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La Vida Es Un Regalo

La Vida Es Un Regalo

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Época / Completas
Popularitas:74.2k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en una época diferente.. ahora es rica y hermosa por lo que su único objetivo es disfrutar la vida..

* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Bernicia 1

El rey regresó al palacio al amanecer.

No anunció su llegada con trompetas ni permitió que la guardia organizara una recepción formal. Cruzó los patios internos con paso firme, casi impaciente, mientras el eco de sus botas resonaba en los pasillos de mármol.

Había pasado la noche fuera atendiendo asuntos del consejo fronterizo, pero su mente no había estado allí.

Había estado en una mansión de viñedos.

En una risa clara dentro de un carruaje.

En unos ojos que parecían no temer nada.

Apenas entró en su despacho privado, dejó la capa sobre el respaldo de la silla y dio la orden:

—Que vengan Valety y Armand. Ahora.

Los sirvientes no preguntaron.

Sabían reconocer esa tensión en su voz.

No era enojo.

Era expectativa.

Primero llegó Valety.

El mago se inclinó con respeto, sosteniendo la misma serenidad imperturbable del día anterior.

El rey no se sentó.

—Habla..

Valety fue directo.

—Lady Abigail Stevens posee una marca de alma auténtica.

El silencio que siguió fue breve, pero cargado.

El rey sintió algo expandirse en su pecho.

—¿Confirmado?

—Confirmado.

—¿Rastros de corrupción? ¿Magia oscura? ¿Interferencia externa?

Valety negó con la cabeza.

—Nada de eso, Majestad. La marca es estable. No hay sombras adheridas, ni energías perturbadas. Es… limpia.

El rey cerró los ojos apenas un segundo.

Limpia.

No una maldición.

No un error.

No una amenaza.

Una verdad.

Una sonrisa, pequeña pero real, apareció en su rostro.

—Puedes retirarte —dijo, aunque su tono era más ligero de lo habitual.

Cuando Valety salió, el rey caminó hasta el ventanal de su despacho. Desde allí podía verse la ciudad extendiéndose como un mar de tejados rojizos.

Una marca de alma.

Ella no mentía.

No deliraba.

No inventaba.

Era real.

Y eso, para él, significaba algo que no se atrevía a nombrar.

El golpe suave en la puerta anunció la llegada de Armand.

Armand.. entró con la formalidad habitual, portando un pliego sellado.

—Majestad.

—Habla.

Armand abrió el documento.

—Lady Abigail pasó la jornada presentando su vino a varios comerciantes de la capital. Ha recibido ofertas favorables. Su producto ha causado buena impresión.

El rey asintió.

Claro que lo había hecho.

Ella iluminaba todo lo que tocaba.

—Sin embargo… —continuó Armand.

La palabra cayó como una piedra.

El rey se giró lentamente.

—¿Sin embargo?

—Según conversaciones escuchadas entre los mercaderes y la propia Lady Stevens, parece que está considerando exportar su vino hacia otros reinos. Ha mencionado la posibilidad de viajar personalmente para presentar su producto en cortes extranjeras.

El silencio se volvió denso.

La sonrisa del rey desapareció.

—¿Viajar? —repitió, bajo.

—Sí, Majestad. Se habla de reinos del sur y, posiblemente, del oeste. Ha dicho que nadie puede vender mejor su vino que ella misma.

El rey se apartó del ventanal.

Exportar.

Viajar.

Presentarse en otras cortes.

Su mente dibujó la escena con brutal claridad..

Abigail en otro salón.

Riendo ante otro trono.

Iluminando otro reino.

La idea le tensó la mandíbula.

—¿Ha fijado fecha?

—No, Majestad. Son planes preliminares. Pero parece decidida a expandir su negocio más allá de nuestras fronteras.

Más allá de nuestras fronteras.

El rey apoyó ambas manos sobre el escritorio.

Había sentido alivio hacía apenas minutos.

Había sentido… esperanza.

Y ahora, una inquietud punzante se abría paso.

No podía verla libremente.

No podía reclamarla.

No podía explicarle nada.

Pero al menos estaba en su reino.

Cerca.

Bajo el mismo cielo.

Si ella se iba…

El pensamiento no le gustó.

—Continua con los informes diarios —ordenó finalmente—. Con mayor detalle.

Armand inclinó la cabeza.

—Sí, Majestad.

Cuando quedó solo, el rey caminó lentamente por la estancia.

Sabía que no tenía derecho a detenerla.

Sabía que ella no le debía nada.

Sabía que era una comerciante ambiciosa, brillante, independiente.

Y eso era precisamente lo que la hacía…

Ella.

Pero la sola idea de que abandonara el reino le dejó una sensación inesperada.

No era solo preocupación política.

Era algo más personal.

Más crudo.

Se permitió, por primera vez, formularlo en su mente:

Si Abigail se iba… Él no solo perdería los informes.

Perdería la posibilidad de verla algún día sin sombras de por medio.

Y eso, comprendió con inquietante claridad, no estaba dispuesto a aceptarlo tan fácilmente.

Michael no durmió esa noche.

El despacho estaba en penumbra, iluminado apenas por el fuego bajo que crepitaba en la chimenea. Sobre su escritorio reposaban mapas, informes militares, cartas de ducados aliados… y, encima de todos ellos, el último reporte sobre Abigail.

Lo había leído tres veces.

Exportar.

Viajar.

Otros reinos.

Cerró los ojos y apoyó la frente en la mano.

No entendía por qué le afectaba tanto.

