Sinopsis
Lyra creció creyendo que era una loba común dentro de la Manada de la Luna Plateada.
Toda su vida soportó humillaciones, desprecios y el rechazo de quienes consideraba su familia. Cuando finalmente encontró el amor y la confianza, fue traicionada de la forma más cruel.
La noche de la Luna Sangrienta, Lyra murió.
Pero la muerte no fue el final.
Al abrir los ojos, despertó cinco años en el pasado, antes de que comenzaran las conspiraciones que destruyeron su vida. Ahora recuerda cada mentira, cada traición y cada rostro que sonrió mientras planeaba su caída.
Esta vez no será una víctima.
Sin embargo, cuanto más intenta cambiar el destino, más descubre una verdad imposible: ella no es una loba cualquiera.
Es la heredera perdida de la primera estirpe de lobos.
La legítima reina.
Y el temido Rey Licántropo, un hombre que debería ser su enemigo, parece haberla estado esperando durante siglos.
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CAPITULO 10
No pude volver a dormir.
¿Cómo iba a hacerlo?
La voz seguía resonando en mi cabeza.
"La sangre lunar recuerda."
Una y otra vez.
Como un eco.
Como una advertencia.
Como una promesa.
Me senté en la cama y llevé una mano a mi pecho.
El dolor había desaparecido.
Pero la sensación seguía allí.
Algo estaba cambiando.
Algo que no entendía.
—Nyra.
—Estoy aquí.
—¿Qué fue eso?
Por primera vez desde que despertó, mi loba tardó en responder.
—Creo que fue un recuerdo.
—¿Mío?
—No.
Mi corazón dio un salto.
—¿Entonces de quién?
Silencio.
—No lo sé.
Pero no era tuyo.
Y eso me preocupó más que cualquier otra respuesta.
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A la mañana siguiente me sentía agotada.
Como si hubiera pasado toda la noche corriendo.
Las clases apenas comenzaban cuando Selene apareció junto a mi mesa.
—Tienes una cara horrible.
—Buenos días para ti también.
—¿Dormiste?
—Más o menos.
—Parece que no.
Apoyé la cabeza sobre el escritorio.
—Gracias por tu apoyo.
—Siempre estoy para ti.
Una sonrisa apareció en mis labios.
Pequeña.
Involuntaria.
Y por un segundo sentí culpa.
Porque todavía me costaba mirar a Selene.
Todavía recordaba su traición.
Pero la chica que tenía delante seguía siendo mi mejor amiga.
La Selene de ahora aún no me había hecho daño.
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Las primeras horas pasaron lentamente.
Hasta que llegó el entrenamiento.
Mi momento menos favorito.
Toda la academia se reunió en el campo principal.
Los estudiantes estaban emocionados.
Los profesores parecían tensos.
Y los guerreros de la Corona vigilaban cada movimiento.
—Eso no es normal.
—¿Qué cosa?
Pregunté a Nyra.
—Hay demasiados guardias.
Miré alrededor.
Tenía razón.
Muchos más de lo habitual.
Entonces entendí por qué.
Kael estaba allí.
De pie cerca de las gradas.
Observándolo todo.
Su presencia imponía respeto.
Incluso desde la distancia.
—Otra vez él.
—No mires tanto.
—¿Por qué?
—Porque pareces sospechosa.
—Gracias.
—De nada.
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El instructor dio una orden.
Y comenzaron los combates de práctica.
Nada fuera de lo normal.
Hasta que llegó mi turno.
—Lyra Moonvale.
Genial.
Perfecto.
Justo lo que necesitaba.
Avancé hasta el centro del campo.
Mi rival era una loba llamada Mara.
Fuerte.
Rápida.
Y bastante competitiva.
—No te contengas.
Sonrió.
—No pensaba hacerlo.
Fantástico.
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El combate comenzó.
Mara atacó primero.
Rápida.
Muy rápida.
Pero esta vez fue diferente.
Mi cuerpo reaccionó solo.
Esquivé.
Giré.
Bloqueé.
Como si ya hubiera vivido aquel momento.
Como si lo recordara.
—¿Qué está pasando?
—No lo sé.
Respondió Nyra.
Pero sonaba sorprendida.
Mara volvió a atacar.
Y nuevamente esquivé.
Sin esfuerzo.
Sin pensar.
Instinto puro.
Los estudiantes comenzaron a murmurar.
Porque normalmente yo no era tan buena.
Ni de cerca.
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Entonces ocurrió.
Mara intentó derribarme.
Y algo explotó dentro de mí.
No físicamente.
No como dolor.
Era energía.
Poder.
Autoridad.
Una oleada invisible atravesó el campo.
Todos se quedaron inmóviles.
Solo un segundo.
Pero ocurrió.
Lo suficiente para que todos lo sintieran.
Incluyéndome.
Incluyendo a Kael.
Mi respiración se cortó.
—¿Nyra?
—Lo sentí.
—¿Qué fue eso?
—No lo sé.
Pero vino de nosotras.
El combate terminó inmediatamente.
El instructor parecía confundido.
Los estudiantes también.
Pero nadie parecía entender qué había ocurrido.
Nadie.
Excepto una persona.
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Kael.
Desde el otro extremo del campo.
Sus ojos estaban fijos en mí.
No en Mara.
No en el instructor.
En mí.
Como si hubiera sentido exactamente lo mismo.
Mi corazón comenzó a acelerarse.
—No me gusta eso.
Murmuró Nyra.
—¿Qué cosa?
—La forma en que nos mira.
Tragué saliva.
Porque yo tampoco.
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Más tarde, mientras todos regresaban a sus actividades, una figura bloqueó mi camino.
Uno de los guerreros del Rey.
El mismo hombre vestido de negro.
Mi estómago se tensó inmediatamente.
—Lyra Moonvale.
No era una pregunta.
Era una afirmación.
—Sí.
El hombre inclinó ligeramente la cabeza.
—Mi Rey desea hablar contigo.
El mundo pareció detenerse.
—¿Qué?
—Ahora.
Mi corazón comenzó a golpear con fuerza.
Muy fuerte.
Porque una parte de mí había estado esperando este momento.
Y otra parte quería salir corriendo.
—Nyra.
—Lo sé.
—¿Qué hacemos?
Silencio.
Luego mi loba respondió.
Y por primera vez sonó completamente seria.
—Creo que es hora de descubrir por qué el Rey está tan interesado en nosotras.
Y por alguna razón...
Sentí que mi vida estaba a punto de cambiar para siempre.
🌙🐺👑✨