Ciento veintitrés años después de que la Inquisición del Primer Mandato silenciara un ritual prohibido, extraños acontecimientos comienzan a extenderse por todo el Imperio.
Enkyo, un joven de la ciudad de Newline, sueña con seguir los pasos de los soldados imperiales a pesar de la oposición de su padre. Sin embargo, cuando una expedición de caza termina en tragedia, presencia algo que no debería existir.
Bajo la superficie del mundo, antiguas fuerzas olvidadas desde hace mucho tiempo comienzan a despertar. Mientras verdades ocultas vuelven a emerger y las sombras de una era perdida regresan, Enkyo se verá atrapado entre el Imperio, el conocimiento prohibido y un legado más antiguo que la propia humanidad.
Algunos heredan reinos. Otros heredan pesadillas.
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Capítulo 10 — A la sombra de la esperanza
Cuando concluyó la sesión del Consejo…
Enkyo caminó junto a su padre a través de los silenciosos corredores del castillo.
El ambiente permanecía tranquilo.
Solo el eco de sus pasos rompía el silencio.
De pronto…
Thalion llevó una mano hacia el hombro vendado.
Una ligera mueca de dolor cruzó su rostro.
Enkyo reaccionó de inmediato.
—Papá… ¿estás bien?
Thalion apartó lentamente la mano de la herida.
Una leve sonrisa apareció en su rostro.
—No te preocupes.
—Solo es el dolor recordándome que todavía sigo vivo.
Bajó la mirada hacia el vendaje.
—Aunque, para ser sincero… todavía faltan algunas semanas para que me recupere por completo.
Enkyo se limitó a asentir.
Su expresión continuaba apagada.
Como si una parte de él hubiera quedado atrás, en aquella provincia.
Thalion lo observó de reojo.
Había notado aquel cambio mucho antes.
Pero decidió no mencionarlo.
En su lugar…
Habló con naturalidad.
—Es hora de regresar a casa.
Hizo una breve pausa.
—Estoy seguro de que Kyomuro está impaciente por volver a verte.
Enkyo apenas levantó la mirada.
—Sí…
—Es cierto.
—Yo también los he extrañado a todos.
Sus palabras eran sinceras.
Pero carecían de la emoción que normalmente las habría acompañado.
Thalion no dijo nada.
Simplemente continuó caminando.
Cuando salieron del salón…
Julius ya los esperaba en el exterior.
Al verlos, avanzó unos pasos.
Extendió una mano hacia Thalion.
Thalion aceptó el gesto sin vacilar.
—Quiero agradecerte sinceramente por todo lo que hiciste.
Julius inclinó ligeramente la cabeza.
—También quisiera ofrecerte mis disculpas.
—Lamento que esta misión terminara involucrando a tu hijo.
—Si alguna vez necesitas algo…
—El Imperio estará en deuda contigo.
Thalion mantuvo el apretón de manos durante unos instantes.
Después respondió con la serenidad de siempre.
—Aprecio sus palabras, general.
—Sin embargo…
—Hay algo que quisiera pedirle.
Julius permaneció en silencio.
—Si Enkyo llegara a mencionar que desea unirse al Imperio…
—Le agradecería que, por ahora, dejara ese asunto a un lado.
Julius dirigió la mirada hacia el joven.
—¿No crees que posee un gran potencial?
Thalion mostró una leve sonrisa.
—No lo dudo.
—Pero todavía no es el momento adecuado.
—Cuando considere que ese día ha llegado…
—Seré yo mismo quien se lo comunique.
Julius comprendió de inmediato.
Asintió con respeto.
—Lo entiendo.
—Respetaré tu decisión.
En ese momento…
Enkyo avanzó unos pasos hacia Julius.
Permaneció en silencio durante varios segundos antes de hablar.
—General…
—Me alegra saber que se encuentra mejor.
Julius le dedicó una leve sonrisa.
—Podría decirse lo mismo de ti.
Enkyo respiró profundamente.
Parecía estar reuniendo el valor necesario para formular una pregunta.
Sin embargo…
Julius habló antes de que pudiera hacerlo.
—Si piensas preguntarme acerca de unirte al Imperio…
—La respuesta continúa siendo no.
—Por ahora, no estamos aceptando personas de tu edad.
—Además…
—Nuestras circunstancias actuales nos obligan a concentrarnos en asuntos mucho más urgentes.
