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Sombras De Poder Y Dominio

Sombras De Poder Y Dominio

Status: Terminada
Genre:Fantasía LGBT / CEO / Posesivo / Completas
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Mateo Gómez

En un pequeño taller lleno de historia y sencillez vive Liam: un joven trabajador, responsable y honrado, que cuida de su madre enferma y lleva una vida alejada de los reflectores. Todo cambia cuando llega Demián: un hombre imponente, dueño de una gran corporación, poderoso, dominante y acostumbrado a conseguir lo que quiere.

Demián encarga que solo Liam repare su valioso coche antiguo y empieza a visitar el taller cada día. Se unen dos mundos opuestos: la humildad de Liam frente al control y la influencia de Demián. Nace una relación llena de tensión y sentimientos, donde el poder y la entrega se entrelazan en una historia que cambiará sus vidas para siempre.

NovelToon tiene autorización de Mateo Gómez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El peso de la autoridad

El coche arrancó con un rugido potente, respondiendo a la perfección a la presión del pie de Demián sobre el acelerador. Valentino, sentado en el asiento trasero, se reclinó cómodamente, cruzando las piernas y esbozando esa sonrisa suya, siempre calculada y elegante. Pero Demián no le dedicó ni una sola mirada más. Condujo con ambas manos sobre el volante, la espalda recta, la mandíbula tensa, irradiando una autoridad que llenaba todo el vehículo. Para él, Valentino no era más que un pasajero al que se le permitía estar allí, y Liam… Liam era la razón por la que todo esto existía, pero seguía siendo, ante todo, algo que él poseía y que debía mantenerse a la altura.

—Vas muy rápido, Demián —comentó Valentino con calma, aunque sin mostrar ninguna preocupación, como si disfrutara de la energía desbordada de su amigo.

—Conduzco como quiero y como me place —fue la respuesta cortante y sin miramientos de Demián—. No me digas cómo llevar mi propio coche.

Liam iba en silencio, mirando por la ventanilla, sintiendo cómo el paisaje se volvía cada vez más imponente. Dejaron atrás las zonas residenciales y se adentraron en el corazón financiero y empresarial de la ciudad. Los edificios se alzaban altos, de cristal oscuro y acero, reflejando el sol de la tarde como muros inexpugnables. Aquí no había polvo, ni olor a madera, ni herramientas; aquí todo era limpio, frío, calculado y costoso.

Cada vez que pasaban frente a un edificio importante, Valentino hacía algún comentario, siempre dirigido a Demián, siempre marcando territorio.

—Ahí están las nuevas oficinas que adquirimos el mes pasado —señaló Valentino con un gesto de la mano, despreocupado y altivo—. Una inversión excelente, se revalorizarán un treinta por ciento antes de fin de año. Tienes que firmar los documentos la semana que viene. Aunque claro, estando tú tan ocupado…

Dejó la frase en el aire, cargada de insinuaciones. Demián apretó el volante con más fuerza, sus nudillos se pusieron blancos. Sabía perfectamente lo que hacía Valentino: le recordaba constantemente lo que tenía, lo que dirigía, y sutilmente le echaba en cara que estuviera perdiendo el tiempo en otra parte.

—Yo firmaré lo que tenga que firmar cuando yo decida que es el momento —respondió Demián, con una voz tan gélida que hizo que Liam se estremeciera aunque el aire acondicionado estuviera apagado—. Y no necesito que tú me lleves la cuenta de mis negocios, Valentino. Sé muy bien lo que tengo y lo que me espera.

—Por supuesto, amigo mío, por supuesto —Valentino soltó una risa suave, sin ningún tipo de nerviosismo, disfrutando de la tensión—. Solo digo que el mundo sigue girando, y todos esperan ver al hombre que está al mando. Hace mucho que no te dejas ver por aquí. La gente empieza a hablar, ya sabes cómo es la gente… Se preguntan qué es lo que te ha retenido tanto tiempo fuera del escaparate.

