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La Vida Es Un Regalo

La Vida Es Un Regalo

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Época / Completas
Popularitas:363.5k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en una época diferente.. ahora es rica y hermosa por lo que su único objetivo es disfrutar la vida..

* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Bernicia 1

El rey regresó al palacio al amanecer.

No anunció su llegada con trompetas ni permitió que la guardia organizara una recepción formal. Cruzó los patios internos con paso firme, casi impaciente, mientras el eco de sus botas resonaba en los pasillos de mármol.

Había pasado la noche fuera atendiendo asuntos del consejo fronterizo, pero su mente no había estado allí.

Había estado en una mansión de viñedos.

En una risa clara dentro de un carruaje.

En unos ojos que parecían no temer nada.

Apenas entró en su despacho privado, dejó la capa sobre el respaldo de la silla y dio la orden:

—Que vengan Valety y Armand. Ahora.

Los sirvientes no preguntaron.

Sabían reconocer esa tensión en su voz.

No era enojo.

Era expectativa.

Primero llegó Valety.

El mago se inclinó con respeto, sosteniendo la misma serenidad imperturbable del día anterior.

El rey no se sentó.

—Habla..

Valety fue directo.

—Lady Abigail Stevens posee una marca de alma auténtica.

El silencio que siguió fue breve, pero cargado.

El rey sintió algo expandirse en su pecho.

—¿Confirmado?

—Confirmado.

—¿Rastros de corrupción? ¿Magia oscura? ¿Interferencia externa?

Valety negó con la cabeza.

—Nada de eso, Majestad. La marca es estable. No hay sombras adheridas, ni energías perturbadas. Es… limpia.

El rey cerró los ojos apenas un segundo.

Limpia.

No una maldición.

No un error.

No una amenaza.

Una verdad.

Una sonrisa, pequeña pero real, apareció en su rostro.

—Puedes retirarte —dijo, aunque su tono era más ligero de lo habitual.

Cuando Valety salió, el rey caminó hasta el ventanal de su despacho. Desde allí podía verse la ciudad extendiéndose como un mar de tejados rojizos.

Una marca de alma.

Ella no mentía.

No deliraba.

No inventaba.

Era real.

Y eso, para él, significaba algo que no se atrevía a nombrar.

El golpe suave en la puerta anunció la llegada de Armand.

Armand.. entró con la formalidad habitual, portando un pliego sellado.

—Majestad.

—Habla.

Armand abrió el documento.

—Lady Abigail pasó la jornada presentando su vino a varios comerciantes de la capital. Ha recibido ofertas favorables. Su producto ha causado buena impresión.

El rey asintió.

Claro que lo había hecho.

Ella iluminaba todo lo que tocaba.

—Sin embargo… —continuó Armand.

La palabra cayó como una piedra.

El rey se giró lentamente.

—¿Sin embargo?

—Según conversaciones escuchadas entre los mercaderes y la propia Lady Stevens, parece que está considerando exportar su vino hacia otros reinos. Ha mencionado la posibilidad de viajar personalmente para presentar su producto en cortes extranjeras.

El silencio se volvió denso.

La sonrisa del rey desapareció.

—¿Viajar? —repitió, bajo.

—Sí, Majestad. Se habla de reinos del sur y, posiblemente, del oeste. Ha dicho que nadie puede vender mejor su vino que ella misma.

El rey se apartó del ventanal.

Exportar.

Viajar.

Presentarse en otras cortes.

Su mente dibujó la escena con brutal claridad..

Abigail en otro salón.

Riendo ante otro trono.

Iluminando otro reino.

La idea le tensó la mandíbula.

—¿Ha fijado fecha?

—No, Majestad. Son planes preliminares. Pero parece decidida a expandir su negocio más allá de nuestras fronteras.

Más allá de nuestras fronteras.

El rey apoyó ambas manos sobre el escritorio.

Había sentido alivio hacía apenas minutos.

Había sentido… esperanza.

Y ahora, una inquietud punzante se abría paso.

No podía verla libremente.

No podía reclamarla.

No podía explicarle nada.

Pero al menos estaba en su reino.

Cerca.

Bajo el mismo cielo.

Si ella se iba…

El pensamiento no le gustó.

—Continua con los informes diarios —ordenó finalmente—. Con mayor detalle.

Armand inclinó la cabeza.

—Sí, Majestad.

Cuando quedó solo, el rey caminó lentamente por la estancia.

Sabía que no tenía derecho a detenerla.

Sabía que ella no le debía nada.

Sabía que era una comerciante ambiciosa, brillante, independiente.

Y eso era precisamente lo que la hacía…

Ella.

Pero la sola idea de que abandonara el reino le dejó una sensación inesperada.