—Será mejor dejar esa conversación para otro momento.
Enkyo bajó lentamente la mirada.
—Lo comprendo…
—No insistiré.
Julius lo observó en silencio.
Sabía perfectamente que acababa de mentirle.
Pero también comprendía la razón detrás de la petición de Thalion.
Por eso…
No añadió una sola palabra.
Se limitó a despedirse antes de alejarse por los corredores del castillo.
Enkyo permaneció inmóvil.
Aquella respuesta solo aumentó el peso que descansaba sobre sus hombros.
Por primera vez…
Sintió que todo lo que había hecho no había sido suficiente.
…
Poco después…
Thalion y Enkyo abandonaron la capital.
Durante el trayecto, evitaron las calles más concurridas.
Ninguno de los dos deseaba responder preguntas acerca de lo ocurrido en la provincia.
Las heridas todavía eran demasiado recientes.
Cuando finalmente llegaron a casa…
La puerta se abrió antes de que pudieran llamar.
Raelia apareció al otro lado.
Su rostro reflejaba una mezcla de preocupación y alivio.
Thalion mostró una pequeña sonrisa.
—Perdona la demora.
Antes de que pudiera decir algo más…
Raelia le dio un leve golpe en el brazo.
—¡Eres imposible!
Su voz tembló.
Pero apenas un instante después…
Lo envolvió en un fuerte abrazo.
Fue entonces cuando notó el vendaje que cubría su hombro.
La preocupación regresó de inmediato a su expresión.
Sin perder un segundo…
Se volvió hacia Enkyo.
Tomó su rostro entre ambas manos.
Examinando cuidadosamente cada pequeña herida que aún permanecía visible.
Entonces…
Lo abrazó con la misma fuerza.
Enkyo correspondió al abrazo.
Pero algo había cambiado.
Su cuerpo estaba allí.
Su mente…
Todavía seguía perdida entre la nieve de aquella provincia.
En ese momento…
Una pequeña figura se asomó tímidamente desde el interior de la casa.
Era Kyomuro.
En cuanto reconoció a su hermano mayor…
Una enorme sonrisa iluminó su rostro.
Sin pensarlo dos veces…
Corrió hacia él con la alegría de quien había esperado demasiado tiempo su regreso.
Pocos minutos después de que volvieran…
La mesa ya estaba preparada.
Raelia había servido la comida con el mismo cuidado de siempre.
Sin embargo…
Enkyo permaneció frente a ella apenas unos instantes.
—No tengo hambre.
Eso fue todo lo que dijo.
Antes de que alguien pudiera responder…
Subió lentamente las escaleras.
El silencio volvió a instalarse en la casa.
…
Al abrir la puerta de su habitación…
Enkyo permaneció inmóvil.
Su mirada recorrió lentamente cada rincón.
Todo estaba exactamente igual.
Su cama.
La pequeña ventana.
Los estantes.
Las viejas espadas de entrenamiento.
Y, aun así…
Todo parecía diferente.
O quizá…
Era él quien había cambiado.
Dejó escapar un largo suspiro.
—Este lugar se siente tan pequeño…
Murmuró para sí mismo.
Su mirada se dirigió hacia la ventana durante unos instantes.
—…Y el mundo puede ser tan inmenso.
Finalmente, se dejó caer sobre la cama.
Cerró lentamente los ojos.
Pero solo unos segundos después…
Aquellos ojos amarillos volvieron a aparecer en su mente.
La enorme figura de la criatura.
Su mirada.
Su presencia.
Los ojos de Enkyo se abrieron de golpe.
Su respiración se había acelerado.
Permaneció sentado durante unos instantes, intentando tranquilizarse.
Fue entonces cuando una pequeña voz rompió el silencio.
—¿Hermano?
Enkyo giró lentamente la cabeza.
Kyomuro se encontraba junto a la puerta.
Entre sus manos sostenía un pequeño caballo de madera.
—¿Quieres jugar conmigo?
Enkyo contempló el juguete durante unos instantes.
Después negó lentamente con la cabeza.
—Ahora mismo… no me siento muy bien.
La expresión del pequeño cambió de inmediato.
—¿Te duele algo?
Enkyo permaneció en silencio durante varios segundos.
Simplemente lo observó.
Con una mirada vacía.
