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Massacre Express

Massacre Express

Status: En proceso
Genre:Casos sin resolver / Venganza / Terror / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: cshadows

Advertencia: No descargues Massacre Express.

​En el 2013, Los Ángeles se convirtió en el escenario de una pesadilla silenciosa. Jóvenes aparecían muertos con marcas de haber tomado una decisión fatal, pero todos compartían un detalle macabro: una nota con el nombre de una aplicación maldita.

La policía lo llamó suicidio. Los sobrevivientes saben que fue cacería.

​Valentina y Miguel no se conocen, pero comparten la misma herida. Ella perdió a su mejor amiga; él, a su hermano. Atados por la necesidad de respuestas, deciden cruzar la línea y adentrarse en el juego.

​Una vez que aceptas los permisos de micrófono y ubicación, ya no hay vuelta atrás.

El juego empieza... y la camioneta ya está en camino.

NovelToon tiene autorización de cshadows para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10 — Presas vivas

​​El aire en el estrecho, lúgubre y olvidado callejón trasero del complejo industrial abandonado era gélido, pesado, cortante y denso, impregnado por completo con el hedor acre del asfalto mojado por la llovizna reciente, el óxido metálico de las tuberías rotas y el humo denso, denigrante y punzante de un motor diésel sobrealimentado que no dejaba de ronronear en la penumbra con un zumbido gutural, monótono y constante que parecía marcar el pulso del peligro inminente.

Con los corazones latiendo desbocados, dolorosos y acelerados en las sienes, y con la adrenalina fluyendo como un veneno helado, eléctrico y desatado por cada una de sus venas, Valentina y Miguel emergieron tropezando de la oscuridad húmeda y asfixiante del sótano a través de la puerta de servicio semiabierta.

Sus zapatillas patinaron momentáneamente sobre los montículos de basura acumulada, papeles mojados, cristales rotos y cajas de cartón deshechas que alfombraban el suelo descuidado y traicionero del callejón.

A apenas unos metros de distancia, bloqueando de forma absoluta, imponente y sin margen de error la única salida posible hacia la avenida principal y las rutas de escape, la amenazante mole de la camioneta negra aguardaba detenida con las luces de posición completamente apagadas, proyectando una silueta masiva, fantasmal, estática y desprovista de cualquier atisbo de humanidad bajo la luz intermitente y titilante de una farola municipal que parpadeaba agónica en lo alto, a punto de extinguirse.

​Ninguna de las puertas del vehículo se abrió de inmediato para revelar a un conductor, a un subordinado o a un verdugo humano.

Nadie asomó el rostro a través de las ventanillas polarizadas y oscuras, que devolvían el reflejo deformado, grotesco y tenebroso de la noche como espejos formados de fría y macabra obsidiana.

Sin embargo, la certeza visceral de que estaban siendo observados minuciosamente desde el interior, analizados, medidos y catalogados por ojos invisibles y lentes de alta tecnología, era tan densa y palpable en el ambiente nocturno que casi se podía cortar con el filo de un cuchillo.

En los bolsillos profundos de sus abrigos y mochilas, los teléfonos móviles continuaban vibrando de manera intermitente, rítmica, violenta y enloquecedora, emitiendo un zumbido sordo y mecánico que actuaba como un faro de corto alcance, una señal luminosa invisible para el resto de los ciudadanos ajenos al horror, pero perfectamente clara, precisa y directa para el sistema informático que los acosaba sin descanso ni piedad.

El contador digital incrustado en las pantallas de los dispositivos ya se encontraba en los últimos y agonizantes segundos, parpadeando con una urgencia sanguinolenta y escarlata que advertía de manera implacable el final definitivo de la tregua y el inicio del clímax de la persecución.

​—Tenemos que movernos ahora mismo, en este preciso instante, antes de que abran las puertas y bajen del vehículo para acorralarnos —susurró Miguel con la voz completamente rota por la tensión acumulada, la fatiga mental extrema y el terror latente que le quemaba la garganta, aferrando con nudillos blancos la correa de su mochila mientras escrutaba desesperadamente los alrededores en busca de una ruta de escape alternativa entre las altas paredes medianeras de los edificios industriales colindantes que flanqueaban el angosto callejón.

​Valentina asintió rápidamente con la cabeza en un gesto tenso, con los ojos muy abiertos, inyectados en sangre y fijos en la pesada carrocería de la camioneta que bloqueaba el paso.

Sus dedos, completamente entumecidos por el frío helado de la noche y el pánico que le adormecía las manos, se aferraron con desesperación a las asas de su propio bolso de lona, donde guardaba celosamente los discos duros externos y las libretas con el análisis parcial del código fuente del troyano que tanto les había costado arrebatarle al sistema.

Sabían perfectamente, con una lucidez aterradora y desoladora, que rendirse o detenerse en ese preciso instante significaba unirse de forma automática a la larga lista de actas de defunción apiladas en los archivos policiales de la ciudad, archivadas bajo la etiqueta conveniente, perezosa y automatizada de suicidios inexplicables; pero correr hacia el frente, hacia la boca abierta del lobo, implicaba desafiar de manera directa y abierta a una maquinaria de muerte digital que parecía controlarlo absolutamente todo, desde las redes de telecomunicaciones globales hasta las mismísimas rutas urbanas, los servidores de datos y los semáforos de la metrópoli.

