Reencarnado en un mundo de magia y aventuras, Ren solo quiere una vida normal. El problema es que todo a su alrededor insiste en convertirlo en algo que no quiere ser.
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Capítulo 12: Problemas innecesarios
Las enormes puertas del reino quedaron atrás.
Ren avanzaba junto a Alicia por las calles principales mientras observaba discretamente todo a su alrededor.
Edificios de piedra clara.
Puentes decorados con plantas.
Faroles mágicos suspendidos en el aire.
Distintas razas caminando con naturalidad entre sí.
—
El lugar era mucho más vivo de lo que esperaba.
—
Ren mantenía las manos en los bolsillos mientras miraba alrededor.
—…
—Definitivamente esto parece sacado de un anime.
—
Alicia giró ligeramente la cabeza.
—¿Anime otra vez?
—
—Luego te explico.
—
La pequeña tortuga seguía acomodada sobre su cabeza, completamente tranquila pese a las constantes miradas de los habitantes.
—
Ren ya comenzaba a acostumbrarse un poco.
Aunque seguía siendo incómodo.
—
Mientras caminaban—
Un sonido rompió el ambiente.
—
—¡Suéltennos!
—
Un grito.
Luego otro.
—
Ren se detuvo inmediatamente.
Sus ojos se movieron hacia un callejón cercano.
Alicia también lo escuchó.
—
—…
—
Sin decir nada, ambos se dirigieron rápidamente hacia allí.
—
Al entrar al callejón—
La escena apareció frente a ellos.
—
Dos chicas gemelas de cabello rojo y ojos amatistas estaban siendo rodeadas por varios chicos.
Las chicas parecían nerviosas, claramente incómodas mientras intentaban retroceder.
—
—Vamos, solo queremos hablar.
—No sean tan frías.
—¿Por qué tanta prisa?
—
Uno de ellos intentó acercarse más.
Las gemelas retrocedieron inmediatamente.
—
Y entonces—
Una nueva voz apareció.
—
—¿Es en serio que están haciendo esto?
—
El callejón quedó en silencio.
—
Todos giraron la cabeza.
—
Ren estaba ahí.
Mirándolos con evidente decepción.
No furioso.
No agresivo.
Solo… cansado.
—
—Literalmente parecen villanos secundarios.
—
Silencio.
—
Uno de los chicos frunció el ceño.
—¿Y tú quién eres?
—
Ren suspiró.
—Un tipo que estaba caminando tranquilo hasta escuchar gritos.
—
Pausa.
—
—Así que ahora este problema también me incluye.
—
Alicia observó la escena desde atrás.
—
Actuó inmediatamente…
—
No dudó.
No ignoró la situación.
—
Simplemente intervino.
—
Uno de los chicos dio un paso hacia adelante.
—No te metas donde no te llaman.
—
Ren lo miró fijamente.
—Ellas literalmente estaban gritando.
—
Silencio.
—
La tortuga sobre su cabeza giró lentamente.
—
Las gemelas observaron a Ren con sorpresa.
—
Cabello oscuro.
Ojos marrones.
Ropa extraña.
Y una… tortuga en la cabeza.
—
Toda la escena era extraña.
—
Pero en ese momento—
Era la única persona que había intervenido.
—
Ren se llevó una mano a la nuca.
—Miren…
Pausa.
—No quiero pelear.
—
Los chicos comenzaron a molestarse más.
—
—¿Entonces qué? ¿Vas a hacerte el héroe?
—
Ren entrecerró ligeramente los ojos.
—
—No.
Pausa.
—Solo quiero que dejen de molestar y me permitan seguir caminando tranquilo.
—
Silencio.
—
Alicia soltó una pequeña exhalación.
—
Realmente no entiende cómo suenan sus palabras…
—
Porque aunque Ren intentara evitar problemas…
—
Siempre terminaba
caminando directo hacia ellos.
Capítulo 12: Problemas innecesarios (Parte 2)
El ambiente en el callejón se volvió tenso.
Los chicos dejaron de sonreír.
Ahora miraban a Ren con molestia.
—
Uno de ellos dio un paso al frente.
—Te crees muy listo, ¿eh?
—
Ren suspiró suavemente.
—No realmente.
—
Pero el chico ya no estaba escuchando.
Se lanzó hacia Ren con el puño levantado.
—
Alicia abrió ligeramente los ojos.
—
Pero antes de que el golpe llegara—
Ren se movió.
Rápido.
Directo.
Su mano sujetó al chico bajo la mandíbula con precisión absoluta.
—
Y en el mismo movimiento—
Lo lanzó al suelo.
¡Golpe!
—
El chico cayó pesadamente, perdiendo completamente el aire.
—
Silencio.
—
Las gemelas parpadearon sorprendidas.
—
Ren miró al resto.
—…
—¿En serio quieren seguir?
—
Claramente sí.
—
Dos de ellos atacaron al mismo tiempo.
Uno por la derecha.
Otro directamente al frente.
—
Ren giró el cuerpo.
Una patada rápida impactó directamente en el rostro del primero.
¡Golpe!
—
El chico salió despedido hacia un lado.
—
El segundo intentó sacar una pequeña daga—
Pero Ren le sujetó la muñeca antes de que pudiera reaccionar.
—
Con un movimiento corto—
Le quitó el arma.
—
Y luego otra.
—
Y otra más.
—
En pocos segundos…
las armas de varios terminaron en el suelo.
—
Alicia observaba en silencio.
—
No usa magia…
—
Todo era físico.
Precisión.
Velocidad.
Instinto.
—
Uno de los chicos, claramente desesperado, tomó un tubo de fierro cercano y corrió hacia Ren.
—
—¡Bastardo!
—
Balanceó el tubo directamente hacia su cabeza.
—
Las gemelas se sobresaltaron.
Alicia dio un pequeño paso hacia adelante.
—
Pero—
¡CLANG!
—
Ren lo detuvo con una mano.
—
Silencio absoluto.
—
El metal tembló levemente bajo su agarre.
—
Los ojos del atacante se abrieron por completo.
—
Ren lo miró fijamente.
Sin expresión.
—
—Idiota.
—
En el siguiente instante—
Le dio un golpe directo en el abdomen.
¡BOOM!
—
El chico perdió el conocimiento inmediatamente y cayó al suelo.
—
Silencio.
—
Todos los demás ya estaban inconscientes.
Esparcidos por el callejón.
—
Ren bajó lentamente la mano.
Luego miró alrededor.
—…
Se rascó la nuca.
—Mi intención solo era darles una advertencia…
Pausa.
Miró a los chicos tirados.
—No terminar dándoles una elección o una paliza.
—
Silencio.
—
Las gemelas seguían observándolo sorprendidas.
—
Alicia también.
—
Porque incluso después de hacer todo eso…
Ren seguía actuando como si hubiera sido algo menor.
—
Ren suspiró.
—Qué problemático…
—
La tortuga sobre su cabeza giró lentamente.
Completamente tranquila.
Como si aquella escena…
hubiera sido inevitable desde el principio.