El mundo no pertenece a los hombres. Pertenece a sus dueños.
Mientras los imperios mortales se desangran en guerras despiadadas e intrigas políticas por coronas de barro, los verdaderos hilos de Estirgia se mueven desde las sombras del plano divino. Doce Dioses Primordiales controlan el destino de la creación, y su voluntad se manifiesta en la tierra a través del Dogma: doce bendiciones místicas encarnadas en portadores mortales. Un poder absoluto capaz de reescribir la realidad, pero que exige un costo atroz: la erosión irreversible de la humanidad de quien lo canaliza.
En una tierra asfixiada por la traición, la necrosis y los caprichos de deidades implacables, las reglas del juego político están a punto de romperse. La guerra entre humanos es solo el preludio; el verdadero horror comienza cuando los peones divinos despiertan y Estirgia descubre el peso de la herencia de los dioses.
NovelToon tiene autorización de Syraxes Crowley para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 12: El Peaje de Sangre
El interior de la oficina del Gremio en el Muro de Azabache olía a una mezcla embriagadora de cuero viejo, tabaco de pipa y un rastro metálico de ozono proveniente de los sellos rúnicos que protegían los archivos. Aquí no había rastro de la opulencia estéril de Vox; la estética era puramente funcional: madera pesada de roble negro y pilares de piedra volcánica.
Tras el mostrador, una mujer con cicatrices de quemaduras y cortes que le subían por los brazos los evaluó con la mirada gélida de quien ha visto morir a mil novatos antes del primer sueldo.
—Nombres —ordenó la mujer, sosteniendo una pluma imbuida en magia que vibraba con una luz violeta.
—Kael y Elara —mintió Jake sin dudar. "Jake" era el rastro de su pasado en el Imperio; Kael sería el nombre que grabaría en la historia de Xylos-Vaga.
—¿Habilidades? —la mujer miró a Elara con un escepticismo punzante— Parecen jóvenes para el Muro. Esto no es un patio de juegos para huérfanos de guerra.
Elara no retrocedió ni un milímetro. Dio un paso al frente y apoyó sus manos sobre el mostrador. Los años de peleas por un trozo de pan en los suburbios de Tales habían forjado en ella una postura de combate natural, pero ahora había algo más. Tras la Curación de Alma, su vitalidad emitía una presión sutil, una fuerza muscular densa que hacía que el aire a su alrededor vibrara.
—Sabemos cuidarnos —dijo Elara, y su voz tenía el filo de una daga nueva— Hemos sobrevivido a las arenas del desierto de silicio y a cosas peores que tú. ¿Necesitas que te demuestre mi potencial rompiendo este mostrador o pasamos directamente a los papeles?
La mujer soltó una risa seca, como el crujir de ramas muertas.
—Aquí sobran los bravucones, niña, pero nos falta carne fresca para el Norte... ¡La inscripción sería de dos monedas de plata!
Jake y Elara se miraron mientras sacaban las manos de sus bolsillos en señal de que no tenían ni una sola moneda. La mujer los observó con una sonrisa burlona.
—Como no tienen ni cobre para el registro oficial, el Gremio les otorgará un "Préstamo de Iniciación". Tomen esto.
Lanzó sobre la mesa dos placas de bronce opaco, grabadas con el símbolo de un ala y una espada.
—Es su rango actual: Bronce (E). Su primera misión es obligatoria, de alto riesgo y servirá para pagar su deuda y equipo nuevo.
Puso un pergamino negro frente a ellos. El sello del Gremio brillaba con una advertencia implícita.
MISIÓN DE RANGO D: RECOLECCIÓN DE MINERAL SOMBRÍO
• Ubicación: Perímetro Norte - El Pantano de los Lamentos (Tierras Oscuras).
• Objetivo: Recolectar 5 Cristales de Érebo puros.
• Peligro: Territorio de Arpías y Licántropos de bajo nivel.
• Pago: 10 Monedas de Plata ($10,000 USD).
