Al despertar descubre que está casado con otro, con el cual no se lleva muy bien y ahora resulta que es un omega... Joy tendrá que ser valiente y superar los obstáculos.
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Discúlpame...
En un depósito abandonado en el medio de la nada, yacía el cuerpo inmóvil de Aron, tenía marcas en toda su piel a causa de los golpes recibidos por parte de Derek.
En un extremo de la habitación, Damon observa la escena.
-Esto ya lo sabíamos señor, su suegra realmente sabe cómo manejar a otros.- Derek limpia la sangre de sus manos y luego acomoda su ropa.
-Me pregunto, por qué el padre Joy jamás interviene en nada de lo que su esposa decida.- Ya estaba harto de estar en ese lugar sin ventilación.
-Lo manipula señor, tal vez lo maneja bajo amenazas.-
-Puede ser, averigua sobre eso, lo quiero pronto.-
Derek hace una seña para que subordinados limpien el lugar.
-No lo quiero merodeando cerca de Joy. Que se largue del país.- Refiriéndose a Aron.
-Lo que ordene señor.-
-Mi esposo, ¿aún se encuentra con su amigo?-
-Si señor, siguen en el restaurante.- Damon detecta un pequeño brillo en los ojos de Derek.
-Interesante...-
-Quiero saber cuándo salgan. Vamos a la mansión. - Derek solo asiente y enciende el motor del auto.
Ya entrada la noche, Joy regresa a casa, fue un día agotador, antes de subir las escaleras escucha la voz de su esposo.
-¿Cómo te fue en la galería?- Se acerca observando la mano derecha de Joy.
-Bien, estoy cansado, quiero una ducha y dormir.- Lleva las manos a la boca y bosteza.
-Claro, adelante.- Hizo señas con la cabeza para que continuara su camino.
Cuando Joy terminó de ponerse el pijama, escucha que golpean la puerta.
-Adelante.- Pensó que era la señora Sofía, pero para su sorpresa era el alfa con un botiquín.
-¿En qué te ayudo?- Estaba sorprendido de verlo ahí.
-Déjame ver tu mano, estás algo lastimado.-
-Ah, no te preocupes, no es nada.-
Sin decir más, el alfa sienta a Joy a la cama y comienza a tratar la mano, para finalizar le coloca una cinta curativa.
-Sabes que esto es exagerado, no tienes por qué molestarte.-
-Ya lo hice, recuéstate, apagaré las luces por ti.-
Joy obedeció, el omega estaba más concentrado en las feromonas que su esposo esparcía en pequeñas cantidades. El alfa complacido se despide, pero es llamado nuevamente por Joy.
-Quédate un rato más, hay algo de lo que debemos hablar.- Apenas logró escucharse, realmente estaba muy relajado.
-Claro, ¿de qué quieres hablar?- Toma asiento junto a la cama mientras observa al omega.
-Es momento de pedirte disculpas en nombre del antiguo Joy, era un chico con muchas inseguridades, confiaba en las personas equivocadas y descargó gran parte de su enojo contigo. Discúlpame por favor.- Se frotaba los ojos, Morfeo lo llamaba.
-Con personas equivocadas ¿te refieres a Aron?- No recibió respuesta.
-Antes de aceptar tus disculpas, hay algo que quiero que sepas...- Ya era tarde, Joy se durmió.
-¡Rayos! ¿Cómo puedes dormir tan tranquilo conmigo a un lado?- Quitaba los cabellos de la frente del omega.
-Si supieras los deseos que despiertas en mí ¿aún dormirías plácidamente?-
El alfa acercaba su rostro al omega, acariciaba sus labios, moría por besarlo.
-Por favor sé mío, dame una oportunidad, no quiero dejarte ir. Acéptame.-
Tomó su rostro con mucha delicadeza y le dió un pequeño beso en los labios.
Se acostó y arrulló al omega entre sus brazos, era un sueño que por fin cumplía.
-Eres precioso.- Le decía en el oído.
-Te haré feliz, sólo acéptame por favor.-
Antes del amanecer el alfa salió de la cama con mucho pesar, no quería soltar al omega pero si era descubierto estaría en problemas. Su esposo era de temer cuando se lo proponía.
Al bajar, se dirige al comedor para desayunar, el alfa ya estaba ahí con una tableta en la mano, veía algo muy concentrado.
-Buenos días- El alfa devuelve el saludo y ambos se disponen a comer.
-¿Cómo dormiste?- El alfa pregunta sin quitarle la vista de encima.
-Dormí como hace mucho no lo hacía, fue muy bueno. Aaaah y discúlpame nuevamente, estábamos hablando y me quedé dormido.- Tenía las mejillas con un leve sonrojo.
-Por favor ya no te disculpes, no hace falta.- Si supieras que estuvimos abrazados toda la noche... El alfa se ponía feliz al recordar.
-Comamos y luego te llevaré a la galería.-
-¿Por qué? Yo conduzco muy bien y sé donde trabajo, no me perderé.- Ya tenía el ceño fruncido.
-De acuerdo, pero debes cenar conmigo.-
-Uuy pero que insistente resultaste, está bien cenaremos juntos esta noche.- Sentía el impulso de lanzarle un pedazo de manzana por mera diversión.
-Ya está decidido.- Al terminar, cada uno se dirige a su respectivo lugar de trabajo. El alfa estaba muy feliz de no terminar la conversación con una discusión.
tengo que correr por salvar mi floresita dise el joy jajaja