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Era Menor Que Yo Y Me Enseñó Tanto

Era Menor Que Yo Y Me Enseñó Tanto

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Completas
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Flor Aguilar

romántica

NovelToon tiene autorización de Flor Aguilar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cuando ya no puedo callar

Fernanda estaba herida.

Pero las heridas que más le dolían no eran las que podían verse en su cuerpo.

Eran las que llevaba por dentro.

Mientras permanecía lejos de su casa, todavía temblaba. Intentaba respirar profundamente, pero el miedo seguía dentro de ella.

No podía creer lo que acababa de ocurrir.

El hombre que había estado a su lado durante tantos años, el mismo que en algún momento la había cuidado, la había complacido y había hecho todo lo posible por verla feliz, se había convertido en alguien que podía lastimarla sin detenerse a pensar en las consecuencias.

Fernanda cerró los ojos.

Una idea horrible cruzó por su mente.

“Si no hubiera logrado escapar, quizá me habría matado.”

Aquello la hizo llorar todavía más.

No podía entender cómo habían llegado hasta ese punto.

Ella había soportado muchas cosas.

Había perdonado.

Había intentado mantener su familia unida.

Había pensado en su hijo antes que en ella misma muchas veces.

Pero ese día había sentido algo diferente.

Había sentido miedo de verdad.

Su teléfono vibró.

Era Andrés.

“¿Qué te pasa? ¿Necesitas algo?”

Fernanda miró el mensaje durante varios segundos.

Finalmente respondió:

“Me siento mal. Estoy pasando por un momento muy difícil.”

La respuesta de Andrés llegó rápidamente.

“¿Dónde estás?”

Fernanda dudó antes de contestar.

“Cerca de mi casa.”

“¿Qué pasó?”

Ella respiró profundamente.

Durante unos segundos pensó en no contarle nada.

Pero necesitaba hablar.

Necesitaba sacar todo lo que tenía dentro.

Entonces comenzó a escribir.

Le contó lo que había ocurrido con Pedro.

Le contó la discusión por el dinero.

Le contó cómo él había perdido el control.

Le contó que la había tirado al suelo.

Y finalmente le contó que había intentado ahorcarla.

Andrés leyó el mensaje y sintió que se le revolvía el estómago.

No podía creerlo.

Durante unos segundos no supo qué responder.

Finalmente escribió:

“Si me necesitas, voy a verte.”

Fernanda negó con la cabeza aunque Andrés no podía verla.

Respondió:

“No. No quiero que vengas.”

Andrés preguntó:

“¿Por qué?”

Fernanda escribió:

“Tú sabes cómo es este pueblo. Aquí la gente ve algo y enseguida comienza a hablar. Todo se sabe. No quiero tener problemas.”

Después añadió:

“Además, tú eres el jefe de Pedro. Eso puede provocar un malentendido.”

Andrés entendió su preocupación.

Pero no estaba dispuesto a dejarla sola.

“Fernanda, Pedro trabaja conmigo y es un buen trabajador. No estoy hablando de él. Estoy hablando de ti. Solo quiero saber que estás bien.”

Ella leyó el mensaje.

Andrés continuó:

“No quiero que te sientas sola.”

Fernanda sintió que las lágrimas volvían a aparecer.

Le parecía extraño que alguien que prácticamente no la conocía estuviera mostrando más preocupación por ella en ese momento que la persona que había compartido tantos años de su vida.

“Estoy cerca de mi casa”, escribió.

“Estoy bien. Solo siento que tengo un caos en la cabeza.”

Andrés respondió:

“Entonces déjame verte un momento.”

Fernanda permaneció en silencio.

“Salgo en unos minutos del trabajo y voy a donde estás.”

Ella escribió inmediatamente:

“No quiero que nadie nos vea.”

Andrés respondió:

“Que digan lo que quieran.”

Fernanda se quedó mirando la pantalla.

“Si alguien habla, que diga lo que quiera. Lo único que me importa es saber que estás bien.”

Aquellas palabras hicieron que Fernanda sintiera algo que no había sentido durante mucho tiempo.

Protección.

No sabía qué iba a pasar entre ellos.

Ni siquiera sabía si estaba haciendo bien al aceptar verlo.

Pero en ese momento no quería estar sola.

Mientras tanto, Pedro había terminado de acomodar sus cosas y se había marchado hacia el trabajo.

Fernanda esperó unos minutos.

Después regresó a casa.

Entró con cuidado.

Miró alrededor.

Todo parecía igual.

La casa era la misma.

Los muebles estaban en el mismo lugar.

Pero para ella ya nada era igual.

Subió a su habitación.

Se cambió de ropa.

Se miró frente al espejo.

Tenía los ojos hinchados de tanto llorar.

Se acomodó el cabello.

Intentó limpiarse el rostro.

No quería que Andrés la viera completamente destruida.

Pero tampoco podía ocultar lo que estaba sintiendo.

Tomó su teléfono.

Miró nuevamente la conversación.

Andrés había escrito:

“Ya voy a salir.”

Fernanda respondió:

“Está bien.”

Guardó el teléfono.

Respiró profundamente.

Después salió nuevamente de casa.

El lugar donde había quedado con Andrés no estaba demasiado lejos.

Caminó despacio.

Cada paso parecía llevarla hacia algo que no sabía cómo definir.

No iba buscando romance.

No iba buscando una aventura.

No iba buscando reemplazar a Pedro.

Iba buscando a alguien que pudiera escucharla.

Alguien que pudiera ayudarla a ordenar el caos que tenía dentro.

Y, aunque todavía no lo sabía, aquella tarde iba a marcar un antes y un después en su vida.

Porque por primera vez Fernanda comenzaba a comprender que no tenía que aceptar el dolor solamente porque llevaba muchos años viviendo con alguien.

Y mientras esperaba a Andrés, levantó la mirada hacia el camino.

A lo lejos apareció un vehículo.

Su corazón comenzó a latir más rápido.

Era él.

1
Lidia Morales
Me encantó tu novela
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