Como si ni siquiera supiera cómo responder aquella pregunta.
Kyomuro caminó lentamente hacia él.
Se sentó a su lado.
Y, sin decir una sola palabra…
Apoyó suavemente la cabeza sobre el hombro de Enkyo.
Enkyo dejó escapar una respiración leve.
Con el mismo gesto natural de siempre…
Revolvió con una mano el cabello de su hermano menor.
El niño sonrió.
Y ambos permanecieron así…
Sin necesidad de decir nada.
…
Mientras tanto…
En la planta baja…
Thalion le contaba a Raelia parte de lo sucedido.
Habló de la misión.
De las heridas.
Y del combate.
Pero omitió todos los detalles relacionados con la verdadera participación de Enkyo.
Tampoco mencionó a la criatura.
Ni la provincia.
Mucho menos aquello que su hijo había presenciado.
Raelia escuchó en silencio.
Aunque, en el fondo…
Sabía que todavía existían muchas cosas que su esposo no estaba dispuesto a contarle.
…
Transcurrieron tres días.
Y tres noches.
Durante todo ese tiempo…
Enkyo apenas abandonó su habitación.
Comía muy poco.
Y hablaba todavía menos.
Hasta que, al cuarto día…
Volvió a tomar su espada de entrenamiento.
Salió de la casa.
Y comenzó a entrenar.
Sus movimientos aún conservaban la técnica.
Pero habían perdido la determinación.
Cada golpe parecía más pesado que el anterior.
Como si blandiera el arma únicamente por costumbre.
No por voluntad.
Desde la ventana…
Thalion lo observaba en silencio.
Conocía demasiado bien aquella mirada.
No era agotamiento.
Era la mirada de alguien que comenzaba a perder el filo de su propia voluntad.
Apartó lentamente la vista.
—Raelia…
La mujer giró la cabeza.
—¿Sí?
Thalion permaneció durante unos segundos mirando hacia el exterior.
—Necesito salir un momento.
Raelia comprendió de inmediato lo que pretendía hacer.
Su expresión cambió.
—Si estás pensando llevarlo contigo otra vez…
—No lo permitiré.
Thalion negó lentamente con la cabeza.
—No te preocupes.
—No voy a arrastrarlo a otra cacería.
Hizo una breve pausa.
—Solo hay… algo que necesito hacer.
Raelia permaneció en silencio.
Después se limitó a asentir.
…
En el exterior…
Enkyo continuaba repitiendo la misma secuencia una y otra vez.
Fue entonces cuando escuchó unos pasos acercándose.
Giró ligeramente la cabeza.
—¿Ocurre algo?
—¿Te envió mamá?
Thalion negó con calma.
—No.
—Solo he venido a hacerte una propuesta.
Enkyo bajó lentamente la espada.
—¿Una propuesta?
—¿Qué te parece un combate de entrenamiento?
Enkyo lo miró con sorpresa.
—¿Desde cuándo quieres entrenar?
—Ha pasado tanto tiempo que ni siquiera recuerdo la última vez que cruzamos espadas.
Una leve sonrisa apareció en el rostro de Thalion.
—Eso ya no importa.
Después levantó lentamente su espada de madera.
El movimiento provocó una ligera tensión bajo el vendaje que cubría su hombro.
Sin embargo…
Su expresión permaneció inalterable.
—Aunque…
—Me pregunto si mis habilidades se habrán oxidado con el tiempo.
Por primera vez desde su regreso…
Una leve sonrisa apareció en el rostro de Enkyo.
—Entonces…
—Estoy listo.
Thalion observó los alrededores.
—No.
—Caminemos un poco más lejos.
—Necesitaremos más espacio.
Enkyo frunció ligeramente el ceño.
—¿Hay alguna razón?
Thalion respondió sin detenerse.
—Si decides huir…
—Al menos debería concederte algo de ventaja.
Enkyo dejó escapar una leve exhalación.
—Como digas.
Ambos caminaron varios metros más, alejándose de la casa.
Cuando consideraron que la distancia era suficiente…
Se detuvieron.
El viento agitaba suavemente la hierba.
Los dos levantaron lentamente sus espadas de entrenamiento.
Adoptaron sus posturas.
Thalion mantuvo el hombro herido ligeramente retrasado.
Su posición era más defensiva de lo habitual.
