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EN BUSCA DE LO OCULTO: "Tiempo Prestado".

EN BUSCA DE LO OCULTO: "Tiempo Prestado".

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Aventura / Traiciones y engaños
Popularitas:87
Nilai: 5
nombre de autor: Feng Liang

Cristani por fin tenía una vida normal. O eso creía. Hasta que se dio cuenta de que el poder en su cuerpo empezaba destruirla por dentro.
Al mismo tiempo que los problemas volvieron con sus amigos. Primero fue esa espada. La querían para mantener bajo control a Cristani.
Luego supieron del ser que entró a su mundo, un peligro para su plano. Debían eliminarlo.
Entonces llegó Carl Rowen. Decía conocerla y que podía ayudarla a contener esa energía ancestral.
Y la búsqueda comenzó.
Después, Cristani supo que todas las vidas que trataban de recordarle, no eran suyas. Sino de un fragmento más. Uno que vivía en otro plano.
Y un encuentro con una mujer le hizo darse cuenta que sin ese fragmento podría morir.
Pero eso implicaba que Carl pudiera encontrarse con quien deseaba.
La decisión era suya.
Elegir su vida o elegir la felicidad de Carl.
¿Vivir para verlo desaparecer o morir para verlo encontrarse con ella?
¿Ser el monstruo que tanto temía o ser la heroína que Carl necesitaba?

NovelToon tiene autorización de Feng Liang para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: Un recuerdo borroso y un nuevo encuentro.

Antes que nada, deberían escuchar Dancing With Your Ghost de Sasha Alex Sloan para este capítulo.

Sobre todo en la parte del recuerdo de Cristani.

Más adelante les diré porqué esa canción.

...----------------...

— Disculpa...

Seguimos andando creyendo que podría haberle hablado a alguien más, aunque ambos sabíamos que no había nadie más en ese lugar a esas horas de la tarde.

— Cristani...

Al escuchar mi nombre, me detuve en seco pero sin mirarlo.

Fue Albert quien movió mi brazo para que me girara.

— ¿Sí? —Respondí.

Él se acomodó los lentes torpemente.

— Yo, solo quería agradecer la ayuda de la última vez —se inclinó, una reverencia de 90 grados al centro.

Luego volvió a levantar la cabeza mirándome a los ojos por primera vez.

Y en ese momento el tiempo pareció haberse detenido, las última hojas secas de los árboles revolotearon con el paso del viento frío.

Una imágen se proyectó en mi cabeza al ver ese par de ojos oscuros que me observaban como si me conocieran de toda la vida —Un joven de cabello negro, con la misma mirada parado bajo un árbol y las flores cayendo lentamente hacia el suelo, su rostro adornado por una sonrisa, parecía feliz, muy feliz—; y mi corazón dio un vuelco, una mezcla de melancolía, añoranza y felicidad se instaló en mi pecho.

— ¿Cristani? —La voz de Albert me sacó de aquel trance, volví mis ojos a él.

— Ah, no es nada —dije negando suavemente la cabeza.

El chico dio un paso al frente, extendió la mano intentando cortar la distancia y quizás tocar mi rostro.

— Vamos Albert, mamá espera.

El pequeño asintió, ambos nos dimos la vuelta para seguir nuestro camino dejando al otro en el olvido.

— Cristani...espera —volvió a hablar.

No era momento de hacer caso a ese llamado. Mi cabeza daba vueltas intentando recordar dónde había visto a la misma persona o tal vez ese par de ojos.

— Tu también lo sentiste ¿Verdad? —Preguntó quedándose en el mismo lugar viéndonos partir.

¿Sentir que? ¿Que lo conocía sin saber de dónde? Sí, se sintió así. Como una presencia familiar que no había vuelto a ver hace demasiado tiempo, y que al volver a verlo un sentimiento de alegría impregnó mi cuerpo, queriendo saltar sobre él y abrazarlo para nunca soltarlo, como si después de una eterna espera por fin nos volviéramos a encontrar y esta vez no estaba dispuesta a dejarlo ir. Un sentimiento y actuar extraño, pero la realidad seguía ahí golpeandome como ese helado viento: no lo conocía, nunca en mi vida lo había visto, tan solo fue la pequeña conversación que había escuchado en esa tienda la última vez.

