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Bajo La Luna De Desierto: El Contrato Del Alfa

Bajo La Luna De Desierto: El Contrato Del Alfa

Status: Terminada
Genre:Vampiro / Hombre lobo / Mafia / Completas
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Araceli Settecase

Para salvar a su clan de la ruina, Zaira acepta un matrimonio forzado con Tariq Al-Rashid, el despiadado Alfa de la mafia vampírica de Dubái. Obligada a renunciar a su libertad, se adentra en un palacio de lujo y misterio que parece salido de Las mil y una noches. Pero el peligro real la espera al cruzar el umbral: el hombre con el que debe casarse no es su prometido inicial, sino el implacable y magnético padre de este, un inmortal de mirada abrasadora que esconde el secreto de un viaje en el tiempo. Entre sedas, dunas plateadas y miradas que queman, Zaira descubrirá que la línea entre el odio y la pasión más ardiente es tan fina como un suspiro.

NovelToon tiene autorización de Araceli Settecase para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: El Veneno de la Sombra y la Sangre Antigua

El estallido de la puerta de caoba dejó tras de sí un silencio denso, interrumpido únicamente por el chasquido del fuego verde que serpenteaba a lo largo del báculo del Visir. El ambiente dentro de la suite imperial se volvió denso, pesado, frío como el hielo de una tumba olvidada. El aroma dulce del vino de granada y las rosas nocturnas fue sofocado al instante por la hedionda pestilencia del azufre, la carne quemada y la podredumbre ancestral que arrastraban los espectros de Jafar.

​Tariq no dio un solo paso atrás. La túnica oscura que apenas cubría su torso esculpido ondeó con el choque térmico generado por la presencia del brujo. Su cuerpo de piedra adoptó la postura impecable de un felino a punto de abalanzarse sobre su presa. El acero de la cimitarra persa emitía un zumbido tenue, vibrando en resonancia con la energía que el Alfa canalizaba desde el fondo de su linaje.

​—Llegas a mi estancia sin ser invitado, brujo —dijo Tariq, y su voz no fue una amenaza humana, sino un rugido grave, vibrante y ominoso que hizo temblar el polvo de los tapices de seda borgoña—. Cometiste el error de sobrevivir a la batalla de Tabriz, pero esta noche no quedará de ti ni la ceniza para ser esparcida en el desierto.

​Jafar dejó escapar una carcajada seca, un sonido destemplado que sonó como dos piedras chocando en el fondo de un pozo seco. Sus ojos negros, vacíos de cualquier chispa de humanidad, recorrieron el hombro de Tariq para fijarse directamente en Zaira.

​—Sigues siendo el mismo arrogante que gobernaba las sombras de Isfahán, Tariq Al-Rashid —respondió el Visir en la mente de ambos, con la frialdad de mil serpientes arrastrándose sobre mármol—. Piensas que este imperio te pertenece porque tus colmillos han probado la sangre de mil generaciones. Pero tú no ves la trama completa. La mujer que intentas ocultar tras tus espaldas no es un premio para tus noches de lujuria. Es la llave que el cielo diseñó para mi coronación.

​Sin previo aviso, Jafar golpeó el extremo inferior de su báculo contra el suelo de madera.

​Una onda de choque de color verde esmeralda se expandió en un círculo perfecto desde la calavera del instrumento. Las dos criaturas de sombra que lo custodiaban se desintegraron en miles de hebras purpúreas que se abalanzaron a una velocidad ciega hacia el lecho imperial.

​—¡Zaira, atrás! —bramó Tariq.

​El Alfa se movió a una velocidad que redujo el tiempo a un mero suspiro. La cimitarra rasgó el aire en una diagonal ascendente. El acero persa, alimentado por el calor de su sangre pura, cortó la primera masa de sombras como si fuera tela podrida. La criatura emitió un chillido agudo y disonante antes de disolverse en una nube de polvo inofensivo. Pero la segunda sombra esquivó la hoja, deslizándose por el suelo hasta alcanzar el marco de la litera.

​Zaira no se paralizó. La experiencia acumulada en las dunas y el despertar progresivo de la fuerza de su linaje reaccionaron antes de que su mente pudiera procesar el pánico.

​Envuelta en la seda roja que cubría su cuerpo desnudo, la joven tomó una de las jarras de bronce pesado que reposaban en la mesa lateral y la arrojó con toda la fuerza de sus brazos directamente al centro del espectro. En el instante preciso en que el metal impactó la sombra, el amuleto de lapislázuli que colgaba inerte de su cuello emitió una chispa súbita de luz azul. El choque de la magia pura con la sombra provocó una pequeña detonación que disipó la entidad en el acto, arrojando a Zaira de espaldas contra los cojines del lecho.

