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Una Alfa Rebelde

Una Alfa Rebelde

Status: En proceso
Genre:Yuri / Romance / Embarazo no planeado
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: maite lucía

Una alfa rebelde
Alismeidy, una dominicana indomable en Italia, choca con una refinada omega. Entre secretos, caos familiar y deseo prohibido, el instinto salvaje de esta alfa pondrá su mundo de cabeza.

¿Podrá esta Alfa indomable domesticar su instinto y ser madre?

NovelToon tiene autorización de maite lucía para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13

Si el momento anterior en la cena fue una guerra de nervios, este era el comienzo de una pesadilla logística de proporciones bíblicas. Después de que la noticia de la boda en siete días cayera como una bomba de hidrógeno en medio de la cena, Alessandra me arrastró —literalmente— hacia la que sería "nuestra" habitación para el resto de la estancia en la mansión.

Era una alcoba que parecía sacada de un palacio real de los tiempos de los luises franceses, con una cama con dosel donde cabían tres familias dominicanas con todo y sus perros y todavía sobraba espacio para un equipo de béisbol. Las paredes estaban tapizadas en seda dorada y el baño... el baño era más grande que todo el apartamento donde me crié en el barrio.

—Tengo que llamar a mi casa. Ahora mismo —dije, sacando el celular con las manos temblando como si tuviera Parkinson. El sudor me empapaba la camisa y sentía que el cuello del traje me estaba asfixiando de verdad.

Me encerré en el baño de mármol, puse el seguro y abrí la llave del lavamanos para que el sonido del agua tapara mi voz. Marqué el número del apartamento con el corazón en la boca. Me contestó Elizabeth, con esa voz dulce, melodiosa y llena de una paz que me hacía sentir como la peor basura humana sobre la faz de la tierra.

—¿Alis? ¿Mi amor? ¿Cómo va todo por Santo Domingo? Aquí el bebé se movió muchísimo hoy, creo que siente tu ausencia y te extraña —dijo ella, y pude jurar que escuché su sonrisa a través de la línea.

—Mi gringa bella... mi cielo... óyeme bien —empecé a mentir, sintiendo que la lengua se me ponía de cartón y que el alma se me encogía—. Las cosas aquí con los papeles de la herencia se complicaron de una manera que no te imaginas. El terreno de mi tío resultó que está en un lío legal con el gobierno por una carretera que quieren pasar por el medio, y el abogado dice que es obligatorio que yo me quede una semana más para firmar como testigo principal y heredera directa. Si no lo hago, perdemos todo el esfuerzo de la familia.

—¿Una semana más, Alis? Pero ya te extraño demasiado. Me hace falta tu calor en las noches —susurró Elizabeth, y cada palabra suya era una puñalada en mi conciencia—. ¿Estás segura de que estás bien? Te escucho agitada.

—Sí, mi gringa, es que el calor de Santo Domingo está insoportable, tú sabes cómo es esto —mentí por décima vez en el minuto—. No te preocupes por nada, que doña Altagracia y Papi están ahí contigo cuidándote, ¿verdad? Come mucho, descansa y espérame, que ya casi termino con este lío.

Colgué el teléfono y me quedé mirando al espejo de marco dorado. "Alismeidy, tú te estás metiendo en un callejón sin salida que no tiene ni luz ni retorno", me dije a mí misma mientras me echaba agua fría en la cara.

****************

Mientras yo vivía mi propio calvario de espionaje y traición en la mansión Valenti, en la oficina de Sonia, mi hermano Junior estaba pasando por su propia prueba de fuego, aunque la de él tenía más que ver con el ego que con la supervivencia legal.

Los empleados de la empresa ya no disimulaban ni un poquito. Cada vez que Junior pasaba por el pasillo con sus trajes apretados y su caminado de modelo de revista barata, se oían las risitas y los susurros venenosos. "Mira, ahí va el 'Secretario de Sábanas'", decían las secretarias veteranas. "Ese no sabe distinguir un balance general de una lista de compras", comentaban los contadores.

Pero Junior, que de tonto no tenía ni un pelo (aunque de sinvergüenza tuviera el inventario completo), tenía un plan para cerrarles la boca. Él sabía que para que no lo vieran simplemente como un juguete de lujo de la jefa, tenía que demostrar que servía para algo más que para dar masajes en los pies de Sonia. Así que, entre sesión y sesión de "revisión de agenda" con Sonia, empezó a leer —o a intentar leer— los informes financieros que ella dejaba sobre el escritorio.

—Sonia, mi vida, mi reina de corazones —le dijo Junior esa tarde, sentado en el borde de su escritorio mientras ella revisaba unas facturas de logística—. He estado chequeando este contrato de transporte de mercancía que tienes para la zona norte. Oye, eso está carísimo, te están robando en tu cara y tú ni cuenta te das porque estás muy ocupada siendo hermosa.

Sonia levantó la vista, entre divertida y sorprendida, ajustándose sus lentes de lectura.

—¿Ah sí, mi chulo? ¿Y ahora resulta que tú eres experto en logística y fletes internacionales?

