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“El Omega Que Nadie Quiso Proteger

“El Omega Que Nadie Quiso Proteger

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / BL / Omegaverse / Completas
Popularitas:206.2k
Nilai: 4.6
nombre de autor: Annyaeliza

Murió en las calles protegiendo a su hermana menor… y despertó en un infierno distinto.
Reencarnó como un omega, hijo de duques poderosos que lo odian y lo castigan en secreto. Para la sociedad es un villano manipulador; en realidad, es un niño roto al que nadie quiere proteger.
Golpes, hambre y humillaciones marcan su vida, ocultas tras rumores perfectamente construidos.
Para borrar toda sospecha, sus padres lo obligan a un matrimonio político con el temido duque del sur, un alfa frío y respetado que acepta el compromiso con desprecio, creyendo que el omega merece su fama.
Él no se rebela.
Después de un año de maltratos, obedecer es su única forma de sobrevivir.
Pero cicatrices ocultas, silencios que duelen y miradas llenas de miedo comenzarán a romper la mentira. Cuando la verdad salga a la luz, dos almas marcadas deberán aprender a sanar juntas.
Una historia de dolor, redención y un amor que aprende a cuidar lo que el mundo decidió odiar.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: Donde el cuerpo descansa

Elian no pudo dormir.

No había pesadillas.

No había recuerdos irrumpiendo con violencia en su mente.

Y aun así, su cuerpo estaba rígido, alerta, como si algo esencial faltara.

Había pasado los últimos días aprendiendo que el castillo del sur no escondía golpes en los pasillos ni castigos detrás de puertas cerradas. Había comido sin que le retiraran el plato, había dormido sin que lo despertaran para corregirlo. Su mente empezaba a comprenderlo.

Pero el cuerpo no.

El cuerpo seguía viviendo en otro tiempo.

Elian se sentó en la cama, abrazando la manta con fuerza. Intentó respirar como le habían enseñado: lento, profundo, contando. No funcionó. Su pecho se sentía comprimido, como si llevara una armadura invisible.

Se levantó y caminó descalzo por la habitación. El suelo estaba frío, sólido. Eso sí lo calmaba un poco. El frío siempre había sido algo conocido.

Pero esa noche no era suficiente.

Había un vacío distinto, una inquietud que no se parecía al miedo. No era pánico, ni terror anticipado. Era una sensación más primitiva, más vulnerable.

Soledad.

Elian se detuvo en medio de la habitación.

Entonces lo entendió.

No necesitaba huir.

No necesitaba vigilar.

Necesitaba presencia.

La comprensión lo golpeó con fuerza. Nunca antes se había permitido necesitar a alguien así. En su vida anterior, había sido él quien protegía. En esta, había aprendido a resistir solo.

Pero ahora… algo había cambiado.

Antes de poder racionalizarlo, antes de que el viejo impulso de retraerse tomara el control, Elian salió de la habitación.

El castillo estaba en silencio. No el silencio opresivo de la mansión Vaelor, cargado de amenaza, sino uno amplio, tranquilo. Aun así, caminó con cuidado, como si temiera despertar algo dormido.

Avanzó por los pasillos largos, guiado por una certeza que no sabía explicar. Se detuvo frente a una puerta conocida.

La habitación de Kael Ardenfell.

Su mano tembló al alzarse.

Las voces del pasado aparecieron de inmediato.

No molestes.

No pidas.

No incomodes.

Elian cerró los ojos con fuerza.

El pecho le dolía demasiado para obedecerlas.

Golpeó suavemente.

Una sola vez.

El sonido le pareció ensordecedor.

Pasaron apenas unos segundos antes de que la puerta se abriera.

Kael estaba despierto.

No llevaba símbolos de poder, ni ropa formal. Solo una camisa sencilla y una expresión de atención inmediata al verlo allí, descalzo, abrazando una manta como si fuera su única defensa.

—Elian —dijo con voz baja—. ¿Te ocurre algo?

Elian negó con la cabeza, incapaz de articular una respuesta completa.

—No… —murmuró—. No es algo malo. Solo… no puedo estar solo ahora.