No era solo preocupación política.

Era algo más personal.

Más crudo.

Se permitió, por primera vez, formularlo en su mente:

Si Abigail se iba… Él no solo perdería los informes.

Perdería la posibilidad de verla algún día sin sombras de por medio.

Y eso, comprendió con inquietante claridad, no estaba dispuesto a aceptarlo tan fácilmente.

Michael no durmió esa noche.

El despacho estaba en penumbra, iluminado apenas por el fuego bajo que crepitaba en la chimenea. Sobre su escritorio reposaban mapas, informes militares, cartas de ducados aliados… y, encima de todos ellos, el último reporte sobre Abigail.

Lo había leído tres veces.

Exportar.

Viajar.

Otros reinos.

Cerró los ojos y apoyó la frente en la mano.

No entendía por qué le afectaba tanto.

Solo la había visto un par de veces.

Un encuentro formal.

Una conversación breve.

Una risa que había resonado más tiempo del que debía en su memoria.

Y, sin embargo, desde entonces no había dejado de pensar en ella.

Su mente volvía una y otra vez a la forma en que se movía, segura, como si el mundo fuera un escenario que no la intimidaba. A la manera en que miraba a los demás sin bajar la vista. A esa luz… esa maldita luz que parecía envolverla.

Era absurdo.

Había conocido a princesas, duquesas, diplomáticas brillantes.

Había escuchado discursos calculados y sonrisas perfectamente entrenadas.

Pero Abigail no parecía calculada.

Parecía… viva.

Michael se levantó y caminó hacia el ventanal. La ciudad dormía bajo el cielo oscuro de Bernicia.

Bernicia.

Su reino.

Un reino que, en los últimos años, casi se había desmoronado entre traiciones.

Había habido conspiraciones internas.

Ducados que ofrecían ayuda con una mano mientras ocultaban ambiciones con la otra.

Consejeros que resultaron vender secretos.

Alianzas frágiles sostenidas por necesidad más que por lealtad.

Había aprendido a desconfiar.

De todos.

Incluso de quienes sonreían con respeto.

Incluso de quienes juraban fidelidad.

Cada gesto amable lo analizaba.

Cada palabra la medía.

Cada mirada la desarmaba en busca de intención oculta.

Dudar se había vuelto su mecanismo de supervivencia.

Por eso no entendía lo que sentía ahora.

Con Abigail, su instinto no gritaba advertencia.

No percibía manipulación.

No veía ambición peligrosa.

Veía… claridad.

Y eso lo desconcertaba más que cualquier conspiración.

Porque ¿cómo podía estar tan seguro de alguien a quien apenas conocía?

Se pasó una mano por el cabello con frustración.

Tal vez era la marca de alma.

Tal vez era curiosidad.

Tal vez era simple fascinación por algo distinto.

Pero no.

Si fuera solo curiosidad, la idea de que se marchara no le dolería así.

La imaginó en otra corte.

Hablando con otro rey.

Sonriendo ante otro trono.

Iluminando otro salón.

Sintió una punzada incómoda en el pecho.

Celos.

La palabra apareció sin permiso.

Michael se quedó inmóvil.

Él no era un hombre posesivo por capricho.

No reclamaba lo que no era suyo.

No confundía deseo con derecho.

Pero esta vez…

No quería dudar.

No quería analizar cada emoción hasta convertirla en sospecha.

No quería preguntarse si era prudente, si era lógico, si era estratégico.

Por una vez, no quería gobernar sus sentimientos como si fueran un territorio más que defender.

Quería algo simple.

Directo.

Casi infantil.

Que ella se quedara.

Que el brillo de Abigail permaneciera en Bernicia.

Que su risa llenara esos salones.

Que su luz tocara esas calles.

Y si podía ser aún más honesto consigo mismo…

Que esa luz se inclinara hacia él.

Se apoyó contra el vidrio frío.

Había protegido el reino con cálculo.

Había sobrevivido desconfiando.

Había mantenido el trono midiendo cada paso.

Pero esta vez no quería actuar desde el miedo a perder control.

Quería actuar porque lo deseaba.

Abigail era libre.

Ambiciosa.

Capaz de cruzar fronteras si así lo decidía.

Y él no podía encerrarla.

No podía ordenarle quedarse.

No podía revelarse sin desatar rumores y peligros.

Pero sí podía hacer algo.

Podía ofrecerle razones para quedarse.

Oportunidades.

Reconocimiento.

Espacios donde su talento creciera sin necesidad de buscar otras tierras.

Y si eso no bastaba…

Encontraría otra manera.

Michael enderezó la espalda.

La duda había sido su escudo durante años.

La sospecha, su espada.

Pero esta vez no quería luchar contra lo que sentía.