Demián redujo la velocidad al acercarse a una gran avenida principal, pero su mirada seguía fija al frente, dura e inamovible.

—Que hablen. Que se pregunten. No me interesa lo que piensen los que no son nadie. Yo aparezco cuando tengo que aparecer, y cuando lo hago, todos se acuerdan de quién manda. No necesito hacer teatro cada día para demostrar mi poder.

Fue entonces cuando Demián giró levemente la cabeza hacia el lado del copiloto, hacia donde estaba Liam. No lo miró con ternura, ni con cariño. Lo miró evaluándolo, como quien inspecciona una pieza de valor antes de sacarla a exhibir.

—Y tú —le dijo Demián directamente, sin suavizar su tono ni un milímetro—, escucha bien y aprende. Esto es lo que hay fuera del taller. Esto es lo que yo manejo. No son solo piezas de metal o de madera que se arreglan con las manos. Aquí la gente se mueve por intereses, por poder, por estatus. Y aquí, si no impones respeto, no eres nada.

Hizo una pausa, dejando que sus palabras calaran hondo, y añadió con una frialdad absoluta:

—Así que cuando entremos, no te me quedes callado mirando al suelo, ni tampoco hables más de lo necesario. Camina a mi lado, mantén la espalda recta y recuerda en todo momento quién eres conmigo. No eres un empleado, ni un sirviente, y mucho menos un capricho pasajero. Eres alguien a quien yo he elegido para tener cerca, y eso te da un estatus. Pero depende de ti no manchar ese estatus. ¿Queda claro?

Liam tragó saliva, sintiendo el peso de aquellas palabras. No era una declaración de amor, ni siquiera de afecto. Era una advertencia, una instrucción de uso. Demián le estaba diciendo: "Te llevo conmigo porque quiero, pero si fallas, el fallo es mío, y yo no permito errores".

—Claro, Demián —respondió Liam, manteniendo la voz firme, decidido a no mostrar debilidad—. Sé cómo comportarme.

—Más te vale —fue la única respuesta que obtuvo, seca y tajante.

Desde el asiento trasero, Valentino observaba todo con una sonrisa apenas insinuada, ocultando su satisfacción. Había logrado exactamente lo que quería: Demián estaba marcando distancias, estableciendo jerarquías, tratando a Liam no como un igual, sino como algo que lleva consigo y que debe ser manejado con cuidado. Esa dinámica era exactamente la que alimentaba las dudas y el rencor.

—Ya llegamos —anunció Demián, deteniendo el coche frente a un rascacielos imponente, de fachada de cristal ahumado que brillaba bajo el sol. El nombre de la empresa de Demián estaba grabado en letras metálicas gigantescas en la parte superior, imponiéndose sobre todo el paisaje urbano.

Un aparcacoches se acercó de inmediato, con prisa y sumisión, pero Demián no le entregó las llaves. Apagó el motor, se quitó los guantes de conducción con movimientos lentos y precisos, y se giró hacia atrás para mirar a Valentino.

—Baja tú primero —le ordenó, no como a un amigo, sino como a un subordinado que debe abrir paso.

Liam abrió su puerta y salió al exterior. El aire allí era diferente: más frío, más seco, cargado de la energía de miles de personas trabajando por órdenes que venían de arriba. Demián bajó a su lado, cerró la puerta con un golpe seco y fuerte, y sin esperar a que nadie se le acercara, comenzó a caminar hacia la entrada principal.

Su forma de caminar era inconfundible: pasos largos, seguros, la cabeza alta, mirando a todos lados como si estuviera por encima de todo lo que sus ojos veían. Valentino caminaba a su derecha, un paso ligeramente por detrás, cumpliendo el papel de consejero y compañero, pero siempre dejando claro que Demián era el centro de todo.

