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LA VIRTUD CAUTIVA

LA VIRTUD CAUTIVA

Status: Terminada
Genre:Fantasía épica / Completas
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

En lo más profundo de un bosque olvidado por el tiempo, donde el agua de las cascadas es pura y la fe es la única ley, nació Evangeline. Criada entre oraciones y el aroma de los frutos silvestres, su belleza era un secreto guardado por la naturaleza… hasta que el mundo de los hombres decidió reclamarlo.

Alistair von Thorne no conoce la paz. Sus ojos azules han visto caer reinos y sus manos, marcadas por el acero, solo saben de obediencia y sangre. Tras años de guerra, su regreso se cruza con una cacería de monstruos humanos y una mercancía que no tiene precio: la virtud de una mujer.

Por unas cuantas monedas de oro, la salvación de Evangeline se convirtió en su nueva condena. Ella fue comprada. Él es su dueño. Y en el silencio del campamento militar, la pureza de la aldea está a punto de colisionar con la oscuridad del guerrero más temido del Rey.

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Capítulo 12: El paso del acero

El campamento se desmantelaba con la precisión fría y letal de una máquina de guerra. El sonido de los martillos golpeando las piquetas, los gritos de los suboficiales y el relincho de cientos de caballos formaban una sinfonía de caos ordenado. Dentro de la tienda, Evangeline trabajaba sin descanso. Sus dedos, que todavía conservaban las marcas rosáceas de las cuerdas de seda, se movían con una agilidad desesperada sobre la gruesa tela de la túnica de gala de Alistair. Cada puntada era un acto de sumisión, un intento silencioso de demostrar que podía ser la servidora perfecta que él exigía.

Alistair la observaba desde el escritorio, mientras terminaba de sellar las últimas órdenes de marcha. Su mirada azul no se apartaba de ella, recorriendo la curva de su cuello y la concentración grabada en su rostro de porcelana.

—Terminé, mi señor —susurró Evangeline, levantándose con cautela y extendiendo la túnica de cuero y seda. Sus ojos estaban fijos en el suelo, tal como se le había ordenado.

Alistair se puso en pie y se acercó. Tomó la prenda, revisando las costuras con una minuciosidad que rozaba la crueldad. Al no encontrar ni un solo error, dejó escapar un gruñido de aprobación que, para Evangeline, fue más valioso que cualquier palabra de aliento.

—Póntela —ordenó él, entregándole la túnica.

Evangeline lo ayudó a vestirse, rodeando su cuerpo masivo con sus brazos delgados para ajustar las hebillas de los costados. La cercanía del General, su aroma a sándalo y el calor que emanaba de su piel, la mareaban. Cada vez que sus dedos rozaban accidentalmente el torso endurecido de Alistair, ella contenía el aliento. Él, por su parte, permanecía inmóvil, disfrutando del poder que ejercía sobre aquella criatura que temblaba bajo su toque.

—Es hora de partir —dijo Alistair cuando estuvo listo.

Al salir de la tienda, el semental negro del General, un animal imponente que parecía forjado en las sombras, esperaba impaciente. Evangeline buscó con la mirada el carruaje de suministros donde esperaba viajar, pero Alistair la tomó por la cintura con una sola mano y, con un movimiento fluido, la alzó en el aire.

—No irás con los sirvientes, Evangeline —sentenció él mientras la sentaba en la silla de montar, justo frente a él—. Irás donde todos puedan verte, recordándoles a quién le perteneces y quién te protege.

Él montó detrás de ella, rodeándola con sus brazos poderosos para tomar las riendas. Evangeline quedó atrapada entre el pecho de Alistair y el cuello del caballo. El contacto era total; podía sentir cada músculo de las piernas del General contra las suyas y su aliento cálido en su nuca. El ejército comenzó la marcha hacia el norte, una columna de acero que se extendía hasta donde alcanzaba la vista.

Mientras cabalgaban, el viento frío de la mañana golpeaba el rostro de Evangeline, pero el calor del cuerpo de Alistair era un escudo constante. Ella veía las miradas de los soldados a su paso; ya no eran murmullos de lujuria, sino de un respeto temeroso. Nadie se atrevía a mirar de frente a la mujer que el General Thorne llevaba pegada a su corazón.

—El camino será duro —susurró Alistair cerca de su oído, su voz vibrando a través de la espalda de ella—. Pero mientras estés en mi montura, bajo mi capa, nada ni nadie podrá tocarte. Eres mi cautiva, Evangeline, y el mundo debe aprender que mi sombra es el único lugar seguro para ti.

Evangeline cerró los ojos y, por primera vez, no sintió el impulso de huir. Se dejó llevar por el ritmo del caballo y la fuerza del hombre que la sostenía, comprendiendo que su viaje hacia el norte era también un viaje hacia las profundidades de un alma que la reclamaba con la misma fuerza que un reino conquistado.

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Gloria
Está protagonista es tan orgullosa tan testaruda , se casó con ella para que no quedara en deshonra , lástima que no la tengo de frente por que ya le había dado un par de cachetadas bien datas a esta mujer yo la saco del castillo a ver cómo le hace para sobrevivir sola y sin protección
Ana Gonzalez
más capitulos 🙏❤️
Arely Zuñiha
son los primeros tres capítulos y ya me gusta ,esperemos más a delante 👏👏
Ana Gonzalez
más capitulos 🙏 excelente novela ❤️
Marcel Hernandez
A no quería una servidora fiel y entregada
hay la tienes 🤭
Marcel Hernandez
mi héroe y verdugo
Marcel Hernandez
Que soldados tan miserables
como no quería que saliera corriendo 😠
Marcel Hernandez
Bueno no me encanta que la enseñe como un trofeo pero si que la defienda y le de su lugar
así es contradictorio pero hombres como el son posesivos 🥰
mailyn rodriguez
Hola querido lector! tu opinión es muy importante para mi gracias.
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