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DEUDAS DE SANGRE: UNA NOVELA PSICOLÓGICA

DEUDAS DE SANGRE: UNA NOVELA PSICOLÓGICA

Status: En proceso
Genre:Policial / Suspenso / Mafia
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Letra Siete

Tras la muerte de su padre, Haruto Saitō hereda una montaña de deudas que parecen imposibles de pagar. Desesperado por proteger a su madre, a su hermana y a la mujer que ama, acepta trabajar para una organización criminal creyendo que solo será por un tiempo. Pero cada deuda saldada exige un precio mayor, y cada decisión lo aleja un poco más del hombre que alguna vez fue.

NovelToon tiene autorización de Letra Siete para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Ejemplo

El cielo estaba completamente cubierto.

No llovía.

Pero el aire tenía ese olor metálico que anunciaba que la lluvia no tardaría en llegar.

Haruto llegó a la oficina unos minutos antes de las nueve.

Por primera vez desde que había comenzado a trabajar allí, Shinji no estaba preparando té.

Estaba de pie.

Con el saco puesto.

Las manos en los bolsillos.

—Hoy salimos.

Haruto dejó el portafolios junto a la puerta.

—¿Hay un trabajo?

—Sí.

La respuesta fue seca.

No hubo explicaciones.

Solo caminaron hasta el ascensor.

Durante el viaje ninguno habló.

Shinji observaba por la ventanilla mientras el automóvil atravesaba barrios cada vez más industriales.

Los edificios fueron desapareciendo.

Las calles comenzaron a vaciarse.

Finalmente llegaron a un antiguo depósito junto a los muelles.

El portón se abrió lentamente.

Había cuatro hombres esperando.

Entre ellos estaba Kenji.

Todos hicieron una leve inclinación al ver llegar a Shinji.

Nadie sonrió.

El ambiente era extraño.

Pesado.

Como si todos supieran algo que Haruto todavía ignoraba.

Entraron al depósito.

Las luces eran escasas.

El olor a humedad se mezclaba con el del aceite de las máquinas viejas.

En el centro del galpón había una única silla.

Un hombre permanecía sentado en ella.

No estaba golpeado.

No estaba atado.

Solo tenía las manos apoyadas sobre las piernas.

Cuando vio entrar a Shinji, inclinó la cabeza.

—Señor.

Shinji respondió con el mismo gesto.

—Buenos días, Masuda.

Haruto observó alrededor.

No entendía qué estaba ocurriendo.

Todo parecía demasiado... tranquilo.

Shinji caminó hasta quedar frente al hombre.

—¿Sabés por qué estás aquí?

Masuda tardó unos segundos en responder.

—Creo que sí.

—Dímelo.

El hombre tragó saliva.

—Porque hablaron con mi hermano.

Shinji asintió.

—Correcto.

Silencio.

Haruto frunció el ceño.

No comprendía.

Shinji continuó.

—Tu hermano tiene deudas.

—Sí.

—Una organización rival le ofreció dinero.

Masuda cerró los ojos.

—Lo sé.

—Y aceptó.

Silencio.

Shinji respiró hondo.

—Todavía no nos traicionaste.

Masuda negó.

—Nunca lo haría.

—Lo sé.

Haruto levantó la vista.

Aquella respuesta lo desconcertó.

Shinji sabía que el hombre no había hecho nada.

Entonces...

¿Por qué estaban allí?

Shinji comenzó a caminar lentamente alrededor de la silla.

—Trabajaste con nosotros nueve años.

Nunca robaste.

Nunca mentiste.

Nunca fallaste.

Masuda bajó la cabeza.

—Gracias.

—Pero ya no eres el único que toma decisiones por tu familia.

Silencio.

—Tu hermano ahora puede hacerlo por ti.

Haruto sintió un escalofrío.

Empezaba a comprender.

Muy lentamente.

Shinji se detuvo frente a Masuda.

—Hoy todavía eres leal.

Mañana...

No lo sé.

Masuda levantó la vista.

Por primera vez había miedo en sus ojos.

—Déjeme demostrarlo.

Haré lo que sea.

Por favor.