Y Liam caminaba a la izquierda de Demián, manteniéndose a su altura, tal como se le había ordenado. Sentía las miradas de todo el personal de la entrada, de los guardias de seguridad, de las secretarias que se quedaron mirando al ver llegar a su jefe. Se preguntaban quién era él, qué hacía allí, por qué Demián lo traía consigo y, sobre todo, por qué Demián caminaba con esa actitud de conquista absoluta.

Al atravesar las puertas giratorias, el sonido de la ciudad desapareció, reemplazado por un silencio absoluto y acondicionado. El vestíbulo era inmenso, lujoso, todo mármol blanco y negro, arte en las paredes, ascensores de acero pulido.

Demián se detuvo un segundo, miró a su alrededor y luego bajó la vista hacia Liam. No había orgullo en su mirada por tenerlo allí, ni felicidad. Solo había una exigencia silenciosa.

—Bienvenido a mi mundo, Liam —le dijo en voz baja, lo suficientemente cerca para que solo él lo oyera, con esa voz grave y dominante que le recorría la espalda como una caricia helada—. Ahora vas a ver de verdad lo que soy, lo que tengo y lo que puedo hacer. Y más te vale no olvidar nunca que tú estás aquí solo porque yo lo permito.

Valentino se rió suavemente a su lado.

—Y qué sitio tan maravilloso para estar, ¿verdad? —dijo Valentino, mirando a Liam con esa dulzura falsa que era peor que el odio—. Espero que estés preparado, chico. Aquí las reglas son mucho más duras que en el taller.

Demián no dijo nada más. Simplemente, giró sobre sus talones y comenzó a caminar hacia los ascensores, y todos, absolutamente todos, se apartaron a su paso. Liam respiró hondo y lo siguió, comprendiendo que acababa de entrar en territorio hostil, donde el hombre del que estaba enamorado era el rey, pero un rey que no conocía la piedad.

Y lo peor de todo era que, al mirar la espalda ancha y firme de Demián alejándose frente a él, Liam entendió que Valentino tenía razón en una cosa: en este lugar, Demián era aún más poderoso, aún más intocable, y la distancia entre ellos dos se sentía como un abismo imposible de cruzar.

Pero Liam también sintió algo más, algo que empezaba a nacer en su pecho, pequeño pero firme: la determinación. No iba a ser solo un adorno. No iba a ser tratado como algo inferior para ser exhibido y luego guardado. Si Demián creía que podía llevarlo y traerlo como si fuera un objeto, estaba muy equivocado. Y pronto, muy pronto, se daría cuenta de ello.

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Dalia Lara
creo q va a tratar de suicidarse ,tiene q tener ayuda psicológica para poder superar ese trauma y el otro cretino no hace nada q sirva😭
Dalia Lara
he leído muchas violaciones es como un cliché en este tipo de historias pero esta es una de las más crudas,no se q decir ese tipo de cosas te marcan espero q Liam se recupere física y mentalmente 😭
Dalia Lara
me dolió en el almag,los odio ,ojalá q su sufrimiento sea mil veces peor, hacerle eso a una persona simplemente porque lastimo tu ego es horrible
Dalia Lara
asere este tipo es más fácil de manipular q un niño dio un giro 360 en su personalidad, ojalá q Liam se aleje de el
Dalia Lara
por un momento me engaño, pensé q por fin había un seme agradable,comprensivo y para nada posesivo,yo creo q tiene doble personalidad este tipo🤣🤣
KRYPT: ¡Gracias por tu comentario! Valoro mucho que compartas lo que te pareció el personaje. Espero que sigas acompañando la historia hasta el final.
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Así me gusta más que el mecánico tenga la libertad de decidir
Maru19 Sevilla
A mí no me gusta su forma de " cortejarlo" parece únicamente dominacion
KRYPT: Gracias por tu comentario y por llegar hasta el capítulo 10. Significa mucho para mí. Espero que los próximos capítulos te sorprendan, pero si no es así, de igual manera valoro mucho que le hayas dado una oportunidad a mi historia.
total 1 replies
Meca 7_7
una buena historia sigue asi🤭👏
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