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Enamorada Del Hermano De Mi Novio

Enamorada Del Hermano De Mi Novio

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Malentendidos / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Sinopsis: Enamorada del hermano de mi novio

Todo comienza cuando Gabriel Montes presenta a su novia, Kerly Sánchez, a su familia, sin imaginar que su propio hermano, Elian Montes, terminará enamorándose perdidamente de ella. Lo que empieza como una simple atracción se convierte en un amor prohibido que ninguno de los dos puede controlar. A escondidas de Gabriel, Elian y Kerly comienzan una relación clandestina, arriesgándose a destruir los lazos familiares por un sentimiento que crece cada día más. Pero cuando Gabriel descubre la traición, tendrá que decidir hasta dónde está dispuesto a llegar contra su propia sangre por la mujer que ama.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3: Una noche de locura

Elian Montes — Cali, Colombia.

Estaba en mi habitación, tirado en la cama con el control del PlayStation en las manos, jugando FIFA y goleando a un parcero imaginario porque, la verdad, ese man no daba pie con bola.

—¡Gooooool, hijueputa! —grité, levantándome de la cama—. ¡Aprendé a jugar, ome!

En esas me llegó un mensaje de WhatsApp. Era Mateo, uno de mis mejores amigos, un man que nunca decía que no cuando se trataba de salir de rumba.

Mateo: Quiubo, perro. ¿Qué más pues?

Yo: Todo bien, papi. Acá dándole al FIFA. ¿Qué contás?

Mateo: Esta noche hay fiesta por Granada. Va a estar una chimba, parce. ¿Te parchás o qué?

Apenas leí ese mensaje, solté el control sobre la cama.

—¡Esa es la actitud, mi hermano! —dije emocionado.

Yo: De una, gonorrea. ¿A qué horas?

Mateo: A las nueve. Caé bien pinta, que van a caer unas nenas bien bonitas.

Sonreí como un bobo. Una fiesta, buena música, mis parceros y la posibilidad de conocer gente nueva. ¿Qué más le podía pedir a la vida?

Me levanté inmediatamente y abrí el clóset. Saqué una camisa negra que me quedaba una chimba, un jean oscuro y mis tenis blancos favoritos. Me metí al baño, me duché, me arreglé el cabello castaño con un poquito de fijador y me eché perfume.

Me miré en el espejo y asentí satisfecho.

—Uy, papá, estás es una locura. Hoy sí se sale a romperla.

Estaba buscando mi reloj cuando escuché que alguien abrió la puerta sin tocar.

¿Y quién más iba a ser?

¡Gabriel, el inspector de mi vida!

—¿Otra vez te vas a largar? —preguntó, recostándose en el marco de la puerta.

Ni siquiera lo miré.

—Buenas tardes para vos también, hermanito. ¿No te enseñaron a tocar antes de entrar?

—Esta es la casa de mis papás, Elian. No necesito pedirte permiso para entrar.

Solté una carcajada.

—Ah, bueno, llegó el dueño del mundo. ¿Qué necesitás, pues?

Gabriel me observó de arriba abajo.

—¿Vas a salir de fiesta otra vez?

—No, hombre, me voy a disfrazar de payaso. ¿Cómo me ves?

—Ve, dejá la payasada. Te estoy hablando en serio.

—Y yo te estoy contestando, hermano. Si no te gusta, cerrá la puerta cuando salgás.

Gabriel negó con la cabeza.

—No entiendo cómo podés vivir así. Nunca pensás en tu futuro, nunca te tomás nada en serio. Papá tiene razón cuando dice que necesitás madurar.

Ahí se me acabó la paciencia.

—¡Ave María, Gabriel! ¿Vos no tenés una vida propia o qué? Todo el día pendiente de lo que hago. Que si salgo, que si gasto, que si me acuesto tarde. ¡Parecés mi papá, ome!

—Alguien tiene que decirte las cosas como son.

—¿Y quién te nombró mi consejero? Porque yo no recuerdo haberte contratado.

—Sos imposible, Elian.

—Y vos sos más aburrido que una reunión de contadores, mi hermano.

Gabriel me lanzó una mirada asesina.

—Algún día vas a meterte en un problema por esa actitud tuya.

Me puse el reloj y agarré las llaves del carro.

—Y algún día vos vas a descubrir que la vida no se trata solamente de trabajar. Nos vemos, pues.

Pasé por su lado y bajé las escaleras. Cuando llegué a la sala, mi papá estaba sentado viendo televisión.

—¿Para dónde vas, Elian?

—Voy a salir con Mateo, pa. No me espere despierto.

—No llegués borracho a la casa.

—Tranquilo, viejo.

—¡Elian!

Me detuve en la puerta.

—¿Qué pasó ahora?

—Te lo digo por tu bien. Cuidate y pensá un poquito antes de actuar.

Suspiré. Aunque me fastidiaban sus sermones, sabía que, en el fondo, se preocupaba por mí.

—Sí, pa. Lo tengo presente. Chao.

Salí de la casa, me monté al carro y puse música a todo volumen. Cali estaba preciosa aquella noche, con sus calles llenas de luces y gente buscando dónde divertirse.

Cuando llegué a Granada, Mateo ya estaba afuera del lugar, acompañado de otros dos amigos.

—¡Eche, mirá quién llegó! —gritó al verme—. ¡El soltero más cotizado de Cali!

—Bajale dos rayitas, marica —contesté, chocando mi mano con la suya—. ¿Qué hubo, pues? ¿Ya entramos o qué?

—De una, papi. Hoy la noche es nuestra.

Entramos y la música nos recibió con toda. Las luces iluminaban la pista, la gente bailaba y mis amigos comenzaron a molestarme porque, según ellos, yo necesitaba conseguirme una novia para sentar cabeza.

¡Ni por el putas!

Yo tenía veinticuatro años y no estaba buscando enamorarme. Quería disfrutar, conocer mujeres bonitas y vivir tranquilo, sin compromisos ni dramas.

O eso era lo que creía.

Porque mientras bailaba con Mateo, sin saberlo, estaba a punto de comenzar una noche que terminaría cambiando mi manera de ver las cosas.

Y todo por una mujer que todavía ni siquiera conocía.

1
Lau
comenzando 🤭
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