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Venganza Imperdonable

Venganza Imperdonable

Status: En proceso
Genre:Venganza / Amor-odio / Secuestro y encarcelamiento
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Kiary Valverde

Carlos está decidido a cobrar venganza, sin importar que el corazón se le esté partiendo en dos.

Lucia, envuelta en una venganza sin retorno...

Las cenizas serán lo único que quede de aquella guerra.

NovelToon tiene autorización de Kiary Valverde para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

17

Carlos

*El sujeto miró el dinero con desprecio, negó con la cabeza y levantó la vista para sostener mi mirada sin amedrentarse.*

*—No tengo esa clase de intenciones con ella. De verdad me cae bien —dijo el infeliz, empujando la paca de billetes de regreso hacia mi pecho—. No le voy a hacer daño, así que guarda tu dinero —añadió, pasando a mi lado y chocando su hombro firmemente contra el mío.*

*—Si le haces la más mínima jugada, créeme que te desaparezco del mapa —le amenacé entre dientes antes de marcharme, dejando el dinero tirado.*

Mandé a mis hombres a seguirle los pasos todo el día. Cada reporte que me daban por teléfono me hacía sentir una basura, una plaga en la vida de Lucía. No pude resistir la tentación de comprobarlo por mí mismo y fui a verla directamente, y fue la peor tortura a la que pude haberme sometido: ella se estaba divirtiendo de verdad, llena de una luz que yo le había arrebatado hacía tiempo.

Los celos me carcomían la cordura, pero la realidad caía como una guadaña. Recordar que su padre estaba confinado a una silla de ruedas por mi entera culpa, que mantenía a su prima Natalia aislada y lejos de ella para que no le desvelara la verdad de la pesadilla que vivió a mi lado, privando a Lucía de toda su vida real... La culpa me ahogaba.

Cuando por fin llegamos al hotel, la atmósfera entre los dos era de hielo. Lucía me ignoró olímpicamente y subió a toda prisa hacia su habitación, no sin antes regalarme una última mirada cargada de pura decepción.

—Eres un imbécil —me espetó con la voz cortada antes de cerrarme la puerta en la cara con violencia.

—Lo sé... —murmuré para la nada, quedándome de pie al otro lado del pasillo. Recosté la cabeza contra la pared de madera y me dejé deslizar lentamente hasta quedar sentado en el suelo—. No tienes ni la menor idea de lo imbécil e indigno que soy...

No supe cuánto tiempo permanecí allí tirado, hundiéndome en mi propia miseria. Solo sé que logré ponerme de pie y me arrastré hasta el bar del hotel, donde me dediqué a beber trago tras trago hasta perder el sentido de la realidad.

Mis hombres terminaron escoltándome de regreso a mi habitación. El ruido y los pasos pesados en el pasillo despertaron a Lucía, quien abrió la puerta en pijama y me encontró al borde del colapso.

—¿Qué le pasó? —preguntó preocupada, apresurándose a ayudar al guardia a sostenerme mientras me quitaban los zapatos al entrar.

—Bebió bastante más de la cuenta, señorita —explicó el escolta antes de retirarse a toda prisa, dejándonos a solas.

—Estás completamente loco, Carlos... —murmuró ella con un suspiro, terminando de quitarme el calzado.

—Lo sé... —respondí en un arrastre de voz, fijando mis ojos borrosos en los suyos.

El mundo me daba vueltas. Lucía se inclinó sobre mí para desabrocharme la corbata con cuidado. Incapaz de contenerme, la tomé de las caderas para frenar sus movimientos.

—No... no te muevas tanto —le pedí, sintiendo el calor de su cuerpo golpear el mío.

—Ni siquiera me estoy moviendo, estás completamente ebrio —protestó con dulzura mientras terminaba de retirar la tira de seda—. Pero mira nada más en qué estado terminaste... —añadió, procediendo a quitarme la chaqueta del traje.

Me manejaba con la paciencia que se le tiene a un niño pequeño. Al terminar, me quedé sentado al borde de la cama, con la camisa desabotonada a medio pecho.

Ella fue hasta la mesa de noche por un vaso con agua. Al regresar, lo tomé con manos temblorosas y me bebí hasta la última gota bajo su atenta mirada.

—Oye, Carlos... ¿sabes si yo tenía novio antes del accidente? —preguntó de la nada.

Una ola abrasadora de celos volvió a estallar en mis venas.

—No. Y no me interesa hablar de eso —respondí de golpe, evitando cruzar miradas con ella.

—Solo era una pregunta... Es que me vino un recuerdo borroso de alguien pidiéndome matrimonio y...

La vista se me nubló de pura rabia. La sola idea de imaginarla en los brazos de otro hombre me provocaba una ira destructiva; verla considerando la posibilidad de casarse con alguien más era un tormento insoportable.