Sin embargo, ¿por qué se sentía así? Mi cabeza repetía que lo conocía, traté de pensar en cualquier cosa menos en aquel extraño pensamiento y encuentro.

— Mamá, ¡Llegamos! —El niño entró corriendo a la cocina donde fue recibido por una reprimenda al estar corriendo y estar en riesgo de caerse.

Coloqué las compras en la mesa del comedor.

— Mamá, no encuentro mi...

Mi cabeza se giró por donde había provenido aquella voz familiar, mis ojos lo escanearon de pies a cabeza y viceversa.

Las palabras sobraron en ese instante, su mirada encontrándose con la mía y quedando así por un largo periodo hasta que ella se asomó por la cocina y le habló.

— ¿No encontrabas que cosa?

Tardó unos segundos antes de desviar la mirada hacia su progenitora.

— Mi celular, no recuerdo donde lo dejé —respondió.

Nuestra madre señaló el móvil sobre la mesa al lado de las bolsa que había puesto ahí.

— Tráe las cosas a la cocina. —me ordenó ella.

Asentí, luego levanté nuevamente las bolsas y las llevé hacia donde había mencionado.

— Me iré a dar una ducha y volveré a ayudar con la mesa —comenté después de acomodar todo lo comprado.

Mi madre asintió.

De vuelta a mi habitación busqué una muda de ropa, cómodas para la cena.

Luego me metí a bañar, quince minutos más tarde estaba sentada en mi escritorio secándome el cabello mientras miraba los mensajes que Melanie había enviado al grupo de amigos.

Y entonces alguien tocó la puerta.

— Adelante.

El sonido de la madera chirrió al abrirse lentamente, no volteé a ver pues creía que se trataba de Albert intentando asustarme.

— Yo...solo quería desearte un feliz navidad antes de que sea medianoche —balbuceó el chico tratando de no acercarse demasiado, giré mi silla para poder verlo.

— Ah...supongo que gracias —logré decir sintiendo la incomodidad del momento.

No nos habíamos visto hace algún tiempo y las pocas veces que nos cruzamos fue solo para decir un "Hola", lo cual era muy normal sentirnos extraños.

Él asintió unas cuantas veces manteniendo las manos a sus espladas, se quedó mirando el piso por varios minutos mientras yo esperaba que se fuera y mi cuerpo trataba de no hacer ningún movimiento ruidoso incluso dejé de respirar normalmente.

— Esto...esto es para tí —dijo, su voz apenas siendo audible. Extendió la mano donde yacía una pequeña caja adornada con un moño color de oro.

— ¿Para mí? —Pregunté sin creer del todo que me había traído un regalo.

Asintió levemente manteniendo la caja hacia mí.

No me moví y tampoco intenté tomarla, simplemente pasé la vista sobre él y luego sobre la caja.

— Está bien si no lo quieres, pero ¿al menos puedes abrirlo? —Insistió avanzando unos pasos paa acercar la caja.

— Gracias —fue lo único que dije al tomarla y haciendo caso a su pedido quité el envoltorio para luego abrirla con cuidado.

No era algo de gran valor, solo un pequeño collar plateado con un dije en forma de una ballena colgando en medio.

— Lo ví en una pequeña tienda y me pareció bonito —explicó.

Una pequeña sonrisa adornó mi rostro, era más que bonito, era un recuerdo de los buenos años del pasado y tal vez un recordatorio de lo que fue y nunca volverá; el cierre final de todos los buenos y malos momentos del pasado y del presente.

Eso era lo que significaba ese detalle y él lo sabía.

Un nuevo capítulo de nuestras vidas, donde me pedía silenciosamente dejar el rencor atrás y seguir adelante solo con lo bueno.

— Lo guardaré. —le aseguré volviendo a mirarlo.

Asintió levemente y se dio la vuelta para volver a salir.

— Madre, dijo que la cena está lista —finalizó antes de cerrar la puerta suavemente detrás de él.

El silencio una vez más hizo acto de presencia, los ruidos pasaron a segundo plano mientras mi mente procesaba todo lo que había sucedido y mis ojos no abandonaron el collar todavía entre mis manos.

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