Esperó el rechazo. La incomodidad. El gesto que indicara que había cruzado un límite invisible.

No llegó.

Kael se hizo a un lado de inmediato.

—Pasa —dijo—. Gracias por venir.

Esas dos palabras lo desarmaron.

Elian entró despacio, como si temiera que el permiso se desvaneciera. Permaneció de pie unos segundos, sin saber qué hacer con su cuerpo.

—Lo siento —susurró—. No quería molestar.

Kael negó con la cabeza.

—No estás molestando —respondió—. Estoy aquí.

Algo en el pecho de Elian cedió.

—Quería… —tragó saliva—. Quería decirle gracias.

Las lágrimas aparecieron sin aviso.

—Por no devolverme —continuó—. Por creerme. Por quedarse… incluso cuando no sabe qué hacer conmigo.

El llanto fue silencioso al principio, contenido, pero profundo. No era desesperación. Era descarga acumulada.

Kael dio un paso más cerca, despacio, respetando el espacio.

—Elian —dijo—. No tienes que ser manejable. Solo tienes que ser tú.

El omega respiraba mal ahora, no por pánico, sino por emoción.

—Con usted —confesó—. Mi cuerpo se calma. No tengo que estar atento todo el tiempo. No tengo que anticipar el golpe.

Kael sintió el impacto en el pecho.

No respondió con palabras.

En cambio, liberó sus feromonas.

No fue un acto consciente de dominio. Fue una decisión deliberada de cuidado. Las dejó fluir lentamente, sin presión, sin exigencia. Un aroma profundo y estable llenó la habitación: madera cálida, tierra firme, algo que decía estoy aquí sin palabras.

El efecto fue inmediato.

Elian exhaló con un sollozo suave. Sus hombros descendieron por primera vez en horas.

—Se siente… bien —susurró.

El cuerpo respondió antes que la mente.

Las feromonas del omega comenzaron a liberarse también, tímidas al principio, luego más claras. Pan tibio, miel suave, flores silvestres. Un aroma que no pedía nada. Que no provocaba. Que solo existía.

Kael cerró los ojos un instante.

—Te sientes seguro —dijo.

—Sí —respondió Elian, sin dudar.

El silencio que siguió fue distinto.

No incómodo.

No tenso.

Elian dio un paso más cerca… y se detuvo.

—¿Puedo… quedarme aquí? —preguntó—. No quiero estar solo esta noche.

Kael respondió sin dudar.

—Sí.

Se sentaron en la cama, primero separados. Kael se recostó lentamente, dejando espacio suficiente. No lo invitó con gestos ambiguos. Dejó que Elian eligiera.

El omega dudó un segundo… y luego se acercó.

Se acomodó de lado, con cuidado extremo, como si temiera romper algo frágil. Al principio dejó un pequeño espacio entre ambos. Pero su cuerpo se tensó de inmediato.

—Está bien —murmuró Kael—. Puedes acercarte si lo necesitas.

Elian respiró hondo y apoyó la cabeza en su pecho.

El contacto fue devastador.

No por deseo.

Por alivio.

Elian exhaló con un sollozo profundo, como si hubiera estado conteniendo el aire durante años. Sus manos se aferraron con timidez a la tela de la camisa de Kael.

—Gracias… —susurró—. Por dejarme estar así.

Kael levantó una mano despacio.

—¿Puedo? —preguntó.

Elian asintió.

La mano del alfa se apoyó en su espalda, firme pero suave, acompañando su respiración. No apretó. No atrapó. Solo sostuvo.

Las feromonas de ambos se mezclaron en equilibrio.

Elian lloró un poco más, pero ya no con desesperación.

Con alivio.

—Aquí —susurró Kael—. Estás a salvo.

El cuerpo del omega, por primera vez, lo creyó.

Esa noche, Elian durmió profundamente, abrazado, sin miedo ni culpa.

No era amor.

Aún no.

Pero era la primera vez que su cuerpo aprendía que podía descansar en otro sin ser herido.

Y eso… lo cambiaría todo.

