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Bajo La Luna De Desierto: El Contrato Del Alfa

Bajo La Luna De Desierto: El Contrato Del Alfa

Status: Terminada
Genre:Vampiro / Hombre lobo / Mafia / Completas
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Araceli Settecase

Para salvar a su clan de la ruina, Zaira acepta un matrimonio forzado con Tariq Al-Rashid, el despiadado Alfa de la mafia vampírica de Dubái. Obligada a renunciar a su libertad, se adentra en un palacio de lujo y misterio que parece salido de Las mil y una noches. Pero el peligro real la espera al cruzar el umbral: el hombre con el que debe casarse no es su prometido inicial, sino el implacable y magnético padre de este, un inmortal de mirada abrasadora que esconde el secreto de un viaje en el tiempo. Entre sedas, dunas plateadas y miradas que queman, Zaira descubrirá que la línea entre el odio y la pasión más ardiente es tan fina como un suspiro.

NovelToon tiene autorización de Araceli Settecase para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17: La Noche de las Dagas y el Fuego de Roma

El convoy de limusinas blindadas regresó a la villa de la Via Appia Antica bajo una lluvia fina y helada que comenzaba a empapar los empedrados milenarios de la capital italiana. Las luces de la propiedad brillaban entre la espesura de los cipreses y los pinos piñoneros, dibujando contornos recortados contra el cielo de medianoche. El silencio que reinaba en los jardines era absoluto, pero para los sentidos hiperdesarrollados de Tariq, ese silencio olía a metal frío, aceite de armas y la tensión sorda de hombres apostados en la oscuridad.

​El vehículo principal se detuvo frente a la escalinata de mármol del pórtico principal. Tariq no esperó a que el chofer abriera la puerta. Salió del coche con un movimiento fluido y le ofreció la mano a Zaira, envolviendo sus dedos de nuevo con esa firmeza protectora que ya se había vuelto natural entre ambos.

​Al cruzar el umbral del salón principal, el calor de la chimenea de piedra caliza envolvió a la pareja. Los altos techos de madera de nogal pulida y los ventanales de arco de medio punto daban a la propiedad un aire de fortaleza inexpugnable. Sin embargo, en cuanto los pesados portones de caoba se cerraron a sus espaldas, Tariq soltó un bajo gruñido de advertencia.

​—Están dentro —murmuró el Alfa. Su voz descendió una octava, perdiendo el tono educado de la diplomacia romana para recuperar el matiz salvaje del depredador supremo.

​Zaira no mostró un solo rasgo de pánico. Sus dedos descendieron con serenidad hacia el lateral de su vestido de terciopelo negro. Por debajo de la seda y las capas de tela, adaptadas discretamente para la velada, llevaba ceñida a la muslo una de las dagas de acero ondulado que había traído desde la antigua Persia.

​—Son los sobrevivientes de Samir, ¿verdad? —preguntó ella en un hilo de voz, manteniendo la vista fija en la penumbra de la galería superior.

​—Mercenarios de la brigada del norte —confirmó Tariq, quitándose la chaqueta del esmoquin con un movimiento seco y arrojándola sobre un sillón de cuero—. Samir les prometió millones por la cabeza de ambos si la cumbre fallaba. Al ver que ratificamos el acuerdo con Moretti, saben que sus vidas no valen nada a menos que intenten un ataque desesperado.

​Antes de que Zaira pudiera responder, el cristal del ventanal lateral saltó en mil pedazos.

​Tres figuras vestidas con trajes tácticos de asalto y máscaras de visión nocturna irrumpieron en el gran salón, desenvainando pistolas con silenciador. Los disparos resonaron con chasquidos secos que perforaron la madera de los muebles y los tapices antiguos.

​Tariq se movió a una velocidad que desafió la física humana. Interpuso su cuerpo entre la trayectoria de los proyectiles y Zaira, usando el pesado sillón de cuero como escudo antes de arrojárselo a los dos primeros atacantes con la fuerza de una catapulta. El impacto quebró los huesos de los mercenarios, enviándolos violentamente contra la pared de piedra.

​El tercer atacante intentó flanquear la posición por la izquierda, apuntando su arma directamente a la cabeza de Tariq.

​Zaira actuó por instinto puro. Desabrochó la daga de su muslo, dio un paso al frente y arrojó la Hoja de Damasco en un trazo certero. El acero ondulado atravesó el chaleco táctico del mercenario, clavándose profundamente en su garganta. El hombre soltó un estertor ahogado, soltando el arma antes de colapsar inerte sobre la alfombra persa.

​Tariq giró sobre sí mismo, observando la escena. Sus ojos encendidos en un rojo carmesí absoluto fijaron su mirada en Zaira, quien permanecía erguida en medio del salón, con el vestido de noche ligeramente rasgado en la pierna para permitir el movimiento y la respiración agitada por la adrenalina.

​—Impresionante... —susurró el Alfa, acortando la distancia entre ellos con pasos lentos y hambrientos—. Tu precisión no deja de fascinarme, reina mía.

​—Te dije que no necesitas pelear solo —respondió ella, recuperando su daga de un tirón seco y limpiando el filo con el borde del vestido antes de guardarla.

​En el exterior de la villa, los disparos amortiguados de la guardia leal de los Al-Rashid indicaron que el resto de los infiltrados estaban siendo neutralizados con eficacia implacable. En cuestión de diez minutos, el capitán de la guardia entró en la sala, se inclinó profundamente ante Tariq y Zaira, y dio la señal de que el perímetro estaba asegurado por completo.