La tomé de la barbilla con brusquedad, aplicando una fuerza excesiva que le sacó un pequeño quejido de dolor, pero no la solté.

—No. No te vas a casar con nadie que no sea yo —le sentencié con la voz ronca.

Y en ese instante cometí el acto más egoísta y vil que podía ejecutar: me apoderé de su boca.

La besé con un deseo posesivo y desenfrenado, como un maldito ladrón arrebatando algo que jamás le perteneció. Sabía que ella no me correspondería jamás de manera consciente, porque para su verdadero ser yo solo era un monstruo detestable...

Pero entonces, para mi absoluta sorpresa, sus labios dulces y delicados comenzaron a responder a la presión de los míos, cediendo a mi avance. El roce se volvió fluido, aceptando mi beso y llenándome de una satisfacción casi dolorosa. Movido por un impulso egoísta, la atrapé entre mis brazos y la subí a mi regazo; lejos de resistirse, Lucía se dejó llevar por la marea de sensación que nos envolvió a ambos.

—Espera... —su voz, apenas un hilo sin aire, me hizo frenar de golpe. El pánico me heló la sangre, pensando que el encanto se había roto y que se alejaría horrorizada, pero ella simplemente se acomodó mejor sobre mi regazo y pasó sus brazos alrededor de mi cuello para aferrarse a mí—. Listo. Ya no me caigo —murmuró contra mis labios.

Su boca volvió a buscar la mía, y a partir de ese momento no la liberé más. Nos sumergimos en un juego de entregas y exigencias, de mordiscos suaves cargados de un placer prohibido. De beso en beso, la ropa fue estorbando hasta que nos entregamos por completo sobre la cama, con su piel desnuda ardiendo bajo la mía, envueltos en un torbellino de pasión descarnada.

Sus gemidos ahogados y sus caricias temblorosas me llenaban de un éxtasis tan profundo que el deseo de no soltarla jamás echó raíces en mi mente. Pensé, con una posesividad enfermiza, en mantenerla encerrada a mi lado para siempre, donde nadie más pudiera mirarla, donde nadie más pudiera hacerla sentir de esta manera. Tan vulnerable, tan mía.

Al cabo de horas, su cuerpo exhausto descansaba plácidamente a mi lado, profundamente dormida tras haber entregado la noche entera a mi voracidad. Al despertar por la mañana, un dolor de cabeza lacerante me devolvió de golpe a la cruda realidad.

Había cometido el peor error posible. Ahora cargaba con una obsesión enfermiza por no dejarla ir jamás. Y no podía retenerla; no debía hacerlo sabiendo que la tormenta inevitable estallaría en cuanto la memoria regresara a su mente.

Sin embargo, quería aferrarme a esto. Quería alimentarme de esta mentira, hacerla mía mientras no tuviera recuerdos del ser despreciable que fui. Lucía se removió entre las sábanas y yo me incliné sobre ella, robándole un beso suave en los labios. Ella sonrió aún entre sueños, y por un segundo efímero sentí que tocaba la paz.

La volví a besar, esta vez fundiéndome en la calidez de su cuerpo, sintiendo cómo mi corazón amagaba con estallar de puro dolor y deseo.

1
neumidia ruiz
preguntas la dejara libre?, lo perdonara Lucía ?
neumidia ruiz
ay noooo
Betty Saavedra Alvarado
Kiary termino la primera temporada pronto volverás con segunda saga Lucia Esteban te rescatara
neumidia ruiz
al leer esto capítulos pienso que a Carlos lo engaño el tío por algún interés y le vendió una mentira que a él le convenia, y Carlos va a pagar con llanto y dolor y lo más triste al volverle la memoria la perdió para siempre
Betty Saavedra Alvarado
Kiary gracias por tu historia
Betty Saavedra Alvarado
Carlos ya la perdiste
Betty Saavedra Alvarado
Lucia ya sabes toda la verdad Carlos está arrepentido es tarde
Betty Saavedra Alvarado
Lucia te va a tener miedo Carlos
Betty Saavedra Alvarado
Carlos está loco y celoso
Betty Saavedra Alvarado
Carlos y tu están envueltos en mentiras
Betty Saavedra Alvarado
Que pasará ahora
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Kiary me gusta la historia
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Lucia poco a poco los recuerdos volverán Esteban parece un buen hombre Carlos ojalá se ponga un poquito celoso
Betty Saavedra Alvarado
Lucia relajate vive tu vida Carlos es un amargado
Betty Saavedra Alvarado
Carlos tiene una roca de corazón ni un tantito se puso celoso Lucia como.lo conquistaras
Betty Saavedra Alvarado
Competencia a la vista Lucia se divierte Carlos es un amargado
Betty Saavedra Alvarado
Lucia mucho cuidado te puedes caer
Betty Saavedra Alvarado
Un capítulo triste el papá de Lucia de quitó la vida la venganza termino o sigue
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