—Yo no seré experto en libros, pero yo soy experto en la calle, que es donde se aprende a cuidar el peso —contestó Junior con esa arrogancia encantadora que solo él poseía—. En el barrio yo conozco gente que mueve carga pesada por la mitad de lo que te están cobrando estos estafadores de cuello blanco. Si tú me das la oportunidad de manejar esa pequeña parte, yo te ahorro un dineral que podrías usar para... no sé, comprarnos un yate para el verano.

Sonia se echó a reír, acariciándole el pelo con condescendencia, pero en sus ojos brilló una chispa de curiosidad.

—Está bien, "ejecutivo de la calle". Te voy a dar un presupuesto pequeño para una prueba. Pero si me haces quedar mal o si la carga se pierde, vuelves a ser un simple secretario sin escritorio propio. ¿Trato hecho?

Junior le plantó un beso que le quitó el aliento y salió de la oficina caminando como si acabara de ganar la lotería. Estaba decidido a convertirse en un estratega de negocios a base de pura maña caribeña, mientras mi papá, Don Ramón, le contaba a todo el que se encontraba en el edificio que su hijo era el cerebro detrás de la expansión de una gran corporación europea. ¡El toyo familiar estaba creciendo como levadura en horno caliente!

De vuelta en la mansión Valenti, la noche tomó un giro que yo no había previsto ni en mis peores pesadillas. El patriarca Vittorio, en un gesto de "hospitalidad" que más bien parecía una vigilancia estrecha, dio la orden final antes de retirarse a sus aposentos.

—Sirvientes, preparen la suite principal de invitados para la pareja. Quiero que mi hija y su futura esposa empiecen a acostumbrarse a su nueva vida marital desde esta misma noche. Nada de habitaciones separadas bajo mi techo; en esta familia creemos en la unión total —dijo el viejo, dándome una palmada en la espalda que casi me saca un riñón y me deja sin aire.

Ahí estaba el verdadero problema, el abismo que se abría frente a mis pies. Alessandra y yo, solas en una habitación inmensa con una sola cama de sábanas de seda roja. El silencio entre las dos cuando la puerta se cerró fue tan tenso que se podía masticar. Ella se quitó los tacones con un suspiro de cansancio y se sentó en el borde del colchón, mirando con fijeza el anillo de compromiso que me había obligado a usar.

—Lo siento mucho, Alismeidy —susurró ella, y por primera vez en todo el tiempo que la conocía, detecté una nota de vulnerabilidad genuina en su voz—. No esperaba que mi padre fuera tan arcaico como para obligarnos a dormir juntas desde hoy. Pero tienes que entenderlo: esto es parte del contrato. Si queremos que el plan funcione y salvar la custodia de tu hijo en Londres, tenemos que ser la pareja perfecta las 24 horas del día. Hay cámaras en los pasillos y los sirvientes hablan. No podemos permitirnos ni un solo error.

—Lo sé, jefa, lo tengo claro —dije, quitándome el saco prestado y sentándome en una silla de terciopelo lejos de la cama—. Pero óigame bien, y espero que me entienda: yo soy una Alfa de una sola Omega. Mi corazón, mi cuerpo y mi alma tienen dueña, y se llama Elizabeth. Yo voy a dormir en este mueble de aquí, o en el piso si es necesario, porque aunque me esté casando con usted por unos papeles y por una necesidad legal, mi lealtad no se vende por un título de los Valenti.

Alessandra me miró con una mezcla de respeto, envidia y una tristeza profunda que no supe interpretar.

—Eres una Alfa de honor, Alismeidy. Ojalá los hombres que mi padre me ha presentado durante toda mi vida fueran la mitad de leales y honestos que tú. Duerme donde prefieras, no te voy a obligar a nada que no quieras.

Pero justo cuando nos íbamos a acomodar para intentar pegar el ojo en medio de esa farsa, se escuchó un golpe suave pero insistente en la puerta, seguido por el sonido del intercomunicador de la suite. Era la voz de doña Isabella, la madre de Alessandra.

—Hijas, abran la puerta un momento. Les traigo un té tradicional de hierbas de la montaña, una receta secreta de mi abuela para la fertilidad y la armonía de la pareja. En la familia Valenti, tenemos la tradición de que los nietos deben llegar pronto después de la boda para asegurar la línea de sucesión. Quiero verlas tomarlo juntas antes de que apaguen las luces.

¡Ay, mi santa madre! ¡El verdadero juidero apenas estaba empezando y yo estaba en ropa interior!

Continuará....🔥

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Pamela Duran Sandoval
rayos esto se esta poniendo color de hormiga 💓💓💓
Pamela Duran Sandoval
no quiero pensar como se va a poner elizabet cuando se entere del casamiento
Michica Omegavers: Más adelante lo vamos a ver 🤭
total 1 replies
yusmery gomez
muy cómica de la vida real me encanta 😍☺️👏👏👏👏
yusmery gomez
😍😍😍😍 buenísima está nueva novela 👏👏👏👏👏
yusmery gomez
me encantó quedé ☺️☺️☺️☺️☺️😍
yusmery gomez
buenas madrugadora autora excelente novela
Pamela Duran Sandoval
excelente novela muy buena gracias
yaneth fan del GL fuerte
me encanto el primer capitulo y no se si seguir leyendo por creo que se terminará esa trama tan perfecta 😭
Michica Omegavers: Puedes seguir si te gusta 🥰
total 1 replies
yaneth fan del GL fuerte
veamos lo de que estas echo 🤭
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