Esta vez quería luchar por ello.

—No te irás —murmuró, no como una orden, sino como una promesa silenciosa.

No sabía aún cómo lo lograría.

Solo sabía una cosa con certeza..

Haría lo que estuviera en sus manos para que el sol de Abigail siguiera brillando en Bernicia.

Y, si el destino era generoso… Tal vez algún día esa luz brillaría también para él.

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Magdalena Borquez
jajaja... 😂😂😂
autora, te saliste, jajajaja 😂😂😂
Ruth Camargo
según la mayoría de comentarios porque el duque no le dio esperanzas tuvo derecho a humillarla y echarla de su casa, el le dio una cita ella la cumplió y en ningún momento dijo que era cita amorosa
Irene Nievecita
Gracias autora, la historia estuvo bellísima me encantó, sabes describir con maestría los sentimientos de una pareja realmente enamorada, sin intrigas de por medio, solo deseos de amar y ser amado. Cada obra es superior a la anterior, tienes una imaginación sublime. Te doy gracias sinceras por el tiempo que nos regalas y que disfrutamos a través de tus historias.
Irene Nievecita
Que romántico que sea ella quien lo secuestre,para demostrarle que lo sigue eligiendo libremente a él como su amante no solo como el padre de sus hijos. Y que sus hijos no están por encima de él, al contrario son la demostración visible de ese tremendo amor que se tienen y que ahora son 4, pero él sigue siendo el elegido de su corazón
Irene Nievecita
Que hermosa es la forma en que él la ama, incluso por encima de sus hijos, esa es la forma real que los hombres debieran amar a sus esposas, por encima de todo, los hijos son solo una confirmación del amor entre los esposos, eso lo deberían tener más que claro los hombres, lamentablemente no es así en la vida real
Mónica viviana Motta
Que historia entretenida!! Me encanta!!!
Irene Nievecita
Es lo mismo qué me pregunto yo, el mio murió cuando yo tenia 1año y nueve meses, estoy segura que de haber contado con su presencia, amor y cuidado, mi vida habría sido muy diferente de la que tengo, siempre e sentido un vacío en mi vida, que nada a podido llenar, sé con total certeza que ese vacío se debe a su falta en mi vida
Maria teresa
y yo cantando con Abigail y el recuerdo de Celia Cruz
Contreras Yecenia
exelente una historia muy diferente a muchas, siendo algo único, súper emocionante.
Irene Nievecita
Suavemente indicándole al resto de los hombres presente, que se podía mirar a esa mujer. pero por ningún motivo aproximarse a ella para invitarla a bailar y menos para conversar
Margarita Kynast
maravillosa novela, muy emocionante, alegre, feliz 😄 😊 🤗 💕 😁 💜 😄 😊 🤗 💕 😁 💜 /Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose/
Irene Nievecita
🤣🤣🤣🤣 Abigailces como un volcán, totalmente impredecible, por que esta decidida a vivir, además protege a su doncella y le encanta el chisme.
Irene Nievecita
La pura y simple verdad, nada de segundas ni terceras intenciones, vivir que la vida es un regalo, solo eso y ya es mucho.
Irene Nievecita
Esa poción sería increíble en este tiempo, yo la usaría sin dudar con DONALD TRUMP, para que confiese la verdad solo la verdad, sobre lo que hacía en las fiestas de Epteims y a cuantas mujeres violó antes de esas fiestas, pero la pregunta más importante, porqué apoya el genocidio Palestino, cual es la razón verdadera que tiene para asesinas sin asco a niños. mujeres y ancianos en Gaza
Irene Nievecita
😂😂😂😂😂 A la doncella le va dar un infarto por como su ama se comporta. después de ser un poco remilgada y cumpliendo todos los protocolos de una señorita noble🤣🤣🤣🤣🤣
Irene Nievecita
Así me gusta que ella se dedique a ser una noble diferente, que se compadezca por los que sufren, pero no me gustaría que perdiera su reputación por estar ansiosa de conocer hombres, tomandocen cuenta la época que vive ahora. Aún que entiendo que por su enfermedad, en su primera vida nunca tuvo esa clase de vivencias.
Linupe
esa tranquilidad es pura fachada 🤭🤣🤣
Linupe
yo si estoy de acuerdo con la nueva Abigail, es cierto que ella se enamoro solita sin falsas esperanzas, pero el duque SI LA USO para escapar de la fiesta y en vez de explicarle solo la humilla; Claro que Abigail nueva debe cobrarselas por engreído esa humillación fue peor que el corazon roto., Reclama VENDETA,.. pero sin afectar a Leilani 😅 osea una humilladita al duque
bea yordan
exelente historia amé
bea yordan
no era una niña! recuerdo que era niña
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