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Nekochan
Me encantó esta historia, te enseña el proceso de sanar, lo importante de la seguridad emocional y el proceso de crecer para encontrarte. La amé ❤️
Annyely: “Gracias por leerla así de profundo 🥺💖 Quería mostrar que sanar no es algo rápido ni perfecto, pero que sentirse seguro y querido puede cambiar una vida entera ✨”
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Magdalena Escobar Aranda
que romántico
Annyely: “Después de todo lo que vivieron, merecían aunque fuera un momento así de bonito 🥺❤️”
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Magdalena Escobar Aranda
pobres que aguante
Annyely: “Van a tener que aguantar un poquito más 😭 pero créanme que la espera valdrá la pena 👀✨”
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Magdalena Escobar Aranda
ya porta que haya desenlace,y que paso con los padres
Annyely: “Lo de los padres salió en el capítulo 13: El juicio del Sur 👀 Kael prácticamente los destruyó con pruebas y testimonios.”
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Magdalena Escobar Aranda
hay que ternura
Annyely: “Ellos merecían un momento así de tierno después de todo lo vivido 🥺🤍”
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Magdalena Escobar Aranda
😍hay que ya se entreguen
Annyely: “JAJAJA ustedes ya quieren que pierdan completamente el control 🤭🔥”
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EIOC 23
casi todos necesitamos educación emocional. Estoy aprendiendo demasiado con esta lectura es diferente y es bueno
Annyely: “Eso mismo quería transmitir con esta historia 🥺✨ A veces sobrevivimos muchas cosas sin que nadie nos enseñe a entender lo que sentimos.”
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Magdalena Escobar Aranda
hay me estoy desesperado es un estira y afloja
Annyely: “Ellos también están luchando contra sus propios miedos 😭💔 Nada está siendo fácil para ninguno.”
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EIOC 23
gracias autora, por estas palabras. Son necesarias para sanar nuestros corazon 💖
Annyely: “Gracias a ti por leerlas con el corazón 🥺💖 Si aunque sea una parte de esta historia logra acompañar o sanar a alguien, entonces ya valió la pena escribirla ✨”
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EIOC 23
que hermoso 🥹💖
Annyely: “Ellos están aprendiendo a quererse de una forma que nunca conocieron antes 😭🤍”
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Magdalena Escobar Aranda
muy emotiva 👏
Annyely: “Quería que este capítulo se sintiera directo al corazón 🥺✨”
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Magdalena Escobar Aranda
quién lo secuestró
Annyely: “Digamos que el odio y la obsesión de algunas personas llegaron demasiado lejos… y Elian terminó pagando el precio 😔💔”
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Magdalena Escobar Aranda
ya tienen algo juntos 😍
Annyely: “Sin darse cuenta, poco a poco dejaron de ser solo obligación 😭❤️”
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Magdalena Escobar Aranda
Kael lo ama y solo piensa en mantenerlo a salvo
Annyely: “Kael ya no sabe cómo dejar de preocuparse por él… aunque todavía no entienda todo lo que siente 🥺❤️”
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Magdalena Escobar Aranda
ya va captando lo que le enseñan
Annyely: “Poco a poco está descubriendo un mundo que siempre le ocultaron 😔✨”
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Magdalena Escobar Aranda
era en su otra vida tenía una hermanita
Annyely: “Hay recuerdos y emociones que ni otra vida logra borrar por completo 🥺”
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Magdalena Escobar Aranda
padres malvados,lo castigaban,lo golpeaban, no lo alimentaban y lo mantuvieron ignorante son una vasofia
Annyely: “Le arrebataron demasiadas cosas desde niño… incluso la oportunidad de entender cuánto valía realmente 😔💔
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Magdalena Escobar Aranda
ya que se le declaré
Annyely: El duque está peleando contra sus emociones 👀 pero Karl ya se le metió demasiado en el corazón 💔💕
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Magdalena Escobar Aranda
Duque ya acércate más a él 💕
Annyely: — El duque está luchando contra sus propios sentimientos 👀💕 pero poco a poco ya no podrá resistirse 🤭
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Magdalena Escobar Aranda
pues ya están más cerca
Annyely: — Siii 🥹💕 y todavía les faltan muchos momentos lindos y dolorosos juntos 👀
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