Shinji guardó silencio durante unos segundos.

Después miró hacia uno de los hombres que esperaba junto a la pared.

No hizo ninguna señal.

No dio ninguna orden.

Solo lo miró.

El hombre entendió.

Sacó una pistola con silenciador.

Haruto dio un paso adelante.

—¡Espere!

El disparo resonó como un golpe seco.

Masuda cayó hacia un costado antes de terminar de exhalar el aire.

El silencio volvió a llenar el depósito.

Haruto quedó inmóvil.

No podía apartar la vista.

La sangre comenzaba a extenderse lentamente sobre el piso de cemento.

Nadie decía nada.

Nadie celebraba.

Nadie parecía satisfecho.

Simplemente...

Había terminado.

Shinji caminó hasta el cuerpo.

Se inclinó.

Le cerró los ojos con una delicadeza inesperada.

Después hizo una breve inclinación de cabeza.

Como si estuviera despidiéndose de un viejo compañero.

Eso fue lo que más perturbó a Haruto.

No el disparo.

Sino el respeto.

El respeto con el que acababan de matar a un hombre.

Cuando salieron del depósito, Haruto apenas logró llegar hasta un desagüe.

Se apoyó contra la pared.

Vomitando una y otra vez.

Le temblaban las manos.

Sentía un zumbido constante en los oídos.

Escuchó pasos detrás de él.

Shinji le alcanzó un pañuelo blanco.

Haruto ni siquiera pudo agradecer.

—¿Por qué...?

Su voz se quebró.

—¿Por qué hicieron eso?

Shinji permaneció en silencio unos segundos.

Después respondió con la misma calma de siempre.

—Porque era un buen hombre.

Haruto lo miró como si no hubiera entendido.

—Precisamente por eso.

Los buenos hombres dudan.

Y quienes dudan...

Tarde o temprano terminan siendo utilizados por alguien más.

Haruto negó con la cabeza.

—Él dijo que nunca los habría traicionado.

—Yo le creí.

Silencio.

—Entonces...

¿Por qué?

Shinji desvió la mirada hacia el puerto.

Durante unos segundos solo se escuchó el sonido lejano de las gaviotas.

—Porque yo no dirijo una organización basada en la confianza.

La dirijo basada en la certeza.

Haruto sintió un vacío imposible de describir.

Aquellas palabras no justificaban nada.

Pero explicaban todo.

Antes de subir al automóvil, Shinji abrió la puerta y esperó a que Haruto entrara.

Él seguía temblando.

—Todavía conservas algo importante.

Haruto levantó lentamente la vista.

—La capacidad de horrorizarte.

No la pierdas demasiado rápido.

El día que veas algo como esto...

Y no sientas absolutamente nada...

Ese será el día en que deje de preocuparme por tu futuro.

Shinji cerró la puerta.

El automóvil comenzó a avanzar.

Haruto observó el depósito desaparecer por el espejo retrovisor.

Por primera vez desde que había aceptado aquel trabajo, comprendió una verdad que le heló la sangre.

Hasta ese día había creído que la organización le estaba enseñando a sobrevivir.

Ahora entendía que, en realidad...

Le estaba enseñando a vivir sin miedo a cruzar cualquier límite.

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fandeloslibros
empezó muy bueno el nuevo arco👏
fandeloslibros
ya estoy al día esperando Capítulo nuevo
fandeloslibros
buen arco
Cosmo
a cosmo le agradó quiero saber que sigue
Cosmo
que buen giro
Cosmo
se siente la presion
Cosmo
este capitulo me hizo ponerme sentimental
Cosmo
se puso muy bueno
HarryAang
buen capitulo
HarryAang
me gustó mucho me tiene atrapado
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
Joana Velazques
Sin dudas, es una historia atrapante. Me deja con muchas ganas de saber cómo continúa.
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
Joana Velazques
me encantó mucho este capítulo 👏💯💥
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario. Me alegra que te haya gustado.
total 1 replies
soshua
Me intriga saber como sigue
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario. Se irán subiendo diariamente los capítulos nuevos.
total 1 replies
M.F. Lawren
Interesante
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
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