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SOMBRAS BAJO LA LEY

SOMBRAS BAJO LA LEY

Status: En proceso
Genre:Demonios / Casos sin resolver
Popularitas:539
Nilai: 5
nombre de autor: Dorothea"

En una ciudad donde los crímenes no siempre son humanos, los detectives Lin Yue y Zhao Ren pertenecen a una división secreta de la policía encargada de casos que jamás aparecen en los informes oficiales. Apariciones que matan, cadáveres que regresan caminando y asesinos que no dejan huellas… porque no están vivos.
Mientras resuelven sucesos cada vez más atroces y paranormales, ambos descubren que los monstruos no solo se esconden en la oscuridad, sino también dentro del sistema que juraron proteger.
Y algunos casos… jamás debieron abrirse.

NovelToon tiene autorización de Dorothea" para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12 — Los Marcados.

La lluvia caía sobre la ciudad como si intentara borrar algo.

Era madrugada cuando el nuevo expediente llegó al escritorio de Lin Yue.

Un sobre negro.

Sin sello oficial visible.

Solo un símbolo pequeño en tinta gris: un círculo atravesado por dos líneas verticales.

King chilló suavemente apenas el sobre tocó la mesa.

—Lo sé… —murmuró Lin Yue—. Yo también lo siento.

Antes de abrirlo, la puerta de la oficina se abrió de golpe.

Zhao Ren entró cargando dos cafés y una bolsa de pan dulce.

—¡Buenos días, compañera temporal permanente!

Dejó un vaso frente a ella.

—Hoy siento energía de “algo horrible va a pasar pero todo saldrá bien”.

Lin Yue ignoró el comentario y abrió el expediente.

Las luces del cuarto parpadearon.

Fotografías aparecieron.

Un edificio industrial abandonado.

Reportes de desapariciones.

Grabaciones donde las personas caminaban hacia paredes… y desaparecían dentro de ellas.

Pero lo más inquietante no era el caso.

Era la nota inferior.

“Intervención compartida autorizada.”

Lin Yue frunció el ceño.

—Eso nunca pasa…

Zhao Ren inclinó la cabeza.

—¿Compartida con quién?

Como respuesta, las luces se apagaron.

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Otra División

En una carretera oscura, un vehículo negro avanzaba bajo la lluvia.

Dentro viajaban dos figuras.

Mismo uniforme:

Camisa blanca impecable.

Pantalón verde oscuro de división especial.

Pero las corbatas los diferenciaban.

El joven llevaba una corbata verde azulado.

La mujer, una morada profunda.

Ella miraba por la ventana sin parpadear.

Su apariencia resultaba perturbadora incluso en silencio.

Un ojo completamente negro, sin pupila ni reflejo.

El otro rojo carmesí, brillante como sangre fresca.

Dos lunares marcaban su rostro: uno en la comisura de sus labios y otro bajo el ojo.

Parecía más un cadáver animado que una persona viva.

El conductor sonreía relajadamente.

Dos lunares separados bajo su ojo recorrían su mejilla como pequeñas marcas olvidadas.

—Ya casi llegamos, Aiko —dijo.

La mujer japonesa apenas respondió.

—Lo sé, Mateo.

Su voz era suave… pero vacía.

Solo cuando hablaba con él mostraba algo cercano a emoción.

Nombre: Aiko Kurohana.

Nombre del hombre: Mateo Cruz.

Ambos pertenecían a otra división especial.

Y ambos estaban… poseídos.

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Los Orígenes

Mateo había obtenido su marca años atrás en Tabasco, México.

Entraba constantemente a casas embrujadas por simple curiosidad.

Una noche encontró algo que respondió.

Algo que decidió quedarse.

Desde entonces, los lunares aparecieron bajo su ojo.

Y su sombra nunca volvió a moverse igual.

Aiko, en cambio, murió.

O casi.

Un accidente la dejó entre la vida y la muerte.

Cuando su corazón se detuvo… algo ocupó el espacio vacío antes de que regresara.

Despertó diferente.

Con un ojo negro.

Con otro rojo.

Y con una presencia que nunca la abandonó.

Solo Mateo podía hablarle sin que el aire se volviera pesado.

Solo con él parecía humana.

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Zona del Caso

Horas después, Lin Yue y Zhao Ren llegaron al edificio abandonado.

El ambiente era denso.

El aire olía a electricidad estática.

—Hmm… —Zhao Ren inhaló profundamente—. Esto sí está raro raro.

Lin Yue avanzó en silencio.

Entonces escucharon pasos detrás.

Ambos se giraron al mismo tiempo.

Dos figuras bajo la lluvia.

Mismo uniforme.

Diferentes corbatas.

Zhao Ren inclinó la cabeza curioso.

Mateo levantó la mano.

—¿Qué onda?

Zhao Ren sonrió inmediatamente.

—¡Ah caray! Ese acento…

Mateo rió.

—¿Eres del sur o qué?

—Cancún, pero me sé las mañas —respondió Zhao Ren.

Mateo soltó una carcajada.

—¡Nombre, compa! Entonces sí sabes cuando algo está bien embrujado, ¿verdad?

—Uy, desde que huele a problema ya sé que toca correr… o pedir tacos después.

Ambos comenzaron a reír como si se conocieran de años.

Lin Yue observó en silencio.

Aiko permanecía detrás, inmóvil.

Sus ojos se posaron sobre Lin Yue.

King tembló dentro del bolsillo.

El aire alrededor de Aiko parecía muerto.

No hostil.

Solo… vacío.

—Ellos también están marcados —susurró Lin Yue.

Zhao Ren asintió suavemente sin dejar de sonreír.

—Sí… pero diferente.

Mateo cruzó los brazos.

—Nos mandaron porque este caso se salió del protocolo normal.

Aiko habló por primera vez mirando el edificio:

—Algo está llamando entidades… y devorándolas.

Su voz hizo vibrar el ambiente.

Zhao Ren dejó de sonreír apenas un segundo.

—Eso no suena divertido.

Mateo observó a Zhao Ren con curiosidad.

—Oye… tú eres el del metro, ¿no?

—Depende quién pregunte.

—Dicen que los fantasmas se rinden contigo.

Zhao Ren encogió los hombros.

—Pues… platicamos y se arregla.

Aiko inclinó ligeramente la cabeza.

Su ojo negro pareció absorber la luz.

—No todos quieren hablar.

Un escalofrío recorrió el lugar.

Dentro del edificio, algo se movió.

Algo enorme.

Algo consciente.

Las cuatro sombras se proyectaron juntas bajo la lluvia.

Aliados temporales.

Pero ninguno confiaba realmente en el otro.

Porque todos podían sentirlo:

Este caso no era como los anteriores.

Y las cosas que habitaban dentro…

No temían ni a humanos.

Ni a espíritus.

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Continuará…

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[Imagen promocional como son los dos nuevos personajes de este caso]

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