​—Límpienlo todo —ordenó Tariq sin quitarle la vista de encima a su esposa—. Y asegúrense de que nadie interrumpa en la suite principal durante el resto de la noche.

​El silencio volvió a adueñarse de la villa. En la suite de la planta alta, las brasas de la chimenea proyectaban sombras doradas y rojizas que bailaban sobre la enorme cama de caoba vestida con sábanas de lino blanco.

​Zaira se encontraba frente al ventanal de la terraza, observando las gotas de lluvia resbalar por el cristal. La tensión del combate y el triunfo en la cumbre de la mafia habían dejado en su interior un calor latente que aceleraba el pulso de sus arterias.

​Sintiéndose observada, se giró. Tariq caminaba hacia ella descalzo, sin la camisa, dejando al descubierto los músculos esculpidos de su pecho y las cicatrices doradas que marcaban la historia de su inmortalidad. La mirada del Alfa no era la del líder temido de Roma o Dubái; era la del hombre que solo respondía a la presencia de la mujer que tenía enfrente.

​—Has cambiado el destino de este imperio, Zaira —dijo él, deteniéndose a solo centímetros de su rostro—. Uniste el pasado con el presente y demostraste a los reyes de Europa que eres la única capaz de gobernar a mi lado.

​—No lo hice por el imperio, Tariq —respondió ella, alzando las manos para tocar la firmeza de su mandíbula—. Lo hice por ti. Por nosotros.

​Tariq soltó un bajo gruñido que vibró en su pecho. Sus manos bajaron a la cintura de la joven, sujetándola con una firmeza posesiva antes de atraerla con violencia hacia su cuerpo. Su boca cayó sobre la de Zaira en un beso insaciable, salvaje y repleto de una pasión contenida que quemaba como fuego vivo.

​Zaira respondió con la misma entrega desmedida, rodeando el cuello del Alfa con sus brazos y apretando sus curvas contra la solidez de piedra de Tariq. Con movimientos expertos y pausados, Tariq desabrochó los cierres del vestido de terciopelo negro. La prenda pesada resbaló por la cadera de Zaira, cayendo al suelo y dejándola expuesta bajo la luz cálida de las brasas.

​El inmortal la contempló durante un instante interminable. La piel canela de la joven brillaba como la seda bajo el fuego.

​—Eres mi reina, mi luna y mi única debilidad —murmuró él contra sus labios, tomándola en brazos para llevarla hacia el lecho.

​La deposita sobre el lino blanco y se inclinó sobre ella, cubriéndola con su cuerpo mientras las cortinas de la estancia aislaban su amor de cualquier sombra del mundo exterior. La entrega entre ambos fue un incendio lento y devastador. Cada caricia de Tariq veneraba la fuerza y la belleza de Zaira, mientras que la joven se entregaba por entero al dominio del Alfa, alcanzando juntos una cima de placer y devoción que consolidó su unión de forma definitiva.

​A la mañana siguiente, el sol de Roma abrió paso entre la niebla, iluminando la habitación con destellos dorados.

​Zaira descansaba con la cabeza apoyada en el pecho desnudo de Tariq, escuchando el latido constante y firme de su corazón. El Alfa la rodeaba con un brazo, acariciando su espalda con la yema de sus dedos con una ternura infinita.

​—¿Cuál es el siguiente paso? —preguntó Zaira en un susurro dulce, rozando los labios contra la piel de él.

​Tariq sonrió con serena majestad, besando su coronilla.

​—El siguiente paso es regresar a Dubái para la coronación oficial —contestó el Alfa—. Quedan tres capítulos para que el mundo entero contemple cómo tu nombre queda grabado para siempre en la historia de nuestra dinastía.

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Blanca Montero Angulo
Gracias escritora bellísima novela. Dios te bendiga infinitamente. un abrazo a la distancia. 😘😘🙏🙏🙏🙏🙏
Blanca Montero Angulo
Jajajajaja jajajajaja los personajes llevan el conteo de los capítulos que faltan 🤔🤔🤔🤔😅😅😅🤣🤣🤣🤣🤣
Blanca Montero Angulo
😘😘😘😘😍😍😍🤔🤔🤔🤔
Blanca Montero Angulo
Al fin mataron a ése infeliz de jafar 😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
Oh es una novela atrapante 🤔🤔🤔🤔😍😍😍😍😍😍
Blanca Montero Angulo
😍😍😍😍😍😍😍😍😍😍😍
Blanca Montero Angulo
Era en tiempo pasado 🤔🤔🤔🤔🤔🤔😡😡😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
Que interesante inicio. gracias bendiciones 😘 🙏
Martha Divas Delgado
o me encantó un asta pronto creo por k una historia así es hermosa 🥰
Martha Divas Delgado
🥰continuarán con su legado k bello zaira está embarazada☺️
Martha Divas Delgado
🤭 me gusta k tariq cuente los capítulos k faltan para finalizar la historia
Martha Divas Delgado
hay dios pensé k jafar los iba a atrapar 🥹 en el pasado
Martha Divas Delgado
me encantan esta historia le doy todo
Renata Mabel
🦆✨
Martha Divas Delgado
autora no tardes mucho en actualisar
Martha Divas Delgado
hayyyyy me encanta hay muchos peligros por dios
Martha Divas Delgado
🥰 me encanta es un camino k recorrerán juntos a ver k pasa con samir
Martha Divas Delgado
🥰 se está poniendo más buenaaaaaaaaaa🤭
Martha Divas Delgado
ufffffffff empesamos bien 🤭
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