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Colision Inevitable

Colision Inevitable

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Posesivo / Escuela / Completas
Popularitas:220
Nilai: 5
nombre de autor: Mi Autoria

Cuatro parejas universitarias lidian con las secuelas de una cruel apuesta impulsada por una motocicleta, enfrentando mentiras y accidentes hasta redimirse a través de la pasión, el perdón y el amor verdadero.

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Capítulo 7: El crujido y el ego ensangrentado

Los chicos estaban en su propio mundo, ajenos a la catástrofe que se gestaba a pocos metros. Gabriel y Leo le palmearon la espalda a Dante entre risas cómplices, celebrando la jugada.

—Vaya, Kaelen, parece que tu encanto de chico malo al fin dio frutos. La hiciste saltar —bromeó Leo con una sonrisa de oreja a oreja.

Dante se acomodó mejor en la banca, estirando las piernas con una suficiencia arrogante, esperando a que Sara se acercara para rematarla con otra frase hecha. Tenía esa sonrisa de ganador pintada en los labios, la certeza absoluta de que el control absoluto seguía de su lado.

Pero nunca vio venir el golpe.

Fue un chasquido seco, violento y brutal. El puño de Sara se estrelló de lleno contra el puente de su nariz con una precisión quirúrgica, impulsada por toda la rabia acumulada.

El silencio cayó sobre la cancha como un bloque de plomo.

—Te lo advertí —soltó Sara con voz gélida, sacudiéndose los nudillos con desdén.

Dante se quedó congelado por un segundo, con la cabeza hacia atrás por la inercia del impacto. Cuando bajó la mirada, sintió algo tibio y metálico deslizándose por su labio superior. Llevó los dedos a la nariz y los retiró manchados de sangre roja y brillante.

—Estás... estás totalmente loca —bramó Dante, abriendo los ojos desalineados por la sorpresa y el dolor punzante, incorporándose de golpe.

Sara, que ya había dado media vuelta para regresar con sus amigas, se detuvo en seco. Giró lentamente sobre sus talones, con los ojos ámbar ardiendo de furia salvaje y negandocon la cabeza.

—¿No? ..Si estás loca... ¡Desquiciada! ¡Me acabas de romper la nariz! —le gritó Dante, apretándose el tabique mientras la sangre goteaba sobre su camiseta de entrenamiento.

—Y yo te advertí que si volvías a provocarme con tus idioteces, te iba a romper la nariz de verdad —respondió ella sin retroceder ni un milímetro, alzando la barbilla con una fiereza indomable.

Dante dio un paso al frente, dispuesto a acortar la distancia, pero el caos estalló a su alrededor. Los chicos y las chicas se metieron en medio para evitar que los capitanes terminaran de matarse ahí mismo.

Katy, con una expresión de absoluta resignación, abrió el botiquín y le tendió una gasa a regañadientes.

—Toma... Ella es así, no le gustan los halagos baratos —masculló Katy entre dientes, intentando bloquear el paso de Dante.

—¡Estás maldita, estás loca de remate! —repetía Dante, aceptando la gasa con una mueca de dolor mientras se presionaba la nariz, sintiendo cómo el orgullo se le caía a pedazos junto con las gotas de sangre.

—¡Y tú eres un idiota fanfarron! ¡Vete a ofrecer tus halagos de mierda a las porristas que se tragan tus mentiras! —le seguía gritando Sara, mientras Mara y Lara tiraban de ella hacia atrás, aferrándose a sus brazos para evitar que volviera a abalanzarse sobre él.

Del otro lado, Bruno y Gabriel agarraban de los hombros a Dante, intentando calmar a la fiera.

—Ya déjala, Kaelen, está demente, vete a lavar esa cara —le decía Bruno con urgencia.

Dante se quitó la gasa manchada por un segundo, con los ojos fijos en Sara mientras las chicas literalmente la arrastraban hacia el sendero para sacarla de allí. El rostro de ella era una máscara de desafío puro.

—Me la voy a cobrar, Viera... ¡Te juro que me la voy a cobrar! —gritó Dante con furia, presionándose la nariz ensangrentada.

—¡Bien! ¡Cobraítela si puedes, imbécil! —respondió Sara a los gritos, forcejeando con sus amigas mientras desaparecía entre los árboles.

Por un instante, la tensión fue insoportable. Pero entonces, los amigos de Dante no aguantaron más. Gabriel soltó una carcajada estridente que rompió el aire, seguido de inmediato por Bruno y Leo, que se doblaban de risa ante la escena.

Incluso Dante, con la nariz hinchada, la gasa ensangrentada y el ego hecho trizas, terminó soltando una risa seca, incrédula y dolorosa.

—Maldita... loca de mierda —murmuró, negando con la cabeza mientras se limpiaba la sangre.

Pero por dentro, mientras el dolor en su tabique pulsaba con fuerza, su cabeza estaba procesando algo muy distinto: por primera vez en su vida, una mujer no se había doblegado ante él... le había sacado sangre, y lo único que su maldito cuerpo quería era volver a chocar contra ella.

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Ivanna Fernandez
esta interesante la historia ahora a ver vamos desenriedan este lio
Mi Autoria: 🤭🤭 gracias por tu comentario
total 1 replies
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