​—La sangre de las sacerdotisas está despierta... —murmuró Jafar con una codicia enfermiza en el rostro—. Excelente. Cuanto más arda su espíritu, más dulce será el néctar de su alma cuando la devore bajo la luna negra.

​—¡No tocarás un solo hilo de su cabello! —rugió Tariq.

​El Alfa acortó la distancia entre él y el brujo con un salto devastador. La cimitarra descendió en un tajo vertical diseñado para partir a Jafar desde la cabeza hasta el pecho. Pero el Visir no intentó esquivar el golpe con agilidad física. Aljó el báculo con ambas manos y bloqueó la hoja de acero.

​El impacto del metal contra la madera negra produjo una explosión de chispas verdes y doradas que iluminó toda la suite. El aire de la estancia se comprimió con una violencia brutal, haciendo estallar los vidrios de la terraza y rasgando los doseles de gasa negra en mil pedazos.

​Tariq presionó hacia abajo con toda la fuerza descomunal de su anatomía inmortal. Los músculos de su espalda y brazos se tensaron como cables de acero, obligando al Visir a hincar una rodilla en el suelo. La madera del báculo comenzó a crujir bajo la presión de la cimitarra, pero Jafar mantuvo una sonrisa amarga en su rostro pálido.

​—Ese acero es fuerte, Alfa —susurró el brujo a milímetros del rostro de Tariq—, pero la mente de un mortal es tan frágil como la arcilla secada al sol.

​Antes de que Tariq pudiera reaccionar, Jafar abrió la boca y expulsó una nube de humo negro cargado de destellos purpúreos directamente hacia los ojos del Alfa.

​Tariq inhaló el veneno de manera involuntaria. Un rugido de dolor humano y primal escapó de su garganta mientras retrocedía tambaleándose, soltando la cimitarra, que cayó al suelo con un eco metálico. Sus ojos rojos carmesí parpadearon con violencia; las venas de su cuello y su rostro se marcaron en un tono negro violáceo mientras el veneno de la magia oscura intentaba paralizar su sistema inmortal.

​—¡Tariq! —gritó Zaira, olvidando su propia seguridad mientras se lanzaba fuera del lecho para correr hacia él.

​—¡No... te acerques... Zaira! —articuló el Alfa con la voz rota por la agonía del veneno que quemaba sus entrañas—. Es... veneno de espectro...

​Jafar se incorporó lentamente, sacudiéndose el polvo de sus túnicas ceremoniales de seda púrpura. Observó a Tariq con una superioridad cruel mientras el Alfa luchaba por mantenerse de pie, apoyando una mano sobre la mesa de nogal hasta astillar la madera con los dedos.

​—El gran Alfa de la mafia del desierto... reducido a un cadáver caminante por un simple soplo de las sombras —se mofó Jafar, dando un paso calmo hacia Zaira—. Tu esposo sobrevivirá, muchacha. La inmortalidad de su raza es demasiado necia para morir en un par de minutos. Pero para cuando logre limpiar el veneno de sus venas, tú ya no pertenecerás a este tiempo.

​El Visir extendió su mano esquelética hacia el rostro de Zaira. Un halo de energía verde comenzó a formarse alrededor de sus dedos, buscando paralizar la voluntad de la joven.

​Zaira retrocedió hasta que sus talones chocaron contra el borde del marco de mármol de la terraza. La brisa helada de la madrugada en Isfahán acarició su piel desnuda bajo la seda roja, pero en su interior, un fuego completamente distinto comenzó a arder. No era el miedo a la muerte lo que la dominaba; era la rabia insoportable de ver al hombre que amaba sufriendo en el suelo, retorciéndose por la cobardía de un brujo.

​—No me vas a llevar a ningún lado —dijo Zaira, y su voz no tembló.

​Llevó sus manos al amuleto de lapislázuli sobre su pecho. La piedra estaba fría como un pedazo de hielo, pero Zaira no buscó la magia del artefacto. Buscó la conexión que había sentido durante la noche de pasión con Tariq, la energía pura que unía sus vidas a través de los siglos. Cerró los ojos y se concentró en la calidez del abrazo del Alfa, en la promesa de su voz y en el amor incondicional que los envolvía.

​Un pulso de luz azul pura, brillante como una estrella naciente, brotó no del amuleto, sino directamente del pecho de Zaira.

​La onda de choque lumínica golpeó de lleno la mano extendida de Jafar. El brujo dejó escapar un alarido de dolor real cuando la luz bendita de la luna quemó la piel de sus dedos hasta dejar al descubierto la estructura ósea de su mano. La fuerza del impacto lo obligó a salir despedido hacia atrás varios metros, colisionando contra el marco de la puerta destruida.

