Durante tres años, Adrián Montenegro entregó su corazón a una esposa que jamás dejó de amar a otro hombre. Mientras Valeria sacrificaba todo por su primer amor, él soportaba cada desprecio en silencio.
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Plagió
El telón terminó de abrirse.
Un estruendoso aplauso llenó el salón principal del Hotel Imperial.
Más de mil invitados se encontraban presentes.
Empresarios.
Accionistas.
Representantes de compañías internacionales.
Inversionistas extranjeros.
Y decenas de periodistas transmitiendo el evento en vivo para millones de espectadores.
En el centro del escenario, una enorme pantalla mostraba el nuevo logotipo del Proyecto NÉMESIS.
Adrián Montenegro avanzó con paso firme.
Vestía un impecable esmoquin negro.
A pesar del cansancio acumulado de los últimos días, mantenía la espalda recta y la mirada serena.
Gabriel permanecía unos pasos detrás de él.
También lucía elegante, aunque las profundas ojeras bajo sus ojos delataban las noches sin dormir.
Los aplausos cesaron.
Adrián tomó el micrófono.
—Buenas noches.
Gracias por acompañarnos en un día tan importante para el Grupo MTG.
Su voz era firme.
Segura.
Nadie hubiera imaginado que apenas había descansado unas pocas horas durante los últimos cuatro días.
La pantalla comenzó a mostrar imágenes del Proyecto NÉMESIS.
Animaciones.
Gráficos.
Modelos tridimensionales.
Las nuevas funciones aparecían una tras otra.
El público observaba con atención.
Los murmullos de sorpresa comenzaron a recorrer el salón.
—Increíble...
—Es mucho más avanzado de lo esperado...
—Esto supera lo que presentó Ferrer...
Los periodistas escribían frenéticamente.
Las cámaras no dejaban de grabar.
Gabriel respiró con alivio.
Todo estaba saliendo mejor de lo esperado.
Hasta que...
—¡Eso es un plagio!
La voz resonó con fuerza desde el fondo del salón.
El ambiente quedó en silencio.
Todos giraron la cabeza al mismo tiempo.
Un hombre avanzaba lentamente por el pasillo central.
Vestía un elegante traje azul oscuro.
Una leve sonrisa se dibujaba en su rostro.
Era Damián Ferrer.
A su lado...
Caminaba Valeria.
Llevaba un vestido blanco de alta costura y la cabeza en alto.
Ni siquiera buscó la mirada de Adrián.
Se colocó junto a Damián.
Como si ese fuera su lugar.
Los fotógrafos comenzaron a tomar imágenes sin descanso.
Las cámaras enfocaron a los recién llegados.
Los murmullos aumentaron.
—Es Damián Ferrer...
—¿Qué hace aquí?
—¿No es la esposa del presidente de MTG?
La tensión podía sentirse en el aire.
Damián pidió un micrófono.
Uno de los organizadores intentó detenerlo.
Pero los periodistas comenzaron a insistir.
Querían escuchar lo que tenía que decir.
Finalmente, uno de los presentadores le acercó un micrófono.
Damián adoptó una expresión tranquila.
Casi dolida.
—Lamento mucho interrumpir este evento.
No era mi intención.
Hizo una breve pausa.
Miró a Adrián.
Después al público.
—Pero lo que acabo de ver pertenece al Grupo Ferrer.
Un murmullo recorrió el salón.
Damián continuó con el mismo tono sereno.
—Hace unos días presentamos oficialmente nuestro Proyecto KETO.
Hoy, el Grupo MTG está mostrando un producto sorprendentemente parecido.
Creo que los inversionistas merecen una explicación.
Las cámaras enfocaron inmediatamente a Adrián.
Él permanecía inmóvil.
Su expresión no cambió.
Pero Gabriel, desde un lado del escenario, apretó los puños con tanta fuerza que los nudillos se volvieron blancos.
—¡Qué descarado...! —murmuró entre dientes.
Damián siguió hablando.
—No quiero señalar a nadie.
Mucho menos crear conflictos.
Solo deseo que todo sea transparente.
Eso es lo justo para todos.
Su tono era tan calmado...
Tan convincente...
Que algunos invitados comenzaron a intercambiar miradas de duda.
Entonces...
Valeria dio un paso al frente.
Tomó otro micrófono.
Gabriel abrió los ojos con incredulidad.
—No...
No lo hagas...
Pero ella habló.
—Como esposa del presidente de MTG...
Todo el salón quedó completamente en silencio.
Adrián levantó lentamente la mirada.
Por un instante...
Pensó que ella iba a defender a la empresa.
Que, al menos frente a cientos de personas, recordaría que llevaba tres años siendo su esposa.
Valeria respiró hondo.
—Creo que este asunto debe aclararse antes de continuar con la presentación.
Los periodistas comenzaron a hacer fotografías sin parar.
Ella continuó.
—El Grupo Ferrer presentó este proyecto primero.
Considero que cualquier duda debe investigarse.
No podemos ignorar esa coincidencia.
Aquellas palabras cayeron como una losa sobre el equipo de MTG.
Una joven ingeniera comenzó a llorar en silencio.
Un diseñador bajó la cabeza.
Varios empleados se miraron con impotencia.
Después de todo lo que habían sacrificado...
Después de cuatro días sin dormir...
La propia esposa del presidente acababa de sembrar dudas sobre el trabajo de toda la empresa.
Gabriel dio un paso al frente.
La rabia le quemaba el pecho.
—¡Valeria!
Su voz retumbó en el escenario.
—¿Tienes idea de lo que acabas de hacer?
Ella lo miró con frialdad.
—Solo dije que la verdad debe salir a la luz.
—¡La verdad!
Gabriel soltó una risa llena de indignación.
—La verdad es que más de doscientas personas dejaron a sus familias para terminar este proyecto.
La verdad es que hubo gente que durmió media hora al día.
La verdad es que todos lucharon por salvar el trabajo de meses.
Señaló a los empleados de MTG.
—¡Míralos!
¿De verdad eres capaz de poner en duda su esfuerzo?
Valeria guardó silencio.
No respondió.
Simplemente volvió a colocarse al lado de Damián.
Ese simple movimiento fue suficiente.
Adrián lo vio todo.
No necesitaba más explicaciones.
Ella había vuelto a elegir.
Y, una vez más...
No había sido a él.
El salón entero esperaba una respuesta.
Las cámaras enfocaban a Adrián.
Los periodistas aguardaban sus palabras.
Él tomó el micrófono con calma.
Su rostro permanecía sereno.
Pero sus ojos ya no reflejaban el mismo dolor de días atrás.
Había algo distinto.
Una determinación silenciosa.
Miró a Damián.
Luego a Valeria.
Y finalmente al público.
—Si alguien tiene dudas sobre el origen de nuestro trabajo...
Hizo una breve pausa.
—Las resolveremos con hechos.
No con gritos.
Ni con espectáculos.
Su voz era firme.
—El Grupo MTG responderá donde corresponde y seguirá defendiendo el esfuerzo de cada uno de sus trabajadores.