Solo la había visto un par de veces.

Un encuentro formal.

Una conversación breve.

Una risa que había resonado más tiempo del que debía en su memoria.

Y, sin embargo, desde entonces no había dejado de pensar en ella.

Su mente volvía una y otra vez a la forma en que se movía, segura, como si el mundo fuera un escenario que no la intimidaba. A la manera en que miraba a los demás sin bajar la vista. A esa luz… esa maldita luz que parecía envolverla.

Era absurdo.

Había conocido a princesas, duquesas, diplomáticas brillantes.

Había escuchado discursos calculados y sonrisas perfectamente entrenadas.

Pero Abigail no parecía calculada.

Parecía… viva.

Michael se levantó y caminó hacia el ventanal. La ciudad dormía bajo el cielo oscuro de Bernicia.

Bernicia.

Su reino.

Un reino que, en los últimos años, casi se había desmoronado entre traiciones.

Había habido conspiraciones internas.

Ducados que ofrecían ayuda con una mano mientras ocultaban ambiciones con la otra.

Consejeros que resultaron vender secretos.

Alianzas frágiles sostenidas por necesidad más que por lealtad.

Había aprendido a desconfiar.

De todos.

Incluso de quienes sonreían con respeto.

Incluso de quienes juraban fidelidad.

Cada gesto amable lo analizaba.

Cada palabra la medía.

Cada mirada la desarmaba en busca de intención oculta.

Dudar se había vuelto su mecanismo de supervivencia.

Por eso no entendía lo que sentía ahora.

Con Abigail, su instinto no gritaba advertencia.

No percibía manipulación.

No veía ambición peligrosa.

Veía… claridad.

Y eso lo desconcertaba más que cualquier conspiración.

Porque ¿cómo podía estar tan seguro de alguien a quien apenas conocía?

Se pasó una mano por el cabello con frustración.

Tal vez era la marca de alma.

Tal vez era curiosidad.

Tal vez era simple fascinación por algo distinto.

Pero no.

Si fuera solo curiosidad, la idea de que se marchara no le dolería así.

La imaginó en otra corte.

Hablando con otro rey.

Sonriendo ante otro trono.

Iluminando otro salón.

Sintió una punzada incómoda en el pecho.

Celos.

La palabra apareció sin permiso.

Michael se quedó inmóvil.

Él no era un hombre posesivo por capricho.

No reclamaba lo que no era suyo.

No confundía deseo con derecho.

Pero esta vez…

No quería dudar.

No quería analizar cada emoción hasta convertirla en sospecha.

No quería preguntarse si era prudente, si era lógico, si era estratégico.

Por una vez, no quería gobernar sus sentimientos como si fueran un territorio más que defender.

Quería algo simple.

Directo.

Casi infantil.

Que ella se quedara.

Que el brillo de Abigail permaneciera en Bernicia.

Que su risa llenara esos salones.

Que su luz tocara esas calles.

Y si podía ser aún más honesto consigo mismo…

Que esa luz se inclinara hacia él.

Se apoyó contra el vidrio frío.

Había protegido el reino con cálculo.

Había sobrevivido desconfiando.

Había mantenido el trono midiendo cada paso.

Pero esta vez no quería actuar desde el miedo a perder control.

Quería actuar porque lo deseaba.

Abigail era libre.

Ambiciosa.

Capaz de cruzar fronteras si así lo decidía.

Y él no podía encerrarla.

No podía ordenarle quedarse.

No podía revelarse sin desatar rumores y peligros.

Pero sí podía hacer algo.

Podía ofrecerle razones para quedarse.

Oportunidades.

Reconocimiento.

Espacios donde su talento creciera sin necesidad de buscar otras tierras.

Y si eso no bastaba…

Encontraría otra manera.

Michael enderezó la espalda.

La duda había sido su escudo durante años.

La sospecha, su espada.

Pero esta vez no quería luchar contra lo que sentía.

Esta vez quería luchar por ello.

—No te irás —murmuró, no como una orden, sino como una promesa silenciosa.

No sabía aún cómo lo lograría.

Solo sabía una cosa con certeza..

Haría lo que estuviera en sus manos para que el sol de Abigail siguiera brillando en Bernicia.

Y, si el destino era generoso… Tal vez algún día esa luz brillaría también para él.

1
FairyTessa
por qué aparece como terminada?
Liz Camacho
siiii bodaaa
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Por Dios
Daniela
🥰🥰🥰dos meses
Lisett Esther Pernalete
Ella sin ninguna intensión lo enamoro hasta los huesos 🤭
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Ni flash fue tan rápido 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS: me hiciste el día con tu comentario 🤣🤣🤣🤣
total 1 replies
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Lo bueno es que al menos los dejo que terminaran de comer antes de soltarles semejante bomba porque de seguro alguno de los dos se ahogaba con la comida o talvez ambos
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
15 años... Es solo un número
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Directo y sin escalas 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Como cuando no sabes que decir y usas el clima cambiante para salir del paso 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Justo lo que faltaba, el papá celoso /Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Pobre hombre /Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Alma Morales
Autora que paso🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔 termino🤔🤔🤔🤔🤔
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Un poquito tóxico pero aun así lo quiero
Alma Morales
Ella ya deveria saber que su palabra es y será la última decisión 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
/Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
Natty Suleika Salvatierra Clavijo
Hasta yo sentí la presión 😅🤣🤣🤣🤣
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Eso me gusta de un hombre
Alma Morales
Que emoción siento 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Que tierno
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