• Deuda de Registro: 2 Monedas de Plata ($2,000 USD).
—Es una misión suicida para novatos —dijo Jake, analizando el contrato con su inteligencia desarrollada— Según lo que dice el pergamino, el Pantano de los Lamentos tiene Niebla Umbría. Sin equipo de purificación de grado B, nuestros pulmones colapsarán en diez minutos.
—Por eso es una misión de deuda, chico listo —respondió la mujer, lanzándoles dos máscaras de filtración desgastadas y dos capas de Seda de Escorpión de Cristal de segunda mano— Si vuelven, el equipo es suyo y habrán pagado su registro. Si no... bueno, el Pantano siempre agradece el abono fresco.
Salieron de la oficina y comenzaron el ascenso hacia la Terraza de los Vientos para cruzar el umbral del norte. Elara caminaba a su lado, ajustando su capa con una agilidad que sorprendió a Jake. Sus movimientos eran más fluidos, casi felinos; el Dogma no solo la había sanado, había optimizado sus fibras musculares, convirtiéndola en una atleta del combate.
—Jake —susurró ella mientras cruzaban el puente colgante que vibraba bajo el viento— El registro, la mentira... no tenemos nada, ¿verdad? Ni una moneda para comer esta noche.
—Estamos en cero, Elara —confirmó él— Pero en las Tierras Oscuras, el oro no compra la vida. Allí solo importa quién tiene el instinto más rápido. No te separes de mi sombra. Lo que hay allá afuera no son bandidos; son bestias que han olvidado el significado de la piedad.
Cruzaron la última puerta fortificada de la Guardia Fronteriza. Al abrirse los pistones de vapor, el calor de Xylos-Vaga fue succionado por un frío sepulcral que calaba hasta el alma. Frente a ellos se extendía la majestuosidad aterradora de las Tierras Oscuras: veinte millones de kilómetros cuadrados de un ecosistema indomable. Árboles negros con ramas como manos suplicantes se retorcían bajo un cielo teñido por una aurora de sangre lejana.
[LETE]: —¿Lo sientes, Jake? La muerte aquí es antigua, espesa... casi puedo masticarla en el aire. Estas criaturas salvajes no son tus enemigas... son tu banquete. Cosecha los cristales, pero no olvides alimentar a la Diosa con los corazones que encuentres.
Jake estaba en alerta total. La neblina negra empezó a danzar en la punta de sus dedos, ansiosa por entrar en contacto con la oscuridad del norte. Elara desenvainó una daga de hierro negro que había logrado ocultar y se puso en guardia, con la espalda pegada a la de él.
—Hagamos esas diez monedas de plata —dijo ella con una sonrisa feroz que le recordó a Jake por qué siempre habían sido el mejor equipo en los bajos fondos— El Pantano nos espera.
Se internaron en la Niebla Umbría. El mundo de la civilización desapareció a sus espaldas, reemplazado por el aullido distante de una bestia y el batir de alas de cuero sobre sus cabezas. La verdadera aventura acababa de comenzar.
[REGISTRO DE MISIÓN: EL PANTANO DE LOS LAMENTOS]
• Estado: Infiltración Iniciada.
• Progreso: 0/5 Cristales de Érebo.
• Clima: Niebla Umbría (Visibilidad reducida).
• Amenaza Detectada: Arpías del Pantano (Nivel D+).
[INVENTARIO Y ESTADO]
• Placas: Bronce (Rango E - Novatos).
• Capital: 0 Monedas de Plata (Necesitan 2 para saldar deuda).
• Equipo: 2 Máscaras de Filtro (Duración: 6 horas).
Lore: La Niebla Umbría no es solo vapor de agua; es una exhalación necrótica de la tierra. En las Tierras Oscuras, la niebla absorbe el sonido, lo que significa que una Arpía puede estar gritando a tres metros de distancia y la víctima solo escucharía un susurro lejano. Jake y Elara deberán confiar en su vínculo mucho más que en sus oídos.