​—¡Maldita... sacerdotisa! —chilló el Visir, sujetándose la mano calcinada mientras la magia verde de su báculo parpadeaba de manera errática.

​Aprovechando la distracción, Tariq dejó escapar un bramido visceral. Expulsó el veneno negro de sus pulmones en un chorro de vapor violáceo que se disipó al instante en el aire. La energía de su estirpe, reactivada por la luz bendita que emitió Zaira, limpió sus venas en cuestión de segundos.

​El Alfa recogió la cimitarra del suelo en un movimiento relámpago y se posicionó entre Jafar y Zaira. Su mirada era pura sentencia de muerte.

​—Trataste de tocar a mi esposa —susurró Tariq, su voz vibrando con un tono de dominación absoluta que congeló el aire de la habitación—. Y cometiste el último error de tu miserable existencia.

​Jafar, viendo que la magia de la joven había anulado su ventaja y que el Alfa estaba completamente recuperado, apretó los dientes con desesperación. Golpeó de nuevo el báculo contra el suelo, creando un vórtice de humo púrpura que envolvió su cuerpo.

​—Nos veremos en el altar del eclipse, Alfa —resonó la voz del Visir mientras su figura comenzaba a disolverse en el humo—. Si deseas salvar la vida de tu reina, ven a las catacumbas antes de que el sol sea cubierto por la luna. ¡Allí decidiré el destino de tu estirpe!

​El humo se disipó con una ráfaga de viento, dejando la suite vacía de enemigos. La penumbra y el silencio volvieron a adueñarse de la estancia, roto solo por el sonido de la respiración agitada de la pareja.

​Tariq no persiguió la sombra. Guardó la cimitarra en su vaina con un chasquido metálico y se giró hacia Zaira a una velocidad pasmosa. En un segundo la tuvo entre sus brazos, pegándola a su pecho de piedra con una desesperación que rozaba la locura.

​—¿Estás bien? ¿Te ha hecho daño esa sabandija? —preguntó él en un susurro ronco, revisando su rostro, sus hombros y sus brazos con manos temblorosas.

​—Estoy bien... gracias a ti —respondió Zaira, rodeando el cuello del inmortal y pegando su frente a la de él, sintiendo el calor reparador de su cuerpo—. La luz que brotó... fui capaz de canalizarla.

​Tariq la miró a los ojos con una admiración devota, besando sus labios con una pasión profunda y necesitada que selló la victoria de ese primer asalto.

​—No eres solo mi esposa, Zaira —murmuró él contra sus labios, estrechándola con una fuerza posesiva que le robó el aliento—. Eres la guerrera de mi imperio. Y ahora... es momento de bajar a las catacumbas y terminar con esta pesadilla para siempre.

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Blanca Montero Angulo
Gracias escritora bellísima novela. Dios te bendiga infinitamente. un abrazo a la distancia. 😘😘🙏🙏🙏🙏🙏
Blanca Montero Angulo
Jajajajaja jajajajaja los personajes llevan el conteo de los capítulos que faltan 🤔🤔🤔🤔😅😅😅🤣🤣🤣🤣🤣
Blanca Montero Angulo
😘😘😘😘😍😍😍🤔🤔🤔🤔
Blanca Montero Angulo
Al fin mataron a ése infeliz de jafar 😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
Oh es una novela atrapante 🤔🤔🤔🤔😍😍😍😍😍😍
Blanca Montero Angulo
😍😍😍😍😍😍😍😍😍😍😍
Blanca Montero Angulo
Era en tiempo pasado 🤔🤔🤔🤔🤔🤔😡😡😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
Que interesante inicio. gracias bendiciones 😘 🙏
Martha Divas Delgado
o me encantó un asta pronto creo por k una historia así es hermosa 🥰
Martha Divas Delgado
🥰continuarán con su legado k bello zaira está embarazada☺️
Martha Divas Delgado
🤭 me gusta k tariq cuente los capítulos k faltan para finalizar la historia
Martha Divas Delgado
hay dios pensé k jafar los iba a atrapar 🥹 en el pasado
Martha Divas Delgado
me encantan esta historia le doy todo
Renata Mabel
🦆✨
Martha Divas Delgado
autora no tardes mucho en actualisar
Martha Divas Delgado
hayyyyy me encanta hay muchos peligros por dios
Martha Divas Delgado
🥰 me encanta es un camino k recorrerán juntos a ver k pasa con samir
Martha Divas Delgado
🥰 se está poniendo más buenaaaaaaaaaa🤭
Martha Divas Delgado
ufffffffff empesamos bien 🤭
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