Hola aaa aquie le straigo otra historia nueva, espero que les guste y que le den mucho amor como a las demás..
NovelToon tiene autorización de ana19 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
12.. La prometida del Archiduque
El amanecer trajo consigo una noticia que recorrió el Imperio Cristal con la velocidad del viento.
Los vendedores de periódicos levantaban los ejemplares mientras recorrían las calles de la capital.
—¡Edición especial!
—¡La hija del barón Beaumont se compromete con el Archiduque Arion Drakhar!
—¡La nobleza queda completamente sorprendida!
En la portada aparecía una ilustración de ambos caminando juntos por los jardines imperiales.
Las opiniones no tardaron en dividirse.
—¿El Archiduque comprometido?
—Pensé que jamás se casaría.
—¿Cómo logró una simple hija de un barón conquistar al hombre más frío del Imperio?
—Quizá los rumores con el príncipe nunca fueron ciertos...
La noticia llegó incluso a los reinos vecinos.
Y, como era de esperarse...
También llegó al Palacio Imperial.
El príncipe heredero dejó caer el periódico sobre su escritorio.
Su habitual expresión amable había desaparecido.
Durante largos segundos observó la fotografía de Alisa.
Comprometida.
Con otro hombre.
Con su propio tío.
Cerró lentamente los puños.
Jamás había sentido aquella mezcla de frustración e impotencia.
No porque creyera que Alisa le pertenecía.
Sino porque nunca tuvo la oportunidad de luchar por ella.
—Llegué demasiado tarde...
Su consejero lo observó en silencio.
—Su Alteza...
¿Desea que investiguemos ese compromiso?
El príncipe permaneció unos segundos sin responder.
Después levantó la mirada.
En sus ojos apareció una determinación desconocida.
—No.
Iré personalmente a hablar con ellos.
Mientras tanto...
Un elegante carruaje negro atravesaba los enormes portones de la residencia Drakhar.
No.
Aquello ya no podía llamarse una residencia.
Era prácticamente un palacio.
Construido con piedra oscura y cristal negro, se levantaba sobre una colina desde donde podía contemplarse gran parte del Imperio Cristal.
Alisa descendió lentamente del carruaje.
No pudo evitar quedarse inmóvil.
—Es... enorme...
Arion apareció a su lado.
—Bienvenida.
Ella sonrió.
—Ahora entiendo por qué todos llaman a este lugar el Palacio Negro.
Los enormes jardines estaban perfectamente cuidados.
Fuentes de agua cristalina recorrían los senderos.
Esculturas de antiguos dragones protegían cada entrada.
No transmitía oscuridad.
Transmitía grandeza.
Los sirvientes condujeron a Alisa hasta la habitación que había sido preparada para ella.
Cuando las puertas se abrieron...
La joven quedó completamente sorprendida.
Era más grande que toda la planta superior de la casa de los Beaumont.
Grandes ventanales permitían la entrada de la luz.
Una enorme biblioteca ocupaba una pared completa.
El balcón ofrecía una vista privilegiada de los jardines.
Incluso había una pequeña sala privada para leer.
Alisa recorrió lentamente la habitación.
Pasó la mano sobre los estantes repletos de libros.
Sonrió.
—Esto parece un sueño...
Arion, que permanecía apoyado junto a la puerta, la observaba sin apartar la mirada.
Verla feliz...
Le producía una tranquilidad que jamás había experimentado.
Mientras tanto...
En otra parte del palacio...
Los capitanes de la guardia permanecían formados frente al Archiduque.
Arion hablaba con una seriedad absoluta.
—Duplicad los turnos de vigilancia.
Nadie entra sin mi autorización.
Quiero guardias en cada acceso al jardín, la biblioteca y las habitaciones del ala este.
Uno de los capitanes frunció el ceño.
—Mi señor...
¿Ha ocurrido algo?
Arion respondió sin vacilar.
—A partir de hoy hay alguien a quien debo proteger.
Los soldados inclinaron la cabeza.
—Como ordene.
Alisa decidió recorrer el palacio por su cuenta.
Cada pasillo parecía contar una historia distinta.
Había cuadros de antiguos emperadores.
Armaduras pertenecientes a héroes olvidados.
Espadas encantadas.
Y enormes tapices que narraban la historia del Clan de los Dragones Negros.
Todo despertaba su curiosidad.
—Podría pasar meses explorando este lugar...
Sin darse cuenta llegó hasta uno de los balcones principales.
Una corriente de aire movió suavemente las cortinas.
Entonces escuchó el sonido de acero golpeando acero.
Miró hacia abajo.
En el enorme campo de entrenamiento, Arion practicaba con la espada.
Llevaba el torso descubierto, mientras el resto de su ropa de entrenamiento apenas limitaba sus movimientos.
Cada golpe era preciso.
Elegante.
Poderoso.
Los músculos de su espalda se tensaban con cada movimiento, y varias cicatrices antiguas cruzaban su piel, como silenciosos recuerdos de incontables batallas.
Alisa quedó completamente inmóvil.
Nunca lo había visto de aquella manera.
No era el elegante Archiduque de las reuniones.
Era un guerrero.
Uno temible.
Como si hubiera percibido su presencia, Arion levantó lentamente la cabeza.
Sus ojos rojos encontraron inmediatamente los de Alisa.
Por un instante...
El tiempo volvió a detenerse.
Y entonces ocurrió.
Un intenso calor recorrió el cuerpo de Arion.
Sus pupilas se afilaron.
Una tenue aura oscura comenzó a rodearlo.
Dentro de él...
El dragón rugía con desesperación.
—Nuestra compañera...
La voz resonó en su mente.
—Está aquí...
Arion cerró los ojos con fuerza.
Respiró profundamente hasta recuperar el control.
Cuando volvió a abrirlos...
La energía había desaparecido.
Pero el deseo de acercarse a Alisa era más intenso que nunca.
Ella, desde el balcón, sintió un extraño escalofrío.
No entendía por qué.
Solo sabía que, cada vez que sus miradas se encontraban...
Su corazón olvidaba cómo latir con normalidad.
El sonido de unas trompetas rompió la tranquilidad del palacio.
Uno de los mayordomos entró apresuradamente al patio de entrenamiento.
Realizó una profunda reverencia.
—Mi señor.
Arion limpió la hoja de su espada.
—¿Qué sucede?
—Ha llegado un visitante.
El Archiduque frunció ligeramente el ceño.
—¿Quién?
El mayordomo tragó saliva antes de responder.
—Su Alteza... el príncipe heredero solicita una audiencia.
El ambiente cambió de inmediato.
Desde el balcón, Alisa sintió un nudo en el estómago.
Y Arion comprendió que aquella visita...
No traería nada bueno.
Gracias autora /Heart//Rose//Heart/