Y durante unos breves instantes…
Ninguno se movió.
Hasta que Enkyo rompió el silencio.
Avanzó con decisión.
Su espada descendió en un poderoso corte vertical.
En lugar de enfrentar el ataque con fuerza…
Thalion desplazó un pie hacia un lado.
Con un breve giro de muñeca, inclinó su hoja de madera contra la de Enkyo y desvió el golpe más allá de su cuerpo.
El impacto recorrió todo su brazo.
Una ligera mueca de dolor cruzó su rostro.
Pero desapareció casi de inmediato.
Enkyo aprovechó el movimiento para lanzar un segundo ataque.
Thalion retrocedió.
La espada de madera pasó a escasos centímetros de su pecho.
Enkyo continuó presionándolo.
Un golpe.
Después otro.
Y otro más.
Thalion bloqueaba únicamente cuando era necesario.
El resto del tiempo…
Desviaba los ataques mediante movimientos pequeños y precisos.
La madera chocaba contra la madera.
Golpe tras golpe.
Aun así…
La diferencia entre ambos era evidente.
Enkyo combatía con velocidad y fuerza.
Thalion confiaba en la distancia, el momento preciso y la experiencia.
Parecía comprender la trayectoria de cada ataque antes de que Enkyo hubiera terminado de ejecutarlo.
En un instante…
Enkyo bajó el cuerpo y lanzó una patada baja.
Thalion desplazó el peso hacia atrás y apartó la pierna de su trayectoria.
El movimiento repentino tiró de su hombro herido.
Su cuerpo se tensó brevemente.
Pero no perdió la postura.
Antes de que Enkyo pudiera recuperarse…
Thalion entró dentro de su alcance.
Sin girar todo el cuerpo, lanzó una patada breve y precisa entre las costillas y el abdomen de Enkyo.
El joven consiguió absorber parte del impacto con el antebrazo.
Pero el golpe lo obligó a retroceder varios pasos.
Aun así…
Volvió a lanzarse al ataque.
Una vez.
Después otra.
Y otra más.
Thalion continuó cediendo terreno.
El hombro herido limitaba el alcance de sus movimientos.
Sin embargo, cada paso permanecía bajo control.
Cada defensa utilizaba únicamente la fuerza necesaria.
Enkyo volvió a atacar.
Thalion desvió la hoja.
Otro golpe lo siguió.
Después otro.
Los impactos repetidos hicieron que los músculos bajo el vendaje se tensaran dolorosamente.
Durante un instante…
La respiración de Thalion se volvió más pesada.
Enkyo percibió el cambio.
Avanzó con mayor determinación.
Su siguiente ataque llegó desde arriba.
Thalion levantó la espada de madera para interceptarlo.
Ambas armas chocaron.
Enkyo presionó hacia abajo con todas sus fuerzas.
El hombro herido de Thalion tembló bajo la presión.
Pero, en lugar de resistirse directamente…
Giró ligeramente la hoja.
El arma de Enkyo se deslizó hacia un costado.
La repentina pérdida de resistencia arrastró al joven hacia adelante.
Thalion aprovechó aquella breve abertura.
Con un movimiento tan rápido que Enkyo apenas logró seguirlo…
Thalion sujetó la espada de entrenamiento con la mano sana.
La apartó de su trayectoria.
Y, aprovechando la abertura…
Clavó la punta de su propia espada de madera directamente contra el pecho de Enkyo.
El impacto fue seco.
Enkyo perdió el equilibrio.
Y cayó de espaldas.
Permaneció inmóvil.
Con los ojos fijos en el cielo.
Sin ninguna intención de levantarse.
también me gusta que cada uno tenga una persona la diferente a pesar de que todavía no hay un desarrollo completo de personajes, también puedo notar que en este tipo de trabajo mejor dicho obra, veo una forma expresiva y un léxico muy notable, la manera en Cómo surge una batalla y cómo se logra entender es algo que pocos autores logran describir
estoy muy ansioso de seguir con este tipo de obra la verdad, no muchas veces se ve algo con bastante potencial y de verdad me enamoro de las relaciones que tiene los personajes y el conflicto que hay🩷🩷
I'm truly surprised; the story is increasingly drawing me in and captivating me. And I really don't know how to explain the feeling of how all of this is unfolding at a spectacular pace../Drool//Drool/