​Fue en ese preciso instante de absoluta desesperación y parálisis mental cuando un sonido metálico, seco y escandaloso rompió de golpe la quietud tensa del callejón: el pestillo pesado de la puerta del conductor de la camioneta negra se levantó con un chasquido mecánico que resonó como un disparo certero en la soledad de la noche.

​Sin pensarlo un solo segundo más, impulsados por el instinto de supervivencia más primitivo, visceral y desesperado de la condición humana, Valentina y Miguel emprendieron una carrera desbocada y caótica hacia un hueco estrecho, oscuro y apenas perceptible que se abría precariamente entre un contenedor de metal oxidado y un muro de ladrillos descascarados, buscando con desesperación el laberinto intrincado de callejuelas secundarias y desvíos olvidados que conducían hacia las antiguas vías del tren en desuso ubicadas al otro lado del distrito industrial.

A sus espaldas, resonando como un trueno metálico y ensordecedor, el portezuelo del vehículo pesado se abrió de par en par con un golpe sordo contra el chasis, y el sonido pesado, rítmico y amenazante de unas botas tácticas y de combate pisando con firmeza absoluta sobre el asfalto mojado comenzó a resonar en la noche, persiguiéndolos de cerca al compás exacto de la cuenta regresiva final que implacablemente llegaba a su cero definitivo.

El largo y tortuoso trayecto de la investigación preliminar había quedado definitivamente atrás:

Ya no eran simples investigadores buscando respuestas ocultas en la web oscura, sino presas vivas huyendo desesperadamente de un depredador algorítmico que los cazaba en riguroso directo por las calles de una ciudad convertida en su propia y laberíntica trampa mortal.

Marcando el fin de este arco y abriendo la puerta a una supervivencia donde cada segundo ganado equivalía a un triunfo contra la muerte digital.

1
Bruno Ayala
Sofia entonces era prácticamente una hermana para valentina, es por eso que siente ese dolor tan grande por ella
Alana del Rey
Osea que aún no termino?
AHHH que girooo dio esta historia 😭
Alana del Rey
Increíble capítulo 💯💥
★Milca★
Pobrecitaaaa 😭 pues siii... imagínate luchar por bastante tiempo contra algo para que al final eso vuelva a estar vivooo 😭😭😭😭 pobre vaaal
★Milca★
Necesito urgentemente el otro capitulo 🙌🏼🙏🏻
Yenni Aponte ~♥︎~
Ya quiero y necesito el próximo capítulo 😭😭😭😭
Yenni Aponte ~♥︎~
Lo que más intriga me deja es que descubren que no se enfrentan solo a un programa autónomo, sino a una mente humana retorcida y brillante en la deep web que está tomando los hilos y coleccionando las muertes como trofeos. ¡Hay un titiritero nuevo manipulando todo!
Yenni Aponte ~♥︎~
Sabían perfectamente que volver a ponerse en contacto y unirse significaba poner sus vidas en la cuerda floja otra vez, pero también entendieron que ya no hay marcha atrás.
Yenni Aponte ~♥︎~
Quedé en shock con la noticia del ingeniero de sistemas. Que el Massacre Express haya hackeado su marcapasos inteligente para provocarle un fallo cardíaco milisegundos antes de morir es de película de terror pura y dura. ¡Da muchísimo miedo!
Yenni Aponte ~♥︎~
Verlos perder la calma así demuestra que la falsa paz se desmoronó por completo en cuestión de segundos.
Yenni Aponte ~♥︎~
No me imagino la desesperación de Valentina pasando toda la noche sin poder dormir, con la mirada inyectada en sangre y con las palabras de Miguel rebotándole en la cabeza. Sabía perfectamente que no era un simple fallo informático, sino el inicio de una nueva pesadilla.
Yenni Aponte ~♥︎~
​el trauma de miguel haciéndole detectar el desvío al toque, este chabón es un crack pero qué miedo 💀
Yenni Aponte ~♥︎~
valentina sonriendo al leer el mensaje de miguel me da años de vida, la amo muchísimo 🌸✨
Yenni Aponte ~♥︎~
miguel diciendo "olvidé lo que se siente tener miedo a una pantalla" NOOOOO no digas eso que atraés a la pálida 😭💀
Yenni Aponte ~♥︎~
​amé que la alianza se transformara en un romance silencioso, se merecen ser felices lpm 🥺❤️
Yenni Aponte ~♥︎~
seis meses de paz absoluta y pensar que todo había terminado... me la re creí 😭
Yenni Aponte ~♥︎~
qué final tan impecable y poético por dios
Yenni Aponte ~♥︎~
​"la incapacidad de las personas para comunicarse con sinceridad sin pantallas de por medio"... qué pedazo de frase profunda 👏
Yenni Aponte ~♥︎~
ya no es la fugitiva v_shadows sino una arquitecta recuperando su vida, me emociona muchísimo esta parte ❤️
Yenni Aponte ~♥︎~
los medios tapando todo como una simple falla eléctrica... típico para que la gente no entre en pánico 🤫👀
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