida que destellaba en sus pupilas—. Lo que ves aquí delante es el monstruo que tú mismo creaste a base de amenazas, golpes y terror. ¿Acaso creíste que el veneno que te di durante meses fue solo para enfermarte? Fue el recordativo de cada lágrima que derramé. Y lo mejor de todo es que fuiste tú mismo quien pagó millones para financiar tu propia ejecución.

​El impacto de esas palabras cayó sobre Rogelio como un mazo de acero. Sus ojos se abrieron desmesuradamente mientras las piezas encajaban de la manera más cruel y retorcida posible.

​—Fuiste tú... —susurró el mafioso con los labios exangües, llevándose instintivamente una mano al estómago al recordar los dolores agudos de su enfermedad—. El veneno... El divorcio que firmé sin leer antes del viaje... ¡Me estafaste legalmente y me destruiste desde adentro!

​—Te firmé el divorcio, me quedé con la custodia absoluta de mi hijo bajo la ley, borré tu apellido de su vida y ahora... he venido a cobrar la deuda de sangre —sentenció Valeria, desenfundando con una velocidad sobrehumana una pistola semiautomática de diseño táctico y apuntando directamente al pecho de su exesposo.

​—¡Maten a esa maldita! —rugió Rogelio fuera de sí, perdiendo los papeles y levantando su propia arma para disparar.

​Pero antes de que pudiera apretar el gatillo, un disparo certero y silencioso atravesó la mano derecha de Rogelio, haciendo volar el revólver por los aires en medio de un grito desgarrador de dolor. Instantáneamente, una ráfaga de disparos milimétricos y sincronizados retumbó en la bodega. En cuestión de segundos, los hombres que acompañaban a Rogelio cayeron uno a uno abatidos sobre el suelo de concreto, neutralizados con precisión letal por el equipo de la Pantera Negra. En pocos instantes, todos los guardaespaldas yacían sin vida, dejando a Rogelio completamente solo, rodeado por los cadáveres de sus propios matones.

​El mafioso cayó de rodillas al suelo, aferrándose a la muñeca destrozada mientras la sangre manchaba sus costosos trajes importados y el sonido de los casquillos vacíos resonaba en el silencio.

​Valeria caminó lentamente hacia él, deteniéndose justo enfrente con una mirada implacable. Sin decir una sola palabra, levantó la culata de su arma y la estrelló con violencia contra el rostro de Rogelio, haciéndolo rodar por el suelo entre quejidos de dolor y sangre.

​—Por favor... ¡para! —suplicó Rogelio con voz quebrada, escupiendo sangre e intentando cubrirse el cuerpo mientras Valeria se agachaba para tomarlo del cuello de la camisa con una fuerza descomunal.

​—¿Parar? Esto apenas comienza, Rogelio —susurró Valeria al oído del hombre con una calma aterradora—. No te voy a matar todavía. Una muerte rápida es un lujo demasiado grande para alguien como tú. Primero vas a sentir en carne propia una fracción del infierno que me hiciste vivir, y luego... te llevaré a ver cómo tu preciada familia paga por todo lo demás.

​Con la ayuda de sus hombres, que ataron de pies y manos al destrozado líder mafioso, Valeria lo arrastró hacia uno de los vehículos de la operación. El juicio de la Pantera Negra apenas empezaba y el Imperio Monasterio estaba a punto de arder hasta los cimientos.

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LUZ AMPARO SALINAS ANGULO
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏se a abo la guerra/Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
LUZ AMPARO SALINAS ANGULO
Ojo pof ojo la ley.del maz fuerte🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Renata Mabel
me encanta esta historia 🦆✨
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